Palabras del Presidente de la Nación, Javier Milei, en la inauguración del Argentina Week 2026, en Nueva York, Estados Unidos
Buenos días a todos. Es un placer enorme para mí estar aquí y dar esta charla. No tengo para ver… Poneme un contador de tiempo, así no me excedo. Eso ocurre cuando me entusiasmo, entonces quiero respetar el tiempo de todos ustedes.
Básicamente, la charla va a tener dos partes: una parte que tiene que ver con el mecanismo de toma de decisiones. Es decir, cómo nosotros diseñamos nuestra política de Estado. Recientemente, he estado presentando esta idea y que, básicamente, va a estar plasmada en mi próximo libro, que se llama: “La moral como política de Estado”. Concretamente nosotros tenemos como objetivo hacer de Argentina el país más libre del mundo, pero la forma de alcanzar los objetivos que le planteo a cada uno de mis ministros y -ellos están aquí pueden dar cuenta de ello- es que no todos los instrumentos de política son aceptables. Es decir, hay restricciones morales, porque cuando - en realidad - uno hace lo que es justo la economía prospera. Sin embargo, cuando uno -por conseguir algún resultado de corto plazo- aplica medidas que son injustas, eso tarde o temprano termina mal.
Básicamente, este esquema analítico lo que hace es establecer un orden de mérito. En primer lugar, nosotros ponemos los valores éticos y morales, o sea, cuando hablo de los valores éticos y morales y que hacen a lo que nosotros llamamos Occidente - y que es responsable de la mayor hazaña civilizatoria de la historia de la humanidad-, básicamente significan cuatro pilares. Un pilar basado en la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y los valores judeocristianos. Es decir, determinar qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Es decir, hay límites al relativismo moral, pero hay cosas que no se pueden violar.
Nosotros, como liberales, esa barrera está dada por lo que se conocen como los derechos naturales, que es el derecho a la vida, a la libertad y el derecho derivado de esa libertad y la propiedad sobre su propio cuerpo, es la propiedad privada y los intercambios libres. Y ese conjunto de derechos, sumados al principio de no agresión, da como resultado que el sistema capitalista de libre empresa, no sólo que es más eficiente, sino que, además, ese sistema es justo. Este no es un tema menor. Eso está probado, en la charla que di en el mes de enero, en Davos, en el punto dos de la conferencia, justamente lo que pruebo es que el sistema capitalista de libre empresa es más eficiente.
Hay un libro maravilloso de Israel Kirzner, que se llama: “Creatividad, capitalismo y justicia distributiva”, y el planteo, que hace Israel Kirzner, es muy bueno porque dice: “si bien los socialistas modernos reconocen que el sistema capitalista es más productivo, lo tachan de injusto”. Bueno, el argumento nuestro, y, es más, el propio Israel Kirzner dice: “¿Y si tuvieran razones? ¿Y si esto fuera cierto? El sistema no valdría la pena ser defendido por injusto”. Israel Kirzner en ese punto, como ha hecho Murray Rothbard en otro trabajo, que se encuentra en ese punto que hago en la charla de Davos es: no sólo que el sistema es más eficiente, sino que, además, es justo. Es decir, el sistema vale la pena ser defendido porque es justo.
La segunda dimensión del análisis tiene que ver con la eficiencia, pero en el orden de mérito está por debajo de lo que son los valores éticos y morales. Y ahí está la discusión de la eficiencia estática y ahí hay dos planteos para hacer - eso también lo hago en la charla de Davos -, y es que hay dos formas de mostrar la cuestión de la eficiencia del sistema capitalista de libre empresa: una es la tradicional que utiliza la teoría neoclásica, que trata de reproducir la idea de “la mano de invisible”, de Adam Smith, y vemos que, en el día de ayer, se cumplieron 250 años de esa obra maravillosa. Adam Smith es alguien bastante discutido.
Desde mi perspectiva, Adam Smith es a la economía lo que Gauss a la matemática: una persona que escribió 200 años adelantado a su tiempo. Pero no me voy a poner a hablar de Adam Smith, porque ahí sí se van a empezar a tirar por las ventanas, así es que no voy a hacer eso, quédense tranquilos. Pero la visión neoclásica en equilibrio general de la optimalidad, básicamente requiere abrazar un conjunto de supuestos para conseguir una estructura matemática, que no sólo permita demostrar que el equilibrio existe, que es único, que es estable, sino que, además - al querer demostrar que es óptimo - eso nos ata a una serie de supuestos y de estructuras matemáticas que nos lleva, voy a decirlo sin anestesia, análisis de índole verdaderamente estúpidos.
