Discurso del Presidente Javier Milei en la 12° Edición del Latam Economic Forum
Buenos días a todos. Quiero agradecerle a Dario Epstein y todos su equipo por la invitación y por organizar nuevamente este foro tan importante, obviamente que quiero darle la gracias a Tzví por estas palabras, por el premio. Premio más que sobredimensionado, respecto a lo que me correspondería. Agradezco…, la verdad que no me esperaba semejante… Es un premio que me sacude mucho emocionalmente.
Aunque a muchos no les parezca, nuestro gobierno hace un esfuerzo constante para explicarle a la gente dónde estamos y hacia dónde vamos. Este esfuerzo no es caprichoso ni aleatorio, sino que tiene un sentido concreto, queremos que sean los argentinos quienes más pueden aprovechar las oportunidades que el país les presenta. Que nuestro país perdió décadas y décadas experimentando con modelos centralistas que sólo generaban miseria y estancamientos. Mientras el resto de los países de la región estabilizaban sus monedas y crecían, nosotros descubrimos hasta dónde podía llegar nuestra decadencia, viendo pasar por la vidriera los mejores años para América Latina en más de un siglo. Esos años no fueron gratuitos, significaron parálisis, negocios que no funcionaron o nunca existieron y una pérdida de fe en el futuro.
Algo venenoso para la supervivencia de cualquier nación. Por eso, insistimos tanto en explicar qué estamos haciendo y hacia qué país vamos, porque eso es la forma que encontramos para que quienes quieran oír, oigan, y resuelvan sus vidas en base a este porvenir que estamos creando. 2023: Argentina decidió cambiar para bien de una vez por todas. Gracias a un pueblo harto de recetas fracasadas. Buscando un verdadero cambio, eligió al primer gobierno liberal-libertario de la historia de la Argentina y de la humanidad. Igual, siempre, aclaro, tengamos presente que eso no ocurre en condiciones normales de presión y temperatura. Es decir…, yo siempre me río de mí mismo hablando del error tipo 2. El error tipo 1 es cuando ustedes hacen todo bien y les sale mal. El error tipo 2 es cuando hacen todo mal y les sale bien. En realidad, hice todo mal para estar en la política, en términos de la política. Por eso, soy el primer
Presidente liberal-libertario de la historia.
Y eso es también es una buena señal. Quiere decir que los argentinos decidieron cambiar. Nosotros podemos hacer nuestros mejores esfuerzos pero lo que va a determinar que salgamos del pozo son los propios argentinos. Voy a contar una anécdota antes de seguir con el discurso. Días atrás fui a un programa en Neura que se llama “After Market” con una persona que aprecio mucho, gran profesional, gran persona, conozco a su rabino, que es Spivak, que es verdaderamente sensacional. Y él tenía guardado una frase mía que decía: “Si yo soy presidente, Argentina va a ser investment grade”. Entonces, puso el gráfico de cómo viene mejorando la calificación de Argentina, y Julián, con mucha generosidad, decía: “Bueno, estamos en el camino”, si seguimos así lo vamos a lograr.
Y la realidad…, lo que me di cuenta es que la frase era…, a pesar de que el logro se ve, se ve con claridad, que pasamos de niveles de Riesgo País de 3000 a menos de 500, o sea, ya quebramos los 500 puntos de nuevo. Y que Argentina ya tiene indicadores fiscales para ser digno de tener una calificación muchísimo mejor.
Yo creo que lo sorprendí a Julián porque le dije que me había parecido que esa frase de aquel momento de mi parte fue una frase fatalmente arrogante. Porque...
Lo que va a ser que Argentina sea investment grade, no es que nosotros hayamos decidido el rumbo correcto, es volver a abrazar las ideas de la libertad. No es solo el Gobierno. Es decir, Argentina va a ser investment grade el día que los argentinos decidan ser investment grade, el día que los argentinos decían abrazar las ideas de la libertad. Y lo único que va a ser necesario es el conductor, el que lidere eso, pero solamente Argentina va a ser investment grade, el día que los argentinos definitivamente decidan abrazar las ideas de la libertad y terminen de sepultar al populismo.
Volviendo al discurso; es la parte inestable, cuando me saco los anteojos ya saben que es el momento de peligro, después vuelvo a los anteojos y queda… Con la confianza del pueblo argentino y mediante un plan de reformas estructurales sin precedentes estamos sacando al país de un siglo de sostenido declive. Esto también es importante decirlo: nunca en l historia argentina hubo un spread tan grande entre lo que estaba ocurriendo en la economía y lo que dicen los medios de comunicación. Eso nunca se vio en la vida, nunca se vio un ataque tan desproporcionado e injusto hacia un gobierno.
