Participación del Presidente Javier Milei del debate sobre “Keynes y la Teoría General” en el Palacio Libertad.
ADRIÁN RAVIER: Bueno, muchas gracias a todos por venir. No voy a hacer un protocolo largo porque la verdad que, mirando ya la primera fila, todos los Ministros, la segunda, tercera fila, veo muchos Legisladores, compañeros. Por supuesto,
JAVIER MILEI: Tus compañeros de trabajo.
RAVIER: Mis compañeros de trabajo.
MILEI: No compañeros… (Risas)
RAVIER: El congreso más reformista de la historia, ¿no?
MILEI: Vamos, carajo.
RAVIER: Muy importante. Bueno, mucha gente joven también. Bueno, vamos a hablar de John Maynard Keynes, o Keynes como le decimos en Argentina. Algunos decían en las redes qué debate va a haber acá, si todos pensamos más o menos parecido, pero vamos a ver qué rol juega el profesor Juan Carlos de Pablo, que quizás a algún punto valora en Keynes y quizás tenemos una mirada más positiva. vamos a ver, creo que va a haber un debate interesante. Pero bueno, como introducción, como vamos a hablar de Keynes y en particular de “La Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, quería hacer una breve introducción a quién es este hombre y qué ha hecho antes de publicar la teoría general, previo a entrar en el libro y su análisis y lo que nos ha legado este hombre. Keynes es una persona que ha nacido en el año 1883, estudió en Inglaterra, en King's College, en Cambridge. Se habla de un político, un empresario, o más bien un inversor financiero, se habla de un coleccionista de arte, hay muchos Keynes que Joseph Schumpeter, uno de los historiadores más importantes del pensamiento económico, lo ha destacado en todas sus diversas facetas.
MILEI: No, es Schumpeter.
RAVIER: Y también es un gran economista que de hecho cuando le han preguntado a distintos profesores en Estados Unidos de quién era el economista que más les había influido en su vida, más de 100 profesores catedráticos de universidades en Estados Unidos, el número uno era Keynes, el número dos era Milton Friedman, el número tres era Paul Samuelson y el número cuatro era Friedrich Hayek. Entonces creo que acá tenemos a cuatro grandes economistas del siglo XX y Keynes por alguna razón es protagonista y por ello como también ha sido acá en tantas universidades públicas, yo soy graduado de la Universidad de Buenos Aires y Keynes dominaba el plan de estudios, algo que Javier ha destacado cantidad de veces, vamos a hablar un poco también de ese legado. Pero bueno, hay un Keynes político que trabaja en el Tesoro, que escribe las consecuencias económicas de la paz, un libro que cuestiona el tratado de Versalles, que avisa que si nos equivocamos con el tratamiento de los aliados hacia Alemania y las sanciones de guerra, que imponen fuertes castigos a Alemania, eso puede dar lugar a un segundo conflicto bélico.
O sea que acá hay un acierto, si se quiere en Keynes, de haber anticipado una segunda guerra mundial. De hecho, entre 1922 y 1923 Alemania sufre una hiperinflación después de estas sanciones de guerra. Ahí hay un Keynes político que hay que analizar.
El Keynes analista financiero, inversor financiero, primero le va mal, después le va bien, hace una gran fortuna en sus inversiones. Después hay un Keynes economista, que es en el que queremos entrar. Ese Keynes es heredero de la cátedra de Alfred Marshall en Cambridge, es un especialista en temas monetarios, escribe dos tratados sobre el dinero en 1923 y 1930.
En el primero de 1923 defiende el patrón oro, él en sus clases en Cambridge era un economista que defendía la economía clásica, un economista más o menos ortodoxo. Ya en 1930 empieza a convertirse en el Keynes que conocemos, un Keynes que empieza a abandonar el patrón oro al que califica de una bárbara reliquia, abriendo un escenario de emisionismo, si se quiere, de empezar a favorecer el déficit fiscal y favorecer la idea de monetizar los déficits públicos, que poco a poco nos van llevando a esa gran crisis del 30 que todos estudiamos en alguna oportunidad.
Keynes es también el editor de una revista científica, un journal importante en Inglaterra, una revista en la cual invita a escribir a Hayek, ahí en torno a su libro de 1930, y ese libro que el propio Keynes pensaba que iba a ser revolucionario, choca con el muro de Hayek, donde Hayek parado sobre los hombros de gigantes de Menger, von Baber, Bixel, Mises y otros grandes autores, por más que era muy joven, llega a Inglaterra con un mal inglés y sin embargo le enseña a Inglaterra una economía austríaca que hasta ese momento no dominaban. Ahí entre 1930 y 1931, 1932, Hayek convence a muchos economistas ingleses como Lionel Robbins de ir para su lado, y se da un debate muy famoso entre Hayek y Keynes que seguramente va a surgir hoy aquí.
Hayek sale vencedor de ese debate, de hecho, hay una correspondencia entre Keynes y Hayek sobre qué pensaba cada uno de la obra del otro. Y en la última carta Keynes dice: “bueno, ya cambié de opinión, tenés razón, voy a escribir mi nuevo libro”. De ahí en más, Hayek se va para otro lado, empieza a escribir sobre socialismo y a tener otros debates, escribe sobre teoría del capital, su libro “Precios y Producción”, y otros tantos libros sobre ciclos económicos y demás. Y Keynes se pone a escribir esta gran obra que es “La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”. Muchos le dicen a Hayek, ¿por qué no escribiste una reseña crítica en el 36, en el 37?”. “Es que Hayek cambia todo el tiempo de opinión” - perdón-, “Keynes cambia todo el tiempo de opinión, y la verdad que es perder mucho el tiempo”. Ya estaba en otro debate con los socialistas, como dije, en otros debates con otros economistas. Y ahí es donde quizás tuvimos un error, porque la teoría general va a revolucionar el pensamiento económico y va a dominar, de hecho, por 3 décadas el pensamiento económico, las universidades, los planes de estudios, la política económica. Y acá es donde sí le vamos a ceder la palabra al Presidente de la Nación para hablar un poco sobre la teoría general.
JUAN CARLOS DE PABLO: Yo pensé que no iba a terminar más, lo contratamos como moderador.
MILEI: Pero este sabe, este sabe.
DE PABLO: Ah, debe ser por eso.
MILEI: Este sabe.
RAVIER: Después no me dejan hablar más.
MILEI: Estuviste bien. A ver, lo primero que hay que comprender es que la obra de Keynes es una obra compleja, es la obra de alguien que parece como la canción, La donna è mobile, ¿sí?, cambiaba de opinión de manera bastante frecuente, por decirlo de alguna manera. Y la realidad es que cuando dicen, hablan de Keynes, hay un primer problema, es que las obras completas de Keynes son 30 tomos. Con lo cual es un autor que uno tendría que tener bastante cuidado cuando lanza alguna afirmación sobre el autor, porque no es un autor…Yo confieso, yo no leí las obras completas, yo no leí los 30 tomos, leí unos cuantos libros, pero no leí los 30 tomos.
