Discurso del Presidente Javier Milei tras recibir el premio “Global Champion of Free Enterprise”, otorgado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos

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Discurso del Presidente Javier Milei tras recibir el premio “Global Champion of Free Enterprise”, otorgado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos

Gracias a la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, a Susan Clark, su Presidenta, y a toda la comitiva por recibirnos y organizar este evento. Gracias también a los empresarios norteamericanos que ya invierten en la Argentina, los que están preparándose para invertir, en los que todavía no se animan, pero, aun así, se toman el trabajo de venir a escucharnos.

También quisiera agradecer a la Cámara por distinguirme con el premio Campeón Global de la Libre Empresa. Para mí, un orgullo saber que mi lucha por las ideas de la libertad económica y el capitalismo de libre empresa sigue causando impacto en el mundo, y no descansaré en mi cruzada hasta que Argentina se convierta en el país más libre del planeta.

En la charla del día de hoy lo que voy a tratar de explicar es cómo estamos pensando en hacer grande a la Argentina nuevamente. Y eso se trata de crecer. Por lo tanto, en la primera parte de la charla voy a estar explicando las condiciones necesarias que tienen que ver con el crecimiento económico, es decir, con lo que es la estabilización.

La segunda parte voy a estar explicando cuáles son los motores a largo plazo para generar este proceso de crecimiento. Voy a hacer un breve repaso sobre los efectos colaterales que suelen traer este tipo de reformas y la transición y algunas cuestiones vinculadas al despegue, para después sí hacer un remate.

La realidad es que Argentina, después de haber estado entre los primeros países del mundo a inicios del siglo XX, comenzó un claro sendero de decadencia. Conforme se fue alejando de las ideas de la libertad y abrazando dosis crecientes de políticas colectivistas, de políticas socialistas, Argentina se hundió, se hundió y se convirtió en el fracaso más grande del siglo XX. Y la realidad es que cuando nosotros llegamos, la economía mostraba lo peor de las tres crisis que había tenido Argentina en su historia, mostraba un desequilibrio monetario que era el doble del que teníamos en la previa de la crisis de 1975, conocida como Rodrigazo, una crisis que multiplicó por seis la tasa de inflación y que, además, multiplicó por cinco la cantidad de pobres, imagínense que el desequilibrio era el doble, así es que la inflación que recibimos se hubiera multiplicado por lo menos por 12 veces.

No solo eso sino que, además, teníamos un Banco Central quebrado, donde teníamos cuatro bases monetarias venciendo a un día pero al mismo tiempo teníamos deudas en pesos por el equivalente a diez bases monetarias. Quiere decir que en el lapso de un día podríamos haber multiplicado por 15 la cantidad de dinero y claramente generar una mega hiperinflación.

No solo eso, sino que, además, teníamos indicadores sociales peores que los que teníamos en el año 2001. Por lo tanto, teníamos todos los elementos para que Argentina estallara, se convirtiera muy rápidamente en Cuba, haciendo escalas en Venezuela. Por eso, desde el primer momento, la prioridad fue estabilizar y estabilizar de shock. Concretamente, había que evitar la hiperinflación, la cual si bien el registro anual del 2023 terminó en 211 para inflación minorista y cerca del 300 en la mayorista. La realidad es que, cuando nosotros llegamos, la inflación corría al 1,5% diario.

Repito porque es un número extravagante 1,5% diario. Por lo tanto, era fundamental cortar con la emisión monetaria para terminar con la inflación. En ese sentido, teníamos que enfrentar un déficit fiscal consolidado de 15 puntos del PBI, cinco en el Tesoro Nacional y 10 en el Banco Central que era la fuente de emisión monetaria. Nosotros durante la campaña habíamos anunciado que íbamos a ir a déficit cero en el primer año. Decían que era imposible que lo lográramos en cuatro o en cinco. Aún es decir más allá del mandato constitucional que me corresponde.

