Inauguración del auditorio del espacio cultural Nuestros Hijos

PALABRAS DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ EN LA INAUGURACION DEL AUDITORIO DEL ESPACIO CULTURAL "NUESTROS HIJOS"

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Muy buenos días a todos y a todas. Querida Hebe, querida Teresa, Madres, amigos, amigas: en realidad, Hebe y Madres, no tienen que darme las gracias ni a mí ni a nadie, los que tenemos que darles las gracias a ustedes somos los argentinos porque fue por el esfuerzo de ustedes que comenzó, hace exactamente hoy 33 años -por eso también estamos hoy entre otras cosas aquí- a darse a conocer a los argentinos y al mundo lo que pasaba en nuestro país.

Recién venía caminando con Teresa, la directora de este maravilloso centro cultural que han hecho las Madres aquí, una de nuestras mejores artistas populares, gracias Teresa por el compromiso, gracias. (Aplausos) Gracias porque el arte cuando se expresa a través de sus formas más prístinas, más puras, como lo hacés vos con tu excelencia, pero que además une la excelencia de lo artístico al compromiso de lo político, alcanza su gran grado de excelencia de artista popular. Por eso muchas gracias Teresa por ese compromiso. (Aplausos)

Pero cuando venía caminando recién con Teresa y con Hebe venía pensando cuando venía para acá -por eso decía que no tenés que darme las gracias ni a mí ni a nadie Hebe- cómo fueron los años de la dictadura y los distintos procesos políticos que hubo en el continente, las dictaduras militares que también fueron derrotadas y se retiraron. Pero las características de la derrota política de la dictadura militar argentina fue diferente a lo que pasó en otros lados. En Chile por ejemplo Pinochet se retiró luego de un movimiento civil poderoso que en aquel famoso plebiscito le ocasionó la derrota política con el no, yo me acuerdo que estábamos en Santa Cruz y nosotros participamos activamente desde Santa Cruz porque la colonia chilena es muy importante, la más importante sin lugar a dudas. Se me ocurre otra dictadura como la de Anastasio Somoza, también derrotada por las luchas populares del pueblo, de la sociedad. Aquí no, aquí la dictadura militar fue derrotada por sus propias víctimas, por los muertos que ustedes representaban como madres y que se atrevieron como nadie, porque eran madres claro, a denunciarlos, y por los otros muertos, los de Malvinas; fueron los dos juntos, los detenidos desaparecidos y los combatientes muertos de Malvinas los que verdaderamente derrotaron la dictadura. (Aplausos)

Esto nos obliga a una reflexión sobre nosotros mismos como sociedad y la verdad es que siempre admiré dos cosas en Madres y en todas las organizaciones de derechos humanos, pero fundamentalmente en Madres que fueron las primeras en salir con sus pañuelos blancos, que además identificaron en el mundo la lucha contra la dictadura. La primera, el valor que nadie tuvo y cuando digo nadie es nadie, solamente ustedes, vos Hebe que te sacaste el delantal y sin saber una pizca de política ni entender nada de lo que podía ser la política, las ideologías, el cambio del mundo, saliste a buscar a tus hijos y a tus nueras. Otras que dejaron de tomar el té five o'clock y salieron a buscar a sus hijos, otras que dejaron de hacer ikebana, porque había de todo. ¿Y cuál era el hilo conductor que las unió y les permitió sin fisuras entablar una lucha absolutamente desigual, como la de David y Goliat? El hecho de ser madres y pelear por sus hijos. Siempre pienso qué hubiera hecho yo si me hubieran desaparecido mis dos hijos, los dos hijos que tengo hoy. Y ahí viene la otra parte, la segunda, que siempre admiré profundamente, la reacción de ustedes que nunca fue de violencia, nunca las escuché pedir la pena de muerte para nada ni para nadie, ojo que sabían que habían secuestrado, torturado, tirado al río a sus hijos. Yo siempre me interpelo, e interpelo también a través de mí a todos, qué haríamos cada uno de nosotros hoy si de repente nos desaparecieran a nuestros hijos desde el Estado, no desde lo que pueda ser un hecho que suele suceder en todas partes del mundo, en accidentes, en hechos de delincuencia, en hechos de víctimas; pero si además de eso hubiéramos sabido que los torturaron, los secuestraron, desaparecieron y ni siquiera tenemos el consuelo que puede tener cualquiera de ir a colocar una flor en la tumba de un hijo o ir a visitarlo a la cárcel, si es que hizo algo horrible, pero puede tenerlo ahí. Siempre me interpelo, ¿tal vez hubiera hecho como ustedes, pedir justicia, o hubiera convertido como vemos a menudo algunos episodios en que se reclaman cosas como la pena de muerte o cosas terribles? Siempre me pregunto, por eso les admiro el temple, pero por sobre todas las cosas la humanidad, porque eso es tener humanidad, hacer gala a la mejor parte de la condición humana, porque también está la otra parte horrible de la condición humana que no podemos ignorar.