Ese es el primer punto. Ahora, lo que sí puedo decir es que, en general, cuando se habla de Keynes, se suele hablar de su libro, probablemente más famoso, que es La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Ese libro sí lo leí, ese libro lo leí cinco veces. A ese le dediqué un libro que se llama Desenmascarando la mentira keynesiana. Así es que, como sabrán, ese libro a mí no me cae simpático, es un libro que yo creo que hizo muchísimo daño. Entiendo que Keynes era un hombre de acción, intentó hacer algo para generar un remedio para una situación muy particular, y creo que el remedio fue peor que la enfermedad. Es decir, el libro nos trajo grandes daños y quiso que los economistas, durante 37 años, discutiéramos cualquier cosa.
Al margen de eso, me parece que lo más importante es entender qué es lo que hizo Keynes. Para entender lo que hizo Keynes, a ver, Keynes intelectualmente era un genio, lo que pasa es que era un genio del mal. Es decir, creó una obra monstruosa, pero no podemos tomar conciencia de lo que hizo si no sabemos cómo se debatía antes.
Lo primero que uno tiene que entender es el contexto que él está tratando de analizar. Fíjense que el primer concepto en la teoría general es la ocupación. Es decir, lo que lo movía, lo motivaba, era el problema del desempleo. Es decir, por eso es teoría general de la ocupación. Es decir, él va a hacer su foco sobre el problema de la actividad y el empleo. Obviamente que tiene un punto sobre la tasa de interés que, me parece de lo más aberrante que tiene la obra, y obviamente sobre el dinero. ¿Cómo funcionaba el mundo entonces antes? ¿Cómo funcionaba el análisis económico antes de la llegada de la teoría general?
Antes de la teoría general, el mundo o el análisis económico se movía en torno a los modelos dixelianos. Los modelos dixelianos, yo los voy a caracterizar de una manera muy simple, son los esquemas ahorro-inversión donde en el mercado de dinero se determina la tasa de interés y en el mercado de dinero, en el mercado de bienes la tasa de interés y en el mercado de dinero el nivel, el poder adquisitivo del dinero, que es el inverso del nivel de precios. La tasa de interés, lo que es importante notar que es un precio relativo, que es el precio relativo de los bienes presentes respecto de los bienes futuros, y que la tasa de interés existe porque existe el tiempo, no porque existe el dinero. Ustedes podrían tener una economía que no tiene dinero y aun así tener tasa de interés porque tiene que ver con la existencia del tiempo. Esto no es un tema menor. La tasa de interés es el eje central de la discusión de la macroeconomía y todas las aberraciones y discusiones sin sentido que se tienen a nivel de análisis económico es porque no se entiende qué es la tasa de interés.
No por nada el segundo concepto en la teoría general es el interés. Entonces, ¿qué es la tasa de interés en el concepto pre Keynes? Como les dije antes, es un mecanismo de coordinación intertemporal. El mercado de bienes es la interacción entre ahorro e inversión. Ahora, ¿qué es el ahorro? El ahorro es el consumo futuro. Entonces, supongamos que tenemos bienes presentes y bienes futuros, y la tasa de interés es el precio relativo de los bienes presentes respecto a los bienes futuros. Por lo tanto, si los bienes presentes se hacen más caros que los bienes futuros, dado que se está en una economía cerrada, no hay efecto ingreso agregado, porque lo que gana uno lo pierde otro. Por lo tanto, es todo efecto sustitución. Y si está subiendo el precio de los bienes presentes, se están haciendo más caros y, consecuentemente, ustedes van a sustituir hacia bienes futuros. Es decir, que cuando sube la tasa de interés, aumenta el ahorro. Es decir, el ahorro es una función creciente de la tasa de interés.¿Por qué? Porque en la medida que los bienes presentes se hacen más caros, es decir, subió la tasa de interés, ustedes desplazan consumo del presente al futuro.
Por otra parte, cuando baja la tasa de interés, quiere decir que los bienes futuros se están encareciendo respecto de los bienes presentes. Si ustedes fueran una empresa, en lugar de producir hoy, les conviene pasar producción al futuro. La forma en la cual se pasa la producción presente al futuro, se llama inversión. Por lo tanto, ustedes van a encontrar una relación negativa entre tasa de interés e inversión. Es decir, en la medida que la tasa de interés cae, la inversión crece. Esa interacción entre ahorro e inversión es lo que determina la tasa de interés. Si ustedes se fijan, entonces, el modelo tiene características intertemporales, respeta el formato neoclásico convencional, que las funciones de demanda son homogéneas de grado cero en precios, quiere decir que son precios relativos, y la contracara es el mercado de dinero.
En el mercado de dinero, lo que se determina es el poder adquisitivo del dinero, de ahí que uno puede trabajar con la idea, el concepto de la naturaleza monetaria de la inflación. Es decir que, cuando se produce un exceso de oferta de dinero, el poder adquisitivo del dinero cae y eso quiere decir que todos los precios expresados en unidades monetarias suben. Ese exceso de oferta de dinero puede ocurrir, ya sea o porque sube la oferta, o porque cae la demanda, o porque ocurren las dos cosas a la vez. De hecho, con Toto, con Santiago, con el profe José Luis, con Vlady, nos hemos pasado explicando que, durante el último semestre, el año pasado, se desplomó la demanda de enero y que eso hizo saltar el nivel de precios, y al saltar el nivel de precios, la dinámica inflacionaria muestra un salto.
Y ese mismo elemento que nosotros lo íbamos anticipando a lo largo de las distintas entrevistas, pero como nadie entiende nada, entonces estábamos más solos que Adán en el día de la madre, explicando esto. Claro, ahora aparece el problema, “no, bueno, no lo anticiparon”. Sí, lo anticipamos. Y ahora estamos viendo también que la demanda de dinero se está recuperando. Por lo tanto, si no emitimos dinero o el que emitimos para comprar dólares, lo sacamos por otra ventanilla, con lo cual la base monetaria sigue estando fija, consecuentemente, inexorablemente, la tasa de inflación hacia adelante va a caer.
Pero ese es el mecanismo de cómo funcionaba antes. Ahora, lo que Keynes quiere hacer es hacer un análisis explícito de la determinación del ingreso. Y acá lo importante es ver cómo el tipo rompe todo.
Lo primero que va a hacer es vincular, él va a buscar una vinculación entre el ingreso, o sea, el PBI, si ustedes quieren, y el mercado de trabajo. Entonces, de acuerdo a donde quede el mercado de bienes, es decir, el PBI, eso va a determinar la demanda de trabajo. Y dada una oferta de trabajo, eso va a permitir determinar el salario. Entonces, el punto es cómo va a determinar el ingreso. Para determinar el ingreso, lo que hace es tomar el mercado de bienes, tal como lo pensaban los clásicos, o previo a Keynes, que en realidad está mal decir clásicos, porque clásicos son los que usaban la teoría del valor trabajo. Después vienen los neoclásicos, y esas distinciones a Keynes no se las pidan. No era su fuerte en la historia del pensamiento económico. Pero al margen de eso, lo importante es cómo rompe el esquema de ahorro-inversión que determinaba la tasa de interés, y ahora va a determinar el ingreso. Lo primero que hace, esto lo hace tanto con el consumo como la inversión.
Dedica dos capítulos. El primer capítulo explica cómo trabaja tradicionalmente y cómo él lo postula. Eso a mí me parece intelectualmente honesto. Es decir, explica cómo funciona, después dice, “bueno, todo esto está todo mal. Ahora- él dice-, bueno, el consumo en realidad es una fracción del ingreso”. Es decir, se llama propensión marginal a consumir. O sea, entonces el consumo se determina como una proporción del ingreso. Eso, desde el punto de vista analítico, es una aberración.