A punto tal que - en algún lugar - los economistas nos volvimos locos y que cuando el modelo no mapea con la realidad, lo que haría cualquier persona… supongan que ustedes se enfrentan a un analista y traen un modelo que puede ser muy lindo estéticamente, pero no mapea la realidad. ¿Qué harían? Bueno, cualquier persona razonable le diría al analista: “Tirá, ese modelo y trae uno que funcione”. No, eso para los economistas es una herejía. Es decir, en realidad cuando la realidad no mapea con el modelo lo llamamos ‘fallo de mercado’, algo que verdaderamente es un disparate. Y todo deriva de que no mapea la estructura topológica con la que nosotros queremos demostrar un máximo.
En ese sentido, en la parte tres de la charla que di en Davos, básicamente repliqué la demostración que hace Hans-Hermann Hoppe, que demuestra la optimalidad del equilibrio capitalista de libre empresa, pero lo hace mediante la lógica. Y al hacerlo mediante la lógica, no sólo consigue el mismo resultado de optimalidad, sino que evita toda esa cuestión fantasmagórica de los fallos de mercado, que son lo que, después, dan lugar a las regulaciones que destruyen el crecimiento económico.
Y, obviamente, que cuando ustedes obran acorde a valores morales, este nivel de la eficiencia económica queda mapeado y uno puede pasar al tercer nivel analítico, que es el que suele usar la política, que es el cálculo electoralista, donde se pondera quién gana, quién pierde, se saca la cuenta, en términos de votos, y así se toman las decisiones.
Obviamente que -desde nuestro punto de vista- cuando el mecanismo se toma desde atrás hacia adelante, que es el opuesto al que nosotros planteamos, en general suele terminar mal. Cuando la política es justa, la moral, la eficiencia y el utilitarismo político van de la mano. En cambio, cuando hay tensión, significa que esa política es injusta, y si ustedes llevan a cabo una política injusta, tarde o temprano va a terminar mal.
Dado este marco analítico, con el que nosotros pensamos estos temas, voy a tomar –literalmente- cinco minutos para explicar las recientes discusiones que hemos tenido en Argentina, y que, básicamente, algún trasnochado quiso mostrar como que nosotros somos anti-empresa. Verdaderamente algo que nunca se me hubiera ocurrido, que fuera el ataque a un liberal. Pero, bueno, tenemos enfrente gente mala, pero, además, creativa para el mal.
Todos saben que, en las últimas semanas, tuve confrontaciones abiertas con Paolo Rocca, con Javier Madanes Quintanilla y con el sector textil. Como nadie me puso una cara visible no puedo atacar de manera directa, pero sí puedo decir que los otros dos son dos empresarios prebendarios.
Es la pregunta, es antes, antes de todo, la pregunta es moral. Yo quisiera saber cuántos de acá están dispuestos a aceptar que se les cercene la libertad a los individuos. ¿Quiénes están en contra de que seamos libres de elegir el producto que se nos dé la gana? Parece que nadie.
La otra pregunta es: ¿quiénes están a favor del robo? Veo que nadie. Digo, no sea que Dios atacó a Rocca y a Madanes, quizás Rocca, Madanes - en convivencia con políticos ladrones - atacaron a los argentinos durante muchos años, pero se terminó, se terminó esto, se terminó la Argentina corrupta. Porque también preguntó: ¿quién está a favor de la corrupción? Bien, es incómodo cuando uno hace estas preguntas, pero yo estoy dispuesto a hacer este debate por una Argentina mejor.
Entonces, ahora, voy a demostrar cómo nosotros aplicamos esto a la realidad. ¿Qué podría hacer un político populista? Un político populista – claramente - podría abrir las importaciones; podría abrir el comercio porque básicamente si abre el comercio implica tener bienes de mejor calidad a un mejor precio. Eso va a beneficiar a millones de argentinos y, claramente, va a perjudicar a Rocca, a Madanes y a sus trabajadores. El político utilitarista saca la cuenta dice: “Ok, abro, es importante tomar esto”.
