Discurso del Presidente Javier Milei en la inauguración de las plantas de producción de carbonato de litio de Río Tinto, en Catamarca
Buenos días a todos. Es un honor estar acá, en Catamarca, el día en que se celebra el día del trabajador minero.
Gracias a Simon Trott por honrarnos con tu visita; gracias Ignacio Costa y a todo el equipo de Río Tinto Argentina; al Gobernador Raúl Jalil, a las autoridades presentes, a los proveedores y sobre todo gracias y feliz día a los mineros que se levantan antes que nadie y trabajan a 4.000 metros de altura para hacer que todo esto sea posible.
Hoy estamos acá para la inauguración de dos obras: la expansión Fénix 1B y la nueva operación Sal de Vida. Estas obras representan casi 1.400 millones de dólares de inversión y 25.000 toneladas anuales más de carbonato de litio producidas en la provincia.
Las dos arrancaron su primera producción en el segundo trimestre de este año, antes de lo previsto, y lo menciono porque esto es algo novedoso para la Argentina.
Durante demasiado tiempo, estos proyectos se atrasaban indefinidamente o incluso no se hacían. Ahora podemos ver que, gracias al cambio de modelo, las obras se adelantan tan rápido como sea posible para poder producir y generar riqueza cuanto antes.
El proyecto Fénix es muy importante para la Argentina. Fue la primera planta de litio del país en 1997 y hoy, casi 30 años después, vuelve a expandirse. Esto es un hito histórico que muestra el potencial que tiene el sector y, solo fue posible, gracias a que el país volvió a incentivar la producción de los recursos más importantes para el mundo moderno.
Por eso, es tan importante entender qué país queremos ser: el mismo salar, el mismo litio y el mismo talento humano pueden estar estancados o pueden convertirse en un yacimiento extremadamente productivo, y todo depende de las reglas que se pongan.
Por eso, la decisión de Río Tinto trasciende lo anecdótico. Es una empresa con más de 150 años de historia, que opera en 34 países y emplea a más de 61.000 personas, y entre todos los lugares del mundo donde podía poner su dinero, eligió la Argentina como uno de los pilares de su estrategia de litio.
Así como las inauguraciones de hoy, su capacidad en el país llega a 100.000 toneladas anuales y, próximamente, gracias al Proyecto Rincón, va a llegar a 160.000. Es un orgullo para nosotros como Gobierno y para mí como Presidente que una empresa de semejante envergadura vuelva a ver a nuestro país como un socio confiable a largo plazo y vuelva a invertir en nuestra tierra, validando las decisiones que tomamos estos dos años.
Y esto muestra algo que siempre me gusta destacar: una empresa que ya tiene una planta funcionando puede quedarse con lo que tiene o puede apostar a ampliarla, a hacer más plantas y a contratar más gente. El país crece cuando las plantas ven viables apostar a su crecimiento, cuando confían en el talento, en el futuro y en las reglas de juego.
Río Tinto es una de esas empresas que eligió apostar y por eso estamos hoy acá. Ellos entendieron más rápido que nadie la importancia del RIGI, al punto que el Proyecto Rincón fue el primer proyecto minero aprobado bajo el régimen del RIGI por más de 2.500 millones de dólares.
Hoy, a poco más de dos años de su sanción, el RIGI lleva 29 proyectos aprobados por casi 80000 millones de dólares de inversión y otros 130.000 millones a la espera de aprobación.
Entre los proyectos aproximados, se encuentran 13 proyectos mineros por un total de casi 28.000 millones de dólares, de los cuales podemos encontrar cinco en esta provincia, que generan más de 19.000 puestos de trabajo.
El RIGI es sinónimo de estabilidad fiscal, estabilidad aduanera, estabilidad cambiaria y seguridad jurídica para el que arriesga su capital, y eso se convierte muy rápidamente en inversiones y puestos de trabajo para la economía argentina.
No solo eso, sino que casi todos estos proyectos generan exportación, mejorando el frente externo del país. Es decir, gracias a su trabajo vuelven cada día más rica a la Argentina en su conjunto y permiten que todos los argentinos accedan a un mejor nivel de vida.