¿Qué pasa? Keynes había tomado solamente un curso de seis meses con Marshall. Entonces, Marshall era el rey del equilibrio parcial. Cuando ustedes derivaban las curvas de demanda en equilibrio parcial, dependía de todos los precios y del ingreso. Pero en equilibrio general, ustedes no ponen el ingreso. El ingreso que ustedes derivan en un modelo de equilibrio general surge de la venta de ocio en el mercado de trabajo y la venta de sus dotaciones y, digamos, los beneficios que tienen por tener participaciones en las compañías. Con lo cual, las funciones de demanda, en ese contexto, y las de oferta también, quedan determinadas solamente por los precios. Y el modelo de equilibrio general determina el vector de precios y asociado ahí sale la cantidad ofrecida y la cantidad demandada. Por lo tanto, es una bestialidad, es una brutalidad haber puesto la función de consumo en un modelo de equilibrio general, el ingreso. Y, además, todo lo demás lo borra. Tema no menor.
Ahora, esa aberración que él hace no es ingenua. No solo que rompe la intertemporalidad, porque ahora no hay tal cosa como consumo presente y consumo futuro, hay solo consumo presente y solo depende del ingreso, sino que a partir de ahí se deriva una monstruosidad que se llama multiplicador. Si ustedes tienen en el ingreso, el PBI, 80% consumo y 20% inversión, o sea, supongamos 80 y 20, ustedes lo que van a decir, acorde a Keynes, es que el consumo es 0,8 del PBI. Y eso les permite derivar que 5 veces la inversión es el ingreso.
Hasta ahí, digamos, es bastante ingenua la situación. Digo, ese 0,8, hace 1 menos, dividido 0,2, que les da 5 y les queda el multiplicador. Entonces, 5 por 20 les da 100. La locura total de todo esto es que lo que dice el modelo es que, si ustedes la inversión de 20 la llevan a 40, van a tener un PBI de 200. ¡Es magia! ¡Es magia! O sea, es haber encontrado el milagro de la multiplicación de los panes.
No sé si está Ale Fantino. ¿Dónde está, Ale? Ale, querido. Me hice famoso hablando con Ale de esto. Ale me pregunta... Gracias por venir, Ale. Así empezó todo. Así empezó todo. Ale me preguntó, me dice, viene un político y tiene un keynesiano y un libertario, me dijo. Y entonces me dice, a ver, explícame cómo funciona esto. Y le digo, bueno, mira, viene un político, tiene un problema, supongamos que tiene intenciones honestas de arreglarlo, y para tener distintas visiones llama a un keynesiano y a un libertario. Entonces el keynesiano le dice, usted tiene en sus manos el milagro de la multiplicación de los panes. Malditos los productores de pizarrón que los hacen tan chicos que no permite ver la magia que puede hacer el gasto público para llevarnos de vuelta al paraíso. Queda impresionado el político. Entonces viene y le llama al libertario y le dice, ¿y usted qué opina? Que el problema es usted, píquesela. ¿Quién terminó afuera? El libertario. O sea, Keynes ganó por goleada. Hayek, que no lo quiso criticar, cometió el error de su vida.
Bueno, esa monstruosidad es el multiplicador. Si ustedes se toman en serio el multiplicador, implica violar la restricción de presupuesto. Ese no es un tema menor. Ahora, quiere decir que Keynes acaba de romper la función de consumo, le quita la intertemporalidad, crea la monstruosidad del multiplicador, ahora puede determinar el ingreso y le falta darle un rol a la inversión. Esto es capítulo 8, 9 y 10 lo que acabo de describir de la teoría general. Ahora, lo que viene el capítulo 11 y 12 es maravilloso. Porque cuando Keynes escribe el capítulo 11, la teoría general, es una obra de arte.
Todo aquel que se dedique a la inversión tiene que leer ese capítulo. Es decir, ahí anticipa lo que después conocimos como la Q de Tobit, todos los que nos creemos en finanza que somos muy grosos, y con el EVA y todo eso, ya estaba en la teoría general. El tipo ya lo había hecho todo, es una obra de arte ese capítulo. En el capítulo que sigue, borra todo lo que escribió con la mano, lo borra con el codo y, básicamente, apalancado sobre su trabajo, su tesis doctoral en estadística y lo que va aprendiendo, digamos, mientras termina de perfeccionar su tesis a la luz de los comentarios que le hace Bertrand Russell, básicamente, plantea el concepto de incertidumbre radical, que los empresarios invierten. Básicamente, voy a ser fino, por una cuestión lírico-testicular, es decir, invierten si se les canta las pelotas. Con lo cual, ahora la inversión es un parámetro exógeno con este multiplicador le permite determinar el ingreso.
Dado el ingreso, determina la demanda de trabajo. Dada la demanda de trabajo, ahora, con la oferta de trabajo, determina el salario nominal. Es decir que acabamos de resolver el problema de la ocupación, ingreso y ocupación. Ya no hay más tasa de interés y si no hay restricción en el mercado laboral, digamos, ni siquiera me tengo que preocupar. Ahora sí hay una relación directa entre el ingreso y el empleo. Esto no es menor, digamos, porque está muy latente todavía la gran depresión. Entonces, crea una relación, digamos, que a los austríacos nos produce mucho escozor, por decirlo de manera elegante, esta relación entre ingreso y empleo. Esto no es menor porque cuando discutamos Milton Friedman, que va a ser nuestra próxima entrega profe, digo, ya les vamos adelantando la secuencia. Es de si logra resistir esta paliza.
DE PABLO: Javier lo fabrica, lo vende, lo empaqueta, lo cobra, todo así. Vos seguís. Así seguí, así seguí. Pero ahí hay una... Pará. Hay una cosa que ustedes no lo saben, yo sí. No tiene notas.
MILEI: Estoy sin los anteojos, que es peor todavía. Esto es más peligroso. Si estoy sin los anteojos es un síntoma de peligro. Si lo sabrán mis compañeros de ruta.
Pero al margen de eso, ya tenemos ahora el ingreso y tenemos determinado el salario. Entonces, ahora hay que determinar la tasa de interés. Entonces, lo que pasa a analizar Keynes es...Claro, no tenía cómo determinar la tasa de interés. Antes la tasa de interés tenía que ver con el ahorro y la inversión. Ahora eso, el mercado de bienes lo está usando para determinar ingresos y lo está usando para determinar el producto. Es más, fíjense que si él está rompiendo el modelo y el modelo no tiene intertemporalidad, el stock de capital está fijo, es un modelo de corto plazo. Por lo tanto, no es una locura creer que la inversión dependa de una cuestión lírica o testícula, porque básicamente es un modelo que tiene un solo periodo, solo porque están delirando pensando en el otro periodo. Esto no es menor a la luz de los populistas. Porque con el modelo keynesiano, hacer populismo, digo, ¿qué sentido tiene respetar el capital si es un modelo de un solo periodo? Obvio, por eso se terminan comiendo el capital. Después las consecuencias las paga el que viene atrás. Gracias, Toto.
