Discurso del Presidente Javier Milei en la 47° Convención Anual del IAEF 2026 en Puerto Iguazú, Misiones
Buenas tardes a todos. Quiero agradecer a la organización de la IAEF por la invitación a cerrar este encuentro. Un placer estar en Misiones, una provincia con tanto potencial productivo. Es un gusto estar frente a ustedes que representan lo mejor de las finanzas argentinas y todos los días tienen que tomar decisiones con la disciplina de mirar los números tal cual son, separando el ruido de los fundamentos.
En finanzas esto es central. Ustedes deben tomar decisiones pensando en qué va a hacer concretamente el Estado y cómo se va a ver el mercado luego de accionar los actores. Por eso hoy me gustaría comenzar hablando de la credibilidad.
Esta materia prima de la política pública fue durante décadas, desde mi punto de vista, poco honrada por la política. Destruyeron la palabra del Estado, destruyeron la moneda y tuvo que venir el primer presidente liberal libertario de la historia para recomponerla. Nosotros estamos recomponiendo día a día la credibilidad pública, porque eso es necesario para volver a poner a nuestro país de pie.
La credibilidad es un tema central en la literatura económica y que les valió a Finn Kydland - hincha de Boca - y a Edward Prescott, el Nobel de Economía en 2004. No, se los voy a hacer peor: se hizo hincha de Boca porque vino a dar clases a Di Tella y lo llevaron a ver Boca- River el día de la muleta. No solo que se hizo hincha de Boca, sino que además se hizo fanático de Palermo. A lo cual la adhiero plenamente.
Digo que justamente lo que hicieron fue formalizar un trabajo que es reglas en lugar de discreción, la inconsistencia de los planes óptimos. De hecho, ellos lo hicieron para la política fiscal. El argumento es un argumento muy simple: es en un modelo de dos periodos, y básicamente lo que muestra es que si ustedes diseñan una política fiscal determinada, cuando ustedes hunden el capital, una de las cosas que hace la política es, justamente como está el capital hundido, modificar las reglas y terminan perjudicándolos. Pero, claro, los agentes aprenden y toman decisiones en función de eso. Y, por otro lado, quien lo hizo con temas monetarios es uno de los más grandes economistas de la historia argentina que es Guillermo Calvo, que son estos temas de inconsistencia temporal.
La idea, en criollo, es la siguiente: Un gobierno puede tener sobre el papel la mejor política económica posible, pero si en algún punto del camino tiene la opción de romper esa regla porque le conviene en el corto plazo, el mercado, por su carácter racional, anticipa esa posibilidad desde el primer día. Y no hace falta que el gobierno efectivamente la rompa alcanza, con que se pueda hacer, con que exista la chance de que suceda, para que a ustedes le cobren esa sospecha por adelantado, todos los días, en la tasa de interés. digo Riesgo País. Por eso la solución no pasa por prometer que no vamos a claudicar, pasa por sacarnos a nosotros mismos como Estado la posibilidad de hacerlo.
De hecho, una de las cosas que está pasando y que está formando parte del debate es qué vamos a hacer en el año electoral. Y la realidad es que muchos dicen “bueno, la economía está creciendo, los salarios están mejorando, el empleo está mejorando...” Es decir, cuando tomamos el total, no solo el formal. Y ¿por qué no nos volvemos más laxos? Miren, yo acá entré por el bronce, yo me pasé toda mi vida predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para cambiar las cosas y borrar con el codo lo que escribí con la mano.
Y lo voy a exponer desde una manera macroeconómica y lo voy a exponer desde una manera absolutamente personal, lo cual lo hace absolutamente incentivo compatible. Desde el punto de vista macroeconómico, no tiene sentido flexibilizar la política monetaria. Porque nosotros hace casi 12 meses que la base monetaria no cambia. Y, sin embargo, todavía persiste la inflación, es decir todavía hay sobrante monetario. Por lo tanto, si yo cambiara la política monetaria y tuviera una política monetaria laxa, la inflación la tenemos a la vuelta a la esquina. Y mi compromiso es terminar de una vez y para siempre con la maldita inflación.
También es cierto que ustedes podrían decir: bueno, pero vos conocés los modelos de expectativa racionales; querés coordinar a los agentes para que, de esa manera, crean en un equilibrio de menor cantidad de dinero, menor nivel de precio y por ende menor tasa inflación. Bueno, podría tomarles el punto, pero les voy a decir algo: miren, yo renuncié a mi jubilación de privilegio; mi contrato con los argentinos es cuatro años con opción a ocho. Pero después de eso yo tengo que ir a ganarme la vida en el sector privado. Si durante toda mi vida dije que iba a hacer algo, tenía la posibilidad de hacerlo y, por un capricho electoral, modifiqué mi forma de actuar, les digo que mis conferencias después de que termine mi trabajo como Presidente, el precio se vuelve cero. Por lo tanto, es absolutamente incentivo compatible que redoble al mango mi ortodoxia. Por lo tanto, no voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria. Voy a seguir con equilibrio fiscal y voy a seguir apretando la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación.
En definitiva, recomponer la credibilidad del Estado argentino requiere que no seamos conformistas en nuestros compromisos con las reformas. Tenemos que construir instituciones sólidas, que mantengan el cambio en el tiempo, y eso exactamente es lo que venimos haciendo en las últimas semanas.
Por ejemplo, el Congreso avanzó con la reforma del Banco Central para dotarlo de mayor independencia y sacarle el gobierno de turno la tentación de financiarse emitiendo. Y, para complementar esta reforma, presentamos nuestro proyecto de grillete fiscal, que elimina de cuajo la posibilidad de que exista el déficit en la administración pública. Y avanzamos también con Inocencia Fiscal 2, para que el ciudadano honesto deje de ser tratado como un delincuente por protegerse de la voracidad estatal.
Por otra parte, aprobamos los acuerdos de libre comercio con Singapur, mientras que el Senado aprobó por unanimidad el acuerdo con la EFTA, sumando a la Argentina a dos bloques comerciales que durante décadas nos habían sido esquivos por una simple razón: teníamos una de las economías más cerradas del mundo.
De hecho, Argentina, dado el PBI per cápita que tiene, debería tener un coeficiente de apertura del 90%; tiene uno del 30%. Vamos, no se dejen engañar por los prebendarios que les gusta cazar en el zoológico. No es una economía abierta ésta, necesita de más competencia. Y, obviamente, ustedes pueden tener dos actitudes frente a la apertura. Hay un libro maravilloso de… No van a creer que estoy elogiando a este autor, pero bueno, uno para poder opinar y tomar una posición tiene que leer todos los lados de la biblioteca. Se llama Albert Hirschman. Escribió, uno de los tantos libros que escribió maravillosos se llama “Voz, salida o lealtad”. Miren, cuando aparece la puja de intereses ustedes tienen distintas formas de enfrentarlo. Una es patalear, estamos llenos de gente ruidosa que patalea por todos lados, que se queja, es parte de la historia. Si ustedes quieren hacer un omelette o una tortilla tienen que romper los huevos, lamentablemente es así. Si ustedes tienen todo un entramado prebendario, alguien que tiene una prebenda se va a enojar, va a patalear, es así.