Para tener orden de magnitudes, nosotros, desde que llegamos, tomando el indicador del EMAE, que es el Estimador Mensual de la Actividad Económica, básicamente en términos desestacionalizados, hoy ese indicador está 11% arriba de cuando nosotros recibimos el poder. El último indicador dio 38%, el desestacionalizado…, ustedes saben que la punta del desestacionalizado es enorme, y hacer teoría sobre un dato puntual, aun cuando sea muy bueno, no sería correcto técnicamente abrazarse a ese número porque es muy volátil en la punta del desestacionalizado. Y en la comparación año sobre año está mostrando que la economía creció 5,5%.
Si miro el indicador que a nosotros sí nos parece más relevante que es la tendencia-ciclo, hace tres meses el indicador mostró tres meses seguidos de una expansión del 0,4%. Es decir, la Argentina se viene expandiendo a un ritmo del 5% anual. Puede haber gente que le parezca poco, que le parezca mucho, pero miren, previo a nuestra llegada en los 100 años previos, la tasa de crecimiento promedio en la Argentina fue del 1% anual. Es decir, estamos quintuplicando la tasa a la que estamos creciendo. Entonces, la realidad es que, lo mismo con la inflación, ¿es la que queremos? No, claramente no es la que queremos. Pero venía de una aceleración brutal, veníamos viajando al 1,5 diario. Digamos, si nosotros no cortábamos de cuajo con el desequilibrio fiscal, el desequilibrio del Banco Central y no poníamos en orden todas las finanzas el Estado, sin lugar a dudas hubiésemos terminado con una hiperinflación en torno al 15.000%. Sin embargo, con el esfuerzo de todos los argentinos y con la pericia del Ministro Luis Toto Caputo, su Secretario de Financiamiento, Pablo Quirno, hoy Canciller, y el Presidente del Banco Central y su equipo, Santiago Bausilli, digamos evitaron una hiperinflación.
Y esa combinación de eliminar la hiperinflación, que la economía se expanda, restaurar el orden en las calles, porque previo a que nosotros llegáramos al poder, había 9.000 piquetes por año. Hoy son cero y tenemos los índices de criminalidad más bajos de la historia. Gracias al trabajo de la doctora Bullrich. Pero no solo eso, sino que, además, terminamos con lo que nadie creyó que se podía terminar, y es que terminamos con los gerentes de la pobreza.
En un comportamiento muy valiente de la Ministra Sandra Pettobello, la cual les recuerdo que al inicio del gobierno, cuando le cortamos a estos delincuentes ese canal, por el cual robaban a los más vulnerables, la tuvieron sometida a una presión mediática desmesurada para que le echara.
Sin embargo, la sostuve en el cargo y hoy podemos mostrar que Argentina sacó a 14 millones de personas de la pobreza. En este marco, el equilibrio fiscal la desregulación y la apertura económica han tenido un papel protagónico en el resurgimiento argentino. Tras un siglo de chocar una y otra vez por culpa de economía centralmente planificada. Hablo de un resurgimiento basado en la corrección sistemática de años y años de desvío, donde la Nación fue llevada de las narices por el intervencionismo delirante de los políticos de turno. Además, la contracara del intervencionismo son quioscos, no es un chiste, es gente robándole a los argentinos de bien. Gracias a nuestras medidas hemos alcanzado el orden macroeconómico, piedra angular de cualquier proyecto sostenible. Hemos erradicado el déficit fiscal en nuestro primer mes de gobierno, algo que todos creían imposible y saneamos los pasivos del Banco Central en los seis meses siguientes, partiendo de una situación inicial que era trágica. El mejor ejemplo, las SIRA, ¿no?
Y luego de sanear los pasivos del Banco Central y pagar deuda al contado durante todo un año, gracias al esfuerzo fiscal logramos sanear los activos del Central y ponerle fin a la tragedia monetaria que heredamos. Es decir, la salida del cepo, que todos decían “no va a hacer eso en un año electoral” y yo dije “si tenemos la plata vamos a salir”, y decían “no va a hacer algo así en un año electoral”, y yo dije “por encima de lo electoral está la libertad”. La libertad no se mancha y, consecuentemente, cuando tuvimos los dólares para salir, salimos y devolvimos la libertad a los argentinos.
Y con esto, la inflación también estaba en un sendero decreciente, había tocado su mínimo en mayo del ‘25, en 1,5%, y después de que ganamos la elección de la ciudad, ahí comenzaron los ataques de la política. Hay que decirlo abiertamente: intentaron un golpe de Estado, lo intentaron en la Cámara de Diputados, en el Congreso con siete intentos de juicio político, atacaron el programa económico con cuarenta leyes, tratando de vulnerar el equilibrio fiscal, aun violando la propia ley, que establece que las leyes, cuando sancionan gasto, tienen que tener una contrapartida de financiamiento. O, digamos, falta de relación, orden de magnitud. No me olvido de la imbecilidad de una persona que dijo: no, se le puede pagar a los jubilados eliminando los viajes del Presidente. Por favor, esas desproporciones, ¿no?