Pero, entonces ¿cómo hace para determinar la tasa de interés? No tiene mejor idea de decir que es esa aberración. Dice que lo que importa para la determinación de la tasa de interés es la liquidez, el costo de la liquidez. Hablando mal y pronto esta pelotudez de que la tasa de interés es el costo del dinero, o el precio del dinero. Una aberración teórica. De esa manera, va a determinar la tasa de interés, o sea, formula una función de demanda de dinero que depende de la tasa de interés, nada que ver con la que existía antes.
La demanda de dinero que existía previo, no estoy diciendo el caso de la teoría cuantitativa, porque eso tenía problemas de incompatibilidad matemática con el sistema de equilibrio general walraciano. Pero como se pensaba antes, era una función de demanda derivada. Es decir, a la luz de lo que ustedes demandaban en el mercado de bienes, había una función espejo que era la demanda de dinero asociada a todo eso. Y, por ende, tenía todas esas características. Ludwig von Mises, la teoría del crédito.
Dicho esto, entre otras cosas, quedate tranquilo, es solamente a los efectos de contar rápido esto. Por lo tanto, lo que hace es ahora generar un engendro para determinar la tasa de interés en el mercado de dinero y poder utilizar para rosquear la economía, la oferta monetaria. Ahora, ¿cuál es el problema? Ahora no tengo forma de determinar los precios en la economía, porque ahora tengo el ingreso, tengo el salario vinculado con la ocupación y tengo la tasa de interés. ¿Y dónde carajo están los precios? Ahora no hay precios. Tengo un problema conceptual.
¿Qué es lo que hace Keynes? Esto lo hace en el capítulo 16 y lo hace más adelante también. Lo vuelve a repetir en el capítulo 23. Vuelve a rescatar la teoría del valor trabajo. Eso que era una cosa aberrante, superada por Menger, por Jevons y Walras, él vuelve a la teoría del valor trabajo y dice que el nivel de precios en la economía está determinado por un mark-up sobre los costos, siendo el costo el salario y corregido por productividad. Eso tiene consecuencias no menores al momento de combatir la inflación, porque entonces ahora la inflación no es un problema monetario, sino que es culpa de sindicalistas y de empresarios.
Entonces vean lo maravilloso de esta obra, porque todo lo bueno viene de la política. Ustedes agarran, le dan rosca al gasto público. Eso le genera un aumento del ingreso. Si ese aumento del ingreso que deriva en un aumento de la demanda, no hay pleno empleo, sube el empleo. Y si no, empieza a subir el empleo y el salario. Y si no, se va todo a salario.
Y si está creciendo el ingreso, lo que van a tener es que van a subir la tasa de interés. Y al mismo tiempo, por el aumento de la demanda de dinero, en la medida que los salarios van creciendo, los precios van subiendo. ¿Qué es lo interesante de todo esto?
Es que el propio Keynes dice que cuando esto se está expandiendo, entonces bajen la tasa de interés e inyecten más dinero. O sea, más nafta al fuego. Es decir, él propone que la solución del ciclo es que una vez que están arriba del ciclo, vale más bajando la tasa y las es, digamos, inyectando dinero. Es decir, es el combo explosivo para dejar plantada una bomba. Obviamente, esto no termina bien nunca.
El mejor ejemplo de todo esto es lo que ha pasado en la Argentina durante los últimos 100 años. O sea, todas estas cosas de darle rosca ya se conocían. Lo que pasa es que la mente brillante de Keynes desarrolló este monstruo. Como dijo Adrián, Hayek dijo, nadie le va a dar bola a esta pelotudez. Entró en Estados Unidos y entre lo que hizo Hicks, que lo modelizó, y Hansen, que lo publicitó en Harvard, nos tuvimos que bancar a esta aberración, dando vueltas durante 37 años, donde, digamos, la caída empezó con la respuesta a la curva de Phillips en el 68 con Friedman y Phelps, con el 72 Robert Lucas Jr., con expectativas racionales, y que lo terminó de sacudir en el año 73. Pero los efectos nocivos persisten. ¿Por qué? Porque es una obra escrita a favor de políticos corruptos, mesiánicos, malparidos, que le arruinan la vida a la gente.
El público dice que le toca a usted.
(Habla alguien del público, inaudible)
MILEI: No es el lugar, maestro, de vuelta. No es el lugar.
DE PABLO: pará, pará, pará.
MILEI: No es el lugar. No es el lugar. No es el momento, ni el lugar. No es el momento ni el lugar. Es decir, no es el momento ni el lugar. Profe, por favor.
DE PABLO: Bueno, voy a hablar un ratito sobre algunas actividades y la obra de un señor multifacético. Toda persona multifacético es discutidísimo e hiperactivo. Empieza con una nota de color: se casó con una bailarina rusa y un día estaba en el living de la casa, frente al hogar, la chimenea, y él le dice, “Lidia, ¿en qué estás pensando?” Ella le dice: “en nada”. Dice: “ojalá yo pudiera”. Entonces estamos hablando de una persona con millones de características. La imagen que tengo de él es que, para invitar a la señora a mi casa, dudaría, porque debía ser medio inaguantable, cascarrabia. ¿Pero eso qué tiene que ver con las cosas que hizo y la obra? Así que voy a hablar primero de las actividades en las cuales estuvo y después de cómo entender, digamos así, la obra.
Nunca fue ministro de Economía en su país. Es más, Skidelsky, que acaba de fallecer, dijo: “en realidad, su verdadera influencia desde el punto de vista de la política económica se dio cuando menos se la necesitaba, desde la Segunda Guerra Mundial hasta el comienzo de la década del 70”. Pues ya vamos a ver algunas cosas que hizo o que intentó hacer, pero con una perspectiva que yo quiero rescatar, que es la del hombre de acción. La pregunta que nos tenemos que hacer es cómo usaba Keynes el conocimiento económico que existía o el que tuvo que crear para resolver problemas concretos, o para opinar sobre la resolución de problemas concretos.
Estuvo en el Tratado de Versalles, se pasó seis meses en París después de la Primera Guerra, integrando la Comisión del Hambre, la Comisión de Reparaciones, y en latín decía mientras ustedes están pajeando acá, se están muriendo de hambre la gente en Alemania, y no le dan ni cinco pelotas. Entonces lo que hizo fue escribir un libro que se llama Las Consecuencias Económicas de la Paz, por el cual se llenó de guita.
Después participó de una famosa cena mediada de la década del 20, cuando el Ministro de Economía, el Chancellor of the Exchequer de Inglaterra, era Winston Churchill, cuyos conocimientos de economía eran bastante limitados, y tenían que decidir si Inglaterra volvía al patrón oro, al tipo de cambio anterior a la guerra, un tema técnico, pero no importa. ¿Qué hizo Churchill para tomar la decisión? Invitó a un señor McKenna con un ayudante, a Keynes con un ayudante y él con un ayudante, Dijo hablen, y se puso a fumar, chupar, comer, y a escuchar, y según él ganó el debate McKenna, se volvió al patrón oro, al viejo tipo de cambio, y Keynes otro escrito que se llama Las consecuencias económicas del señor Churchill.