Ahora, la otra es salida. El ejemplo emblemático de salida es gomita lumínica. Es decir, vivió estafando a los argentinos, cobrando los neumáticos cuatro veces más caros que lo que costaba en cualquier parte. Es decir, por cuidar 920 puestos de trabajo y su prebenda, porque tampoco les pagaba bien, perjudicaba a todos los argentinos que teníamos que pagar los neumáticos cuatro veces más cara. Con todos los riesgos que eso por ejemplo implica en el tránsito por las rutas. Y bueno, la opción ahí, ¿qué hizo? Bueno, dijo, o le mantenían la muralla que le permitía seguir estafando a los argentinos, o se iba, rompía, ya salida. Y de hecho lo hizo de manera bien violenta, porque previo a que sancionáramos la Ley de Modernización Laboral, tiró 920 trabajadores a la calle. Es decir que lo hizo además con muchísima mala intención. Eso es para que vean que cuando arman los modelos pongan también que es el proceso decisorio.
Ese tipo de cuestiones en la escuela austríaca está bien claro. El primero que lo analizó de manera brillante, es una lectura que a mí me gusta mucho compartir con Toto, es Eugen von Böhm-Bawerk. Porque no solo digamos fue el que empezó a desarrollar la teoría del capital en serio, sino que además es interesante porque fue dos veces ministro de economía del Imperio Austro-húngaro. Entonces, muchas de sus lecturas, toda la parte que tiene que ver con el poder y mercado, lo podríamos llamar así, ¿qué es lo que sucede? Ustedes lo leen y se dan cuenta de las cosas que el tipo estaba manejando y con las cuestiones que tenía que estar lidiando. Y, es más, de hecho, cuando ustedes toman el libro de Murray Newton Rothbard, en el que él se convierte al anarco-capitalismo, que él lo crea, “El hombre, la economía y el Estado”, en el tomo 3 se llama “Poder y mercado. Es decir, eso en la escuela austríaca está mejor tratado, aún muchísimo más que lo que se hace en Public Choice. Entonces, que, dicho sea de paso, hoy estuvimos divulgando una opinión de Murray Newton Rothbard del mes de julio de 1982, donde el inventor del anarco-capitalismo, en relación al conflicto entre Argentina y el Reino Unido, se puso del lado de Argentina. Vamos todavía.
Volviendo a la lectura de lo que estábamos llevando, lo que nosotros estamos haciendo es que, a largo plazo, también le ponen grilletes a la política porque destruir… Ah no, no terminé con lo de lo de Hirschman.
Es decir, con lo cual, Gomita Lumínica ¿qué hizo? Fue por una solución bastante violenta, no le funcionó, se fue. Y el otro caso ¿qué es? Lealtad. ¿Cuál es? Lumilagro. Lumilagro se encuentra frente a la competencia, se tiene que reorganizar, no hizo lo de Gomita Lumínica. ¿Qué hizo? Fue, se reordenó, y salió a competir. Por lo tanto, vamos por más gente como Lumilagro, que quiere un país en serio, que nos vaya bien a todos, y no por un estafador que se abusaba de 48 millones de argentinos. Tomar esas decisiones es pesado también.
A largo plazo esto también le pone grilletes a la política, porque destruir mercados establecidos tiene un costo muy alto en la sociedad. Es decir, nosotros estamos diseñando un conjunto de reglas… alguien puede decir “sí, viene otro gobierno se las cambia”. Bueno, los desafíos que lo hagan, van a ver cómo les pasa el cachetazo el mercado. Es decir, estos nuevos mercados están poco a poco reemplazando la estructura proteccionista, que ya no podrán volver a montar sin toparse con altos niveles de resistencia de una sociedad que, acostumbrada a los beneficios de una economía libre, se negará a volver al pasado.
También vamos camino a adherirnos al tratado de cooperación en materia de patentes, para que la propiedad intelectual tenga en la Argentina la protección que necesita para traer inversión en industria del conocimiento, integrándonos al mundo, y simplificando el proceso burocrático. A esto se le agregan todas las leyes que hemos aprobado en el Congreso desde diciembre del 2025, incluyendo el primer presupuesto con equilibrio fiscal en un siglo, la Ley de Modernización Laboral, la adecuación de la Ley de Glaciares, entre otras reformas que acercan a nuestro país a este objetivo que nos hemos puesto de hacer a la República Argentina al país más libre del mundo. Que, dicho sea de paso, nosotros hicimos un conjunto de promesas de campaña en el 23 y las cumplimos todos al llegar a mitad de término. Por lo tanto ¿qué hicimos? Fuimos por las reformas imposibles, por ejemplo, la modernización laboral, que ni siquiera los militares se animaron a hacer, nosotros lo hicimos.
A su vez, cada una de esas reformas elimina de manera sistemática la discrecionalidad que durante décadas le permitió a cualquier gobierno argentino cambiar las reglas a mitad de partido. Convierte en una promesa en una regla más difícil de romper y esa pérdida de discrecionalidad para el Estado es exactamente la ganancia de previsibilidad que ustedes le cobran a la Argentina cada vez que arman una curva.
Sin ir muy lejos, durante el debate de la reforma del Banco Central en la Cámara de Diputados vimos dirigentes opositores llorando porque no podrían ejecutar la política monetaria que a ellos les gusta, que no es otra cosa que la de mantener la maquinita prendida los 365 días del año, tal como vimos en el 2023, cuando a pesar de estar al borde de una hiperinflación, emitieron nada más ni nada menos que 13 puntos del PBI para tratar de ganar una elección. No queremos volver nunca más a eso y no se lo vamos a permitir. Y, además el año que viene les vamos a ganar, porque dudo que los argentinos sean tan tontos de querer volver al pasado.
Por eso, lo más importante para tomar decisiones en estos próximos años es observar de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde estamos yendo. Hoy mi trabajo es explicarles cómo estamos construyendo desde la dimensión económica institucional, la credibilidad necesaria para que el Estado argentino pueda quitarle de una vez y para siempre las cadenas al sector privado.
Como ya vimos algunas de las reformas institucionales y comerciales que llevamos adelante, pasemos ahora a lo estrictamente económico. Como bien saben entre 2011 y 2023 la Argentina no solo dejó de crecer, sino que el PBI per cápita retrocedió, empujado por más de una década de populismo, cepo y aislamiento. Hoy, por primera vez en la historia, rompimos ese techo: superamos el nivel de PBI per cápita más alto que habíamos alcanzado el país antes de esos años perdidos. Crecimos más de 10 puntos porcentuales en los primeros dos años de gobierno y llevamos 27 meses seguidos de crecimiento, le guste o no le guste a los corruptos de los periodistas.
Y, por si esto fuera poco, estamos creciendo en un contexto global más dificultoso dado que estamos creciendo por encima del promedio de la OCDE. Si nosotros tomamos el EMAE, que es el estimador mensual de la actividad económica y de manera desestacionalizado y tomamos lo que está proyectando el mercado para lo que queda de este año y para el que viene, habremos crecido más de un 17%. Casi un 20% en 4 años. Si tomamos el promedio simple, que sería una tasa entre el 4 y el 5%, estaríamos cuadruplicando o quintuplicando el desempeño que tuvimos en los 100 años previos a que llegáramos al poder. Es decir, al final, efectivamente soy especialista en crecimiento económico con y sin dinero. Porque estoy haciendo crecer la economía como nunca antes y además bajamos 10 veces la inflación. Vaya que está funcionando.