Por eso, me cuesta entender a los opositores que hablan del costo fiscal del RIGI. ¿Cómo puede costar algo una inversión que sin el RIGI jamás se hubiera hecho?
Un proyecto que no existía no paga impuestos, no da empleo y no exporta. Cada planta que se inaugura es más trabajo y dólares que antes simplemente no estaban. Y tampoco logro comprender a los que hablan de que este tipo de inversiones no se expanden o no derraman, entre comillas, hacia el resto de la economía. Si hablamos de trabajo y proveedores, que es donde realmente se puede ver si la inversión llega a la gente, las operaciones de Río Tinto se vinculan con más de 2.000 puestos directos, y solo el Proyecto Rincón emplea hoy a unas 1400 personas, con un pico de 2.000 previsto para 2027.
Además, el Proyecto Fénix 1B adjudicó 310 millones de dólares a proveedores argentinos, el 99% del valor comprometido de los cuales 153 millones fueron a empresas catamarqueñas. De 413 proveedores que tiene el proyecto, 411 son argentinos y, sin embargo, tenemos que escuchar que estas inversiones no llegan al resto del país.
Hablamos de construcción, metalmecánica, logística, electricidad y energía, gastronomía, hotelería, servicios de seguridad y tantos otros rubros que día a día proveen el sector. Este es el único camino a la grandeza. Lo que pasa es que están los que hablan y los que hacen, y como los que hacen están ocupados, están trabajando, están haciendo cosas, andan dando vueltas siempre los que no hacen. Digo, los que les resulta más fácil hablar y ensuciar que hacer. Pero los argentinos de bien quizás no hablen, quizás no tienen cámara, pero son los que están levantando definitivamente el país y lo harán grande nuevamente.
Pero este círculo virtuoso deja de funcionar cuando el Estado se pone en el medio a estorbar, cuando el Estado se preocupa solo por cuánto puede recaudar en el corto plazo, en lugar de preocuparse por cómo potenciar al sector privado para que genere riqueza, o cuando se preocupa por poner regulaciones ridículas que sólo espantan inversiones o fuerzan al pago de coimas para esquivarlas.
Por eso fue tan importante la reforma de la Ley de Glaciares que sancionó el Congreso este año. Teníamos una regla con criterios ambiguos que podía frenar proyectos en la Cordillera por capricho de un burócrata a 1.500 km de distancia.
Ahora, las provincias, que son las dueñas de sus recursos, tienen más herramientas para decidir cómo desarrollarlos, entendiendo que cuidar el medio ambiente y producir no son contradictorios. De hecho, se complementan. Una comunidad que produce riqueza tiene más recursos para cuidar su entorno y mejorar su calidad de vida.
En ese sentido, quiero reconocer a Río Tinto, a la provincia, a los municipios que impulsan una coordinación sin precedentes por el desarrollo de la infraestructura clave y que, gracias haber entendido la lógica de la nueva Argentina, ya están cosechando los frutos de hacer las cosas bien. Gracias a todos ustedes por hacer lo necesario para potenciar nuestro futuro.
No fueron pocos los beneficios que obtuvieron porque la empresa se sentó a trabajar con las autoridades locales y con las comunidades y de ese trabajo mancomunados salieron las obras que la zona necesitaba: un hospital, dos plantas de tratamiento de efluentes, el nuevo trazado y la puesta a punto de la Ruta 43, un centro de salud en El Peñón y electrificación de Ciénega Redonda que le lleva a llevar luz a unas 50 familias que ya trabaja como proveedoras mineras. Es decir, lograron revolucionar la calidad de infraestructura pública, gracias a la eficiencia productiva del sector privado y a la coordinación comunitaria. Parece que debe tener otro sentido la palabra derrame, entonces, ¿no? Digo, vayas a ver que… Bueno, ya sabemos que tienen algunos problemas para…
Río Tinto, también trabajó con el municipio para integrar los proveedores locales, y así, la única constructora originaria de Antofagasta fue invitada a licitar dos obras importantes. Y la empresa también apostó a la capacitación de jóvenes en minería y turismo para que las horas diversifiquen su perfil productivo más allá del litio.