Después viene el tema de la década del 30, que simplemente lo voy a mencionar. El famoso New Deal americano se hizo sin respaldo teórico, fue una intuición afortunada, después podemos discutir un montón, pero no hay un libro que dice más que eso, ¿entienden? Es decir, desde el punto de vista práctico, el verdadero impacto de Keynes se da cuando en el nombre de Inglaterra tienen que ir a negociar con los americanos, el acuerdo de préstamos y arriendos, negociación muy difícil, porque los americanos querían que Inglaterra terminara como parte de los aliados, pero fundida. Entre paréntesis, el rey Carlos hoy habló en el Congreso americano, todo muy bien, pero quiero ver, porque me parece que el señor Trump también lo quiere medio fundidito a los ingleses y a los europeos en general. Terminó la nota a pie de página. Y junto con eso, en 1944, con el señor White, crean el Fondo Monetario, el Banco Mundial, etc.
Entonces ahora, vamos a trabajar rápidamente, sobre lo que significó la obra de un hombre de acción. Como dijo Javier, las obras completas de Keynes son 30 tomos, yo tampoco leí 30 tomos, pero, por ejemplo, tiene ensayos biográficos sobre Marshall, sobre Malthus, etc. Era un gran escritor.
¿Pero qué pasa? Que se hizo famoso básicamente por este libro. El peor de todo, está mal escrito, está escrito a los repedos de circunstancias dramáticas y no lo pudo revisar porque al año siguiente se infartó, vivió nueve años más con un serio problema de salud y ocupado, como acabo de decir, para resolver algunos problemas ingleses.
Lo estoy explicando, no lo estoy justificando, pero vuelvo dentro de un minuto. Era un gran escritor, pero este libro, la verdad, ¡guau! Esta afirmación en largo plazo estamos todos muertos, esto lo aprendí de vos, porque yo creí que lo había hecho en la década del 30, pero lo hice en 1923, en el traco o en el tritis, uno de los dos.
MILEI: Ya ni me acuerdo. Era la época que era un economista serio.
DE PABLO: Pero lo que digo es esto, que lo que estaba viendo
MILEI: En mi otra vida. Pero sí, tiene que ver con la discusión del patrón.
DE PABLO: Pero, además, lo que estaba viendo, y entonces, ahora voy a hablar un minuto de la década del 30, es, flaco, estamos en una cosa dramática. La crisis del 30, ustedes van a ver dentro de pocos años, va a haber seminarios de la crisis de la década del 30, no fue ni la primera, ni la última crisis, obviamente, fue la más larga, la más profunda, la más generalizada. Estamos hablando de tasa de desocupación de 20, 25% de la fuerza laboral en países como Estados Unidos e Inglaterra. De eso estás hablando, ¿entiendes? Entonces no podemos estar diciendo en el margen, no sé qué cosa
Y seamos finos, ya que acá son todos finos, yo también quiero ser fino. Hayek en la década del 30 decía pelotudeces. Robbins en la década del 30 decía pelotudeces. Entonces estamos en el campeonato a ver quién decía más pelotudeces de ese momento. Robbins en 1932 publica un libro donde dice “los recursos son escasos”. Y lo único que faltaba era demanda. Entonces, el libro es impecable, pero en 1932 era una huevada, realmente fenomenal desde el punto de vista práctico. Entonces, vuelvo otra vez a entender la acción.
En la década del 30 increíble cantidad de personas en Occidente suspiraba por Stalin, porque había resuelto el problema del ciclo económico; y aquel no se privaba de matar no sé cuánta gente, ¿entiendes? Esa es la crisis. Lo que está habiendo es una crisis política, y acá viene la cuestión.
Nunca miren la historia con ojos del presente porque no se entiende nada. Hasta la década del 30, países centrales, como diga Prebisch, resolvían su problema en manos de obra cíclica invitando a gente a emigrar. ¡A emigrar! En la década del 30, todos los países tenían problemas. Moraleja: los desocupados eran tu problema. Es decir, la macroeconomía de corto plazo, que desde el punto de vista instrumental se la puede adjudicar a Keynes, tiene un origen político elemental. Los gobiernos se tuvieron que hacer cargo de sus desocupados porque no se lo podían tirar a través de la verja para el vecino. ¿Entienden ustedes? Entonces, estamos hablando de una cuestión instrumental que nace en circunstancias absolutamente digamos así, dramáticas. Bien.
El mundo de Keynes de la década del 30 es un mundo de alta incertidumbre, de incertidumbre radical. ¡Era una mierda! Lo digo en latín porque soy un tipo fino. Y hay un tema que podría tener relevancia acá en la Argentina, Animal Spirit. Que es el tema de ¿por qué los empresarios no hacen más cosas? Porque no veían nada, era así. Entonces aparece un señor que dice dos cosas. Yo sé lo que está pasando y yo sé lo que hay que hacer. ¡Ah, no me diga! ¿Qué es lo que está pasando? Que el sector privado gasta menos de lo que se requeriría para usar totalmente la capacidad y la mano de obra. ¿Ah, y qué es lo que hay que hacer? Bueno, hasta que se normalice la cosa, haga inversión pública. ¡Ping! No propuso ni estatizar las obras públicas, ni ninguna de esas cosas. Dijo, ¡hagamos eso!
En los últimos años, Keynes primero aprendió que la economía inglesa es una economía abierta porque tuvo que negociar con los americanos. Y entonces para él una economía cerrada es un accidente. Y segundo, se mandó durante la Segunda Guerra buenos memos alertando contra la inflación. Su problema en la década del 30 es la deflación. Pero era un tipo de acción.
¿Cuál es el problema? No congelémoslo en alguna vez dijo. Si vos, pensando en Argentina 2026, te pones a leer esto buscando inspiración, sos parte del problema. ¿Entienden? Esta es la diferencia. ¿Entienden? Entonces este libro tiralo.
Ahora vamos al tema de cómo se enseñaba economía, que es parte de lo que vos acabas de decir. Yo estudié macroeconomía en 1962 en la Universidad Católica. Un gran profesor, Felipe Tam. De grande charlé con él y le dije: “Felipe, nos contaste una película de Cowboys. Estaban los clásicos, que eran unos pelotudos, y estaba Keynes, que era el que sabía hacerla”. ¿Y qué me dijo? “Era la época. ¡Era la época!”
Ahora vean ustedes lo que pasa. En 1962, en la Argentina, mientras me explicaban eso en el curso de macroeconomía, teníamos una crisis abierta cuando lo rajaron a Frondizi, y tuviste a Guido, con desocupación. Yo como alumno de la UCA decía, ¡pero la puta, qué lástima que el Ministro de Economía no vino a este curso! Porque si hubiera venido a este curso, ya sabía lo que tenía que hacer. ¿Entienden ustedes? Bueno, era parte de… Lo que quiero decir: las cosas tienen, hay que fechar las cosas.
