PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, DOCTOR NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE ENTREGA DE SUBSIDIOS PARA OBRAS EN LA LOCALIDAD DE FLORENCIO VARELA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, DOCTOR NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE ENTREGA DE SUBSIDIOS PARA OBRAS EN LA LOCALIDAD DE FLORENCIO VARELA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

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Señor vicepresidente de la Nación; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señor intendente municipal de Florencio Varela, querido amigo Julio; autoridades nacionales, provinciales; legisladores; autoridades de las entidades intermedias de la hermosa y querida localidad de Florencio Varela a quien tanto quiero, a quien tanto agradecimiento tengo: esto es la participación amplia y democrática de la comunidad en las decisiones y en la construcción de las respuestas que una comunidad necesita.

Estas reuniones que vamos realizando acá en el Salón Sur, donde vienen representantes de las entidades intermedias, vecinos, donde la Casa de Gobierno abre sus puertas democráticamente a los ciudadanos como debe ser, es construcción de ciudadanía. Es decir, se produce una interrelación fundamental entre los que circunstancialmente tienen iniciativa en el Gobierno y el pueblo representado en las distintas organizaciones libres que se van conformando de acuerdo a sus distintas realidades.

Para mí es un profundo honor como presidente de la Nación recibir en esta casa a las distintas organizaciones, esta es su casa, muchas gracias por estar acá y ayudar a darnos ideas para ir construyendo un mejor mañana.

La tarea de gobernar es apasionante y hermosa. Hay dos formas de gobernar, algunos que creen que gobernar es solamente la expresión de discursos, es la expresión de buscar formas mediáticas de comunicación de que se hace algo y después no se hace nada, o expresar pensamientos determinados pero que nunca se concretan en realidad. Y la otra, la que debemos hacer los hombres y mujeres comunes en esta tierra, de la clase trabajadora, de la clase media, de nuestros jubilados, de los empresarios nacionales, de los que invierten en la Argentina, es ver cómo con los recursos que tenemos vamos construyendo paulatinamente una Argentina mejor; tarea por sí difícil, pero era mucho más difícil en el 2003 cuando la angustia del precipicio nos cercaba las esperanzas de todos. Parecía que era imposible empezar a recuperar a la Argentina, que era imposible empezar a construir la Argentina.

Pero nos dejó una enseñanza muy grande: para ir recuperándose es imposible hacerlo de un día para otro. Aquellos dirigentes que dicen: “conmigo viene un nuevo tiempo, la felicidad, la construcción”… no, de un día a otro ni se educa a un hijo ni se construye un hogar ni se solucionan los problemas que uno tiene; al contrario, cuando en la familia el padre consiguió el trabajo, empieza la esperanza de comenzar a solucionar los miles de problemas que tuvieron por no tener trabajo; es el principio de solución, pero evidentemente las asignaturas pendientes son tales que es imposible que se puedan solucionar los problemas de un día para otro. Los argentinos hemos aprendido esta lección.

Por eso tenemos que escuchar muy bien lo que dicen cuando a veces expresan “si nosotros en algún momento tenemos la conducción del Estado, si somos gobierno de cualquier lado, evidentemente van a empezar miles de soluciones”. Todos esos discursos que ustedes escucharon en los últimos años, hicieron el discurso y al otro día fue un fracaso; tenían miedo hasta de tomar la determinación más chiquitita y eran incapaces de cambiar la realidad.

Nosotros llegamos humildemente, sin promesas, a trabajar y a defender los intereses de la Argentina, sabiendo que teníamos que representar los intereses de los argentinos; y esto es lo que estamos haciendo cotidianamente, tratando de hacer una Argentina sólida, fuerte, una Argentina con capacidad de decisión.

Por eso cuando explicamos las medidas, cuando algunos nos critican porque tenemos 40.400 millones de dólares en reservas, yo digo: eso nos da fortaleza, nos da capacidad de respuesta, evita que quedemos sujetos a la corrida de cualquier especulador, hace una Argentina previsible.

Cuando vemos que han bajado los índices de pobreza, de indigencia y desocupación nos pone muy contentos, pero también nos duele que haya un 26,9 todavía de pobres, antes había 60, cómo no nos va a doler, tenemos que seguir luchando para que siga bajando. Está bajando y va a seguir bajando. Estamos en un promedio de 9 por ciento de desocupación, 9,8 fue el último trimestre; la indigencia que bajó del 27 al 8, con distintas circunstancias y características en cada provincia.

Una provincia de Buenos Aires que se vuelve a potenciar, la provincia más rica de la Argentina, la provincia de las ilusiones, la provincia que es el motor y el corazón de la patria, con las cosas qué le tocó pasar.