Y en esos ataques lo que ocurrió fue una salida masiva de los activos argentinos, esa salida de los activos argentinos hizo que el precio de los mismos caiga, eso implica que subió el Riesgo País. Conforme subía el Riesgo País también subían las tasas en pesos, porque como caía la demanda de dinero y se aceleraba la tasa de inflación, la tasa nominal saltó fuertemente.
Y esa corrida llegó a representar 50% de M2, algo nunca visto en la historia argentina, 41 mil millones de dólares. Y si no hubiéramos tomado las medidas precautorias que los gurú del mercado nos dijeron de todo por hacer eso. O sea, los que siempre pifiaron nos criticaron eso, que fue cuando hicimos el desarmado de las LEFIs y la suba de encajes, esos hubieran sido 29 mil millones de dólares más. Es decir, que el tamaño del ataque fue por el equivalente a 70 mil millones de dólares, y dicen: “No, pero se salvó porque Estados Unidos puso 2.500”. Es un problema de orden de proporción, es decir, no podemos poner en el mismo pie 70 mil contra 2500. Es un problema de orden de magnitud, una cuestión de honestidad intelectual. Y obviamente que esa caída en la demanda de dinero tuvo dos efectos; la suba en las tasas de interés generó una destrucción de capital de trabajo en la economía, y la economía se frenó el seco.
La economía que venía de crecer el primer trimestre al seis, acelerando al ocho, de repente se detuvo y eso, evidentemente, generó un frenazo en la actividad y esa situación jugada con el hecho de que la inflación se estaba acelerando por la caída de la demanda de dinero…, generó básicamente caía de actividad o desaceleración de la actividad y caída de los salarios reales o que crecieron menos de lo que venían creciendo. Obviamente esa situación generó una situación de descontento donde básicamente ese peor malestar se evidenció durante el primer trimestre de este año. Sin embargo, y a pesar de toda la presión mediática, a pesar de las acusaciones falsas. A pesar de todo eso, nosotros en un mes y medio cumplimos con todas nuestras promesas de campaña para las elecciones de medio término, porque entre el tramo que operó el Congreso en extraordinarias durante diciembre y el mes de febrero, les recuerdo que, entre otras cosas, salió déficit cero, salió la baja de imputabilidad, que era algo que se venía discutiendo hace 40 años; salió la modernización laboral, que todo el mundo sabía que hacía más de 50 años que había que cambiar esto. No solo eso, se firmó el acuerdo con la Unión Europea. Además, se sancionó una ley de una importancia enorme, que es la Ley de Inocencia Fiscal, donde históricamente los argentinos frente al fisco éramos culpables hasta que demostráramos lo contrario. Y sin embargo, ahora, hoy, somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario. Es decir, somos el primer gobierno que no sólo le devuelve libertad a los argentinos bajando 2,7% del PBI de impuestos, les devolvemos libertad a los argentinos restaurando el derecho de propiedad bajando y eliminando regulaciones, sino que, además, les hemos devuelto la libertad con la presunción de inocencia; vaya que somos bien liberales.
Y no sé si lo dije, pero también sacamos la Ley de Glaciares, eso ya no fue en extraordinarias. Y el otro día, por ejemplo, el supuesto Gobierno que no tiene iniciativa y que no se mueve y que está paralizado, además de sacar leyes que nunca había podido sacar nadie, el otro día en la Cámara de Diputados les ganamos trece a cero en las votaciones que hubo; vaya que sí que estamos haciendo.
Y entre otras cosas, este hecho de haber bajado tan fuerte la inflación le ha devuelto a los argentinos la posibilidad de planificar sus vidas, y esto es fundamental porque la previsibilidad es necesario tanto para una planificación familiar como laboral, así como fundamental para el advenimiento de nuevas inversiones. Hay una frase de Friedrich von Hayek que es maravillosa dice: cuanto más planifica el Estado menos planifica el individuo. Y además le desordena toda la vida. O sea, le vuelve…, en el extremo que tienen, el comunismo, o sea, bueno, fue un fracaso en lo económico, en lo cultural, y mataron 150 millones de seres humanos. Bueno, digo, eso es lo que pasa cuando el que planifica es el Estado. Ahora, cuando el Estado se corre, el sector privado planifica su vida y prospera. Y en ese sentido, la inflación, digamos por ejemplo una de las cosas que hace es entorpecer el cálculo económico y mete ruido en el sistema de pecios y destruye el crecimiento de largo plazo. Lo que hay que entender que también tiene que eliminar la inflación es una condición necesaria para crecer. No es una condición suficiente. Es decir, la necesitan básicamente para quitar el ruido sobre el sistema de precios y para que la asignación de recursos sea la correcta. Pero básicamente eso no es lo que genera el crecimiento. O sea, la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico en general, si bien son imprescindibles, no son el motor de crecimiento, porque además heredamos un Estado que no estaba desorbitado solo en sus cuentas, sino también en su legislación.
