PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE HOMENAJE DE LOS POLICIAS FEDERALES CAIDOS EN CUMPLIMIENTO DEL DEBER

PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE HOMENAJE DE LOS POLICIAS FEDERALES CAIDOS EN CUMPLIMIENTO DEL DEBER

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Señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señor jefe de la Policía Federal; autoridades nacionales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; señores integrantes de la Policía Federal Argentina; familiares del personal fallecido; señoras y señores: he venido a acompañarlos en este homenaje a los caídos en actos de servicio de la Policía Federal Argentina, a expresar sincera solidaridad ante el dolor. Entiendo que esta es una ocasión muy propicia para la reflexión y un lugar apropiado para renovar la convocatoria a todos los integrantes de la Policía Federal Argentina. Queremos hacerlo aquí por su fuerte significación, aquí frente al recuerdo de quienes fueron capaces de dar su vida en defensa de sus conciudadanos, en defensa entonces de la patria y por perseguir con consecuencia un ideal que es la vocación de servir.

Frente al ejemplo de tantos caídos en cumplimiento del deber, los vengo a convocar para que den el ejemplo y sean un espejo limpio de cara a toda la Argentina. La República Argentina se esfuerza por superar la profunda crisis moral, social, económica y política que la afectó. Es necesario que tengamos en claro que la raíz de aquella crisis fue y es principalmente moral y cultural.

Esta circunstancia hace que las medidas para superar esa caída vertiginosa que llevaba tras sí al abismo de la disolución a los hombres de las instituciones, al conjunto del país, deban significar profundos cambios en todo nivel. Tomar como ejemplo a quienes brindaron sus vidas por los demás nos tiene que ayudar a construir un país mejor, con inclusión, con equidad, con reconocimiento a quienes cumplen acabadamente su función. Tiene que volver a valer la pena en nuestra patria el hacer las cosas correctamente, el cumplir con la ley; tiene que volver a tener premio el que más se esfuerza, el que más trabaja, el que más asume su responsabilidad.

Nuestra patria gracias a Dios está llena de buenos ejemplos también. Muchas veces las buenas acciones no trascienden, el centro de la atención se ubica en las malas noticias. A veces sucede que algunos hasta se enamoran de las malas noticias, es como si quisieran que todo no salga, que descendamos siempre hacia lo peor. Es difícil que sea noticia quien cumple cotidianamente con su función; es imposible que ocupe la primera plana de la atención pública el logro de quien realizó una labor preventiva exitosa; siempre interesará más el hecho trágico, el secuestro, la muerte violenta, el robo audaz.

Sin embargo tenemos que lograr que nuestras instituciones de seguridad se prestigien en el cumplimiento del deber, en el cumplimiento de sus funciones, que no siempre brilla o se ve pues simplemente se cumple con normalidad.

Tenemos por tanto que evitar la existencia de malos funcionarios, de malos policías que empañen la imagen de una institución que tiene en sus hombres una gran mayoría de personas de bien, de personas con deseo de cumplir fielmente su función de ciudadanos que en democracia se ocupan de brindar un nivel adecuado de seguridad a sus conciudadanos.

Mucho nos tiene que ayudar a esa tarea el recordar a quienes dieron la mayor prueba de cumplimiento del deber, dieron lo más sagrado, dieron su vida y los recordamos con respeto. Desde el dolor que ha dejado su ausencia nos recuerdan que lo bueno también tiene lugar cada día, que vale la pena arriesgarse, que vale la pena dar.

En honor a ello debemos impedir que exista la menor desviación en el cumplimiento de su deber de parte de quienes desarrollan la tarea policial. Quienes delinquen desde la función policial no sólo afectan la eficacia de la labor policial, enlodan la institución y con su acción comprometen un prestigio que debemos preservar de esta Policía que no cabe duda que está compuesta por una inmensa mayoría de gente decente y abnegada.