La segunda cuestión es una cuestión de eficiencia, si la apertura es eficiente o no. Claramente, si los neumáticos costaban 100 dólares y el político pone una pared enorme para que no se pueda importar neumáticos y hay que pagarlos a 400…, eso es un problema claramente en varias dimensiones. Hay un problema asignativo, están distorsionando los precios relativos y están produciendo algo que no deberían estar produciendo. Claramente, si ustedes abren, ahora van a poder comprar a 100 y se van a estar ahorrando trescientos. Es cierto que ese sector va a desaparecer, va a ir a pérdida si no se reconvierte y, por ende, desaparece.
Al margen que dicho empresario haya apretado al Gobierno y extorsionado al Gobierno con que, si no les manteníamos las barreras, entonces nos iba a tirar a 920 trabajadores a la calle. Como nosotros nos dedicamos a hacer lo que es correcto, un día antes de tratarse la reforma laboral en el Congreso, nos tiró a los 920 trabajadores a la calle.
Es decir, esto no es un juego de niños. Pero la realidad es que lo que va a ocurrir es que las personas, ahora van a poder ahorrar trescientos y lo van a poder gastar en el resto de los bienes de la economía. Por lo tanto, los empleos que se destruyen en este sector, se van a crear en otro sector, que además está en condiciones de competir internacionalmente. Por ende, ustedes van a tener una mejor asignación de recursos, una mayor eficiencia, van a tener mayores salarios y menores precios. O sea, una mejora sustancial en la calidad de vida. Entonces, si es tan evidente ¿por qué, entonces, hay un político que defiende esto? Es obvio: es corrupción. Si la mejor cuenta es que la eficiencia fluya y que básicamente estén bien 48 millones de argentinos; entonces la pregunta claramente… si no lo hace, siendo que le convendría aun políticamente, ¿por qué sigue sosteniendo ese sistema? Porque sostienen la corrupción. Los Kirchner cuando insultaban a Rocca no lo insultaban porque lo odiaran per se, sino que lo insultaban porque estaban negociando la coima. Por eso se pudo pagar 4.000 dólares la tonelada de tubo de acero, y hoy cuesta 1400. Cuando yo me peleo, peleo por el bienestar de los argentinos. Esa es la diferencia.
Y, obviamente uno podría tener que una política, podría ser, utilitarista en lo político, eficiente en lo económico, pero aun así ser injusta, y si fuera injusta no debería ser defendida. Pero lo más interesante de esta política es que además es justa. Porque si yo me gano mi dinero honestamente, perdón el slang que voy a utilizar, pero, ¿quién carajo es el político para decir en qué lo puedo gastar y en qué no? Es decir, es un cercenamiento en la libertad, es no permitir que yo disponga de mi propiedad como se me da la gana, y si la consecuencia de eso es una barrera comercial, que no me permite que ese producto ingrese y termino pagando una torta de dinero, 400 dólares la rueda, cuando en realidad vale 100, eso es un robo. Y, obviamente, ese robo solamente puede ocurrir porque lo permite la violencia del Estado. Consecuentemente, no lo hace gratis. ¿O acaso se creen que en el Estado hay ángeles? Descubren entonces que pueden ir asociados en saquear a una sociedad.
Por eso, desde que se aplicó este modelo en la Argentina, de ser uno de los países más ricos del mundo, cuando llegamos nosotros estábamos abajo de la mitad de la tabla, camino hacer Cuba con escala en Venezuela. Yo no quiero eso para la Argentina, pero no lo quiero básicamente porque es injusto.
Entonces, si yo le devuelvo la libertad a los argentinos, que puedan disponer libremente de sus ingresos, obviamente van a asignar los recursos donde les conviene más. Entonces van a pagar los neumáticos más baratos, quedará dinero disponible y lo gastará en otros bienes, con lo cual va a haber eficiencia económica. Eso va a implicar que los salarios sean más altos, porque los trabajadores van a sectores más productivos y al mismo tiempo pagan bienes más baratos, es decir aumentan los salarios reales, aumenta el bienestar. Y en el medio hay menos corrupción encima. Hay menos robo, hay más libertad. Y se benefician 48 millones de personas.