Y esto tiene el doble de valor, porque contrasta ambos modelos muy claramente. El kirchnerismo hizo caer la economía cuando el mundo crecía a tasas más altas y nosotros estamos logrando hacer crecer nuestra economía con un crecimiento global, un poco más retraído. Este crecimiento se explica por todos los cambios que ya hemos introducido. Sea la eliminación y rebajas de impuestos, las casi 17 mil reformas que llevamos adelante desde el Ministerio de Desregulación, la devolución del imperio de la ley a nuestra ciudadanía y el inclaudicable superávit fiscal que mantiene nuestra economía ordenada. Cuando uno de estos ítems se está traduciendo en el resto de los números que ustedes siguen todos los días. Bajamos la inflación de un 200% anual a uno del 30, bajamos la pobreza en 25 puntos, redujimos la indigencia a un tercio y bajamos la pobreza infantil de un 70% a un 42%. En definitiva, sacamos 14 millones de personas de la pobreza.
A su vez, bajamos el riesgo país de niveles de 3000 puntos a alrededor de 500. De hecho, si contemplamos la diferencia de tasa entre los bonos que vencen durante nuestro mandato y los bonos que vencen a partir de 2028, incluso podemos observar que el riesgo país implícito de nuestra gestión está en torno a los 50 puntos básicos. Y que los 450 puntos extras son atribuibles a la imprevisibilidad política, lo que muy inteligentemente se bautizó como riesgo kuka.
También, vale la pena recordar que, en octubre del 2023, previo a las elecciones el riesgo país llegó a estar en el orden de los 3000 puntos. La diferencia entre ambos modelos es simplemente abismal. Y que nadie nos venga a decir que el riesgo país no tiene impacto en la vida de la gente. Un riesgo país bajo, implica crédito más accesible, lo cual significa un mayor nivel de inversión y por lo tanto más puestos de trabajo genuinos.
Y las inversiones más importantes para un país, que son la de mayor plazo, son las más sensibles a la volatilidad del riesgo país. Porque para una empresa la volatilidad del riesgo país puede marcar la diferencia entre expandirse a un ritmo mayor o menor, pero en término de infraestructura, la volatilidad del riesgo país puede ser la diferencia entre una ruta que se haga o no se haga, entre que un puerto comercial exista o que nunca suceda. Y hablando de infraestructura, acabamos de finalizar la concesión de 9000 kilómetros de ruta al sector privado, que se encargará de su mantenimiento. Y luego avanzaremos con la licitación de entre 6000 y 12000 kilómetros más.
Además, tenemos el RIGI generando un caudal de inversiones que nunca se vio en nuestro país, con más de 45 mil millones de dólares en inversión ya aprobados y más de 150 mil millones de dólares a la espera de aprobación. Estamos hablando de 200 mil millones de dólares que van a ser invertidos en nuestra economía durante los próximos años para potenciar distintos sectores con mucho potencial como la generación de energía, la minería, la infraestructura, la tecnología y la siderurgia. Sectores que van a expandir aún más nuestras exportaciones nacionales y que, dicho sea de paso, nos permite ser un jugador importante de manera geopolítica y nos permite poder avanzar en el reclamo de nuestra soberanía sobre Malvinas.
Pero eso no es todo. Ya hoy tenemos récord de exportaciones y récord de consumo, y para colmo tenemos superávit de cuenta corriente, el cual me gustaría dedicárselo a aquellos que han intentado instalar el relato de que el tipo de cambio está atrasado, y que la economía está estancada. De hecho, 13 de los 15 sectores productivos que mide el EMAE están creciendo, es el mejor registro al menos de los últimos 15 años.
Los datos son los datos. Y, como decía Milton Friedman, primero los datos. Cada uno de estos logros nos ayuda a bajar el costo de financiación de nuestra economía, no da lo mismo que la tasa de referencia esté al 10% o al 150 o al 250%. Esa es la diferencia entre que el crédito privado le llegue a una Pyme o que los bancos sólo le presten al Estado y al Banco Central, como sucedía anteriormente. Es decir, en el reino de la justicia social y el progresismo, los bancos en lugar de financiar la compra de casas, vehículos o nuevas empresas, ganaban dinero prestándole al Estado y volviéndose corecaudadores del impuesto inflacionario que más daño le hace a los pobres. Realmente es la justicia social más rara del mundo. Y después lo insultan a Toto cuando trabaja día a día para que el crédito vuelva a llegar al sector privado.
Y todavía nos falta mucho por hacer: vamos a seguir bajando el riesgo país, vamos a seguir bajando el costo crediticio argentino, vamos a seguir despejando incertidumbre del camino a toda máquina.
Yo les digo algo: si nosotros replicamos un resultado parecido al del año pasado, vamos a tener mayoría en Diputados y vamos a estar a dos senadores de tener quórum en el Senado. Si con este Congreso hicimos todas esas reformas, abróchense los cinturones porque ahí sí van a ver lo que es acelerar a fondo.
Es más, la disciplina fiscal es una regla que hoy hay que sostener todos los días y en eso no vamos a aflojar ni un milímetro, porque sabemos exactamente lo que pasa cuando un gobierno argentino se relaja. Tenemos los últimos 100 años de nuestra historia como ejemplo y quiero decir algo más, porque si uno se guía por la conversación pública de estos días pareciera que estamos en medio de una crisis. No solo no lo estamos, sino que, además, si uno mira la perspectiva histórica, de dónde veníamos, lo que hicimos y hacia dónde vamos, este es sin exagerar la mejor gestión económica de los últimos 100 años de la Argentina.
Y, sin embargo, en las últimas semanas se instalaron tres relatos para tratar de empañar esto. Lo gracioso es que el periodismo y la oposición nunca dejan de mover el arco sin ningún tipo de criterio más que de generar ruido y generarles miedo a los argentinos. Un día hablan de atraso cambiario, al día siguiente que el dólar se escapa y no encuentra techo y que el plan económico fracasó y hacen lo mismo en todos los frentes. Ustedes se fijaron ¿no? que el día que el tipo de cambio baja lloran apreciación, al otro día sube, lo mismo que bajó y ese día lloran mega crisis y si no se mueve, también lloran. Es decir, es una cosa verdaderamente… De vuelta, entiendo que cortarles la pauta les duele muchísimo, entiendo que además son de izquierda, esencialmente son de izquierdas, son más de izquierdas de lo que se imaginan. ¿Saben cuándo se dan cuenta que son de tremenda izquierda? cuando viene alguien de centro y le dicen “extrema derecha”. Es decir, ese es el mejor indicador. Y eso, no se crean que eso pasa en Página 12, pasa en supuestos lugares que, bueno, su fundador se debe estar revolcando en la tumba. Pero bueno, ahora están buscando instalar tres nuevas mentiras y ninguna de las tres resiste el análisis de los datos. Así que voy a discutir estas tres mentiras para divertirnos un rato.