Sin embargo, pese a lo que decían todos los pronósticos, cerramos el déficit fiscal en el Tesoro de cinco puntos del PBI en el primer mes de gestión, y cerramos el déficit cuasifiscal de 10 puntos del PBI del Banco Central en 6 meses. Quiere decir que en 6 meses hicimos un ajuste fiscal de 15 puntos del PBI; el más grande de la historia. O sea, respetando las ideas de la libertad, respetando los derechos de propiedad, sin expropiar a nadie y eso hoy se traduce en una inflación que viaja al 30% en minoristas y 20% en mayorista. Es decir, estamos logrando domar la inflación.

A su vez, el haber alcanzado tan rápidamente el déficit cero hizo colapsar el Riesgo País. Riesgo País, cuando nosotros asumimos estaba en torno a los 3000 puntos básicos, hoy está en torno a los 600. La realidad es que Argentina es uno de los cinco países en el planeta que tiene equilibrio fiscal en la línea financiera, eso hizo que la deuda no creciera. Y como consecuencia de ello, o sea, lo único que crece en Argentina de deuda es la parte que se ajusta por inflación, que son instrumentos heredados, pero igual sigue siendo menor que la que recibimos.

Y eso hace que nosotros no necesitamos tomar nueva deuda, y eso hace que la relación deuda/producto en Argentina esté cayendo sistemáticamente. La deuda/producto cuando nosotros arribamos la consolidada era de 100% del PBI y hoy es de 39% del PBI. Es decir, Argentina está demostrando que ha decidido ser un país serio, hemos abrazado la solvencia intertemporal y vamos a honrar nuestras deudas a todo momento. Por eso sigue cayendo día a día el Riesgo País, y si tomamos el Riesgo País de nuestra administración estrictamente, es decir, el Riesgo País para el año que viene está debajo de los 100 puntos. Es decir, lo que pasa que Argentina todavía está transitando el fin del viejo modelo y el inicio de la nueva Argentina, y yo creo que los argentinos van a decidir en octubre del año que viene por continuar con este cambio porque el 70% de los argentinos ha decidido que no quiere volver atrás. Por lo tanto, tenemos confianza de que vamos a ratificar este rumbo el año que viene en las urnas y Argentina volverá a transitar el camino de la grandeza.

Naturalmente es importante terminar con la inflación porque quita la distorsión en el funcionamiento de precios y permite asignar correctamente los recursos. Además, el hecho de haber aumentado el ahorro eso también potencia el crecimiento de la inversión y genera crecimiento económico. Al mismo tiempo, bajar el riesgo país y bajar la tasa de interés significa la posibilidad de acumular capital. Por lo tanto, la estabilización juega un rol muy importante para dejar el terreno nivelado para empezar a crecer.

Al mismo tiempo, no teníamos tiempo como para hacer un programa de estabilización y que no generara efectos rápidos y perceptibles sobre la población. Por lo tanto, en simultáneo, fuimos lanzando nuestras políticas de determinación del crecimiento a largo plazo. La primera, y una de las más emblemáticas, tiene que ver con nuestra estrategia en términos de capital humano, que es una de estas grandes novedades que tiene este modelo: es decir, el mecanismo por el cual se da la asistencia. Siempre se ha recurrido a visiones asistencialistas, a regalarle el pescado a la gente. Pero eso es esclavizar a la gente, y eso no va con nosotros. Nosotros queremos ciudadanos libres. Nosotros queremos hacer grande la Argentina desde las ideas de la libertad.

Y por eso le dimos directamente el nombre al Ministerio…, el nombre de un rótulo generado en la Universidad de Chicago por George Stigler y profundizado por Gary Becker, casi que a veces le decimos que es el Ministerio Gary Becker. Y, básicamente, lo que se basa es en la evidencia empírica al crecimiento económico. Cuando se testeó el modelo Solow-Swan en el 57 o, sea el año posterior de habérselo desarrollado, se mostró que solamente el 15% del crecimiento era explicado por la acumulación del stock de capital per cápita.

