Palabras Presidenta en el homenaje a Eva Perón, mujer del Bicentenario, en Casa Rosada

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ACTO DE  HOMENAJE E INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA: "EVA PERÓN, MUJER DEL BICENTENARIO", EN LA GALERÍA DE LOS PATRIOTAS LATINOAMERICANOS DEL BICENTENARIO, CASA ROSADA.

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Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas: la verdad que cuando se juntan los peronistas el acto lo hacen los peronistas, no los dirigentes, como siempre, y los no peronistas que hoy nos acompañan también. (APLAUSOS).  La verdad que muy buenas tardes a todos y a todas en un día como muy especial  para - yo creo que sí - definitivamente todos los argentinos, por primera vez un homenaje en este ámbito la Casa Rosada, la casa donde reside simbólicamente el poder político en el Argentina, desde aquí le brindamos por primera vez un homenaje a Eva, mujer del Bicentenario, sin lugar a dudas. (APLAUSOS). 

 

Inauguramos una muestra - de acá diviso algunos de sus famosos trajes, maravillosos, como ella - y la verdad hablar de Eva es un poco hablar de la historia de la mujer en la política, es un poco también hablar de un sujeto nuevo no solamente desde el género, Evita no fue solamente género. Ella fue la verdadera creadora del concepto de justicia social, que vino a reemplazar el de caridad o beneficencia, que hasta ese momento había reinado omnipresente, en la República Argentina, en torno a cómo llegar a los pobres, a los que no tenían nada, casi como una concesión, casi como una caridad. Eva puso un concepto diferente: el de la justicia social, el de la reparación, esencialmente Eva fue una gran reparadora social. Es que ella misma había sufrido esa injusticia desde muy chica, hija -en aquellos momentos calificado como extramatrimonial, casi una deshonra en la Argentina - mujer, artista y pobre. No le faltaba nada para ser discriminada en la Argentina de aquellos años. Y pudo sobreponerse a todo eso y dejar una impronta, no ya en la historia de los argentinos, sino en la historia del mundo, Eva es un icono de la Argentina. Cuando vienen aquí uno de los lugares más visitado precisamente es su Museo y preguntan acerca de ella, en todas partes.

 

Eva también despertó amores maravillosos y odios terribles, como todos los que vienen a cambiar las cosas; no hay forma de cambiar las cosas y no conmover sentimientos de amor y de odio; de amor por parte de los que reciben las reparaciones y de odios muchas veces incomprensibles, tal vez en algunos sectores muy minúsculos, pero incomprensibles por allí en algunos sectores sociales que también se vieron absolutamente favorecidos por el surgimiento del peronismo. Es más, de acá la estoy divisando a Estela Carlotto, que nos acompaña también hoy, (APLAUSOS) y recuerdo otro acto, en esta misma Casa Rosada, no aquí, sino en el Salón Blanco con motivo de otorgarle el Premio de Derechos Humanos, si mal no recuerdo, o fue durante el reconocimiento a las víctimas de los bombardeos. ¿Ahí fue? En el reconocimiento a las víctimas de los bombardeos, en Plaza de Mayo, y Estela ese día habló y me acuerdo que dijo algo que me conmovió mucho y a todos los presentes también, que ella había estado en la Plaza el día que derrocaron a Perón y que se arrepentía y que no le iba a alcanzar toda su vida para arrepentirse de haber estado allí. Fue también esa serie de golpes que comenzaron allí y que fueron cada vez más terribles los que también se llevaron a su hija, años más tarde, y a miles de argentinos. Por eso digo que muchas veces los argentinos hemos sido empujados a odios y sentimientos que en realidad no se correspondían con nuestra verdadera pertenencia social, económica y, yo diría también, hasta cultural.

 

Por eso hacer un homenaje a Eva es tan difícil porque bueno comenzar a relatar todo lo que hizo en su Fundación, pero me parece que ella fue algo más que todo eso, fue un punto de inflexión en la historia argentina, después de ella nada fue igual. Y no quiero que me acusen de evitista, porque en definitiva sé que por ahí revolotean planteos en el peronismo de si ella, si Perón. Hay que escucharla hablar, no más, hay que leerla para entender que ella y Perón, en definitiva, eran un sola y misma cosa. (APLAUSOS).  