La primera es que estamos frente a una crisis de desempleo. La realidad es que en Argentina la desocupación se ha mantenido relativamente estable, incluso luego de haber bajado brutalmente la inflación. Esto es algo que ningún economista en el mundo puede creer. Y, además, los trabajos que se pierden producto del cierre de empresas no competitivas que defendían la protección estatal o en el sector público, se generan genuinamente en otros sectores que se encuentran en franco crecimiento producto de nuestras medidas desregulatorias. Se han creado 500.000 puestos de trabajo durante nuestro gobierno. Repito: se han creado medio millón de puestos de trabajo durante nuestro gobierno. Es una cifra que no van a ver en ningún lado, porque contradice el relato que intentan armar en torno al empleo. Pero la realidad es que en este gobierno la demanda de trabajo en Argentina está subiendo y estamos hablando de empleo real, generado en el sector privado que no depende de protecciones políticas. Y el aumento de la demanda de trabajo significa que está habiendo un aumento de productividad y competitividad, todas condiciones necesarias e indispensables para que los salarios sigan aumentando de forma sostenida en el tiempo.
Esto es interesante porque ¿qué es lo que hacen? Solamente muestran el empleo formal, como si el empleo informal no fuera empleo. O suelen degradarlo diciendo que no es empleo de calidad. Mire, lo que no es de calidad es robar, trabajar está bien.
Ahora, a veces hay que entender la naturaleza en los procesos. Primero nosotros cuando llegamos el mercado informal era de entorno al 50%. O sea que no es algo nuevo, es algo que ya existía, que era parte de nuestro landscape económico, parte de nuestro paisaje. Pero la pregunta es ¿por qué ocurre esto? Porque la realidad es que, es cierto, del otro lado están los orcos, del otro lado está el mal, del otro lado está la decadencia, del otro lado está el atraso. Y, además, su propuesta es hacer lo que nos hizo pobre y decadente. Entonces, claramente, cuando ustedes los escucha mete más miedo que el tren fantasma.
Entonces si ustedes creen que este cambio no es permanente, creen que es transitorio, la pregunta es ¿tomarían medidas de carácter permanente si ustedes creen que esto es transitorio? Vamos, ustedes son tomadores de decisiones, ustedes lo saben. Si hay incertidumbre sobre si el proceso es permanente o no, no van a tomar decisiones de corte permanente, no van a salir a contratar trabajadores de manera permanente. Lo que van a hacer es ajustes transitorios a ver qué pasa. Si lo quieren poner en términos de real option la opción de diferir tiene valor.
Nosotros no nos enojamos con eso, nosotros eso lo entendemos. ¿Y cuál es el punto? El punto es que cuando ustedes toman un sistema de equilibrio general, no como esos precámbricos, casi que me hacen acordar a los Hermanos Macana, economistas que hablan de la economía en dos velocidades y todas esas cosas, tremendos ignorantes que no saben qué es equilibrio general; creen que cualquier sistema de ecuaciones es un sistema de equilibrio general, lo cual es de una pobreza enorme. Pero más allá digo de la discusión técnica, que no me voy a meter ahí, cuando ustedes tienen un sistema de equilibrio general y hacen equilibrio general en serio - les propongo un libro que el otro día repartía a diputados y senadores de nuestro espacio que se llama “La economía en una lección”, de Henry Hazlitt -, dice que la diferencia entre el buen economista y el mal economista es que el mal economista solamente mira un sector y un período; y el buen economista mira todos los sectores y no solo el presente, sino el futuro. Es decir, es la diferencia entre hacer equilibrio parcial de un período, con equilibrio general intertemporal, que, en realidad, aquellos que hacen macro con un individuo, con un bien representativo y demás, con el agente representativo y demás, es equivalente a ese modelo pobre, por no decir otra palabra.
Entonces, cuando ustedes toman un modelo de equilibrio general en serio, que tiene varios sectores van a entender que, por ejemplo, si ustedes meten un shock tecnológico, si ustedes meten un shock de apertura, si ustedes meten un shock desregulatorio, si ustedes meten un shock de tasa de interés por caída de riesgo país, si ustedes meten un shock por baja de impuestos, si ustedes meten un shock de descubrimiento de recursos naturales, ustedes ¿qué creen, que la economía no se va a mover? Se va a mover, va a ser una coctelera, obvio que va a pasar eso. Y ustedes van a tener una fuerte reasignación de recursos y si ustedes salen a perseguir y apretar al sector privado, lo que van a hacer es violentar la reasignación de recursos y la consecuencia es que se van a perder puesto de trabajo, se van a perder posibilidades y vamos a estar muchísimo peor.
Consecuentemente, nosotros lo que estamos haciendo es que la economía se exprese y obviamente crece fuertemente el empleo en los sectores no registrados porque tiene que ver con que los agentes quieren tener certeza de que este rumbo continúa. Entonces, no es un tema menor. Porque sí es trabajo y está mostrando la reasignación de recursos que está teniendo tan fuerte la economía. Es decir, es un resultado natural y esperable. Y para eso, nosotros enviamos la Ley de Modernización Laboral y obviamente que, cuando la política se encauce, eso va a generar una migración desde el sector informal al sector formal.
Es lo mismo que se discute también, en paralelo a esto, a los salarios. Si ustedes miran los salarios reales en el sector formal privado, son prácticamente constantes. Si ustedes miran lo del sector público caen. Me imagino que están todos de acuerdo con eso ¿no? es parte de la política de Estado. Sacarle el Estado opresor de la cabeza al sector privado. Pero no solo eso, cuando ustedes miran a los informales, están 60% arriba en términos reales. Es decir, que está funcionando. No es que no está funcionando, el problema es que si ustedes suman precariedad intelectual con ignorancia y mala intención da un cóctel explosivo.
Ahora voy a pasar a otro que me voy a divertir un ratito, si me lo permite. Me voy a ocupar de un impresentable. Ahora viene la parte que me voy a ocupar de dos impresentables. El segundo relato es el de la mora, con este tema también han querido manipular emocionalmente a la población. La realidad es que cuando el crédito privado pasa de ser prácticamente inexistente a expandirse al ritmo que se está expandiendo, es matemática de primer grado que la mora no va a subir en la transición, es un resultado natural. Es decir ¿saben que, si no prestaran, saben cuánto sería la mora? Cero. Me parece que ese mundo no está muy bueno.
Pero la mora no sube porque los argentinos se hayan vuelto menos responsables de un día para el otro, sino porque hay millones de personas y miles de pymes que antes ni siquiera calificaban para tomar una deuda y sí hoy califican. Hace 3 años solo un selecto grupo sobrecalificado con garantías de sobra podía acceder a deuda; y ahora que el riesgo crediticio ha bajado los bancos pueden prestar a un grupo mayor. Es como criticar el aumento de accidentes tras la masificación de los automóviles, es la misma tontería digo. Se parece a la misma estupidez del cavernícola asesino de Pedro Cahn, que nos quería a todos encerrados durante la pandemia. El problema es ¿por qué digo cavernícola? Porque el tipo que vivía en la caverna, estaba seguro que afuera no se lo iba a triturar ningún monstruo feo, horrible y peligroso. ¿Cuál era la contraparte? Que, si se quedaba en la caverna, bueno, el resultado era… claro, era te morís. Y esa cuenta no la hizo: “quedate en casa”. Que además lo utilizaron políticamente y nos dejaron más tiempo encerrado que el que correspondía, porque les rendía en términos de imagen. Miren cómo se terminó yendo, engolosinándose con la imagen.