En ese contexto, desde la Universidad de Chicago, George Stigler sugirió la incorporación del capital humano y ahí se trabajaron en dos líneas de acción: por un lado, la línea macro se trabajó con Hirofumi Uzawa y la línea micro se trabajó con Gary Becker. Esa línea analítica después quedó desplazada en el debate hasta que, en los años 80, de la mano de Paul Romer y de Robert Lucas Junior, se volvió a poner al capital humano en el centro de la escena.

Y en el año ‘89 Gregory Mankiw, David Weil y David Romer por salir a testear el modelo con capital humano, y ahí se veía que explicar el 15% pasaba a explicarse el 85%, y se cerró el debate. Es capital humano. O sea, 70 puntos…, dice que lo que hay que ponerle el foco es claramente a la población.

En ese sentido, y en línea con los trabajos, Premio Nobel de economía, James Heckman, con quien tuve el honor de discutir, de charlar hace aproximadamente dos semanas, le fuimos mostrando nuestros logros, básicamente lo que se hizo se separó, el Ministerio de Capital Humano en lo que es niñez y familia porque el núcleo central arranca en la familia. Y de esa manera se dio contención a los sectores más vulnerables. Pero además también ustedes tienen que asegurarse que esos niños estén sanos para poder estudiar. Entonces, hay un trabajo coordinado con el Ministerio de Salud, que es ministerio básicamente porque las cantidades de problemas que había enfrentar no podían estar todos dentro de Capital Humano, pero dentro de Capital Humano también está la parte de Educación para que los niños estén capacitados para poder entrar al mercado de trabajo, al mismo tiempo que se generaron políticas para que aquellos que quedaron afuera del mercado puedan reinsertarse y que eso de largo plazo pueda permitir arreglar la cuestión del sistema previsional.

Me imagino que si yo lo cuento así suena lindo pero digamos lo interesante es los resultados que dicen los datos. Bueno, cuando nosotros llegamos la pobreza estaba en el 57%. Cuando sinceramos los números de pobreza. Hoy la pobreza está en el 32%. Es decir: sacamos a un cuarto de la población del país de la pobreza. Vaya que las ideas de la libertad funcionan. Sacamos un cuarto de la población del país de la pobreza y yo creo que eso es un gran logro.

Por otra parte, increíblemente, el país que produce alimentos para 500 millones de seres humanos tenía un gran número de indigentes. De hecho, teníamos 20% de indigentes, o sea, miren las catástrofes que puede causar el socialismo, ¿no? Sin ir más lejos, en Cuba les falta el azúcar, a Venezuela le falta el petróleo, en Argentina faltaba el alimento. Cuando llegamos, la indigencia estaba en torno al 20%; hoy ese número es el 6%. Por lo tanto, también tenemos un logro enorme en que, además, la gente está saliendo de la situación de indigencia y eso le permite empezar a alimentarse correctamente y hacer también el proceso de desarrollo.

Y sin lugar a dudas, la parte más dura era lo que tenía que ver con la pobreza infantil. Los números de pobreza infantil eran verdaderamente estremecedores. Teníamos el 70% de los chicos que eran pobres. Hoy el número sigue siendo alto porque está en torno al 40% pero la mejora es innegable. Es decir en dos años y medio, o sea en 30 meses, estamos reparando los daños de 100 años y eso sí entra en la categoría de un milagro.

El otro tema que también es muy importante tiene que ver con otro de nuestros Ministerios estrellas, es el Ministerio de Desregulación, que también puertas adentro lo llamamos el Ministerio de los rendimientos crecientes. Cuando ustedes miran la historia del PBI per cápita desde la era cristiana, la evolución tiene el formato de un palo de hockey. Concretamente, el PBI per cápita está prácticamente constante durante los primeros 1800 años, y a partir de ahí, en un contexto donde se multiplica por 10 veces la población, el PBI se multiplica por 150. Es decir que el producto per cápita creció 15 veces. Es decir que el producto creció mucho más que proporcionalmente.