De hecho, haber ajustado 15 puntos del PBI fue aumentar el ahorro, devolver eso al sector privado y que eso permita financiar el crecimiento económico. De hecho, sea de paso, el crédito nuevamente está creciendo fuertemente. Por lo tanto, cada semana que pase podemos tener un poquito de zigzag en los indicadores, pero la tendencia es clara: Argentina va a un escenario de menor inflación y de mayor crecimiento. Por eso, el siguiente salto cualitativo, una vez ordenado a los números, es la liberación de los rendimientos crecientes mediante la desregulación. Cuando el Estado deja de ser un freno, las empresas escalan, la productividad sube y el crecimiento se acelera. Eso es lo que implementamos con el RIGI, y lo que vamos a profundizar con el Súper RIGI, y que acabamos de enviar al Congreso. El tema de los rendimientos crecientes suena como una cuestión técnica, entiendo que es una cuestión técnica. Tiene que ver con algo que en crecimiento económico se llama “el palo de Hockey”, y tienen que ver con la evolución del PBI per cápita desde el año cero en la era cristiana hasta el presente.
Y ustedes lo que tienen es que a lo largo de esos primeros 1800 años, la era cristiana, el PBI per cápita solamente subió 40% después del descubrimiento de América. Es decir, que la economía crecía a un ritmo del 0,02% per cápita. Es decir, necesitábamos 3.500 años para duplicar el PBI per cápita. Pero eso cambió radicalmente luego de la Revolución Industrial.
Y después la Revolución Industrial se multiplicó por diez la población del mundo y el PBI per cápita por quince. Es decir, tuvimos una revolución de productividad y bienestar como nunca se vio en la historia de la humanidad. Eso de que el producto haya subido más que proporcionalmente a la población, esas quince veces, eso se llaman rendimientos crecientes.
Y…, era lo que Adam Smith llamaba ‘la fábrica de alfileres’, y explicaba que la división del trabajo hacía que se pudiera producir más. Bueno, la división del trabajo, por ejemplo, depende del tamaño del mercado. Entonces, ¿cómo podemos hacer para ampliar el tamaño del mercado? Abrir la economía. Acuerdo con la Unión Europea, acuerdo con Estados Unidos, acuerdo con EFTA. Vamos a seguir abriendo la economía argentina.
Y por otra parte, la regulación es casi tan violenta como los propios impuestos porque es cierto…, el impuesto es la agresión directa, es el robo directo, pero la regulación también porque supongamos que yo tengo un…, como negocio alquilar oficinas en un edificio, y después viene un primate, con perdón a los primates, y pone una ley de alquileres. Ok, le destrozaron el negocio, su negocio después de eso vale mucho menos. Fíjense que…, nosotros sacamos la ley de alquileres, se duplicaron las propiedades en alquiler y el precio en términos reales cayó 30%. ¿Al final quiénes eran los que estaban del lado de los vulnerables? Los liberales.
En cuanto al Super RIGI, tiene como objetivo profundizar las conquistas del RIGI, incentivando la inversión, específicamente en áreas que hoy no existen en el país. La lógica es muy simple: es mucho más beneficioso cobrar menos de algo que cobrar mucho de nada, por lo que imponerle una alta carga fiscal a algo que no existe, no trae un beneficio para nadie, mientras que bajarle la carga fiscal puede generar que ese algo existe en primer lugar y no beneficie a todos en el proceso. Es interesante ver un fragmento que está circulando por las redes del gobernador de Neuquén, ‘Rolo’ Figueroa, que dice “entrar al RIGI me costó en recursos 3,5 millones de dólares y está llevando a la provincia inversiones por mil millones de dólares”. Vaya que…, por eso Neuquén hoy es la provincia que más crece en Argentina al 12% anual.
Por eso, este nuevo régimen tiene como umbral de entrada inversiones de al menos mil millones de dólares. Con el compromiso de invertir al menos el 20% de ese monto dentro de los dos primeros años desde la fecha de adhesión. Luego, también trae beneficios de segundo orden, dado que existiendo las condiciones fiscales del RIGI y del Super RIGI, veremos que el resto de la economía irá convergiendo a sus valores, hasta que tengamos una única condición nacional. Esto también es importante: nuestra idea del fisco no es que las cosas que están en el RIGI se parezcan al fisco que tenemos hoy. La idea es que el fisco converja hacia el formato del RIGI y del Super RIGI. Es decir, ir a un sistema con mucha menor presión fiscal.