Pero no solo eso, sino que además el tipo que está ahí, ese escenario es la muerte segura. Por lo tanto, hay una cuestión de dominancia estocástica: ustedes tienen que salir y enfrentar a los bichos que hay afuera, porque si no se mueren. De esa otra manera tienen alguna chance de sobrevivir. Y después nos dimos cuenta que los bichos no eran tales bichos, ¿no? Eso también, cuando nos… Ustedes se acuerdan, porque hubo una fuerte complicidad de los medios de comunicación de aterrar a la gente. Se deben acordar cuando se lanzó la pandemia y todos los diarios con la tapa “Quedate en casa”. Y cómo nos asustaban desde la televisión. Yo recuerdo a un médico diciendo que esto iba a ser peor que la peste española, es decir que se iba a morir el 6% de la población en un año. ¿Ustedes tienen idea de lo que significa ese número, no? Bueno, así asustaron a la gente. Así se manipuló a la gente. Entonces de vuelta, si nos hubiéramos quedado todos en casa como decían y eso se hubiera hecho toda así a rajatabla, nos moríamos todo. Pero bueno.
Volviendo al tema del crédito. Además, al no existir el crédito durante tanto tiempo las entidades de crédito debieron aprender a otorgarlo nuevamente. Es decir, debieron recalibrar sus mecanismos de evaluación de riesgo. Como les dije antes, por años los bancos se dedicaron a prestarle al Estado, en lugar de a la gente y perdieron el conocimiento de clientes que generan los años de un sistema financiero funcional. Esto ha tenido como resultado esperable, un nivel de morosidad, que se soluciona únicamente mediante la negociación entre deudores y acreedores. Y aquí entra en juego un concepto de la literatura económica que explica esto a la perfección, y se le debemos a otro Premio Nobel de Economía, llamado Alvin Roth y a su trabajo sobre los mercados repugnantes.
Roth muestra que existen mercados voluntarios que, aunque beneficien a ambas partes, una parte de la sociedad decide estigmatizar y proponer su prohibición, no por el daño económico que generan, sino por la incomodidad moral que le producen a la sociedad en su conjunto. El crédito a tasas altas, para quien tiene una calificación de riesgo más alta, es uno de los ejemplos característicos. Si ustedes van por un proyecto más riesgoso, pretenderían una tasa de interés más alta. No veo cuál es la cuestión de enojarse con eso.
En cuanto la tasa sube aparece la palabra usura y el prestamista pasa de ser quien le da una segunda oportunidad a quien no tenga ninguna, a ser el villano en la película y el enemigo público número uno. Y ahí está el problema de fondo. Si le ponen un techo a esa tasa o le condonan la deuda al deudor, como si no hubiera podido saber en qué se metía, lo único que logran es que el prestamista deje de prestarle justo a quien más lo necesita. Esto en el libro de Alvin Roth hace la documentación de casos que la gente, estos deudores muy específicos, que son deudores que toman deuda de bajo monto y altas tasas, las dos partes saben muy bien lo que hacen. No es que no lo saben, saben muy bien lo que hace. Y eso está…Primero, que el que ofrece el producto, ¿cuál es la apuesta? Apuesta al límite probabilístico, es decir, entonces, hace muchísimos casos y termina capturando el límite probabilístico.
Miren, yo esto lo aprendí brutalmente en la época que trabajaba como evaluador de empresas y es que me tocó evaluar una empresa que se dedicaba a las máquinas tragamonedas. Y, entonces, cuando yo miraba el flujo de fondos, era una cash count. Yo decía, pero cómo, si está la incertidumbre, si está el que gana o el que pierde o la máquina y digo ¿cómo puede ser esto?, ¿cómo carajo es esto? Claro, porque ¿qué es lo que pasa?, ¿A qué apuestan? a que ustedes le tiren de la palanca cientos de veces y cuantas más veces tiran, ustedes tienden al límite probabilístico y ¿adivinen qué pasa?, se convierte en una cash count. Es decir, el que ofrece este tipo de crédito, no es alguien que no sabe lo que está haciendo. No es alguien que no sabe qué va a haber algunos que no puedan pagar. Justamente, de eso se trata el modelo. Que sea lo más extendido posible para que tienda al límite probabilístico y funciona como una cash count.
Por otro lado, otras experiencias muestran que cuando se rescató a un grupo deudores, a los seis, perdón, a las 8 semanas volvieron a tomar crédito de la misma forma. Es decir, con lo cual, tampoco funciona los rescates. Y eso funciona, eso pasa tanto, en países desarrollados como países en desarrollo. Es decir, por qué la experiencia está replicada, tanto en uno de los estados de Estados Unidos, como en países en desarrollo. Y, además, la gente aprende y sabe de lo que se trata. Y, es más, generan experiencia y van aprendiendo a hacerlo. Por lo tanto, si ustedes abortan ese proceso, lo único que están haciendo es dejar sin crédito a los que no pueden calificar en el segmento formal.
Es decir, si alguien quiere hacer algo inteligente ahí, lo que tiene que hacer es permitir que puedan ser traqueadas esas personas, para que en la medida que van generando resultados positivos puedan pasar al segmento formal. Y son cosas que estamos haciendo, trabajando en la transparencia y, además, la baja del riesgo país permitió que baje la tasa de interés, reforzado por la caída de la inflación y eso también permite renegociar nuevas tasas, más bajas y a plazos más grandes. Es decir, se está haciendo. Lo que tenemos que evitar es que se meta al Estado en el medio. Porque también sabemos lo que pasa cuando se mete el Estado.
Cuando ustedes se fijan hoy, las empresas sí consiguen créditos; los que no consiguen créditos ¿quiénes son? Los individuos. ¿Por qué no consiguen créditos? Porque cuando salimos de la convertibilidad, los populistas que dieron un golpe de estado, básicamente ¿qué hicieron? Perdonaron a los deudores, con la pesificación. Bueno, eso no fue gratis, no hubo nunca más créditos hipotecarios para el sector privado. Hoy los jóvenes no pueden conseguir vivienda. ¿Por qué se creen que se ha extendido la cantidad de años que los jóvenes viven con los padres? Porque no pueden conseguir créditos.
Es decir, miren la deformación y el daño que han causado en la sociedad. Mucho mejor hubiera sido que las partes renegociaran y llegaron a una solución de mercado. Pero ¿por qué hacen esto los bancos? ¿qué, porque son malos? no. Porque, así como pudieron renegociar con las empresas, no lo pudieron hacer con los individuos. Entonces, si un banco tiene que elegir entre prestarle a una empresa o un individuo, es obvio, le va a prestar a una empresa.