Eso tal vez sea digamos lo más movilizador, sería fácil pensar que los que estuvieron aquí antes de ahora, antes de que hubiera vida, antes de que hubiera arte, eran monstruos; sería fácil porque entonces nos sentiríamos tranquilos, son monstruos y los monstruos son pocos. Pero no, seguramente cuando llegaban a sus casas besaban a sus hijos, a su mujer, saludaban al vecino, iban a comprar el fin de semana al supermercado como cualquiera de nosotros. Y esto nos obliga, creo, más allá de las ideas, más allá de las posiciones, a una profunda reflexión sobre cada uno de nosotros, sobre nuestra sociedad y fundamentalmente sobre esta posibilidad que tenemos hoy aquí de que, como señalaba Hebe, en un lugar en el que hubo tanta muerte, tanta desolación, tanto dolor, hoy podamos en este anfiteatro venir a inaugurar un microcine donado por un pastor pentecostal, al que agradecemos en nombre de todos esta contribución. (Aplausos). Microcine que se llama Che Guevara. (Aplausos) Además nos damos el gusto de hacerlo con la presencia del hermano del Che Guevara, Juan Martín Guevara que hoy nos acompaña. (Aplausos)

Cuando llegué me lo presentaron. ¿Viste que cuando uno llega a un lugar te presentan a fulanito, sultanito? Bueno, él es el hermano del Che Guevara, son presentaciones para las cuales uno no está muy preparada, es como lo que me pasó cuando fui a México y el nieto de León Trotsky hablaba del abuelo, me mostraba la casa donde lo habían asesinado y me decía yo dormía acá y el abuelo allá. Entonces cuando uno escucha a estos personajes vinculados a la historia, hermanados con la historia, relatar esto, siente una fuerte impresión.

Yo les contaba a Hebe y a Teresa que el día 25 de Mayo, cuando celebremos nuestro Bicentenario, vamos a inaugurar en la Casa Rosada una galería de patriotas latinoamericanos, donde va a haber retratos donados por distintos países de quienes fueron los hombres y mujeres que construyeron sus independencias y sus libertades, y allí va a estar la figura de Ernesto Che Guevara donada por el gobierno de la República Socialista de Cuba. (Aplausos) Ya nos llegó, junto obviamente al retrato de José Martí el gran héroe de la independencia. (Aplausos)

Y la verdad que le tenemos dar gracias a las Madres, porque la democracia se fue construyendo de apoco, formalmente comenzó un 10 de diciembre de 1983, el 30 de octubre pudimos ir a votar por primera vez en décadas a una elección libre y sin proscripciones de ninguna naturaleza. Parece mentira escuchar estas cosas, seguramente muchos jóvenes tal vez no vivieron esa etapa. Pero por primera vez, y eso que soy del año '53, pude votar en una elección libre sin proscripciones, porque no lo había podido hacer tampoco en 1973, donde también había habido proscripciones de candidato en ese caso y no de partidos. Por primera vez desde el año ‘55 se podía votar sin proscripciones.