Es decir, que esa política es justa porque – básicamente - está alineada con nuestros valores morales; está alineada con la eficiencia económica y está alineada con el utilitarismo político, y ese es el criterio con el cual nosotros tomamos decisiones.
Nuestras decisiones están sostenidas sobre lo que es justo. Y si alguna política que fuera justa tuviera una contracara negativa, desde el lado de vista electoral, para eso soy un estoico, para bancarme el costo que me tenga que bancar por hacer lo correcto.
Y eso podemos dar pruebas, desde el primer día, porque nosotros llegamos el primer día y teníamos déficit fiscal consolidado de 15 puntos del PBI. Y gracias a titanes como “Toto” Caputo, como Pablo Quirno, como Santiago Bausili… Hicimos lo imposible en un mes. Gracias, Juan, que ahora te veo… el responsable de la inocencia Fiscal. Gracias, Juan. Gracias por todos los argentinos. En ese sentido, decían que era imposible ajustar esos cinco puntos en toda la presidencia. Nosotros dijimos que lo íbamos a hacer en el primer año; “Toto” lo logró en el primer mes; por algo sos el mejor del mundo.
Todo el mundo fingía demencia con el déficit cuasifiscal. Sin embargo, Santiago Bausili y Pablo Quirno lo arreglaron en 6 meses. Es decir que a los 6 meses habíamos hecho un ajuste fiscal de 15 puntos del PBI. Le devolvimos a los argentinos de bien 90.000 millones de dólares. ¡Vaya que eso sí es hacer política!
Por lo tanto, y ¿qué hubiera dicho la otra parte de la biblioteca? “¿cómo vas a ajustar así? Se te va a derrumbar la actividad económica, te van a arrasar en las elecciones, te van a destruir la popularidad”. Bueno, creo que tuvimos una elección bastante exitosa. Ganamos 41 a 24 al kirchnerismo, le sacamos 17 puntos. En condiciones normales hubiera sido un triunfo, en primera vuelta, si hubiera sido presidencial. Por la composición de la votación ganamos la mitad de las bancas, de Diputados en juego; ganamos dos tercios de las bancas de Senadores; le quitamos la mayoría, en las dos Cámaras al peronismo y estamos pasando reformas, que nunca se habían logrado en la Argentina, como la reforma laboral y como la baja la imputabilidad. ¡Vaya que políticamente funciona! Gracias, Jefe.
Pero - más allá de todo eso - el motivo de esto ahora; al margen de toda esta cosa, que puedo desarrollar y ampliar todo lo que quieran, pero no los quiero aburrir, les voy a explicar por qué Argentina es un excelente caso de negocios. O sea, básicamente cuando ustedes quieren valuar un activo… básicamente con el modelo del flujo de fondos, supongamos, hay cuatro elementos determinantes en el valor: uno es la capacidad de generar fondos y después está la capacidad de generar crecimiento, están los impuestos y está la tasa de interés. Entonces, respecto a la capacidad de generar caja, o sea, sí hay negocios, o sea ¿hay negocios? Y la verdad que sí hay negocios y hay negocios que vienen fuerte. Uno de los negocios que estaba trabajando de manera muy fuerte - y lo veo a Marcelo, lo veo a Alejandro y lo veo a Horacio -que me da mucho placer verlos- es todo lo que tiene que ver con petróleo, gas y energía nuclear.
Es decir, es algo que dejó de ser un sueño, dejó de ser una hipótesis. Pasamos de ser importadores netos de energía y, hoy, somos exportadores netos. Frente a un shock, que asumo transitorio de lo que está ocurriendo en el mundo, porque no tengo duda que los buenos vamos a ganar… En ese sentido, aún en esta coyuntura transitoria, a Argentina le mejora los términos de intercambio. Por lo tanto, Argentina…, hacer las cosas bien paga. Tenemos equilibrio fiscal, nuestras cuentas externas se van a favorecer por el cambio transitorio, en los términos de intercambio, por lo tanto, prepárate Santiago porque te van a salir los dólares por las orejas, que no se vayan a inflación, por favor. O sea, cuidado cómo los compras, ya sabes que si fuera por mí… Pero, bueno, no me voy a meter. Es una cuestión de independencia.