Y eso digamos básicamente es algo maravilloso porque la contracara de esto es que las personas que vivían en la extrema pobreza, allá por el 1800, era el 95% de la población mundial. Y hoy ese número todo el tiempo se va cambiando la medida porque si no prácticamente hubiera desaparecido. Por lo tanto, hay un rol central en materia de lo que es los rendimientos crecientes. En ese en ese sentido hay, nosotros también digamos lo hemos formalizado junto al doctor Reidel, lo hemos planteado en un artículo, es un working paper y que próximamente lo estaremos presentando formalmente en distintas universidades, mismo aquí en Estados Unidos, donde explicamos que hemos este modelo de crecimiento con rendimientos crecientes.

La realidad es que la idea es muy simple, donde lo que ustedes se encuentran en la literatura tradicional es que con rendimientos crecientes como no se puede maximizar, entonces suelen utilizar restricciones para acotar ese crecimiento, nosotros lo que demostramos es que hay una solución cerrada para ese modelo. Es decir, en la medida que uno quiere ir consumiendo más, ese consumo, la satisfacción que produce es decreciente, o sea la utilidad marginal es decreciente. Pero para lograr esa unidad adicional de consumo ustedes tienen que entregar ocio, y eso le genera desutilidad. Bueno, en la medida, llega un momento que lo que ganan por esa unidad adicional de consumo se compensa exactamente con lo que pierden por entregar una más de ocio. Y entonces el modelo queda cerrado. Eso lo primero que explica es que ustedes pueden tener un modelo con rendimientos crecientes y que quede cerrado; eso es un tema no menor.

El segundo elemento es que cuando ustedes incorporan el capital, aparecen equilibrios múltiples. Y esto sí también es muy importante porque ustedes tienen tres equilibrios, digamos, dos que son inestables y uno intermedio que es inestable. ¿Por qué es importante? porque si ustedes se van al equilibrio malo encuentran una situación de trampa de pobreza. Porque ustedes no tienen suficiente capital y al no tener suficiente capital per cápita tienen poco consumo, tienen un pésimo nivel de vida y esto es importante porque lo que va a decidir que las personas estén en el equilibrio malo es en el equilibrio de trampa de pobreza es un equilibrio donde la gente trabaja poco. Es decir cuando ustedes tienen un país que mediante las ideas socialistas destruye la cultura de trabajo, castiga al que trabaja y premia al vago, el resultado es esa sociedad. No le gusta trabajar esa sociedad genera poco capital y esa sociedad se hunde.

En cambio, cuando ustedes abrazan los valores de la libertad y fomentan el trabajo, el esfuerzo, la gente se esfuerza y sale del equilibrio malo y va hacia el equilibrio bueno y genera prosperidad. Es decir, abrazar los valores de la libertad, del mérito, el esfuerzo, trae una recompensa concreta en términos de bienestar. Por eso es que nosotros también trabajamos intensamente en la batalla cultural. Es decir, no solo gestionamos, no solo ganamos elecciones, sino que, además, también nos dedicamos a pelear por las ideas de la libertad porque son las que traen el progreso.

Y, en ese sentido, otro elemento importante es el tema regulatorio. Cuando ustedes, esta es una crítica a la economía neoclásica, cuando ustedes tienen un modelo de lo que se llama de competencia perfecta y tienen rendimientos constantes a escalas, no hay crecimiento económico. Entonces, cuando aparecen los rendimientos crecientes, es decir estructuras concentradas, erróneamente el Estado o los gobiernos quieren controlarlos, quieren regularlos, y al regularlos matan los rendimientos crecientes, y al matar los rendimientos crecientes, matan el crecimiento económico. Por lo tanto, lo que nosotros decidimos fue matar las regulaciones para liberar rendimientos crecientes y generar crecimiento económico. Para tener un orden de magnitudes, desde que llegamos hicimos 18000 desregulaciones, algo así como entre 17 y 18 desregulaciones por día; vaya que estamos liberando a los argentinos de las cadenas.