Pero allí, en esa historia que fuimos construyendo, hubo también distintos pasos y distintos momentos. Un tema que hoy está tan llevado y traído de un lado para otro, libertad de expresión, algo que todavía no hemos podido lograr en la República Argentina, porque libertad de expresión sería que todas, absolutamente todas las voces pudieran escucharse en todos lados. Y todavía no lo podemos hacer porque todavía no se puede aplicar esa Ley de Servicios de Medios Audiovisuales, que fue votada por una mayoría transversal en ambas cámaras, y que consagra, reconocido casi a nivel mundial, la posibilidad de que todos, absolutamente todos, puedan tener un medio de expresión que llegue a la sociedad. Libertad de expresión en una sociedad como hoy donde los medios de comunicación, no solamente aquí sino en todo el mundo, tienen el monopolio de la comunicación, es lograr que esos instrumentos puedan llegar a organizaciones populares, a sindicatos, a universidades, a pueblos originarios, es también ampliar el universo de la libertad de expresión. Yo tengo la fuerte esperanza de que decisiones que no entran en ninguna biblioteca ni en ninguna cabeza, como a través de una medida cautelar interrumpir la aplicación de una Ley, puedan ser subsanadas por el sistema judicial argentino y podamos tener en vigencia prontamente esta Ley.

Y quiero decirles también que pese a esto, pese todas estas cosas, hemos alcanzado igualmente en la República Argentina un grado donde cualquiera puede decir lo que se le dé la gana sin temor a ser ni reprimido ni golpeado, es más creo que como nunca se pueden dar expresiones populares en la calle sin que sean reprimidas. Cosas que por allí nos critican desde algunos lados duramente porque dicen que deberíamos por la fuerza impedir aquello o impedir esto. ¿Pero saben qué? Yo prefiero 10 millones de críticas antes que llevar sobre mi conciencia que por un acto de represión le pasó algo malo a algún argentino (Aplausos) Y la verdad que es cierto, que reconozco que da bronca porque cuando tenés que ir al trabajo, cuando te descuentan del sueldo si llegás tarde, o simplemente porque tenés que ejercer tu derecho a transitar libremente como cualquier argentino, pequeños grupúsculos sin representación tal vez, pero con el ánimo de que alguien vaya a reprimirlos para tener una víctima. Yo siempre lo digo, hace tiempo que están buscando alguna víctima. Les aseguro que mientras sea Presidenta no va a salir una sola orden de esta Presidenta para que haya una víctima. (Aplausos)

Porque después en una manipulación casi perversa, los que desde los medios o desde algunos medios te dicen cortaron y exacerban la bronca de la gente, la bronca natural de la gente de querer llegar y no poder hacerlo porque pequeños grupos sin representación hacen estas cosas, luego si pasa algo son los primeros que salen a azuzar contra la violencia, condoliéndose con la víctima, propiciando movilizaciones y manifestaciones contra la represión. Es casi de memoria, uno los ve tan previsibles que sabe lo que van a decir y hacer, por momento son hasta aburridos. Porque vieron que siempre está bueno la sorpresa, la cosa diferente, pero no, por momentos hasta se tornan aburridos.

Es el compromiso que tenemos. Nunca hubo esta libertad, ni siquiera en los albores de la democracia. Yo escucho a algunos dirigentes de algún partido político, y recuerdo cuando los canales de televisión en su totalidad estaban en manos del Estado, no éramos nosotros Gobierno, sin embargo había personajes, que tampoco simpatizan demasiado con nosotros, que no podían estar en los medios de comunicación porque al entonces partido gobernante no le gustaban. También recuerdo cuando se decretó el estado de sitio y se ordenó la detención de muchos periodistas, algunos que tampoco concuerdo ideológicamente con ellos.

Pero la verdad es que hemos ido avanzando los argentinos en la construcción democrática. Creo que junto, también hay que reconocerlo, cuando se derogó la figura del desacato, o sea que ya cualquiera podía insultar a cualquier gobernante y no por eso merecer prisión, fue también un adelanto. Y el último, cuando nosotros enviamos el proyecto de ley que fue sancionado por el Congreso Nacional para que nadie pudiera tener pena de cárcel por las cosas que dijera o que quisiera decir.