Y aunque distintos bandos de la oposición se hayan pasado los últimos años diciendo que nosotros teníamos mucha teoría, pero poca práctica, ya podemos ver los resultados de nuestras acciones. Milton Friedman les diría “muchachos, primero los datos”. Hace días, también, vi pasar un recorte de un periodista verdaderamente siniestro porque además tiene título de economista, y decía “Milei les mintió a los argentinos cuando dijo que íbamos a salir como pedo de buzo, como…, digamos en V”. Digo: salimos más fuertes que en V. Si comparamos contra lo que fue la caída, terminamos de procesar la caída que nos dejaron los k, que dicho sea de paso el arrastre estadístico era como una caída de 3,5, y a partir del mes de abril del 2024 la economía crece muy fuertemente.
Es decir, pero bueno, ¿qué podemos esperar de ese mentiroso serial, si es el mismo periodista? Si se le puede decir así, que dijo, anticipó 40 veces que eché a mi Ministro de Economía, con quien tiene una relación simbiótica. Es más, ese mentiroso llegó a decir…, yo les cuento porque son cuestiones de protocolo.
Parte de la comitiva, es una ambulancia. Vió la ambulancia y dijo que nos habíamos agarrado a trompadas, y que uno salió en ambulancia. Más ciencia ficción imposible. Es decir, entiendo que escriban ciencia ficción los que hacen ficción y de paso periodismo. No pueden entender, pero que un economista diga esa candidata de estupideces, es verdaderamente... Pero bueno, la falta de pauta no es gratis.
Lo otro que hay que mencionar es que también esto trae beneficios de segundo orden. Que es lo que acabo de señalar. Entonces…, voy a ver el discurso. Como consecuencia de estas medidas, Argentina es uno de los países que más ha crecido en Latinoamérica en el 2025. Según esta estimaciones de diferentes organismos, somos el país que más va a crecer en los próximos años, teniendo en cuenta que venimos de evitar la peor crisis de nuestra historia y considerando que Argentina no creció entre 2011 y 2023, está claro que las ideas de la libertad funcionan.
Y, además, cuando ponemos en comparativo con otras administraciones que tuvieron que bancarse el ajuste inicial, post ajuste la mejor salida comparada es la del gobierno liberal-libertario. Y si de ideas se trata y de teoría se trata, hoy quiero traer el ejercicio mental para que ustedes puedan entender qué pensamos para el futuro, porque obviamente planeamos seguir haciendo reformas. Nosotros vemos que el Estado se comporta como un prestador de seguros de últimas instancias. A la vejez, en el caso de la jubilación; a la enfermedad, en el caso de la salud pública; a la estabilidad financiera, en el caso del Banco Central. ¿Pero cuál es el problema? Que al ser un prestador ineficiente y excesivamente grande, cuando lo necesitás, falla.
Esto quedó demostrado con una claridad brutal en la pandemia, en la que si nos hubiéramos comportado como un país mediocre, hubiéramos tenido 30.000 muertes. Y sin embargo, tuvimos 130.000. Es decir, la ineficiencia del Estado le costó la vida a cien mil argentinos. Y esto tiene que ver con lo que nosotros estamos pensando de cómo avanzar en la agenda de la libertad. La inspiración de ver al Estado como un prestador de seguros está inspirado, básicamente, en el debate entre John Rawls y Robert Nozick, y cómo este tema fue encarado por Hayek, la realidad es que la gente tiene aversión al riesgo. O sea, ustedes si ponen a una persona frente a tener que elegir dos situaciones, una en la cual puede ser extremadamente rico y en la otra ser extremadamente pobre, es probable que una solución intermedia le resulte más satisfactoria que ir hacia los costados. Es decir, la gente tiene aversión al riesgo; eso es un dato. De hecho, es con lo que sistemáticamente juega la izquierda y juegan los comunistas.
Si ustedes se fijan durante la campaña del 23, me hicieron lo que se llama la campaña del miedo, por ejemplo, dijeron que se iba a permitir la venta de órganos, digo ¿alguno pudo tradear algún órgano acá? Dijeron que iba a cerrar la universidad pública, yo que sepa están ahí; dijeron que iba a cerrar los hospitales, los hospitales siguen estando. Es decir, es una estrategia de la izquierda asustar a la gente. Es decir, recurren al miedo. Esto no es menor porque cuando ustedes estudian las grandes epidemias en la notoria de la humanidad, una de las cosas que más muertes causaba era el miedo. Un 20% de la gente se moría de miedo. Y si ustedes quieren un experimento monstruoso al respecto fue la pandemia. Digo, qu tuvo la complicidad de políticos y medios de comunicación, no? Digo fue el momento de paroxismo del periodismo mintiendo y engañando a la gente. Asustando, aterrando. Después se quejan... a partir de eso se dio el surgimiento de las redes sociales fuertemente y hoy les están asando la factura. Y nos están bancando el vuelto. Pero lo interesante es esto del concepto de pensar el Estado y la política como una cuestión de seguros. Yo mencione algunos casos emblemáticos.