Esa macro, que se traslada a Estados Unidos, incluido a Higgs. Yo diría que Higgs, desde el punto de vista de lo que vos estabas diciendo, viste que Johan Robinson habló de los caindesianos bastardos. Yo diría que la americanización del análisis económico hizo mecanicista una cosa que no tenía nada de mecanicista. El concepto de sintonía fina se le ocurrió a un americano, nunca se le ocurrió a un inglés. Y ese L.M. es una cosa que tiene poco que ver con rescatar la esencia, digamos, de la década del 30. Esto es lo que digo. Para ir cerrando, empezamos la parte digamos así de pregunta. Entonces, lo que tenemos que hacer es actualizar esta otra macro porque tiene expectativas, como vos dijiste, adaptativas primero, Friedmanfelt, racionales con Lucas, etcétera, etcétera. Problemas de credibilidad que ya tenemos calvo. Tenemos millones, stocks. Este es un mundo, la economía, la macroeconomía que aprendimos es la economía del flujo. El consumo depende del ingreso. Aumentemos el ingreso, aumenta el consumo y como hay una relación entre ingreso y ocupación, aumentamos y creíamos que sabía, pero entienden ustedes, es la cosa burda de la época. Hoy, tenemos otra macroeconomía donde, y acá hay varios integrantes, incluyéndote a vos, tiene la responsabilidad de tomar decisiones, no pueden esperar que se modelen todas las nuevas, tiene que tomar decisiones en el vacío. Y si te va bien, te va bien y si te va mal, sos un pelotudo. ¿Entienden? Y la vida es así, es cruel, ¿o no? Entonces, hay toda una serie de incógnitas nuevas que tenemos en esta macroeconomía que tiene, digamos así, para evolucionar. Última cosa que quiero decir. Vayan preparando las manos, así me aplauden, perdón.
Cuando alguien me dice soy keynesiano, soy marxista, soy jupiteriano, libertario, yo lo mío, bueno, qué sé yo. Yo no soy nada de eso, o todo eso. Yo como profesional, sé lo que dijo cada uno, lo tengo acá en la cabeza, y enfrento. ¿Qué es lo que enfrento? No enfrento problemas, seres humanos que me hablan de una frustración. Vos no enfrentás la desocupación, estás hablando con una persona que busca trabajo y no encuentra. Las quiebras no, es un empresario que dice hoy no cubro con los ingresos, no cubro los... etc. Entonces estamos entrenados, y todo eso lo tenemos que saber, y no tenemos que tener ningún empacho en decir esto no me sirve, listo.
Termino diciendo, yo me divierto, o aprendo, si vos querés, toreando a los muertos. Vieron que los domingos en La Nación hago eso. Algunos me dicen que soy el espiritista. Entonces, vos le tenés ahí a Keynes, ¿Por qué hace eso? ¿Por qué? Entiende, y uno, por supuesto que haciendo una reflexión así, porque no se puede contestar, de repente aprende. Yo insisto, cierro con esto, estos tipos, como Prebisch, como Pinedo, tantos otros, estaban al servicio de la toma de decisiones. Armaban ejemplos discutibles para decir qué hago, digamos así, con esto. Gracias.
MILEI: Voy a hacer unos comentarios sobre muchísimas cosas muy valiosas que dijo el profesor, que me parecen muy importantes. Si ustedes se fijan, cuando arrancamos dijimos, vamos a discutir sobre la teoría general, porque justamente Keynes es un autor muy complejo, son 30 tomos. El gran problema es que muchos hablan de keynesianismo y no lo leyeron. Y eso para los que leímos la teoría general se nota. Digo, Joan Robinson le decía Keynesianos bastardos, otros también le decían los keynesianos modelos Ford T. Digo, que tiene que ver con esta lógica mecanicista.
De hecho, en el libro que estamos sacando juntos, en el artículo, hay un artículo de mi autoría que se llama Inflación y desempleo, el debate inválido. Y justamente voy explicando cómo la teoría económica se fue deformando en el tiempo y se convirtió en un aparato inútil. Y por eso, digamos, uno tiene que elaborar mucho en los modelos.
La primera cosa muy interesante de las que dijo el profe, es que este no fue un libro con el cual Keynes influyó. Y eso es así, la Gran Depresión, fechada por Milton Friedman y Anna Jacobson Schwartz, es desde 1929 a 1933. Por lo tanto, es un despropósito decir que se salió de la Gran Depresión con un libro que todavía no estaba escrito. Ese es un tema no menor, porque el libro es de 1936.
Después está esta parte interesante, donde aparece este problema, porque el gran problema en Inglaterra, el problema de Inglaterra era el desempleo. Y de hecho, Keynes… Por eso hay un trabajo hermoso de un economista sueco que se llama Axel Leijonhufvud, y el artículo se llama “The Vixel Connection”, o sea, “La conexión Vixel”, y dice que existe algo que es entre el Keynes del “Treatise on Money”, que es un Keynes en la tradición de Cambridge, que discutía algunas cosa con los austríacos, que discutían otras cosas con los suecos, y que todos esos se peleaban con los americanos, los cuantitativistas. O sea que Keynes estaba dentro de esa tradición, el “Treatise on money” está en esa tradición.
Y de hecho la discusión con Keynes era porque en la lógica del modelo, ustedes tenían en Inglaterra un problema, después de que vuelve al patrón oro, a la vieja paridad, a la luz de la anécdota que cuenta el profe, es que, básicamente, al volver a la vieja paridad y se había emitido a mansalva, se genera una situación donde los precios estaban descolocados con la paridad, y eso lo que hacía es que Inglaterra tuviera un profundo déficit de cuenta corriente, se le iba el oro, se le contraía la cantidad de dinero, y como eso no tenía una baja de los precios lo suficientemente rápido, generaba desempleo.
DE PABLO: Nota al pie de página: el argumento de volver los precios a antes de la Primera Guerra tenía un sentido. El gobierno le había pedido esfuerzo a los ingleses para que compraran bonos no indexados para financiar la guerra, y no los quería estafar. Ese es el argumento.
Lo que decía Keynes estaba fenómeno: las implicancias de bajar 10%, de bajar 10%, van a ser un desastre. Y algo parecido ocurrió en Francia, donde la mano del señor Poincaré, primero dijo no, y después, entre comillas, lo pensó mejor, dejó de inflar la economía, y obviamente pudo pagar los bonos sin problema a precios devaluados.
MILEI: Este tema que, yo no iba a entrar acá, pero dado que usted lo trajo, lo voy a traer, que es muy interesante, que es toda la discusión sobre el patrón oro. Esto está en el libro “Fundamentos de Análisis Económico” del profesor Alberto Venegas Linch (Hijo). Yo no lo sabía, pero una de las cosas que pasaba con el patrón oro es que si ustedes toman punta a punta, los precios no tenían volatilidad, no habían cambiado sustancialmente, pero sí había fluctuaciones.
Y esto tiene que ver mucho con lo que acaba de decir el profe recién. Porque básicamente, ¿qué era lo que hacía el monarca, o la autoridad, o sea el Estado? Generaba déficit fiscal y lo financiaba con emisión monetaria. Y cuando se empezaba a degradar la moneda y empezaban a subir los precios, la gente iba y quería sacar el oro, porque se estaba dando cuenta que algo raro estaba pasando. En ese contexto, cuando lo enganchaban al señor feudal o al emperador, el que fuera con las manos en la masa, ¿qué era lo que se hacía? Se reconocía que se había hecho una estafa.
Entonces, lo que hacía, me imagino que, en el medio, digamos, el emperador, el que fuera, terminaba colgado, acorde a las costumbres de las épocas; pero lo que hacía es que todo ese dinero se rescataba con bonos, o sea, se reconocía la deuda. Ahora, ¿qué es lo que pasa? Ustedes metieron el dinero, los precios subieron, ahora reconocen la estafa, al reconocer la estafa toman una deuda para poder pagarla y, consecuentemente, al sacar ese dinero, metían a la economía en una deflación. Por eso tenía las fluctuaciones que tenía el patrón oro.