Otro sector que –afortunadamente- viene muy bien y que promete mucho, es el caso de la minería. Con proyectos de cobre, proyectos de litio, proyectos de oro, proyectos de plata, minerales raros digamos y obviamente uranio; naturalmente siempre está el sector que tanto ha dado a la Argentina y sigue dando y que puede dar todavía mucho más que es el sector agropecuario; naturalmente lo que deviene de la economía del conocimiento, los data centers y, obviamente, todo lo que se puede hacer en el sector financiero.
Nosotros cuando llegamos, los préstamos al sector privado no financiero, eran un poquito menos de cuatro. El PBI digamos por lo tanto la oportunidad de negocio que hay ahí es enorme porque podríamos ir básicamente si nos convertimos en un país razonable podríamos ir a 70, 80 por ciento por lo tanto claramente hay mucho mucho, pero mucho para crecer.
Pero además otra cosa que señalamos: el tema de los impuestos. Es decir, la forma de atacar la propiedad privada son dos, una que es explícita, que es el cobro de impuestos, y el otro son las regulaciones. Básicamente, nosotros hicimos algo que nunca se había hecho, en la historia argentina, y básicamente es: bajamos impuestos por 2 puntos y medio del PBI. Entre quitas de impuestos y reducciones de impuestos, le hemos devuelto a los argentinos 2 puntos y medio del PBI. Es decir, no solamente que hemos hecho el ajuste sin subir impuestos, sino que, además, bajamos tanto el gasto que, además, bajamos 2 puntos y medio de impuestos. Y eso también tiene una base fuertemente moral porque el déficit fiscal es inmoral, porque cuando ustedes tienen déficit lo van a tener que financiar. Si lo financian con deudas son impuestos futuros, y eso es aberrantemente inmoral porque quiere decir que la fiesta de todos nosotros va a ser pagada por nuestros hijos, por nuestros nietos; algunos que no tienen la capacidad para poder defenderse en el voto porque no tienen la edad y otros porque ni siquiera nacieron.
Es decir, nos vamos de joda y pagan nuestros nietos; una cosa verdaderamente aberrante desde lo moral.
Por otra parte, la emisión monetaria también es inmoral porque es una falsificación y es una estafa, que se manifiesta en el impuesto inflacionario y que además golpea más fuerte sobre los sectores más vulnerables. No por nada la tremenda caída, en la tasa de inflación, que llegó a estar en torno de niveles del 30%... 300%, y que, en dinámica, cuando asumimos, del uno y medio diario podía haber escalado diecisiete mil; hoy en 32%; la mayorista en 24%. Eso muestra que no es una política pro pobre, porque - en el medio - sacamos a cerca de 15 millones de personas de la pobreza. Es decir, los desalmados del libre mercado bajaron la pobreza en 27 puntos porcentuales al nivel más bajo de los últimos 9 años. ¡Vaya que funciona!
Además, acorde al plan fiscal que tiene armado ‘Toto’ no sólo que hemos bajado la deuda en cincuenta mil millones de dólares, sino que, además, en el plan que tiene ‘Toto’ si llegáramos al año 2031 podríamos estar devolviéndole a los argentinos de bien 500 mil millones de dólares. Es decir, más de lo que hoy debemos.
Al mismo tiempo, cuando hablamos de tasa de interés tenemos que hablar del Riesgo País. Nosotros cuando fue la elección, el Riesgo País estaba en 2500 puntos básicos. Hoy está en 550. Y si uno toma el riesgo de esta administración, ya que hicimos colocaciones de deuda hasta el 2027, es decir, la voy a pagar yo…, bueno, el riesgo de esa es 220. ¿Esto qué quiere decir? Que todavía el riesgo ‘kuka’, ese escenario catástrofe, ese cisne negro sigue causando daño para lo que serían las colocaciones más allá del 2027. Pero bueno estamos haciendo todo para terminar de una vez y todo por toda con el populismo y - en especial - con el kirchnerismo. Nos fue bien en la de medio término. Esperemos que nos vaya mejor en la general.
