DISCURSO DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER EN LA CENA DE CAMARADERÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

DISCURSO DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER EN LA CENA DE CAMARADERÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

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Señor vicepresidente de la Nación; señor jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; señor jefe de Gabinete; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señores jefes del Estado Mayor Conjunto y de los Estados Mayores Generales; autoridades nacionales; señores legisladores; señores oficiales de las Fuerzas Armadas; señoras y señores: en las cercanías de un nuevo aniversario de la declaración de nuestra independencia nacional, en mi carácter de Comandante en Jefe, vengo a compartir con ustedes esta Cena Anual de Camaradería.

Como es nuestra costumbre, no vengo a cumplir una simple obligación protocolar, quiero además compartir con ustedes reflexiones atinentes a las obligaciones que las Fuerzas Armadas tienen para con la Patria. Se trata de saludarlos, compartir con ustedes estos momentos y referirles nuestros puntos de vista sobre el futuro de la Nación y la forma en que nuestras Fuerzas Armadas deben contribuir para la construcción de una nueva Argentina en la que estamos empeñados.

Compartir entraña un significado auténtico, significa compartir esfuerzos, compartir intereses superiores, compartir lo más elevado que identifica al conjunto de los argentinos: nuestros valores, nuestra identidad, la calidad de nuestras instituciones nacionales y el sentido de patria.

Estamos comprometidos en la construcción de una República Argentina fundada en el trabajo, la producción, la inclusión social, la equidad, la calidad de nuestras instituciones y la dignidad de nuestro pueblo. No es poco lo que hemos avanzado en el difícil camino emprendido de la recuperación argentina a lo largo de este primer año. Un camino que todavía es una huella pero que iremos ensanchando hasta que a su vera no quede ningún compatriota excluido. No podemos pensar en una patria sin inclusión social y sin equidad distributiva.

Las Fuerzas Armadas deben acompañar decididamente este esfuerzo que es de todos. La construcción de una nueva Argentina no puede ser patrimonio de ningún sector en particular, nadie puede ausentarse de esa obligación. Lo deben hacer desde el cumplimiento acabado de las tareas cotidianas con solvencia y profesionalismo, sumándose con gestos muy claros a esta imperiosa búsqueda de la grandeza de la Nación.

Estamos recuperando una visión integral e integradora de la defensa nacional, en la que cada una de las fuerzas cumpla con su misión central y a la vez opere juntamente con las demás armas en el marco de un proyecto y accionar coordinado.

Las Fuerzas Armadas cumplen con su rol esencial de defender a la Nación, estando organizadas, instruidas y desplegadas de acuerdo con la estrategia fijada por el Poder Ejecutivo Nacional. Defender cabalmente a la Nación también es colaborar con el desarrollo social y la recuperación productiva de la Argentina. Por eso en esta área de gobierno, como en otras, hemos encarado esa postergada tarea y ya estamos obteniendo algunos resultados.

Se aprobó el contrato de concesión para el mantenimiento de la flota de aviones y desarrollo del avión Pampa, lo que signa la creación de un polo tecnológico aeronáutico y la recuperación de un mercado de avanzada.

Estamos implementando la construcción de patrulleros multipropósito de alta mar, lo que moderniza nuestra flota intensificando su presencia en las aguas australes y genera fuentes de trabajo genuino en nuestros queridos astilleros argentinos.

Para mejor control del espacio aéreo hemos previsto actualizar los radares existentes y adquirir nuevos. Paralelamente tenemos en desarrollo un modelo conceptual de radar monopulso secundario, lo que implica su patentamiento, su prototipo y posterior construcción en serie de 20 unidades por contrato con el INVAP.

En cuanto al Ejército, prevemos el recambio de equipos pesados a fin de contar con unidades de desplazamiento más flexibles y acordes con estándares mundiales actualizados. Esto responde al concepto de desarrollo asumido para el Ejército, que combina el equilibrio entre, por un lado, el posicionamiento estratégico en espacios geopolíticos prioritarios y, por otro, la concentración de medios ágiles en lugares que posibiliten su rápido despliegue.

Lugar central para modelar un nuevo futuro profesional debe ocupar la revisión de las currículas de formación, teniendo como objetivo perfilar una moderna y democrática concepción del papel institucional y profesional de quienes asumen la carrera de armas como su futuro. La amplia participación con que muchos de ustedes nutrieron, junto a académicos universitarios y expertos civiles, la primera etapa del proyecto de la defensa nacional en la agenda democrática, marca un camino deseable para profundizar el cambio que debe cimentar el incremento de la calidad institucional en materia de defensa nacional, alejada de concepciones autoritarias y ultramontanas que limitan la participación de las más diversas y plurales ideas.

En este ámbito, pluralidad y diversidad deben ser bienvenidas y consideradas positivamente bajo la única condición de que aporten una efectiva defensa de los intereses de la patria.