En este caso, lo que dice Keynes, no tenemos tiempo. La tasa de desempleo se está yendo a las nubes, la gente está para el traste. Entonces, ¿qué era lo que proponía? Proponía que la gente gaste. Entonces, decía, los tenedores de bonos estaban pesimistas, al estar pesimistas, se vendían los bonos, la tasa de interés, subía. Y eso generaba que hubiera un exceso de oferta en el mercado de bienes, es decir, había más ahorro que inversión y eso era lo que metía una presión deflacionaria y, al mismo tiempo, lo que hacía, generaba desempleo. Es decir, el exceso de oferta de bienes generaba un exceso de demanda de dinero. Entonces, ustedes tenían presión defacionaria, si el precio no bajaba, generaban desempleo.
Y en ese contexto lo que decía es salgamos a gastar, achiquemos el ahorro tal que se termine el problema del desempleo. Es decir, contraer el ahorro tal que mapeemos con la tasa de interés que hay en el mercado. ¿Qué era lo que decía Hayek? Mirá, no boludez con eso porque después pegar la vuelta es muy difícil, vos vas a estar afectando la estructura productiva, el remedio es peor que la enfermedad. Bueno, efectivamente, en todo ese debate, cuando ya lo tenía knock-out, estaba terminado Keynes, le dijo a Hayek en la correspondencia, que está en los errores de Cambridge, el intercambio epistolar. Y ahí, básicamente le dice no, yo ahora estoy pensando otra cosa. Y Hayek, digamos, eso lo deprimió.
Con lo cual, también está el problema de que el New Deal se salió sin una base teórica. Después hay otras cosas que también me parece muy interesante de lo que habló el profe y es cuando ustedes toman el análisis económico tradicional, está modelado en cálculo infinitesimal. Está pensado en intervalos muy pequeños, intervalos infinitesimales. De hecho, cuando ustedes modelan en economía, no es lo mismo modelar en matemática discreta que modelar en matemática continua. Cuando ustedes modelan en matemática discreta, el problema es que, para que haya convergencia, ustedes van a tener el valor de equilibrio de una variable más y el desequilibrio va a ser el valor que tiene la variable respecto a la de equilibrio multiplicado por una raíz. Y esa raíz está elevado a la T. Si ese número está entre 0 y 1, conforme a ustedes va pasando el tiempo, ese número se va achicando. Por lo tanto, va tendiendo a 0, el desequilibrio tiende a 0 y por ende converge en el equilibrio. Pero en la matemática discreta, si el número está fuera de 1, es un quilombo enorme porque el modelo se va a cualquier lado. Entonces pueden generar situaciones donde el desempleo explota o explota la inflación. Bueno, eso no es un tema trivial. Lo que pasa es que la mayor cantidad de modelos los modelamos en continuo y con que la raíz sea negativa nos alcanza. Bueno, la vida real es más compleja. El que trató este tema de manera más potente fue Axel Leijonhufvud que es lo que se llama la hipótesis del corredor. Entonces lo que dice es que mientras que ustedes están en el corredor, entre 0 y 1, la economía se comporta de manera razonable y todos los ajustes se resuelven en el mercado. Y lo que dice es que si se va por encima de 1, la economía se va al carajo. Eso no es un tema menor porque hablar de una tasa de desempleo del 25-30%, los niveles de deflación, la coordinación que requiere eso no es un tema menor.
Y quiero mencionar, me parece muy divertido que mencionen lo de… (Inentendible) y lo de migrar porque fíjense que el quilombo que tiene Europa hoy es porque tenía quebrado el sistema previsional y lo que hicieron mientras que proponían la Agenda Verde asesinando a los niños inocentes por nacer, al mismo tiempo promovían el ingreso de extranjeros. Entonces, frente a esa cagada que se mandaron, entre mezcla de ecologistas, el hombre contra la tierra y demás, que ahora se ven los problemas claros en Europa, lo quisieron arreglar importando gente. Así está Europa al borde del exterminio.
Y otra cosa más que quiero señalar que es muy interesante de lo que dijo usted.
DE PABLO: Yo creo que si seguía hablando 5 minutos más te sacaba keynesiano ya.
MILEI: No, está el tema del problema de los stocks. Y eso a mí no me parece menor. Una de las cosas que discutimos mucho con Toto y digamos es que nosotros teníamos el problema del déficit fiscal y de la emisión monetaria. Eran 15 puntos del PBI. Era el desequilibrio más grande de la historia y básicamente el problema del tesoro era un tercio. Dos tercios del problema era el quilombo que había dentro del Banco Central. Dos era el tesoro y 10 era el Banco Central. Es decir, el quilombo que había, es decir, nunca nadie arregló el quilombo fiscal salvo nosotros que después de 123 años digamos no solo que ajustamos y corregimos el desequilibrio, sino que además lo hicimos en un mes. Pero el eje central es que no alcanzaba con arreglar el problema del tesoro. Teníamos un quilombo más grande del PBI y eso era emisión de dinero endógena.
Teníamos cuatro bases monetarias venciendo en un día. Es decir, en un día podíamos quintuplicar la cantidad de dinero. Teníamos nueve bases monetarias, diez bases monetarias de deuda en peso venciendo a 30 días. Es decir, que si honrábamos las deudas multiplicábamos la base monetaria por 15 más el sobrante monetario por 40 y cada vez que se dieron esos fenómenos la inflación se multiplicó por seis, por cinco. Digo, después dicen de dónde saca 15 mil de acá boludo. ¿Pero qué es lo interesante? Es que aún hubiéramos matado las ideas porque aun arreglando el problema fiscal, algo que no pudieron arreglar ninguno en 123 años, el quilombo podía explotar igual. Por eso es que siempre hablo de la tarea enorme de Santiago Bausili, de Vladi, vos todavía no estabas José Luis, viniste más tarde y de Pablo Quirno. Porque no solo que arreglaron el déficit cuasi fiscal haciéndolo cero después de seis meses, sino que además se hizo sin violar el derecho de propiedad.
DE PABLO: La importancia de esto...
MILEI: Igual, más allá de esto, yo creo que este libro es una cagada, ¿no?
DE PABLO: No, la importancia, fíjate, la importancia de los stocks o la falta de stocks ¿cómo los eliminás? Con la hiper, con la guerra, con confiscaciones, con cualquier cosa. Acá por lo que está diciendo lo hicimos sin ninguna de estas cosas.
MILEI: Exactamente. La naturaleza del ajuste que nosotros hicimos es bien liberal en el concepto. Por ejemplo, tanto Murray Newton Rothbard como Milton Friedman señalaban que la verdadera presión fiscal era el tamaño del Estado. Nosotros hicimos el ajuste, pero nosotros teníamos el desequilibrio en el fisco, ¿no? Ahora, una alternativa era endeudarse, bueno esa no la teníamos disponible. Pero aun cuando la tuviéramos disponible, no la íbamos a usar porque era inmoral. Porque significaba cobrarle impuestos, porque son impuestos futuros la deuda a nuestros hijos, a nuestros nietos, a gente que todavía no nació, o que los verdes los matan en el vientre de la madre. Pero al margen de eso lo que digo es que es profundamente inmoral porque es la fiesta de hoy pasársela a tipos que ni si quiera la vieron por el vidrio. Gente que no puede votar todavía, que no se puede defender de estas aberraciones.