Pero lo podemos pensar también en casos de política internacional. Por ejemplo, digamos el comercio internacional. Ustedes han visto como lo han criticado a Trump con las distintas medidas. O las críticas a los países europeos por proteger el sector agrícola. Ahora digo, para entender las cuestiones de comercio hay un modelo estándar que es el modelo con el que trabajaron los economistas que se llaman el modelo Heckscher-Ohlin. El modelo Heckscher-Ohlin es un modelo de equilibrio general de dos agentes que serían dos países, dos bienes. Bueno, ese modelo está todo microfundamentado. Parte de cuatro modelos que es la ventaja comparativa de Ricardo, Stolper-Samuelson, el factor price equalization y el Rybczynski, con eso deriva en ese modelo. Para entender ese modelo usted tienen que saber mucho de microeconomía, y no hay nadie que tenga los mejores microeconomistas que los franceses. La pregunta es ¿ qué pasa? ¿Por qué los franceses hacen esto si son los que más saben?. Es que faltan, digamos, la política es más compleja. Porque si ustedes dejan librado al Heckscher-Ohlin, digamos, los franceses no producirían alimentos. Pero qué pasa si hubiera un evento de riesgo que los pudiera dejar sin alimentos. Bueno, tendrían que ir a un mercado de seguros. Bueno, si ese riesgo es una guerra no pueden estar cubiertos. De repente hay guerras que duran muchísimos años. ¿Cuál es el seguro natural? El comercio. Justamente cuando viene la guerra el seguro no se cumple. Cundo aparece el siniestro no se cumple.
Entonces, ¿cómo se aseguran los franceses de que si hay una guerra no van a padecer hambre? Tienen un sector agrícola. Claramente que es ineficiente, obvio que es ineficiente, pero ese es la prima que pagan por si se llegara a dar un evento de una guerra para que no se les mueran las personas de hambre. Es así de brutal, ¿y saben qué? Las dos guerras mundiales que hubo empezaron con los alemanes atacando a Francia. Así que, si tienen aversión al riesgo, algún motivo de peso tienen.
Entonces, lo mismo pasa si ustedes quieren mirar la lógica de Trump. ¿Cuál es el punto de Trump? Bueno, mire, usted puede dejar todo librado a Heckscher-Ohlin y que, de repente, toda la producción de uranio y toda la producción nuclear quede en manos de una potencia militar opuesta. ¿Cómo cree que va a terminar? Va a terminar volando por los aires. Y, después ¿qué va a decir? No, pero el Heckscher-Ohlin decía… Hay tiempo para corregir el error de tres nerds mirando un modelito o de analistas precarios que no saben entender los riesgos geopolíticos. Entonces, hay que entender que el mundo cambió, que los riesgos políticos importan, y eso, además, genera una gran ventaja para aquellos que puedan producir energía, alimentos, minerales, y economía del conocimiento. Todo lo que tenemos nosotros. Si no nos subimos al tren, se nos va la última oportunidad.
En este sentido, frente a esta visión de mirar el Estado por ejemplo como un seguro y demás, si desarrollamos un mercado privado de seguros que sea competitivo, profundo y completo, la justificación para que el Estado intervenga en esas áreas desaparece por sí sola, es decir, si ustedes quieren –dado que los individuos tienen aversión al riesgo y el Estado le brinda ese seguro- si ustedes quieren achicar el Estado, necesitan generar los seguros que permitan sustituir la acción del Estado por el mercado de seguros. ¿Cómo se llama cuando tienen una prepaga? Seguros de salud. Digamos, no están contentos con … no sé… el cuidado que tienen… bueno, tienen seguridad privada; digamos no le gusta la educación pública, van a un colegio privado. Bueno, es porque justamente no está satisfecho con la reparación frente a la necesidad, por eso aparecen. Entonces, en la medida en que ustedes vayan y desarrollen ese mercado de seguros, la necesidad de contar con un Estado se reduce y, consecuentemente, eso nos permite seguir bajando impuestos.
Y, esto es fundamental, lo que nosotros llamamos la Revolución de los Seguros, que vamos a presentar con el Doctor Sturzenegger. Lo que sí quiero hacer una aclaración y es que esto obviamente –lo que contempla también es una transición ordenada hacia el nuevo sistema. Es decir, no es que vamos a hacer… estos cambios son –como los mercados no son completos ¿sí? Y no son profundos, esas transiciones no se pueden hacer de manera instantánea, se las hace de manera… se las va ordenando y se las va configurando hasta que se pueda llegar a ese ideal. Lo que quiero que sepan es que va a demandar tiempo, es algo que empieza ahora, se empieza a trabajar, pero que demanda tiempo. No es instantáneo. Aclaro porque a veces la gente pretende que las cosas se hagan instantáneamente y así puede ser que el remedio sea peor que la enfermedad.