 

Y la verdad que Eva fue también un símbolo para toda una generación, la mía, porque hay muchas Evas, no hay solamente una Eva: la Eva de mi madre, hija de trabajadores que amaneció en el 29, era casi prácticamente - como vos Estela, se parecen mucho además también, siempre las confunden - y la Eva de mi madre era una Eva hada, una Eva de los vestidos del Colón. Era porque esa generación era la que había recibido los dones de Eva, cosas que no tenían los argentinos: derecho a la vivienda, derechos de la niñez, derechos de la ancianidad, derecho a las vacaciones pagas, en fin todo lo que se puso en marcha durante el gobierno, que comenzó en 1946.

 

Cuentan que antes del 17 de octubre cuando lo ponen preso a Perón y los obreros quieren ir a cobrar el aguinaldo muchos patrones le dicen: "andá a pedírselo, andá a cobrárselo a Perón". No se lo fueron a cobrar a Perón pero lo fueron a buscar y lo trajeron a la Plaza para poder seguir cobrando el aguinaldo, así fue; las cosas son más simples y más sencillas. (APLAUSOS).

 

Por ahí alguien con mayor bagaje teórico e intelectual que el que tiene esta humilde Presidenta luego interpreta o decodifica el peronismo y trata de formular teorías acerca del mismo, pero las cosas tal vez hayan sido más simples y puedan resumirse en una palabra: lealtad. Lealtad que tuvo el pueblo hacia Perón, porque la primera lealtad fue de Perón y de Eva hacia el pueblo, así de simple. (APLAUSOS)

 

Y hoy estamos homenajeando a una mujer que sufrió no solamente escarnios en vida sino también el escarnio luego de muerta, su cadáver fue el primero que estuvo desaparecido durante años. Si uno pudiera cronológicamente mirarlo diríamos que la primera desaparecida durante 18 años fue ella hasta que luego se decidieron a devolver su cuerpo, pero lo cierto es que fue la primera desaparecida.

 

Y como todos los que han querido hacer desaparecer -dice esa maravillosa canción de Teresa Parodi- no están desaparecidos porque es imposible hacer desaparecer la historia. Los que creyeron que podían hacerlo a través de un decreto... El otro día estaba leyendo, en el laberinto que se inauguró en el Ministerio de Educación, el decreto por el cual se prohibía decir Perón, Eva Perón, cantar la marcha, cosas inconcebibles en los términos de hoy, cosas que sufrió siempre el movimiento político en el cual milito desde muy joven. Por eso digo que con nuestros aciertos y con nuestros errores, que los tuvimos y muchos también, hemos tributado largamente en la construcción de esta Argentina democrática, plural y diversa que hoy tenemos.

 

Así que en este día, no digo de su desaparición, es muy feo, tampoco voy a incurrir en el lugar común de decir el día que pasó a la inmortalidad, en el día de Eva, porque hoy es el día de Eva, recordarla como ella quería ser recordada, con sones de victoria, con sones de logros, con compromiso con el pueblo y con la Nación, que es la mejor manera de recordarla.

 

Siempre me decía alguien que ya no está entre nosotros que yo nombraba poco a Eva o a Perón en mis discursos, siempre lo cuento; yo digo y lo reitero una vez más: lo importante de esos dos gigantes de la historia, fundamentalmente de ella, es acordarse cuando uno tiene que tomar decisiones de gobierno. (APLAUSOS)  Creo humildemente que en estos años que han pasado y durante este período de la primera Presidenta mujer de la historia -tal vez ella tenía que haber sido porque lo hubiera merecido- hemos tratado de hacer honor a ese compromiso que siempre tuvimos con nuestras ideas, con nuestras convicciones, que eran las de ella y que seguirán siendo siempre las de ella, Eva, la mujer de Bicentenario.

 

Muchas gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)