Pero, no solo eso, además de generar, hicieron, lo volvieron raquítico al sector financiero. El crédito al sector privado no financiero, cuando nosotros llegamos, era 3% del PBI. En cualquier parte del condado, de acá, del barrio, es 60, 70 por ciento del PBI. Es decir, las aberraciones hechas en el 2002 nos dejaron sin sistema financiero. No se pudo canalizar el ahorro a la inversión. No se acumuló capital y mientras que todos los países de la región crecieron, nosotros nos estancamos. Es decir, meter al Estado en esto, el remedio es peor que la enfermedad. Y, sin embargo, vienen a recomendar hacer lo mismo. Es decir, tienen a un adicto a jugar a la ruleta rusa y estos tipos le llenan el revólver de balas.
Entonces, volviendo… Es más, otra de las cosas que pasa es que claramente…Estoy viendo dónde enlazar el discurso con lo que dije para no repetir. Una intervención estatal en este punto solo interrumpiría, por tiempo indeterminado, un proceso natural de corrección necesario para el surgimiento de un sistema de crédito saludable. La expectativa permanente de un rescate estatal perpetúa un incentivo de los individuos a endeudarse por encima de sus posibilidades, y de las entidades de créditos por tomar créditos de alto riesgo. Total, siempre vendrá al Estado a apagar el fuego con el dinero de los pagadores de impuestos. Esto también es un tema importantísimo, hay un problema de moral Hazard a los dos lados del mercado. Porque el que paga no tiene incentivo a pagar y el que presta y, le va a prestar plata a la gente para que vaya al casino, por poco. Porque si sale bien, cobra. Y si sale mal, paga el Estado. Entonces la pregunta es, estos populistas que ahora están con todas estas ideas paternalistas de financiar cualquier cosa, ¿tienen claro que al mismo que tildaron de usurero, ahora quieren que todos los argentinos paguen con impuesto inflacionario, que es recontra regresivo, el salvataje del usurero? ¿No es una contradicción en términos? Es decir, están pidiendo el rescate del usurero, es de no creer. A veces Argentina es difícil de entender. Es decir, son tan rudimentarios que hasta hacen contradicciones violentas.
Entonces este accionar tampoco sorprende viniendo de un partido que se pasó décadas convenciendo a la gente de que podía vivir por encima de su propia productividad, bajo la promesa de que la cuenta siempre la pagaría alguien más. Es fácil, hay una frase de Rothbard que es maravillosa, dice: “uno no se puede dar lo infinitamente caritativo que se puede ser cuando la cuenta la paga otro”. Y, aun así, a pesar del cimbronazo y todo el fervor mediático que se le dio al tema, ya podemos observar como el propio mercado está resolviendo por sus propios mecanismos las vicisitudes –no haría más que empeorar las cosas, como sucede cada vez que interviene el Estado obedeciendo el clamor de determinado sector.
Vale remarcar además que la suba repentina de las tasas tuvo que ver con los intentos de desestabilización política que sufrimos el año pasado por parte de los mismos que hoy denuncian tasas abusivas. Es decir, los mismos que hoy denuncian tasas abusivas fueron los que mandaron 40 leyes tratando de romper el equilibrio fiscal, son los mismos que intentaron siete juicios políticos. A ver si despertamos: el año pasado hubo un intento de juicio político, pero hubo intento de golpe de estado. Es decir, no es un chiste. Y eso se manifestó en el riesgo país, subió la tasa de interés, bajó la tasa de interés en dólares, bajó la demanda de dinero, se aceleró la inflación, subió la tasa de interés nominal y se frenó la actividad. Obvio.
Ahora esos mismos que generaron ese desastre, son los que vienen ahora, nos quieren venir a explicar cómo se arregla. O sea, es el auténtico: te rompo las piernas para regalarte las muletas y ser el bueno de la película. Entonces, la verdad es que, lo mejor que se puede hacer y qué es lo que hemos hecho para todos los argentinos, fue mejorar las condiciones macroeconómicas para que el crédito vuelva más accesible y en consecuencia pueda seguir expandiéndose.
Y ahora, quiero hacer una nota de color sobre un comentario que hizo un economista. Es desopilante. Dijo, que una persona frente a la situación de que no llegaba a fin de mes, cosa que, si ahora no llegan a fin de mes antes llegaban muchos menos. Porque nosotros sacamos 14 millones de personas de la pobreza. Cuando nosotros llegamos el 30% de los trabajadores formales eran pobres, 70% de los chicos eran pobres. Con lo cual, antes había 20% de indigentes ahora hay 6. Es decir, con lo cual, si ahora hay problemas, antes eran muchísimo más grande los problemas. No estamos diciendo que es Suiza. La foto sigue siendo mala, pero la película es la mejor película de la historia argentina. Entonces, porque nunca pasó estos niveles de mejora en todos los indicadores sociales. Y este impresentable, que es el mismo que decía que había que cobrarle impuesto al efectivo, que ustedes fueran al cajero y que cuando sacaban la caja, en lugar de pedían mil, que le diera 900. Ese mismo impresentable, que dijo que en ese momento lo malinterpretaron, ahora salió con una nueva burrada. Y dijo que: “bueno, la familia tiene que elegir entre tomar un crédito o irse de caño y que la solución era prohibir el crédito”. Es decir, estás proponiendo que se vayan de caño.
Miren, probablemente este Gobierno es el que tomó las medidas más pro pobres de la historia. Uno, por la baja en la tasa de inflación. Desde que inició el siglo XXI, todos subieron la tasa de inflación, desde Néstor Kirchner hasta Alberto Fernández, ninguno bajó la tasa de inflación. Solo nosotros. No hay nada más en favor de los más necesitados y los vulnerables, que bajar la inflación. Y otra política que es también muy pro pobre, es bajar la inseguridad. Porque las personas con recursos se pueden contratar seguridad privada. En cambio, los más vulnerables no pueden hacerlo y, sin embargo, gracias a todo el trabajo que hizo en su momento Patricia Bullrich y ahora la Doctora Monteoliva, estamos en los niveles criminológicos con más bajo de la historia argentina. Vaya que hacemos cosas por lo más pobres.
Pero aparte, si fuera así, de que para comer necesitaban endeudarse, lo cual es falso, pero, si fuera el caso, la realidad es que si ustedes le cortan el crédito entonces lo estarían condenando a la muerte. Y después, nosotros que somos tan argentinos, la argentinidad al palo y todas esas cosas, ¿por qué no incorporamos en nuestra vida diaria aprender a pensar como Borges? Borges una de las características que tenía era llevar todos los razonamientos al límite. Ustedes se fijaron la estupidez que decía ese imbécil, estúpido, que decía que el 80% de los argentinos no solo que no llegaban a fin de mes; en el medio de las elecciones del año pasado decía que no llegaban al día 15. ¿Ustedes se pusieron a pensar qué les pasaría si durante 15 días no tienen plata? ¿De qué van a vivir, del aire? ¿Qué van a comer? ¿Aire? ¿Qué van a beber? ¿Aire? ¿Creen que eso es sostenible? Y si además ese problema alcanza el 80%, quiere decir que cuando ustedes vayan a buscar alguien que les pueda financiar ese desequilibrio, no hay. ¿Se dan cuenta de lo que implica? ¿Alguien puede hacer la cuenta? ¿Se da cuenta de lo que implica decir esa estupidez? Tratemos de pensar. No nos dejemos correr por los relatos de los zurdos inmundos mugrosos que desprecian los datos. Entonces y este señor se le ocurre que la solución sería cortar el crédito. Es decir, si eso fuera cierto, que la gente necesitaba para comer, está diciendo que los va a condenar a la muerte. Porque ese impresentable fue viceministro del enano comunista y es su principal referente económico. Vaya si hay riesgo kuka, ¿se dan cuenta?