A su vez, también, otra cosa que también podemos mencionar es que esto va a impactar también en la tasa de crecimiento. Porque si el Riesgo País quedara en torno a los 550, la economía argentina crecería a tasas del 4%, 5%, mientras que, si el riesgo cayera a niveles de 220, la economía de Argentina podría estar creciendo al 7% u 8%. Es decir, que podría estar duplicando el PBI cada, básicamente, 9 años, 10 años.
El otro tema importante es que el déficit cero hace que el superávit primario cubra el pago de intereses. Por ende, la deuda no varía. Consecuentemente, la relación deuda-producto es no creciente. Por ende, Argentina es solvente inter temporalmente; por lo tanto, tarde o temprano la tasa de interés va a bajar porque va a bajar el Riesgo País. Es decir, porque vamos a seguir pagando, no vamos a ceder en esa política de honrar nuestros compromisos. Hemos hecho un culto del derecho de propiedad; hemos logrado hacer una estabilización exitosa sin tener que expropiar a nadie con Plan Bonex, corralitos o cualquiera de esas aberraciones, que se hicieron en el pasado. Todo lo que hicimos, lo hicimos respetando el derecho de propiedad y, si se respeta el derecho de propiedad, las deudas se pagan.
Finalmente, he trabajado sobre que hay flujos, he trabajado sobre los impuestos, sobre la tasa de interés, entonces solamente ahora me queda hablar de lo que son - para nosotros - los 3 motores del crecimiento.
El primer motor de crecimiento, que me gusta mencionar a mí siempre de manera enfática, es el que está a cargo del coloso, de Federico Sturzenegger. En materia de libertad económica, cuando llegamos, estábamos en el Heritage Foundation, estábamos en 146. Hemos mejorado 40 puntos, salvo en casos donde hubo desastres y arrasaron todo, y hubo que hacer todo de nuevo, es la mejora más fuerte de la historia del índice. Y les voy a decir algo: no nos vamos a quedar tranquilos en el puesto 106, vamos a seguir avanzando en las reformas.
Hemos planteado para este año 10 reformas por ministerio, es decir, que vamos a tirar 10 paquetes de reformas por cada ministerio, es decir, 90 paquetes de reformas le vamos a llevar al Congreso, para continuar haciendo más libre a la Argentina y - por ende - lograr que Argentina sea grande nuevamente.
En este sentido también, yo suelo nombrar al ministerio de Federico como el ministerio de los rendimientos crecientes. Cuando ustedes miran la historia del crecimiento económico y el PBI per cápita, en cualquier libro de crecimiento, arranca con las bases de Angus Maddison y lo que se llama el palo de hockey. Es decir, la condición natural del hombre hasta la llegada de la Revolución Industrial era la pobreza. Sin embargo, algo cambió, y a partir de ahí apareció que el PBI per cápita se multiplicó más de 15 veces, en un contexto donde la población se multiplicó por 10. Es decir, que Adam Smith con “la fábrica de alfileres” fue el que lo vio primero.
Y en ese contexto, cuando ustedes miran la estructura de la función de producción, si ustedes trabajan con rendimientos constantes a escala, eso lo que hace es que ustedes no puedan generar crecimiento. Ahora, si ustedes tienen rendimientos crecientes, eso un neoclásico lo llamará estructura no convexa, o en términos coloquiales, alguna estructura de mercado concentrada; el más polar sería el monopolio. ¿Y qué se le ocurre al político? Regular. Cuando regula, mata los rendimientos crecientes, y cuando mata los rendimientos crecientes, mata el crecimiento económico.
¿Quieren ver un ejemplo? Miren Europa, híper recontra regulada hasta la médula, es imposible que crezca, y vaya todos los problemas que están teniendo como consecuencia de eso. Y creen que algunos de ellos… no te rías vos, no te rías… eso hace que la solución que proponen sea peor todavía, que los problemas que hay. Así que, nosotros en la dirección opuesta decidimos desregular, decidimos liberar rendimientos crecientes. Y eso tiene una fuerte contrapartida, en términos de crecimiento económico. Claro, pero una cosa es decirlo, y el señor que está acá hizo 15.000 desregulaciones. Gracias, Federico.
