Presentación del Dr. Adrián Ravier como próximo Vocero Presidencial, desde Casa Rosada 26-06-2026
Buenos días. Muchas gracias por estar aquí presentes. Antes de presentarme quiero expresar mi solidaridad con el pueblo venezolano, que atraviesa una de las catástrofes naturales más devastadoras de su historia reciente. Los dos terremotos han dejado cientos de muertos, alrededor de 4.300 heridos e incontables familias afectadas. Como bien saben, el Presidente Milei anunció ayer que Argentina puso a disposición los recursos disponibles para la ayuda humanitaria a la población venezolana. Las diferentes áreas involucradas se encuentran coordinadas para brindar dicha asistencia ahora mismo.
En este momento tan difícil, la Argentina acompaña con profunda solidaridad al pueblo venezolano, especialmente a las familias afectadas, y reconoce el esfuerzo de quienes trabajan en las tareas de rescate y protección de la población.
Dicho esto, quiero comenzar mi exposición aclarando que esto no será una conferencia de prensa. Mi designación como Vocero Presidencial la obtendremos al llegar el Presidente de la Nación, Javier Milei, de su viaje a España. Sabemos, sin embargo, que hay expectativas sobre esta nueva etapa y hemos recibido muchas consultas de parte de ustedes, además de la solicitud de que me presentara ante la prensa.
Mi nombre es Adrián Ravier, nací aquí, en la Ciudad de Buenos Aires, en 1978 y me crié en Hurlingham y Ramos Mejía, zona oeste del Gran Buenos Aires. Tengo 47 años y soy padre de tres hijos. Obtuve la licenciatura en Economía en la Universidad de Buenos Aires en el año 2002, luego una maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE en el año 2004, donde recibí clases de un excelente cuerpo docente que incluía al doctor Alberto Benegas Lynch (h), a quien nuestro Presidente señala como el prócer de la Libertad.
Allí también dirigió mi tesis sobre la formación de capital y los ciclos económicos el doctor Martín Krause, con quien escribimos mi primer libro Un manual de elementos de economía política en 2007, el que circuló por muchas universidades, incluso la UBA, como material de estudio de miles de alumnos. Fue un poco antes, en 2005, cuando renuncié a Citibank para viajar a Madrid a realizar mis estudios de doctorado motivado por la posibilidad de recibir clases del doctor Don Jesús Huerta de Soto, una referencia mundial para acercarme a la escuela austríaca de economía. Obtuve el título de doctor en 2009 con la calificación sobresaliente con laude y fue gracias a su recomendación que pude tener una experiencia de trabajo en investigación en el Ludwig Von Mises Institute, en Auburn, Alabama
Publiqué más de una decena de libros y artículos académicos en revistas especializadas de muchos países. Fue invitado como conferencista a congresos internacionales, precisamente para presentar los resultados de estas investigaciones, y fue en ese camino que conocí al Presidente de la Nación, Javier Milei. El primer contacto se da por la recomendación de un editor, Rodolfo Distel, quien nos recomendó escribir juntos un libro al advertir que compartíamos una pasión por las mismas ideas. En ese momento no ocurrió, pero sí este año, en 2026, bajo el título La batalla por la macroeconomía.
Recuerdo que nos encontramos en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en La Rural, en marzo de 2017, también en algunos congresos internacionales sobre escuela austríaca, como aquel que la Fundación Bases organizaba en la ciudad de Rosario. Incluso tuvimos nuestras controversias sobre ideas filosóficas, económicas y políticas, que nos alejaron por algún tiempo durante el año 2018, pero superamos aquello y recuperamos un diálogo que, personalmente, puedo decir que fue muy fructífero para mí, encontrando en el Presidente de la Nación cuatro grandes virtudes. Javier Milei puede ver más lejos porque está parado sobre los hombros de gigantes. En su búsqueda personal pudo dar con las ideas correctas, las ideas liberales libertarias de la escuela austríaca, las que ambos entendemos pueden devolverle a la Argentina el crecimiento y el progreso perdidos. Además, el Presidente es un docente con la pedagogía adecuada para hacer pausas en sus exposiciones, para refrescar y definir conceptos.
En tercer lugar, Javier Milei también tuvo experiencia de consultor, lo que permite vincular los conceptos con los indicadores para contrastar sus afirmaciones con datos. Pero también con capacidad para predecir escenarios futuros. Y por último, y quizás lo más importante, el Presidente tuvo la personalidad para patear el tablero cuando hacía falta. Éramos muchos los que conocíamos las ideas de Milei, pero jamás nos escucharon. Pienso que fueron estos factores, y especialmente el cuarto combinado con el desenlace lógico del populismo kirchnerista, lo que fueron permitiendo su crecimiento como figura pública capaz de cambiar el rumbo de nuestro país.
Javier Milei empezó en solitario una batalla cultural que impactó en los jóvenes y, desde allí, se impregnó en toda la sociedad, masificado gracias al emerger de las redes. A muchos sorprendió que en 2023 haya sido electo Presidente, esto es porque subestimaron el poder de las ideas. No solo eso, en apenas dos años transformó la economía Argentina, sacándola de terapia intensiva para ponerla de pie. Es cierto que todavía no puede correr, pero el paciente ya empieza a caminar.
En 2023, Argentina estaba rota, desequilibrada en lo fiscal, lo monetario, lo cambiario, con múltiples parches y mucho dolor en la sociedad. En 2025 se podía ver orden y no me refiero solo al orden público, sin piquetes y con avances sólidos en seguridad, me refiero también al orden en las cuentas públicas, también en la hoja de balance del Banco Central y en la eliminación de múltiples restricciones en el mercado de cambios.