Ese, uno. Ahora me voy a encargar de otro imbécil, uno que dejó al país al borde de una guerra civil. El tercer relato que se está buscando instalar es el más divertido de los tres. Y es que nos volvimos que keynesianos. Miren, voy a contar una anécdota porque varios de la anécdota están acá. Está Pablo, está Toto… Yo tengo, si hay alguien que no se le puede ocurrir algo es a mí creer que sea que keynesiano y mucho menos tener un ministro keynesiano, es decir…Aparte llevamos mil días, Toto, juntos. Es decir, mil días juntos a pesar de las 40 leyes tratando de romper el equilibrio fiscal, los siete intentos de juicio político, todo lo que nos hicieron en el mercado Don Chatarrín y Gomita Lumínica y demás y banqueros ¿sí? pero no solo eso, además de los 10,000 que tuvimos que deportar el año pasado. Dicho sea de paso, para que vean lo fuerte que están jugando los muchachos, este año en 7 meses deportamos 14,000. Digo, los del otro lado está claro que no son buenos chicos.
Pero, un día estaba con un tema Toto y su equipo analizando una situación y Toto para tratar de dar una explicación, porque estaba él y todo el equipo estaba del otro lado, se le ocurre hacer esto que solemos hacer los economistas de hacer metáforas para explicar algo y la realidad es que usó una metáfora no convencional y como la discusión estaba empantanada, dijo “para, vamos a hacerla más fácil, que lo resuelva Milei”, entonces, me llamaron por teléfono y me pusieron el speaker y entonces, cuando él plantea el tema, digo: sí, no, muy fácil, voy a decir con un ejemplo y construí el mismo ejemplo que había construido Toto, que no es un ejemplo convencional, que no es un ejemplo repetido y el que se me ocurrió inventar era el mismo que había inventado Toto sin que estuviéramos en comunicación y cada uno de ellos dijo “No, ya, me voy”. O sea, bueno, terminó siendo Canciller “Chau, me voy”.
Con lo cual, lo que digo es: tengo una relación simbiótica. Así que no existe chance ni que se vuelva keynesiano, que abandone la ortodoxia, no existe nada de eso. Entonces lo que hay que recordar es Keynes recetaba que el Estado gaste más para reactivar la demanda. Nosotros seguimos mes a mes con el mismo superávit fiscal que le prometimos a los argentinos, gastamos menos de lo que recaudamos, no más. Si nos acusan de keynesianos por las obras, lo cierto es que las obras de infraestructura que anunciamos en los últimos días serán hechas 100% por el sector privado. De vuelta, y además otra cosa que les quiero decir. Porque vieron que cuando uno les plantea esto a los keynesianos o a los progres, dicen: “no, en realidad Keynes proponía hacer política fiscal expansiva durante la fase contractiva, pero después recomendaba lo contrario”. Los que dicen eso no leyeron la Teoría General. Keynes decía que había que darle rosca para salir y cuando la cosa se agotaba, había que darle más rosca. Entonces tengan cuidado, porque les voy a decir algo: la gran mayoría de los economistas dicen que leyeron a Keynes y no lo leyeron. Eso es una cosa bastante, bastante complicada.
Yo tengo una cuestión con ese libro, primero porque leer Keynes, uno que diga que leyó a Keynes, yo no me animaría a decir eso, porque son 30 tomos las obras completas. Yo no leí todo. Pero hay un libro muy muy tradicional de Keynes que ese lo leí cinco veces y les puedo decir que muchos de los que se jactan de ser keynesianos no lo leyeron.
Y después, yendo a la cuestión del fondo de garantía de sustentabilidad, este sigue teniendo como objetivo generar retornos, y aumentar su patrimonio, y dentro del abanico de opciones para invertir ahora sí se le suma a hacer plazo fijo a largo plazo, con UVAs, para así poder aumentar los créditos hipotecarios en el país. Y esto está muy lejos de ser keynesiano, de hecho, es mera prudencia crediticia. Un crédito hipotecario a 30 años necesita estar calzado en duration para que, justamente, y ustedes solamente van a poder hacer esos créditos si puede calzarlo en duration, porque una de las cosas a las que se dedica el banco es intermediador de plazos, necesita calzarlo. Y como, además, el fondo de garantía de sustentabilidad es algo que tiene una perspectiva de largo plazo, sería lógico que ustedes inviertan en instrumento a largo plazo. Lo que pasa es que eso no se hacía durante el kircherismo porque se usaba para financiar ¿a qué? El déficit fiscal. ¿Se dan cuenta?
Entonces, obviamente, haber cambiado la lógica de la cuestión fiscal permite que los instrumentos que ustedes utilicen sean distintos. Por ejemplo, si tomamos como ejemplo cualquier país libre, donde existe el crédito hipotecario, los que fondean a los bancos a ese plazo son los fondos de pensión, porque son los únicos actores del sistema financiero que pueden planificar sus flujos con ese horizonte. Por eso es muy importante que no sigamos tomando por válida y honesta la crítica de los psicopateadores de siempre, que rompieron el sistema de créditos hipotecario en el país cuando expropiaron las AFJPs. Ellos están en contra del crédito y la consecuencia de enemistarse con el crédito es el retroceso económico.
A ver, para ponerlo negro sobre blanco. De hecho, cuando se expropió, cuando se expropiaron las AFJPs, a plata de hoy el fondo estaría en 95 mil millones de dólares. Bueno, cuando nosotros llegamos el fondo de garantía de sustentabilidad estaba en 25 mil millones de dólares y hoy está cerca en 85 mil millones de dólares. O sea que no que no nos vengan a decir cómo hay que hacer las cosas, porque nosotros las hacemos muchísimo mejor que ellos y estamos recomponiendo algo que parecía imposible. Así es que, en ese sentido, estamos haciendo las cosas y sabemos lo que estamos haciendo.
Es decir, entonces, si ustedes tienen un fondo de pensión, lo lógico es que inviertan en instrumentos largos y esos instrumentos, además, en este caso, son instrumentos que garantizan un retorno real porque se ajusta por inflación. Vamos. Parece bastante lógica…Y, además, tampoco es un número tan grande. Es decir, los que ponen hoy el grito en el cielo por nuestras políticas, son los mismos que reventaron las posiciones del FGS para contener el dólar y financiar el déficit fiscal con el acompañamiento de todo el periodismo.
Yo entiendo que la pregunta que ronda en esta sala es si esto es sostenible, o si en algún momento la política de siempre nos va a volver a tentar con la salida fácil. La respuesta ya la dimos el año pasado cuando aguantamos siete intentos de juicio político y 40 proyectos de ley que intentaban aumentar el gasto público para quebrar el país y devolvernos al sendero del déficit y la emisión descontrolado de dinero y, además, dicha sea de paso, fue validado por los argentinos en las urnas.