La otra alternativa era la que hacían siempre los políticos, subir impuestos, o sea, aumentar la expropiación. Eso va contra nuestra naturaleza. Y financiarlo con emisión monetaria es inflacionario y eso también es una expropiación. Por lo tanto, la única salida viable era reduciendo el gasto público y es lo que hicimos nosotros.
No solo eso, no solo que corregimos el desequilibrio fiscal, sino que, a diferencia de lo que nunca pasó en la historia argentina, además bajamos cerca de 20 impuestos, eliminamos algunos y bajamos la presión fiscal en 2,5 por ciento del PBI. Es decir, con lo cual ahí les volvieron a los argentinos siete puntos y medio más. Y haber terminado con el desequilibrio en el Banco Central, esos 10 puntos, que significa dejar de expropiar a los argentinos, todo el ajuste significó devolverles a los argentinos 100 mil millones de dólares. Claro, la consecuencia de dejar de afanarle a los argentinos de bien 100 mil millones de dólares hizo que la pobreza, en la frecuencia mensual, pasara de 57, 56, a 28.
Es decir, hicimos el ajuste fiscal más grande de la historia, en el menor tiempo posible, y en el medio sacamos a 14 millones de personas de la pobreza. ¡Viva la libertad, carajo!
DE PABLO: ¿Qué dijiste la próxima? ¿qué? ¿Milton Friedman?
MILEI: Sí.
DE PABLO: Bueno
MILEI: Está bien, pero si no meto un remate sobre lo que opino de Keynes. (Risas) No, porque no es un tema menor. Yo esta semana tengo una semana cargada de charlas. En la charla del día de ayer, lo que hice es mostrar lo que ha logrado este gobierno en términos históricos. (Interviene alguien del público, inaudible). Bueno, sí, está bien, en especial para el 95 por ciento. Exactamente. Entonces, bueno, pero no es un tema menor, porque nunca en la historia argentina hubo tanta discrepancia entre los datos reales y lo que los medios quieren vender. Lo que pasa es que meterse con los empresarios corruptos, meterse con los medios de comunicación corruptos, meterse con los periodistas corruptos, meterse con todo el entramado de corrupción en Argentina, no es gratis.
Pero, entonces, ahí, lo que hice es el baño de realidad. Como dijera Milton Friedman, primero los datos. Les tiré los datos por la cabeza.
Lo que tiene que ver con la charla de mañana, voy a explicar cómo crecer, y esta me parece que es valiosa, que es por qué Keynes no. Es decir, por qué, digamos, de vuelta, el problema es que Keynes era un tipo multifacético, acorde a la situación cambiaba, de hecho, él deja algunos rastros, dice, no, bueno, cuando todo el quilombo termina no hagamos más nada, en alguna parte deja señalado, pero, con lo cual se contradice con otra parte de la obra con respecto al ciclo. Pero sobre todas las cosas el problema es que en Argentina se cree que Keynes es esta mierda de la basura general, que para mí vendría a ser como la teoría general o Keynes es a la economía lo que Maquiavelo a la política. Es decir, un ser siniestro donde, básicamente, Keynes es el brazo ejecutor del cinismo y todo lo siniestro que es, digamos, Keynes y la teoría general.
Pero yo quiero leer el remate de Keynes en la teoría general del capítulo 24, porque como estamos llenos de pelotudos que dicen hay que volver a Keynes y proponen cosas de Keynes, es como si Keynes fuera la teoría general. Yo no digo que Keynes será la teoría general, Keynes era más amplio, pero los brutos estos, Keynes es la teoría general.
Yo les quiero dejar una alerta de por qué cada uno de esos pelotudos que habla de volver a Keynes o propone Keynes o lo que carajo fuera Keynes en referencia a la teoría general, les quiero leer en las propias palabras de Keynes por qué Keynes no. Dice: “las consecuencias de la teoría expuesta son moderadamente conservadoras en otros aspectos, pues bien indican la importancia vital de establecer ciertos controles centrales en asuntos que actualmente se dejan casi por completo en manos de la iniciativa privada. Hay muchos campos de actividad a la que no afecta”. Y acá empieza: El Estado tendrá que ejercer una influencia orientadora sobre la propensión marginal a consumir”, y les va a decir cuánto consumir y cuánto ahorrar, y en qué, “a través de un sistema de impuestos”, es decir, dice, vayamos manejando la política de impuestos para decir qué podés consumir y qué no.
“Fijando la tasa de interés”, o sea, generando una descoordinación intertemporal monstruosa, porque por eso el Banco Central tiene que controlar la cantidad de dinero, no la tasa de interés, porque la descoordinación intertemporal que genera tocando la tasa de interés es un quilombo donde el remedio es peor que la enfermedad. Y quizás también por otros medios. “Por otra parte, parece improbable que la influencia de la política bancaria sobre la tasa de interés sea suficiente por sí mismo para determinar otra inversión óptima”. O sea, que él ya tenía en la cabeza que era inversión óptima. Entonces dice, no, no alcanza con que el Banco Central esté cocinando la tasa de interés, no, eso no alcanza. O sea, no alcanza con darle rosca a la política monetaria. En el fondo lo que está proponiendo es darle rosca a la política fiscal y que las inversiones las determine el fisco. Dice. “Creo, por tanto, que una socialización bastante completa de las inversiones será el único medio de aproximación a la ocupación plena”. Es decir, el tipo quiere planificación central. Es decir, quiere controlar todo. Quiere controlar qué consumen, qué ahorran y qué carajo invierten. Digo, para tener idea, además regular por si se les ocurre hacer algo raro. “Aunque esto no necesita excluir cualquier forma, transacción o medio por los cuales la autoridad pública coopere con la iniciativa privada”. Esto es muy interesante, ahora después voy a comentar. “Por fuera esto no se aboga por un sistema de socialismo de Estado que abarque la mayor parte de la vida económica de la comunidad. No es la propiedad de los medios de producción lo que conviene al Estado asumir. Si este es capaz de determinar el monto global de los recursos destinados, aumentar los medios y la tasa básica de remuneración de quienes poseen habrá utilizado todo lo que corresponde. Además de las medidas indispensables de socialización puede introducirse gradualmente” - el sapo en el agua, en la olla- , sin necesidad de romper con las tradiciones generales de la sociedad”.
A ver, esto en ese momento había un debate que era el debate sobre la controversia del socialismo, por un lado participaba Mises, Hayek, por otro lado participaba un economista polaco que se llamaba Óscar Lange y que, de hecho, supuestamente ese debate lo ganó Óscar Lange y, digamos, además lo aplicó en Polonia. Que después dijo, no, bueno, tenía que hacer tantas cosas, se dio cuenta que era una pelotudez atómica y se quiso mofar de Mises y el que terminó mofado fue él. Pero al margen de eso, la propuesta de Oscar Lange era dejar que básicamente los consumidores determinaran qué gastar y el Estado controlar los medios de producción. Vean que la alternativa Keynes es distinta. Es decir, él quiere controlar toda la demanda y deja los bienes de producción en manos de empresarios, que a la postre se terminan convirtiendo en meros gerentes y eso tiene nombre y apellido, se llama Hitler y se llama Mussolini. Es decir, nazismo y fascismo. Por lo tanto, no caigamos en eso y… ¡viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad! Muchas gracias a todos.