A su vez, cuando ustedes tienen esta situación de rendimientos crecientes, el límite del crecimiento está dado por el tamaño del mercado. Entonces no nos conformó con quedarnos con esa solución cobarde de que solamente miremos un mercado de 48 millones de personas. Hemos decidido que tenemos que mirar un mercado de más de 8.000 millones de seres humanos. Argentina por el ingreso que tiene, por el ingreso per cápita que tiene, debería tener un coeficiente de apertura del 90% o poco más y tiene uno del 30%. Es decir que Argentina por lo menos debería triplicar su nivel de apertura.

Y vaya que hemos trabajado en eso también, porque después de 25 años presionando sobre el Mercosur, que no avanzaba, logramos firmar el acuerdo con la Unión Europea. No solo eso, firmamos también el acuerdo con EFTA. Estamos trabajando en el acuerdo del Transpacífico, también hemos avanzado en un acuerdo comercial con Estados Unidos, con Singapur y estamos trabajando en un acuerdo con Japón. Vaya que estamos abriendo la economía para que el tamaño del mercado sea más grande y podamos crecer mucho más.

Pero no solo eso, además nosotros consideramos que los impuestos son un robo. Lo digo yo, Jefe de Estado, los impuestos son un robo y hay que bajarlos. Y en ese sentido, qué mejor que respaldarlo con hechos. Somos el primer gobierno de la historia argentina que en poco más de dos años baja cuatro puntos del PBI en impuestos y esto haciéndolo manteniendo el equilibrio fiscal. Eso sí que es devolverle el dinero a los verdaderos creadores de riqueza.

Entonces, la pregunta es: ¿Y qué dicen los números? ¿funciona o no funciona? Porque, digamos, suena de vuelta, suena lindo pero bueno, más o menos para que tengan un orden de magnitudes, el del tamaño del trabajo que estamos haciendo está volcado en mi próximo libro que se llama “La moral como política de Estado”, que son tres tomos, el tomo 3 es una bitácora de 400 hojas de punteos y además son ocho libros, uno por cada Ministerio. Es decir, es una obra de 11 libros en lo que fue nuestro trabajo en básicamente 30 meses. Es más, si ustedes lo pusieran en un papiro, en un rollo y lo pusieran en la letra de los prospectos médicos, tendría 20 metros.

Y si lo pusieran en letra normal, tendría 80 metros ese papiro. Así es que parece que hemos estado trabajando intensamente durante 30 meses. Pero, de vuelta, lo que decía es: lo que importa son los resultados. Y los resultados dicen que, cuando nosotros llegamos, Argentina hacía 12 años que no crecía. De hecho, en los cuatro años del segundo gobierno de Cristina Fernández Kirchner, la economía creció solamente en 4 años 1,5%, y la OCDE lo hacía en torno al 6. Durante el gobierno de Mauricio Macri, la economía cayó 3,8%, es decir, y la OCDE lo hacía aproximadamente también entre el 6% y el 7%. Durante el gobierno del impresentable que tuve como antecesor —ya no se puede usar otra palabra—, logró una recuperación en un mundo que ciertamente fue más complicado, que crecía al 5%. Y lo interesante es que nosotros, durante el primer año, medido por el estimador mensual de la actividad económica, para poder limpiar los efectos del arrastre estadístico, porque traía una caída de arrastre estadístico nada más de 3% del PBI, cuando nosotros tomamos, entonces el EMAE que es una Proxy del PBI, en términos mensuales desestacionalizado, el primer año crecimos 6,7%, el segundo año lo hicimos al 4,2%, es decir que en los primeros dos años crecimos casi 11%, y, si se cumplen las hipótesis de los analistas, podríamos estar creciendo entre 16 y 18% a lo largo de estos cuatro años lo cual estaría casi cuadruplicando o triplicando el crecimiento que va a mostrar la OCDE; vaya que sí está funcionando el crecimiento económico.