En esa formación, debe reforzarse la educación en el respeto a los derechos humanos y a la dignidad del hombre, de modo que resulten aspectos diferenciales de la formación de nuestros militares.

Su enseñanza debe tener particularmente en cuenta que la violación de los derechos humanos no sólo degrada a la condición humana de quienes la sufren, sino también de quienes los violan. Debemos asumir muy profundamente que la causa más digna se desprestigia si los medios empleados para servirla no tienen en cuenta el cumplimiento de la ley y el respecto a los derechos del hombre.

Como hemos expresado, es en esta línea que debe valorarse el rechazo categórico a los hechos aberrantes y agraviantes a la dignidad humana, la ética y la ley cometidos en la aciaga noche dictatorial, lo que pone a las Fuerzas Armadas en rumbo al reencuentro total con la sociedad argentina. Vale la pena resaltar con firmeza el gesto histórico de la Armada en la persona de su titular, el almirante Jorge Godoy; como en el caso del Ejército en la persona del general Roberto Bendini.

La historia de las instituciones, como la de los pueblos, se construye con la verdad. Por ello, ningún incidente, ninguna desafortunada acción o expresión de quienes se esfuerzan por dividir a los argentinos con motivaciones ideológicas o políticas propias de otros tiempos de intolerancia, deben apartarnos de nuestro objetivo de construir una Argentina que en paz y trabajo, con instituciones prestigiadas, merezca ser vivida.

Como en otros órdenes, nuestros problemas añejados largamente no pueden encontrar soluciones en un año por mucho y rápido que hayamos avanzado. Sin embargo, nos cuesta advertir lo beneficioso que resulta en todos los órdenes avanzar en el buen sentido. Siento que estamos construyendo sobre bases firmes con verdad y con justicia un nuevo tiempo institucional.

En otro orden, hemos sostenido ya que la política de defensa es inseparable de la política exterior de la Nación. Esto constituye una política de Estado en materia de integración y cooperación con países vecinos y amigos del ámbito regional y hemisférico. De allí que demos continuidad a la realización de numerosos ejercicios conjuntos para la preparación profesional de nuestros hombres de armas.

En ese marco también seguimos participando en operaciones de mantenimiento de paz de Naciones Unidas donde las Fuerzas Armadas argentinas han sabido ganarse un lugar de prestigio por su reconocido profesionalismo.

Estamos seguros de que reformar el multilateralismo aleja las posibilidades de cualquier acción unilateral indeseada. Dentro de esa concepción, la Argentina ha asumido la responsabilidad de participar en la misión de Cascos Azules de la ONU en Haití junto a fuerzas de otros países latinoamericanos. Lo hacemos con el acuerdo del Congreso de la Nación y convencidos de estar contribuyendo al mantenimiento de la paz en ese país hermano de región que se encuentra en una verdadera situación de catástrofe. La misión consiste en colaborar con apoyo logístico, profesionalismo y espíritu humanitario al mantenimiento de la paz en Haití y a la restauración de la democracia. Los hombres y mujeres que integrarán el contingente argentino deberán estar altamente preparados y entrenados para enfrentar esta tarea que se les encomienda, y sé que sabrán honrar la presencia argentina en el marco multilateral acrecentando nuestro prestigio internacional y el de nuestras Fuerzas Armadas, defendiendo allí y donde les toque actuar la dignidad humana.

He dejado para el final un tema muy caro a los sentimientos de todo el pueblo argentino y que además para algunos de ustedes forma parte de sus más profundas vivencias personales.

Hace unos días la Argentina, ateniéndose al principio de integridad territorial, planteó ante el Comité de Descolonización de la ONU el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Esto también forma parte del conjunto de políticas de Estado que todos debemos defender y mantener y no cejaremos en este reclamo aunque siempre sea realizado por la vía de la diplomacia y en coherencia con nuestra adhesión a la solución pacífica de las controversias internacionales.

Nos acercamos a la conmemoración de nuestra independencia. Que esta Cena Anual de Camaradería nos remita a los valores de aquella gesta fundante para que el espíritu de los pioneros guíe nuestro camino y nos ilumine para seguir trabajando con coraje, con humildad, con grandeza y compromiso en defensa de la Nación y del bienestar del pueblo argentino.

También quiero agregar como mención expresa la importantísima tarea que han realizado nuestras Fuerzas Armadas en colaboración con la sociedad argentina. En el día de hoy tuve la posibilidad de comprobar por mi propia presencia la actitud de las distintas Fuerzas Armadas y de Seguridad en la colaboración con las catástrofes que hemos tenido en las regiones del sur argentino. Realmente eso va marcando un principio de hermandad central y fundamental en la tarea de la reconstrucción y la solidaridad de todos los argentinos.

Les agradezco profundamente y muchísimas gracias.