¿Y por qué destaco todo esto? Porque tenemos que tener claro donde estamos parados para poder elegir hacia dónde queremos ir. El mundo está cambiando a un ritmo acelerado, quizás como nunca antes, impulsado por nuevas tecnologías, cuyo potencial apenas hemos comenzado a descubrir. Fenómenos como la inteligencia artificial esconde secretos que podrían implicar un salto cualitativo en el desarrollo humano como la Revolución Industrial en su momento. Desde mi punto de vista es como…, básicamente el equivalente a la fábrica de alfileres. Digamos: la inteligencia artificial es la fábrica de alfileres del siglo XXI.
Pero la historia continúa. Hoy se está configurando un nuevo orden mundial y la forma en la que nos insertemos en él determinará el destino de nuestro país. Podemos estar a favor de la libertad o hacer causa común con dictaduras y tiranías como en épocas oscuras de nuestra nación y nuestro continente. Argentina tiene bien claras sus prioridades y ha reorientado su política exterior en pos de un retorno a sus raíces occidentales y judeocristianas.
Creemos que la era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado. Hemos ingresado en una nueva era de grandes naciones que compiten por asegurarse cadenas de valor verticales. Y a medida que pase el tiempo, la división del mundo, entre naciones libres y naciones sometidas, no hará más que profundizarse. Ante este panorama, la neutralidad deja de ser una opción. Bueno, estaba claro que esto requería alguien que no fuera tibio. Y nosotros creo que hemos tomado una posición internacional clara. Bueno, todas las posiciones nuestras son bien claras, pero la internacional, probablemente, sea de las que más se ven abiertamente.
Y precisamente estos tiempos de cambio requieren un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar. La falta de lineamientos morales claros culmina en alianzas con tiranías, y la falta de pericia deriva necesariamente en el desaprovechamiento de las oportunidades históricas.
Los argentinos ya lo hemos sufrido, abrazando al socialismo en lugar de aprovechar el contexto internacional favorable para lograr un crecimiento sostenido en libertad. Esto no nos puede volver a pasar. Y esta nueva gran alianza en ciernes, puesto estamos tan solo en el nacimiento de una nueva era, implicará una recomposición de las cadenas de valor en base a esos principios.
El comercio acompañará no solo las ventas momentáneas, que son necesarias y hay que construirlas con políticas como el RIGI y el Súper RIGI, sino también a los valores de pueblos afines, porque esa es la única certeza de coincidencia a largo plazo. Pero contra el temor de muchos, esto no implicará que Argentina participe de este nuevo concierto de naciones como un actor subordinado, irrelevante o reducido exclusivamente a la exportación de materias primas. Si bien no dudamos de la importancia del sector primario, los cambios profundos que estamos experimentando incentivan también la creación de una enorme variedad de industrias en el país, incentivos que estamos convencidos de que los argentinos podrán aprovechar.
El principal driver de esta nueva industrialización argentina será la energía barata, producto del desarrollo de nuestro sector energético. Con energía, una baja del costo del Estado, el desarrollo del capital humano, la desregulación y la apertura comercial, Argentina se está convirtiendo en un polo de atracción de inversiones industriales de tasa global.
El talento argentino va a tener la oportunidad, por primera vez en décadas, de brillar a la altura que se merece, sin necesidad de migrar como en el pasado. No va a ser fácil emigrar para brillar. Vamos a poder brillar en nuestra propia tierra.
Por todo esto, hoy tenemos lo que el Occidente necesita. Tenemos energía, desde petróleo, gas y hasta energía nuclear. También minerales, tierras fértiles para el cultivo, y estamos estratégicamente ubicados para que todos estos productos, al igual que los industriales, no presenten mayores riesgos de interrupción ante amenazas.
El kirchnerismo convirtió a nuestro país y, en especial, al sector privado en un gran desierto en el que solo crecía lo que estaba bajo la sombra del poder político. Ahora vemos florecer a ese desierto con miles de nuevas industrias. Veremos un milagro propio de los periodos y las geografías en las que se deja actuar a la libertad bajo reglas justas y claras. Veremos florecer la refinación de uranio, el procesamiento de celulosas, la producción de fertilizantes, la industria forestal, producción agropecuaria y ganadera, y, desde ya, la industria del petróleo y del gas.
Pero la belleza de esta lista es que no es una lista cerrada, no estamos eligiendo ganadores y perdedores, sino que estamos generando las condiciones para quienes saben crear, desarrollar y crecer puedan hacerlo. Estamos devolviéndoles a los argentinos la libertad de crear su propio futuro.
Nuestro gobierno no necesita dictar los términos de mañana, porque tenemos fe en que los argentinos serán quienes los construyan. Estamos permitiendo que los argentinos sean los propios arquitectos de su propio futuro, sin que los estorbe el Estado.