Naturalmente, siempre hay efectos colaterales. Obviamente hay un cambio muy profundo que está experimentando la Argentina, y eso claramente genera ganadores y perdedores. La apertura es algo que genera una reasignación de recursos y hace que algunos sectores se expandan más, otros se expandan menos o literalmente vayan a la quiebra. Pero ahí también siempre es muy importante el rol del empresario. Miren, la realidad, yo les voy a decir, miren, ustedes cuando estudian crecimiento económico, miran el capital, miran el trabajo, ya sea en la forma natural o incrementado por el capital humano, y la tecnología, pero yo les voy a decir algo: sin empresarios no hay nada. Sin ese motor que es la función empresarial, la pasión de los empresarios por crear y hacer un mundo mejor, sin empresarios no hay nada, y acá lo importante es proteger el derecho de propiedad para que los empresarios puedan expandirse libremente y que con su creatividad nos llenen de beneficios.

Y lo cuento porque frente a estas situaciones, digamos, donde ustedes vienen de un sistema hiperprotegido, hiperregulado, cuando ustedes abren, pueden pasar distintas actitudes. Nosotros, yo suelo usar el caso emblemático de una empresa que se dedicaba, enfatizo en pasado, dedicaba, digamos, a la venta de neumáticos, es decir básicamente los neumáticos costaban cuatro veces más caros que lo que costaba cualquier otro neumático. Y la realidad es que en términos de eficiencia es evidente que si yo abro la economía y esos neumáticos pasan a estar a un cuarto de su valor, a mí me quedan tres cuartos más de dinero para gastar en otros bienes donde asigno mejor los recursos, tengo mayor productividad y mayores salarios.

Por lo tanto, resulta bastante evidente que la apertura va a beneficiar a 48 millones de personas y que claramente va a perjudicar a ese sector protegido. Por lo tanto, es importante preguntarse si hacer algo así es justo. Y la realidad es que, salvo que alguien esté en favor de cercenar la libertad, salvo que esté en favor del robo y salvo que esté en favor de la corrupción, la apertura es positiva porque ¿en base a qué se sostenía eso? En haber construido una mega pared para no comercializar.

Y eso, básicamente, aun cuando me hubiera cobrado los neumáticos al mismo precio que cualquiera de los precios internacionales, eso hubiera cercenado mi libertad, porque yo me quiero comprar el neumático que quiera, no estar obligado a comprar el que me obliga el Estado, en acuerdo y convivencia con un empresario. No merece ser llamado empresario porque insulta a los verdaderos empresarios. Entonces, en ese contexto, la realidad es que eso implicaría cercenarme la libertad. Pero, además, si me lo van a cobrar cuatro veces más caro, también están robándome, están afectando mi derecho de propiedad.

Entonces si sabemos que es malo porque es un robo, sabemos que es malo porque es un cercenamiento de la libertad. Sabemos que es una pérdida de eficiencia. Sabemos que pérdida de salarios y sabemos que perjudica al total de la población. ¿Cómo se puede justificar eso? Sí, muchachos, sí, por corrupción. Porque era más fácil arreglar con un funcionario corrupto que salir a competir.

Naturalmente, la respuesta, hay un libro maravilloso de Albert Hirschman que se llama Voz, salida o lealtad. Es decir, voz es cuando aparece el conflicto y la gente patalea, grita, se queja, marcha, hace cosas, que mientras que lo hagan en orden y no vulneren los derechos de los demás, no hay ningún tipo de problema.