Y, la respuesta la seguimos dando cada día, en cada reforma que le quita discrecionalidad al Estado para devolverle libertad al sector privado. Nuestro camino de acción es el de quitarle el poder al Estado, o sea quitarnos el poder a nosotros mismos. Nosotros mismos, es la primera vez que alguien desde el Estado le quita poder al Estado. Vamos, vamos que esto sí que es raro. Nosotros de hecho le quitamos la bota del Estado por el equivalente de 8 puntos del PBI, que tiene que ver con la corrección del desequilibrio fiscal de cinco puntos del Estado y además bajamos tres puntos de impuestos. Vamos. Solamente desde el Tesoro le devolvimos ocho puntos del PBI; y desde el Banco Central, diez puntos del PBI. Es decir, le devolvimos a los argentinos de bien 100.000 millones de dólares. ¿Por qué creen que bajó la pobreza? Justamente por eso: porque le devolvimos al sector privado 100 mil millones de dólares.
Es decir que, en el fondo, ya sea en 5, o 10, o 20 años, el Estado va a volver a estar en manos de un populista, pero cuando eso suceda vamos a tener los recursos. O sea, no van a poder hacer cualquier cosa discrecionalmente. Vamos a dejarle todo enmarañado para que no lo puedan hacer.
Pero, quiero ir sobre otro tema. Porque también apareció el impresentable que dejó al país al borde de una guerra civil. El impresentable de la 125, que dice “no, no, bueno, pero el superávit fiscal es malo, porque quiere decir que, si el sector público está en superávit, quiere decir que el sector privado está en déficit”. Bueno, lo primero que le diría es “Che, cuando haces la cuenta fíjate si no estás hablando de una economía abierta o una cerrada”. Porque la verdad es que, si estás haciendo la cuenta en una economía abierta, esa cuenta está mal. Porque te estás olvidando una parte de la ecuación. Supongamos que asume que está en equilibrio y que entonces, el superávit del sector privado es un déficit del… del sector público es un déficit en el sector privado. Ahora, ni siquiera sabe computar bien las ecuaciones. Porque en realidad, ustedes lo que tienen, es que cuando toman la definición del PBI y lo reasignan y computan impuestos, ustedes tienen que el superávit privado más el superávit del gasto público, o sea, el ahorro del sector privado más el ahorro del sector público es igual a la inversión privada.
Ahora, también yo podría decir que, si el sector público está superavitario, quiere decir que el sector privado está deficitario; y que está deficitario significa que la inversión privada está por encima del ahorro privado. Por lo tanto, yo lo que podría decir es que básicamente como la inversión privada supera al ahorro privado, nosotros estamos ayudando a generarle financiamiento desde el sector público al sector privado para que pueda haber mayor inversión y mayor crecimiento. Es decir, se dan cuenta de la estupidez que dijo “Ruliche”, como le dice la chica esta, “Ruliche 125”. Es una estupidez. Es decir, se olvidó en la cuenta que ese déficit del sector privado es la diferencia entre inversión y ahorro. Y la verdad es que nos encanta que la inversión le gane al ahorro. Es más, si el sector público está en equilibrio y hay un boom de inversiones, ¿saben qué? Seguramente también va a haber un déficit de cuenta corriente. Que lo interesante es que va a ser todo financiado por el sector privado. Es decir, no para financiar el sector público, sino para financiar el sector privado. ¿Saben cómo se llama eso? Crecimiento económico. Y en una economía abierta si eso pasa acelera mucho más el crecimiento económico.
En definitiva, si yo tuviera la situación opuesta que propone este cavernícola y entonces, “lo bueno sería que haya déficit en el sector público para que hubiera superávit en el sector privado”. Bueno, lo que está diciendo es que va a reventar la inversión. Y, además, ese déficit como lo va a financiar con emisión monetaria, porque es lo que hicieron históricamente, van a reventarle la cabeza a los más vulnerables y van a descoordinar toda la economía con inflación y nos vamos a hundir destruyendo la inversión. Qué lindo modelo proponen. O sea, si esos son los más razonables, imagínense lo que son los Hermanos Macana.
Por eso mi reflexión final en el día de hoy es la siguiente. No escuchemos el canto de sirena de quienes cada 4 años prometen el oro. En cada oportunidad que se les dio solo entregaron miseria. Si hoy como país podemos estar discutiendo nuevos problemas, significa que estamos avanzando en el camino que nos propusimos como Nación. Y en la medida que sigamos avanzando y resolviendo los problemas que aparecen, irán apareciendo nuevos y también serán resueltos.
Una de las cosas que nos encanta a nosotros es resolver problemas. Y, obviamente, no es que ustedes resuelven un problema de hoy y dicen “Ah, ya está”. No. Mañana aparecen nuevos. O sea, con la solución de problemas aparece nuevos problemas y lo que a nosotros nos encanta estar resolviendo este tipo de cosas, porque estamos comprometidos en hacer a Argentina grande nuevamente.
Así, durante prácticamente todo el siglo XXI, la única promesa de la política en campaña era resolver la inflación y todos entregaron una inflación mayor a la heredada y aun así hoy pretenden engañarlos con que podrían resolver cualquier tipo de problema, cuando en realidad no pueden dibujar ni un cero ni con un vaso.
Si hoy están tan empecinados en instalar sus mentiras, es porque saben que tienen cada vez menos tiempo. Y porque, cada vez, la realidad se impone ante ellos con mayor velocidad. Fíjense cómo se irritan los periodistas corruptos cuando vienen, por ejemplo, personas del exterior, como fue el caso cuando vino Kristalina Georgieva y elogió todos los avances que habíamos hecho. Claro, ¿por qué estaban tan irritados? Estaban irritados porque dejaban en evidencia sus mentiras. Fíjense cuando recientemente vino Sebastián Galiani, que es profesor en Estados Unidos, estaba en Maryland ahora se pasó a Tulane…Sí, es uno de los mejores econometristas del mundo, es un académico de renombre. Claro, cometió la herejía de mirar los números y hablar de Argentina. Eso irritó profundamente a economistas y a periodistas. Es más, me contó que hasta algunos periodistas llamaban para insultarlo, porque ¿cómo iba a decir eso? Les decía: “son los datos”. Es decir, eso es para que vean que el sistema va a tratar de defenderse. Los corruptos que han vivido de este sistema van a defender el statu quo y en eso no están solamente un grupo de políticos, también están metidos los empresarios prebendarios, los medios de comunicación, los periodistas, y algunos profesionales que son, básicamente, los sicarios de estos grupos de poder.
Por lo tanto, como mencioné al principio, hagamos lo que mejor sabemos hacer como economistas e inversores, que es mirar los fundamentos en lugar de escuchar el ruido de una turba gritona. Ellos solo saben alzar su voz porque no tienen manera alguna de elevar sus argumentos y por eso quieren volver al pasado. Miremos hacia adelante y démosles el gusto a los amantes del pasado de dejarlos atrás en el libro de la historia.
Así es que, muchísimas gracias a IAEF por este espacio. Que Dios bendiga a los argentinos. Que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad carajo.