Y como si todo esto fuera poco, hoy el continente americano es el refugio de la libertad. El mundo está envuelto en conflictos, tensiones geopolíticas e inestabilidad, y gobiernos incapaces de reconocer los desafíos severos al status quo que origina todo esto. Argentina y toda la región deben preservar la paz de la que durante tanto tiempo han gozado, al punto de darla por sentado.
Los Estados Unidos entienden la importancia de un continente pacífico, abocado al crecimiento y al florecimiento humano, y no a aventuras políticas socialistas y comunistas que conducen a la servidumbre y la miseria. Eso es hoy el núcleo de la nueva doctrina Monroe o Donroe, por el Presidente Trump, que reza, América para los americanos. Esto significa nada más y nada menos que América debe ser un continente en el que todos sus habitantes pueden ejercer libremente sus facultades, crecer económicamente y prosperar sin que potencias extranjeras interfieran con ese crecimiento para favorecer sus propios intereses. Aquí aplica el mismo principio de los seguros que expliqué anteriormente. Lo que Estados Unidos está buscando con el nearshoring, es exactamente eso: tener un seguro geopolítico, quiere sus cadenas de valor cerca, con socios confiables para no quedar expuestos si el mundo se fragmenta aún más.
América Latina puede ser ese refugio, pero para ser elegibles tenemos que estar a la altura. Por eso, hoy están siendo liberados países que habían caído en las peores de las tiranías como, por ejemplo, Venezuela, y próximamente veremos a Cuba libre. El mundo no puede tolerar semejantes injusticias que se expandían por toda la región, pero le daban a los intentos de dictadores locales un modelo a imitar. Argentina tiene todo lo necesario para liderar este proceso de transformación en la nueva América Latina. Debemos recordar nuestro liderazgo regional como el verdadero faro del sur que supimos ser a lo largo de nuestra historia.
Debemos ser el ejemplo a seguir para toda nación con la voluntad de torcer su destino y de dirigirse nuevamente hacia el sendero de la libertad. Quien da el primer paso hacia el futuro quizás se encuentre solo al principio, pero también abre un nuevo sendero y rápidamente surgen quienes buscan imitar su ejemplo. Digo, no hace falta que les cuente la historia de Najshón y el Mar Rojo, que fue el primero que empezó a pasar y que cuando le llegó el agua hasta acá y decidió seguir avanzando, se abrieron las aguas, se cruzó el Mar Rojo y el pueblo hebreo dejó atrás la esclavitud de Egipto.
Entonces, incumplir esta función es fundamental porque hoy Latinoamérica crece muy por debajo de su potencial. La asfixia fiscal y regulatoria que décadas de gobiernos de izquierda y centroizquierda han generado en la región, hacen que la misma prospere a la velocidad que no debería ser, o sea, una mucha menor. Todo esto limita la inversión, la incorporación en cadenas de valores globales y deja sobre la mesa una oportunidad que otros van a capturar antes que nosotros si nos descuidamos. Esto es algo que nuestro Gobierno tiene más que claro. Vean si no fue eficiente el accionar del Canciller Pablo Quirno con el comercio con la Unión Europea. Digo: al final la alegría no fue brasilera, fue argentina. Esperemos que de vuelta la alegría sea argentina acá a unos meses. Vamos, Messi, carajo.
No nos alcanza con crecer más que en los últimos 20 o 25 años. Nuestra propia vara no está tan baja, sino que sabemos que debemos crecer a un ritmo más vertiginoso aún para no quedarnos atrás porque comenzamos desde el subsuelo.
Por todo esto creemos que estamos ante una oportunidad única para América Latina, pero especialmente para Argentina. La reconfiguración del comercio global, la búsqueda de aliados confiables, la necesidad de nuevas cadenas de valor y la escasez energética… todo esto converge ahora.
Si somos serios, si bajamos la carga regulatoria y fiscal, si nos posicionamos como el gran bloque estable del mundo, podremos capturar industrias e inversiones como nunca antes en nuestra historia y acelerar dramáticamente un proceso de crecimiento que ya está en marcha. Porque este es un nuevo mundo para el mundo nuevo y si no nos movemos con la corriente, si nuevamente, por impericia o maldad, nos quedamos afuera del tren del crecimiento, seremos humillados como lo hemos sido en este largo siglo XX que pasó.
Para que quede claro: una nación que no crece está transitando el sendero a su humillación y a su desaparición. Por eso es un deber nacional combatir con todas nuestras fuerzas el fantasma del atraso que representan las políticas socialistas y estatistas. Por todo lo expuesto, creemos firmemente que Argentina ya tomó su decisión: dejar de ver pasar la historia delante sus ojos, viendo cómo los demás aprovechan las oportunidades mientras sus dirigentes siguen intentando encontrar la cuadratura del círculo, insistiendo con fórmulas responsables de sucesivos fracasos.
El tren pasa solo una vez y Argentina ya compró su ticket, la pregunta es si la región está dispuesta o no a seguirlo. Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad carajo. Muchas gracias a todos.