La otra es salida. Bueno, digamos, este empresario el día previo a la sanción de la Ley de Modernización Laboral decidió echar a esas 920 personas y tirarla a la calle, justo antes de la Ley de Modernización Laboral. Es decir, no solo que no le alcanzó con estar robando a los argentinos durante muchísimos años, sino que además trató de sabotear una ley de modo violento. Pero también, así como están esos empresarios hay otros que sí son empresarios de verdad. A nosotros nos gusta siempre citar el caso de una empresa que se llama Lumilagro, que se dedica a hacer termos, que cuando se empezó a dar el proceso de apertura, se le complicó la evolución de sus negocios pero en vez de intentar de romper el sistema, de ir contra el gobierno, de influenciar en los medios, digamos sobornando periodistas o saboteando en las calles, y hacer este tipo de problemas, hicieron lo que hace una empresa de verdad, se reconvirtieron y hoy es una empresa tremendamente exitosa. Eso es a lo que nosotros apuntamos, a verdaderos empresarios, al espíritu empresario, a los creadores de valor. Y no a los capturadores de renta.

Por otra parte, Argentina también tiene otro shock que es equivalente al descubrimiento de recursos naturales. Argentina hoy estamos experimentando lo que podría ser claramente un milagro en materia energética, con la mano del petróleo y el gas, con empresarios brillantes, pujantes como esta acá mi querido amigo, Marcelo Mindlin, o Hugo Eurnekian. Tantos otros que se dedican al sector y están haciendo un trabajo tan extraordinario que va hacer que de acá a cuatro o cinco años, las exportaciones argentinas se dupliquen, lleguen a cerca de 200 mil millones de dólares. Y eso, es interesante porque eso arrancó con un decreto que se llama 70/23. Y ahí quitamos el barril criollo, ese era un precio tope al barril. Se liberó esa traba y el sector con empresarios de verdad empezó a generar riqueza. Y, por otro lado, habiendo cambiado la Ley de Glaciares, hoy tenemos un boom en todo lo que tiene que ver con minería. Es decir que Argentina, en un mundo que necesita energía, va a proveer energía; en un mundo que necesita minerales, va a proveer minerales. Siempre ha sido un gran productor de alimentos y, además, tenemos capital humano para la economía del crecimiento. Es decir, nos estamos preparando para hacer grandes nuevamente y nos estamos integrando en las cadenas de valor con Estados Unidos para crecer de la mano del país más importante del mundo y llevar la gloria de América a todo el mundo.

Pero no solo esos shocks, imagínese que, con todos los cambios que estamos teniendo en inteligencia artificial, los shocks tecnológicos que estamos mirando... Y bueno, pero es un proceso de destrucción creativa. Esto ya lo había hecho Schumpeter, que fomenta la función social del empresario. Es un benefactor social. Porque, básicamente, cuando aparece el progreso tecnológico, eso permite producir bienes de mejor calidad o mejor precio. Bueno, el que logre hacer eso se va a expandir y el que no lo logra se quedará atrás. Es parte de este proceso.

Lo que no se puede hacer es frenar ese proceso porque cuando el día que Edison inventó la lamparita, no se dejaron de usar instantáneamente las velas. Es decir, fue un cambio que se fue dando paulatinamente ahora si ustedes toman la posición cavernícola de querer romper las lamparitas, de querer tapiar, digamos toda la ciudad para que ni siquiera entre el sol, bueno en algún momento el progreso tecnológico los va a desbordar y se va a llevar puesto todo y va a generar una hecatombe. Por eso hay que liberar las fuerzas, por eso nosotros somos partidarios de que no se regule nada, nunca se nunca deben hacerse regulaciones ex antes, como muchos se pueden hacer regulaciones ex post, pero no ex antes. Y esa, por ejemplo es nuestra visión con la Inteligencia Artificial. Nosotros no vamos a regular la Inteligencia Artificial. Nosotros la vamos a dejar libre. Digamos, no creemos en la regulación ex antes.