Y si se me permite el atrevimiento, me lo voy a tomar, después de tanto, si se han atrevido tanto conmigo que por qué no me voy a poder a atrever un poquito yo. (Aplausos) Si hay algún ícono o algo para ver dónde queda expresada con mayor densidad y con mayor amplitud la libertad de expresión y lo que se puede hacer en la República Argentina, desde los medios, desde la calle, desde donde quieran, es esta Presidenta. Yo no recuerdo en la historia de la República Argentina las cosas que se han dicho sobre mi persona, o se han hecho desde los medios de comunicación, desde partir la pantalla cuando hablaba yo como Presidenta y ponían a otro dirigente de alguna patronal a hacer morisquetas. ¿Ustedes se imaginan en los Estados Unidos que esté hablando el Presidente, le corten y aparezca alguien haciendo morisquetas? Ni en Chile, ni en Uruguay, ni en Brasil, ni en ninguna parte. Pero es bueno, es bueno porque permite demostrar en toda su extensión y en toda su intensidad el grado de libertades que vivimos, aún a costa de ser insultada, agraviada, descalificada, y ni siquiera desde la política, muchas veces desde la propia condición de género. No importa, vale la pena vivir en una sociedad con esta libertad de expresión, lo que sería bueno es que todos consideraran la libertad de expresión para todos, porque me parece que algunos se creen propietarios de la libertad de expresión y que solamente ellos pueden tener derecho a hablar del otro o sobre los otros. (Aplausos)

Y esto no me parece que sea así, no me parece que haya una categoría especial de ciudadanos que esté por sobre los otros, sino está la Presidenta por sobre nadie por qué los demás. Porque podrían decir los abogados, los médicos, las enfermeras, los trabajadores, los dirigentes sindicales que no hablen de ellos. No, a ver si nos entendemos, la libertad de expresión es para todos en la República Argentina, para todos. (Aplausos)

Están los que marchaban con carteles en que yo aparecía con algunos adjetivos calificativos no muy santos, ¿usted vieron que me enojara? No, son las reglas del juego en la verdadera sociedad democrática y ante las verdaderas personas democráticas.

Perdoname Hebe que me haya tomado este tiempo para reflexionar acerca estas cosas y que lo haya hecho en este lugar, que además es muy simbólico porque acá se enterraron varias cosas: la libertad de expresión, acá se enterró la economía argentina, acá se enterró la posibilidad de una sociedad más justa y equitativa, y ahora estamos juntos celebrando. Veía el documental donde entraron bailando las murgas y los candombes cuando se hicieron cargo las Madres de esta parte que les corresponde, la verdad es que me parece todo un símbolo. Y si había alguien en la República Argentina que tenía derecho a tener un lugar aquí eran ustedes, no lo duden. (Aplausos).

Por eso estoy muy feliz de estar acompañándolas hoy aquí, en el 33 aniversario de la primera marcha, no es un día cualquiera, no es que vine el 30 de abril porque cayó viernes y venía el fin de semana, no, estoy aquí hoy porque hace 33 años exactamente, (aplausos), que un grupo de mujeres sin experiencia política, sin ningún grado de participación en el proceso que se vivía en aquellos años en la República Argentina, más allá de la militancia de sus hijos, se lanzaron a la calle a buscarlos, y buscándolos a ellos encontraron y construyeron la democracia, y construyendo y encontrando la democracia nos dieron la posibilidad esta que tenemos hoy, de que todos y cada uno de nosotros vivamos en una Argentina plural, democrática, ruidosa, sí ruidosa, pero por sobre todas las cosas con la posibilidad de expresarnos libremente.

Por eso Hebe nada de gracias ni a esta Presidenta, ni al anterior, ni a ninguno, a nadie. Esto lo hicieron ustedes y es de ustedes, las gracias son de nosotros hacia ustedes.

Muchas gracias y muy buenos días a todos y a todas. (Aplausos)