PALABRAS DEL PRESIDENTE NESTOR KIRCHNER EN EL 150º ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE SAN JUSTO, PARTIDO DE LA MATANZA

PALABRAS DEL PRESIDENTE NESTOR KIRCHNER EN EL 150º ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE SAN JUSTO, PARTIDO DE LA MATANZA

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Querido Intendente, amigo, compañero; querido amigo y compañero gobernador de la provincia de Buenos Aires; Alberto; Monseñor; intendentes; hermanos y hermanas de La Matanza: yo también los quiero mucho, no saben el recuerdo hermoso que tengo de La Matanza y de ustedes.

Cuando caminábamos las calles, por esa Argentina que se derrumbaba y estábamos corajeando diciéndole al pueblo que nosotros podíamos generar un punto de inflexión y construir una historia distinta, hubo un pueblo, un pueblo en toda la Argentina, que hoy cumple 150 años, que se llama La Matanza, San Justo, que nos acompañó, y yo desde el sur cuando escuchaba las urnas de La Matanza se me caían las lágrimas. Sin conocerme tanta fe y tanta confianza, no saben el cariño y la responsabilidad que tengo para con ustedes, inolvidable. (Aplausos)

Ustedes saben porque lo sufrieron, fueron uno de los lugares más afectados. Hoy algunos no quieren tener memoria, pero todos ustedes saben y creo que en estos 150 años es bueno recordar lo que nos pasó en el 2001. Y es bueno recordarlo porque tener memoria nos va a dar la fortaleza de construir una sociedad con todos, con pluralidad pero con justicia.

Y ustedes saben que los grandes responsables de esa historia lamentablemente todavía hoy hablan, creyendo que nuestro pueblo no tiene memoria y son una máquina de impedir. Por eso cuando los veo a ustedes, cuando veo esas banderas argentinas, cuando veo ese sentir de patria, me siento fortalecido espiritualmente y decidido a tomar la gran bandera para encolumnarme junto a mi pueblo en la construcción de una patria para todos. (Aplausos)

La Argentina tiene que ser justa, la Argentina tiene que ser para todos, en la Argentina debemos tener derecho a crecer todos, y la Argentina tiene que entrar –está haciéndolo- a dar posibilidades de estudio. Para eso estamos haciendo una Ley de Educación que esperamos ponerla a consideración de la Cámara a partir del jueves que viene, que va a ser un verdadero ejemplo, que después de la 1420 no registra antecedentes en la historia argentina y la estamos trabajando con toda seriedad, porque queremos que los argentinos se eduquen. Cuando llegue el 2010 seis puntos del producto van a estar destinados a la educación como una forma de fortalecer financieramente la posibilidad de abrir las puertas de la educación para todos los argentinos.

Queremos también consolidar la educación y consolidar la justicia, la justicia en el derecho a vivir mejor, la justicia de que los dirigentes políticos no se pongan contentos por cuántos comedores se están haciendo sino por cuántas familias vuelven a comer juntas en la mesa del hogar, porque recuperaron el trabajo y la posibilidad de ser. (Aplausos)

También la Justicia, el Derecho, donde realmente tengamos la seguridad de que se terminan todas aquellas coartadas legales que existen para que quienes tienen que estar detenidos por las responsabilidades que tienen recuperen la libertad, cosa que nos indigna a todos los argentinos.

Realmente quiero trabajar y estamos trabajando para construir un verdadero estado de derecho, donde la Justicia también tenga su punto de equilibrio, donde los argentinos estemos seguros de que la racionalidad ha vuelto al lugar que corresponde.

También en la tarea de construir la confianza y la solidaridad, esa confianza que nos lleva a recuperar la confianza en nuestras Fuerzas de Seguridad, que nos van a cuidar a nosotros y no a otros, como a veces pasa, lo que también es central y fundamental para recuperar la convivencia entre todos.

La construcción de ese país merece esfuerzo y sacrificio, merece esfuerzo de todos, merece que este país crezca como lo está haciendo, pero tienen que entender todos que debe crecer para todos. Les puedo asegurar que desde el lugar que ocupo, como lo converso todos los días con mi compañera Cristina, no voy a cejar, voy a luchar y luchar para que la distribución del ingreso y el trabajo llegue a cada casa de los argentinos y podamos construir la Argentina que nosotros nos merecemos. (Aplausos)

Estamos todavía en el infierno, cuesta salir del infierno, porque habíamos caído muy bajo. Espero que el 10 de diciembre del 2007, cuando me toque terminar mi mandato, le pueda decir al pueblo argentino que estamos golpeando las puertas del purgatorio, que estamos dejando ese infierno que nos hizo sufrir y llorar tanto a los argentinos.

Yo les puedo asegurar que muchas veces uno derrama lágrimas en silencio de impotencia por no poder avanzar más rápido, pero sé que hemos entrado en un camino donde estamos generando un punto de inflexión y construyendo una historia para todos los argentinos, piensen como piensen.
La única bandera que debe ser nuestra guía es esa bandera que ustedes sostienen en la mano, es la bandera de todos los argentinos, después las puertas abiertas, las anchas avenidas de la patria para todos los argentinos de buena voluntad que quieren hacer una patria para todos, tomados de la mano, abrazados y soñando que la patria de Moreno, de San Martín, de Perón, de Eva Perón, de Irigoyen es posible llevarla adelante. Como generación tenemos que dar ese ejemplo y estamos absolutamente dispuestos a hacerlo.

Y acá que está Monseñor, tenemos que poner a cada golpe a veces mal dado la otra mejilla, porque también nuestra profunda fe en Dios, nuestra profunda cultura cristiana nos va a dar la respuesta de encontrar esa Argentina en paz, en convivencia, en amor que nosotros necesitamos.

A eso vine a San Justo, a decirles en estos 150 años que vengo a trabajar con ustedes a fondo, a seguir haciendo todas las obras que tenemos que hacer, a cumplir con todo ese esfuerzo que el gobernador Solá, Balestrini y Espinoza durante tanto tiempo han puesto, a decirle al gobernador Solá que me siento orgulloso de haber trabajado este tiempo con él como gobernador de la provincia de Buenos Aires y a decirles que en este tiempo que nos queda vamos a redoblar el esfuerzo para que San Justo y la provincia de Buenos Aires tengan el lugar que se merecen; a decirles que agarren bien esa bandera, la levanten fuerte, que recuperemos la autoestima, que recuperemos el orgullo de ser argentinos y que la hermandad sea el fruto de todos nuestros esfuerzos.

Muchísimas gracias matanceros, muchísimas gracias San Justo, feliz cumpleaños, viva la provincia de Buenos Aires, viva San Justo, viva la patria. Muchas gracias.