Además, estamos bajando impuestos. Eso también genera reasignación de recursos. Además, la baja de la tasa de interés también genera reasignación de recursos. Ahora la pregunta es, bueno con toda esta reasignación de recursos, ¿qué pasó con el nivel de empleo? Bueno, la tasa natural de desempleo histórico en Argentina está en torno al 10%. Hoy está debajo del 8, con lo cual Argentina tampoco tiene un problema con el empleo. Es decir, tiene un cambio en la composición del empleo como consecuencia de los cambios estructurales que está teniendo y como entiendo que, alguien pueda tener dudas sobre si los argentinos van a validar o no el cambio, toman decisiones transitorias pero que una vez, digamos puesto los argentinos frente a la realidad, yo no tengo ninguna duda que los argentinos van a elegir el camino del progreso porque del otro lado está todo el pasado, están los que hundieron el país, están los que nos generaron la pobreza, los que generaron el desastre que generaron la inflación. Nadie va a querer volver a eso. Las sociedades no se suicidan. Es más, con los resultados que estamos mostrando tengo plena confianza en los argentinos que el año que viene vamos a poder validar en las urnas este modelo.

Finalmente, tenemos, porque alguien podría decirle: «Bueno, pero ¿por qué entonces la inversión no está subiendo tanto?». O sea, esa sería la pregunta: ¿por qué la inversión va más lenta? Bueno, eso tiene una justificación. Cuando ustedes tienen mercados de capitales poco desarrollados y que, para poder endeudarse necesitan de colateral, ¿qué es lo que pasa? Los que tienen colateral, es decir, que acumularon activos, ¿sí? Muchos de ellos son los que están siendo desplazados; por lo tanto, esos no invierten. ¿Por qué? Porque en la reasignación de recursos están siendo desplazados. Y, por otro lado, lo que están llegando nuevos, ¿sí? ¿qué es lo que ocurre? En esos casos todavía no tienen suficiente colateral. Si a eso, además, le ponen el agravante de que Argentina tiene una relación de crédito del sector privado no financiero en términos de PBI verdaderamente muy pobre, porque está en 12%, 13% el PBI, es obvio que el despegue iba a costar.

Por eso, lo que nosotros hicimos para atacar este problema mientras que el mercado financiero comienza a desarrollarse, generamos también las políticas del RIGI. La política del RIGI hoy ya tiene aprobados 76.000 millones de dólares, en proyectos vinculados a los sectores energéticos y mineros. Y todavía tiene pendiente de aprobación más de 120.000 millones de dólares, es decir que es una política que ha generado inversiones por más de 200.000 millones de dólares y es la política de desarrollo más importante de la historia argentina. Por eso nos permite manejar la transición hasta que Argentina pueda desarrollar su mercado de capitales.

En ese sentido, pero no solo hemos hecho eso, porque eso además implica un régimen fiscal especial, que no es un régimen fiscal que va a converger al del resto de la economía, sino que nuestro objetivo es que la economía converja justamente a un régimen fiscal como los del RIGI. Y además hemos sancionado la Ley de Inocencia Fiscal I, la Ley de Inocencia Fiscal II para que a los argentinos que sacaron sus ahorros del sistema y que básicamente representan cerca de dos tercios del PBI, puedan reingresar ese dinero con además complementado con una reforma del mercado de capitales y con el mercado de seguros, de modo tal que el ahorro de los argentinos vuelva a financiar la inversión y que de esa manera se genere crecimiento económico.

Por lo tanto, estamos haciendo todo lo que el manual dice para que Argentina vuelva a crecer. Y lo que tenemos claro es que en cuanto respetemos las premisas del liberalismo, que tiene que ver con el respeto a la vida, que tiene que ver con el respeto a la libertad, que tiene que ver con el respeto a la propiedad y la santidad de los contratos, porque los contratos en Argentina a partir de ahora se cumplen, eso va a permitir desplegar toda la capacidad empresarial que es lo que verdaderamente va a hacer grande a la Argentina nuevamente. Es decir, aquellos que se juegan el pellejo invirtiendo porque la verdadera riqueza la generan los empresarios. Muchísimas gracias y hagamos grande a la Argentina nuevamente.

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