Las empresas que participan de estos proyectos, como Río Tinto, no lo hicieron porque lo hayamos obligado a punta de decretos, sino que lo hicieron porque entendieron que la infraestructura y el desarrollo humano son fundamentales para su propio desarrollo productivo. Y cuando el Gobierno nacional garantiza las reglas y deja trabajar, esas obras terminan siendo aprovechadas por toda la población.
Esto es lo que los detractores de la actividad muchas veces omiten. La minería no solo genera divisas a gran escala para el país y expande distintos sectores, también transforma la vida de las comunidades, especialmente en zonas remotas donde las alternativas productivas son escasas, por no decir nulas.
Cuando la actividad se articula con el sector privado como protagonista, los beneficios se multiplican y se sostienen mucho más allá de la vida útil del proyecto.
Por eso, este es el verdadero federalismo y la verdadera inclusión, que los hijos de las provincias se queden en las provincias con empleo de calidad y en el sector privado y bien remunerado. Por eso, también me gustaría reconocer a los gobernadores que entendieron y abrazaron el cambio de época adhiriendo al RIGI y saliendo a buscar inversiones.
Los números que vemos hoy en inversiones respaldan su decisión. Entre Catamarca y San Juan ya hay 10 proyectos aprobados por un total cercano a 23.000 millones de dólares.
Entre ambas provincias se encuentra La Rioja que, al igual que su vecina, fue bendecida con litio y cobre en su cordillera y, sin embargo, Quintela decidió oponerse al RIGI y hoy La Rioja no tiene ni un proyecto productivo. Mientras los gobernadores responsables salen a traer inversiones, él volvió a emitir papelitos de colores llamados “Chachos” para pagarle a los empleados estatales.
Mientras el país entendió que el camino al progreso es la inversión, otros siguen creyendo en emitir descontroladamente para cubrir presupuestos infinitos. Y lo de La Rioja es aún más trágico si analizamos el contexto mundial. El mundo necesita litio, lo necesitan las baterías de los autos eléctricos, el almacenamiento de energía y la tecnología que usamos todos los días. Es tan requerido que la Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda se multiplicará más de tres de acá a 2030.
Por eso mismo, el mundo está analizando cómo conseguir este recurso, que está concentrado en muy pocos países. Quienes lo compran quieren diversificar sus proveedores y buscan países estables, con reglas claras, que cumplan con lo que prometen. La Argentina fue bendecida con la tercera reserva de litio más grande del planeta y, gracias al esfuerzo de los argentinos, hoy el mundo vuelve a mirarnos como un proveedor serio.
Por nuestra parte, firmamos un memorándum de minerales críticos con los Estados Unidos y adherimos a Pax Silica para seguir construyendo confianza en nuestro país, atraer inversiones y garantizar el abastecimiento de estos insumos para el mundo libre en este siglo. Y, por todo esto, la inversión en el sector va a seguir creciendo.
Actualmente hay 22 proyectos más en evaluación en el RIGI por 130.000 millones de dólares de los cuales cinco son mineros por más de 20.000 millones. Rincón, el proyecto de litio más grande del país, tiene su primera producción prevista para 2028 y, como ya dije, va a hacer crecer un 60% de la producción de Río Tinto.
Argentina va camino a convertirse en un actor cada vez más relevante a nivel global en el sector, y nuestro trabajo consiste en acelerar los procesos para que eso ocurra, quitándole las trabas del camino a todos ustedes, que son quienes invierten, trabajan para que esto sea posible.
Ustedes son los creadores de valor. Ustedes son el corazón de la Argentina grande que se viene. Por eso es que les quiero dar las gracias.
Y, como vimos antes, las inversiones no llegan solas: llegan con empleo bajo el brazo, con obras de infraestructura y con desarrollo en las provincias que cobijan a un verdadero milagro.
Por eso, quiero volver a decirles gracias. Nosotros propusimos un objetivo de país, pero son ustedes los que arriesgan su propio capital, los que convierten un salar en exportaciones, salarios y un futuro para sus familias y sus provincias.
También son ustedes los que trabajan sin descanso para progresar, para subir cada día la montaña y lograr que el resto del país progrese con ustedes. No tengo ninguna duda de que entre todos lograremos hacer grande la Argentina nuevamente.
Que tengan un buen Día del Minero, que Dios los bendiga a todos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad, carajo!