El orden macro permitió bajar la inflación mensual del 25% al 2,1%, lo que a su turno permitió bajar la pobreza de más del 50% al 28% y la indigencia de más del 18% al 6%. Por supuesto que sigue habiendo problemas. Estamos a mitad de camino. Pero es por acá. No hay que esperar para ver otra Argentina; ya estamos en otra Argentina. Mi camino con estas mismas ideas fue paralelo al del presidente, pero no en la televisión o en la política, sino en el aula o en la academia. En esos años tuve miles de alumnos de cursos de economía de programas de grado y posgrado. En 2010 me trasladé a vivir a La Pampa, donde dicté clases presenciales y virtuales apoyado sobre las tecnologías emergentes. Me convertí en director de programas de maestría en varias universidades y seguí publicando mis libros.
Fue en 2024 que recién empecé a subir el perfil gracias al privilegio de ser el director académico de la Fundación Faro, el instituto de pensamiento y acción política más importante de habla hispana en defensa de las ideas de la libertad. La experiencia de batalla cultural allí fue breve, sin embargo, porque acepté el desafío de competir en la elección nacional de 2025 por cargos legislativos. Primero asumí como Presidente de La Libertad Avanza en La Pampa y rápidamente, en 2025, asumí como diputado nacional, luego de una elección histórica donde los argentinos ratificaron su respaldo a la gestión de Javier Milei. Durante ese lapso tuvo el orgullo de participar del Congreso Nacional más reformista de la historia en el que trabajé en reformas estructurales tales como el Presupuesto 2026, el primero equilibrado en muchos años; la Ley de Modernización Laboral, que incluyó un ataque a la industria del juicio y una reforma tributaria que eliminó impuestos; la Ley de Preservación de los Glaciares y Zonas Periglaciares, que ayudó al despertar de la minería; el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, más conocido como RIGI, que trajo nuevas inversiones al país; la modificación de las zonas frías, que permite realocar recursos; la Ley Hojarasca, que tiró a la basura una gran cantidad de basura legal; y el acuerdo Mercosur - Unión Europea, por citar las más importantes. Este último permitió abrir la economía y permitir que se abran mercados para nuestra producción.
Hoy estoy acá porque, ante el pedido del Presidente de la Nación, Javier Milei, acepté el desafío de ser su nuevo Vocero en esta etapa de profundas reformas estructurales que atraviesa nuestro país. Para mí es un honor ser la voz del Presidente. Recibí miles de mensajes de aprecio en estos días y aprovecho a pedir disculpas por no responder a todos. Pero quizás el más oportuno fue aquel que señaló que se agrandó el aula. En los últimos meses, la comunicación pública se enfocó en cuestiones ajenas a la marcha general del Gobierno. Nunca antes hubo una discrepancia tan grande entre los logros que tuvo un gobierno y la conversación pública. El objetivo de esta nueva etapa será comunicarles a los ciudadanos, de la manera más clara y contundente posible, cómo las reformas que hemos logrado tienen impacto en la vida y en el futuro de todos los argentinos. Por supuesto, en la búsqueda del orden fiscal advertimos que los recursos son finitos y es legítimo el reclamo de fondos en algunas áreas. Para ello, el equipo económico continúa con su tarea quirúrgica, que ha permitido redireccionar partidas y así lograr importantes hitos como la recuperación de los salarios docentes y la inversión más grande en la historia del Hospital Garrahan.
Este Gobierno no imprime moneda ni toma deuda para financiar al fisco. Reasigna partidas para mantener el equilibrio fiscal como eje central de su modelo económico. Por otra parte, la toma de decisiones ya no está dada por la urgencia electoral o política, como caracterizó a todos los gobiernos precedentes, sino por la moral como política de Estado y la responsabilidad de un Presidente que tiene una visión clara sobre el país que quiere construir para los argentinos. Un Presidente que no piensa en la próxima elección, sino en los próximos 30 años y en las próximas generaciones de argentinos. Por eso, la segunda parte del proyecto del Presidente Milei, tal como explico hoy, consiste en impulsar medidas que expanden aún más las libertades. El Súper RIGI va a potenciar industrias vanguardistas en el mundo, hoy inexistentes en Argentina. Y la Ley de Sociedades, que habilita la personería jurídica para empresas con inteligencia artificial, nos va a impulsar hacia el futuro.
Queremos que Argentina sea más que un país normal, queremos ser el país más libre del mundo, como dijo el Presidente esta mañana. Tal como lo hice a lo largo de mi trayectoria profesional y académica, voy a hacer de la Sala de Prensa un lugar de respeto y apertura al debate de ideas. Asumo este rol con la firme convicción de que quienes ocupamos un rol, un lugar en el Estado, somos servidores públicos y nos debemos a la sociedad. Desde mi lugar van a encontrar una persona dispuesta a escuchar e intercambiar ideas, siempre en el marco de los temas que competen a la marcha del Gobierno nacional. No me corresponde, en mi calidad de representante del Presidente, entrometerme en las competencias de otro poder de la República Argentina, ya sea el judicial o el legislativo, así como opinar sobre política partidaria ajena a la gestión, ni sobre temas que impliquen una intromisión en la política interna de otro Estado soberano.
Y quiero cerrar con un mensaje a los presentes: concibo al periodismo como un eje central en la democracia de nuestro país. Valoro y reivindico el trabajo del periodista que busca informar, que es independiente y objetivo, que tiene espíritu crítico y hace una presentación ecuánime de los hechos y los datos de la realidad. Aspiro a que construyamos una relación en base a estos principios. Ese es mi compromiso para con ustedes y espero que sea recíproco. Sin más, los espero desde la semana que viene cada martes a las 11 horas para dialogar sobre la marcha del Gobierno. Muchas gracias.