Por otra parte, algo que es muy importante, en materia de crecimiento económico, es el capital humano, y claramente si hemos bajado 27 puntos porcentuales la pobreza, quiere decir que hay un trabajo intenso ahí. Donde claramente el primer escollo fue sacar del medio a los intermediarios, y eso permitió duplicar la ayuda, que recibían los sectores más vulnerables, sin aumentar un solo peso de partida. Es decir, sacamos a los ladrones del medio y mejoró la condición de vida de los vulnerables. Obviamente que donde hay un kirchnerista pataleando, hay un curro que se acabó. Entonces, si había tantos kirchneristas pataleando por esto es porque les estábamos rompiendo las cajas.
El Ministerio de Capital Humano lo que trata de hacer es vincular el tema de niñez y familia, entendiendo que la primera formación es la familia. Obviamente que esto tiene que estar complementado con el trabajo que se hace desde Salud. Gracias, Mario, que estás acá. Y obviamente que cuando el niño recibe la contención que corresponde en el seno familiar y, además, tiene salud, eso permite que ingrese al sistema educativo y pueda formarse de la manera correcta para poder desempeñarse bien. Y obviamente una vez, que se termina el proceso de educación, se pasa a la inserción laboral.
Por eso también es tan importante la Ley de Modernización Laboral. Primero porque está claro que la anterior no funcionaba, le rompe los ojos, no se puede hacer la discusión teórica que se les dé la gana, no sé el papel resiste cualquier estupidez, pero - la verdad - es que la mitad del mercado estaba en el segmento informal. ¿Qué parte no se entiende? Eso no funcionaba.
Pero además dejaba afuera a los jóvenes, es decir, por eso, además, la forma, la anatomía del desempleo. Entonces, una parte importante es la Ley de Modernización Laboral, para que aquellos que culminan su proceso de aprendizaje básico puedan insertarse en el mercado laboral, y para aquellos que están fuera del mercado laboral también puedan ingresar en el mercado laboral. Y también es muy importante, porque si nosotros estamos tanto generando reformas como promoviendo el progreso tecnológico… y les voy a decir algo: el progreso tecnológico no es Óptimo de Pareto. Por eso, detesto el Óptimo de Pareto; prefiero quedarme con el progreso tecnológico y no con un problema de estructura matemática en la cabeza de un economista. Porque, claramente, el día que Edison inventó la lamparita, saben que… bueno, los fabricantes de vela no estaban muy contentos, pero no estamos iluminándonos con vela; no llegamos hasta acá arriba con las velas. Así es que me parece que esta reunión da muestra de que no somos partidarios de las velas, sino que, nos gustan todos estos progresos tecnológicos.
Y, obviamente, eso requiere que los recursos se reasignen. Entonces, la única forma para que ustedes… esto no se manifieste en un problema, necesitan que el mercado laboral sea flexible, tal que permita reasignar los recursos rápidamente y de esa manera se minimice el dolor social cuando se produce algún cambio que produce reasignaciones de recursos, que, además, sería transitorio, dada la mejora.
Y el otro tema es el de la apertura. Obviamente que aquellos países que son más abiertos tienen un PBI per cápita nueve veces más grande, y Argentina es, dado su nivel de ingreso, el país más cerrado del mundo. El coeficiente de apertura de Argentina es de 28%, cuando, dado el ingreso que tiene, debería ser 93%. ¿De qué apertura indiscriminada me hablan? Cuando hablan de apertura indiscriminada son una manga de… bueno, pónganle en el subtítulo… yo lo pienso y ustedes se lo imaginan, que están reclamando por cazar en el zoológico.
Es decir, no hay que darle tiempo… sigue el argumento de la industria infante. El infante tiene ochenta años. ¿Más tiempo? Pero esto solamente pudo ser sostenido porque del otro lado estaba el aparato represivo del Estado. Y me temo que eso no lo hicieron gratis porque lo que les convenía era abrir la economía y eso hubiera generado más bienestar y más voto, y, sin embargo, no lo hacían, con lo cual el principio de revelación dice que aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros.
Por suerte, nosotros nos estamos sacando de encima aquellos que usan el nacionalismo berreta de pacotilla para defender el robo de políticos y de empresarios prebendarios. Obviamente que todo este tipo de peleas no son gratis, hacen ruido, pero como el estoico que soy, estoy dispuesto a soportar operaciones, presiones, difamaciones, pero no voy a ceder en hacer grande la Argentina nuevamente.
Por lo tanto, que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad, carajo. Muchas gracias.