A mí me tocó recorrer la provincia durante el 2002 - 2003, viniendo de la situación que teníamos en mi provincia, con dificultades, olvidados, muchas veces aislados del Gobierno Nacional por pensar diferente, pusimos una provincia en marcha con niveles de ocupación desconocidos, de indigencia, de pobreza, yo veía que ustedes acá en la provincia de Buenos Aires tenían 350 mil papelitos, entre ellos uno que se llamaba el “patacón” con el cual se pagaba el trabajo argentino.
Hay que tener memoria. Es decir, encima que a veces ni podían cobrar, cuando cobraban, los comerciantes, los empresarios, los docentes tenían que cobrar con un papelito que era el “patacón”.

¿Quiénes sacamos el patacón de la calle? Fuimos nosotros, los argentinos, en este Gobierno; recuperamos todos los patacones, Lecops y las mil monedas que existían en papeles, monedas por llamarlas respetuosamente, y volvimos a poner en los argentinos plata nacional, plata argentina. Eso es fundamental para recompensar el trabajo argentino y ponerla en valor nuevamente.

¡Claro! A veces se olvidan algunos de estas circunstancias, pero son cosas que fueron sucediendo y fueron pasando; entonces, ¿cómo no se iba a caer en la desesperación?

Fíjense en 4 años todas las cosas que fuimos construyendo. Cuando miro el tema de los jubilados -y lo hacía hace algunas horas cuando mirábamos la radiografía de todo el país- yo analizo mucho la Capital Federal en relación con la provincia de Buenos Aires y están muy interrelacionadas; la fuerte recaudación que tiene la Capital Federal; la Capital Federal es un Gobierno, ahora jefatura de Gobierno, que recauda muchísimo más que otros municipios del Conurbano que tienen grandes recursos, analizábamos la capacidad de inversión que tiene, las cosas que se pueden hacer acá en la Capital Federal con los propios recursos combinados con la Nación.

Estamos analizando con Massa y Filmus el tema del plan de la inclusión jubilatoria en la Argentina. Fíjense ustedes que cuando a nosotros nos tocó entrar a gobernar hacía 14 ó 15 años que a los jubilados no se les aumentaba el sueldo, con una mínima vergonzosa, que tiene que seguir subiendo y obviamente así tendrá que ser, hoy ya le está alcanzando el avance de la jubilación a todos los jubilados, los de más abajo y a los que tienen sueldos más altos y así va a seguir. Aparte había un millón de argentinos, más debe haber porque en la inscripción seguramente alguien se quedó afuera, que por las privatizaciones, por todo lo que pasó en la década del ’90, habían quedado afuera, gente de 40, 45, 60, 65 años, que llevaban la mitad de la vida aportando y habían quedado prácticamente como parias afuera del sistema. Yo duermo tranquilo ahora porque sé que hay un millón de argentinos que los incluimos en el sistema jubilatorio y que ya cobran su jubilación todos los meses.

Eso es justicia, equidad y reconocimiento al trabajo argentino, a todos los argentinos que quedaron afuera de este sistema. Ese es un paso concreto y fundamental que tenemos que seguir dando en toda la Argentina, porque un país que no se precia de resguardar la salud de quienes trabajaron toda su vida y la garantía de tener una mediana dignidad, por lo menos en esta etapa para seguir avanzando, evidentemente es un país que no tiene futuro. (APLAUSOS)

La construcción de escuelas, en la época que más se hicieron fue en los años ’50, promedio por gestión 80, 100 escuelas que están tan bien hechas que todavía están allí erguidas. Nosotros, con los gobernadores, con el ministro de Educación Filmus y los intendentes hicimos 700 escuelas, estamos terminándolas por supuesto en 4 años, no se registran antecedentes. Eso es aportar fuertemente a la educación y a la construcción.

Ni hablar de lo que tenemos pendiente en la salud. Estamos haciendo un hospital muy bueno en la provincia de Buenos Aires, en Florencio Varela, entre otros hospitales que estamos haciendo. (APLAUSOS) Cumpliendo con la palabra empeñada. Nosotros hicimos todo lo que teníamos que hacer en el Gobierno Nacional, señor Intendente, ahora usted y el Gobernador pongan el personal necesario para ponerlo en marcha a ver si lo podemos hacer cuanto antes. El Gobierno Nacional hizo la inversión, está la tecnología y la aparatología que se está poniendo allí, ahora señor Intendente menos risa, más acción. (APLAUSOS) Con todo afecto, usted sabe que le tengo mucho afecto, con el señor Gobernador o el ministro del área respectiva, pónganlo en funcionamiento porque es salud, es gente que está esperando que esa infraestructura que hemos invertido rápidamente llegue a mano de su justo depositario que son los habitantes de Florencio Varela y de toda la zona.