La gran mayoría del personal de la institución sabe vestir el uniforme, sabe lo que significa, antes que una apariencia exterior una convicción interior, y hace honor a ello, cumple cada día con su deber. Debajo de cada uniforme nuestra Argentina necesita corazones que palpiten con sano orgullo de lucirlo, concientes de la responsabilidad que implica y dispuestos a acrecentar su prestigio; con coraje para vencer la tentación de la corrupción y los atajos de la ley, preparados para enfrentar la tarea grande o pequeña con la misma buena predisposición; con espíritu altivo para enfrentar una actividad delictiva que tiene mil rostros y miles de amenazas, confiando en que el cumplimiento del deber será reconocido por la sociedad como corresponde.

Rendimos hoy aquí honores a quienes dieron la vida derramando su sangre por sus conciudadanos. Rendimos aquí honores a sus familiares, que los acompañaron y acompañan en la tarea de servir a la patria. Dar la vida puede significar el acto heroico de enfrentar la muerte hasta sus últimas consecuencias.

Pero ese desafío que cubre de gloria a quienes murieron también es un desafío que llena de exigencias a quienes hoy viven para dar la vida. Dar la vida es también haber elegido esta vocación, no para enriquecerse sino para defender a la sociedad del delito. Dar la vida también es elegir la honestidad y la eficacia como modelo de actuación. Dar la vida es también combatir al delincuente con la ley en la mano, el respeto a los derechos humanos y el estado de derecho como conducta. Dar la vida es saber que ese desafío existe en cada minuto, en cada momento, en cada esquina de Buenos Aires y en cada lugar del país donde les toca actuar y cumplir la vocación de servir.

Por todo esto necesitamos de una Policía Federal Argentina que nos acompañe en el inmenso cambio cultural que buscamos consolidar en nuestra patria, una policía con ideales, con vocación, con espíritu de esfuerzo. Queremos una Policía Federal con prestigio, de cara al conjunto de los ciudadanos argentinos y reconocida en la importancia de su tarea cotidiana en nuestra sociedad. Una Policía a la que se respete, se la valore y se la reconozca por su esfuerzo. Para esto necesitamos una Policía Federal con sujeción a reglas de juego claras, manejándose con principios limpios y cristalinos, sin dobles mensajes ni lugar para intenciones subalternas, sin convertir a la institución policial en instrumento de ambiciones sectarias o inconfesables, cumpliendo siempre con la ley.

Quiero que sepan que este presidente de la República valora especialmente el enorme sacrificio que están realizando en estos momentos. Sé muy bien que la tarea que cumplen no es fácil, porque requiere equilibrio, prudencia y exige no caer en ningún tipo de provocación. El Poder Ejecutivo, en el marco de su plan estratégico de Justicia y Seguridad, los va a acompañar con todos los esfuerzos necesarios para consolidar un mejor equipamiento tecnológico, un mayor bienestar para toda la familia policial, un adecuado sistema de incentivos que les permita valorizar su carrera y un reforzamiento de las áreas clave de trabajo mediante la incorporación de nuevos cuadros y nuevo personal.

Convoco en consecuencia a esta auténtica epopeya de construir una nueva Argentina, con instituciones a la altura de lo que nos reclama la historia, a toda la Policía Federal Argentina; al personal de cada una de las comisarías y del área de Seguridad Metropolitana; al personal de Investigaciones Federales y Policía Científica; al personal de Bomberos y de las delegaciones de todo el interior del país; al personal del área de Bienestar y de la asistencia médica de excelencia que proporciona el Hospital Churruca; al personal encargado de formar los nuevos cuadros policiales en cada uno de los institutos educativos; en suma, a toda la familia policial.

Tengamos en claro que el mejor homenaje será dotar de calidad a todas nuestras instituciones. Honremos a estos caídos con una Policía de pie, honremos a estos muertos con una Policía con vitalidad y valores que sean el orgullo de todos. Honremos a quienes nos miran desde lo alto dando un ejemplo de patriotismo, trabajo y esperanza. Muchísimas gracias.