Estamos muy contentos de poder firmar estas obras por 34 millones de pesos, es un esfuerzo del señor Intendente, una persuasión de luchar y pelear por más obras para Florencio Varela. La inversión en Florencio Varela creció el 320 por ciento del 2002 a ahora, de lo que invertía la Nación a lo que estamos invirtiendo. Lo vamos a seguir haciendo con mucho esfuerzo, con muchas ganas y con mucha polenta, escuchando a los habitantes de Florencio Varela para que pueda seguir recuperando toda la potencialidad que tiene.

Por eso les quiero agradecer profundamente la presencia de todos ustedes acá, la presencia de entidades que realmente nos alegra que estén presentes, de distintas áreas. Y decirles a ustedes individualmente también, que cuando tengan algún problema, cuando tengan alguna idea, cuando tengan alguna vocación de querer acercarse nosotros estamos enteramente a su disposición.

Si ustedes me permiten, queridos amigos de Florencio Varela, los argentinos debemos tener clara conciencia de que sólo sirve el trabajo conjunto, el esfuerzo colectivo, más allá de cualquier cuestión partidaria, que no nos aturdan con las cuestiones partidarias y los discursos que yo soy mejor que aquel y el otro es mejor que aquel, acá hay que trabajar, después la gente dice quién es mejor, a quién le tiene más confianza. El yoísmo que existe en la política, que tanto aturde, y esta tarea de querer venderse como el superman y después ni siquiera son super ratones, porque esta es la realidad, con todo el respeto por el conjunto a quien admiro. (APLAUSOS) Esta es la verdad necesaria y cotidiana.

Por eso les digo –se lo decía mi amigo Julio- confío plenamente en la cultura del pueblo argentino, he aprendido a amarlo con mucha fuerza, a la provincia de Buenos Aires ni hablar, yo viví mientras estudié 6 años en la provincia de Buenos Aires, hice política, milité, estudié, trabajé, hice de todo, me podría haber recibido un poquito antes. Pero la verdad que fueron años inolvidables de mi vida, después por esas circunstancias de los golpes tuve que salir raudamente, pero la amo y estoy profundamente agradecido.

Esto se lo comento a Cristina permanentemente, confío mucho en la memoria del pueblo argentino y espero ese 28 de octubre como un día donde los argentinos vamos a estar reflexionando qué éramos en el 2002, qué somos hoy. Estoy seguro que las urnas de ese día, Julio y amigos, van a estar llenas de buena memoria, porque los argentinos estoy seguro que vamos a demostrar que tenemos buena memoria, estoy seguro que vamos a estar saliendo del infierno y vamos a empezar a construir la Argentina estratégica con las asignaturas pendientes que tiene. Nadie puede arreglar en 4 años todo, pero sí se puede hacer mucho en 4 años, nunca nadie va a ser quién resuelva todos los problemas, no hay una persona que por sí misma o un grupo de personas por sí, somos todos parte de una etapa histórica, todos vamos colocando un escalón tras otro escalón. A nosotros nos tocó empezar a levantar la tapita del sótano, es decir que estamos en el último escalón para salir a tomar aire fresco. Ahora el próximo gobierno que venga con toda sus fuerzas va a empezar a construir esa Argentina que ya se proyecte definitivamente, esto es así.

Esto que hemos hecho en estos 4 años lo hemos hecho entre todos, yo en este caso específico a Florencio Varela estoy tremendamente agradecido, el cariño, el afecto, la fuerza, el acompañamiento. Cuando no podíamos ni siquiera empezar todavía a movernos la gente tendía las manos y nos daba su confianza. Hemos hecho lo imposible por cumplir y hemos hecho muchísimas cosas. Claro que nos merecemos mucho más, tenemos que seguir construyéndolo. Buena memoria, solidaridad, afecto, fe en Dios, amor, pasión en las cosas, es el rumbo y el camino que los argentinos tenemos que tener. Las contradicciones, las peleas cotidianas, las desesperaciones de los dirigentes que se dicen que son más buenos que otros, que la gente determine quién es más bueno. Es decir, esa auto categorización que muchos hacen a veces suena casi irrespetuosa, por eso lo mejor es confiar en la sociedad y en la memoria de la gente.

Muchísimas gracias. (APLAUSOS)