Discurso del Presidente Javier Milei en la Sesión Plenaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la XXX Cumbre Iberoamericana, en Madrid

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Discurso del Presidente Javier Milei en la Sesión Plenaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la XXX Cumbre Iberoamericana, en Madrid.

Buenos días a todos. Su Majestad, el Rey Don Felipe VI. Señores Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica. Señor Secretario General de la SEGIB, Andrés Allamand. Antes de comenzar, quiero expresar en nombre del Pueblo y del gobierno argentino, nuestro más sentido pésame por las 69 víctimas del reciente accidente ferroviario en Toledo, entre ellas, dos argentinos. Acompañamos con respeto el dolor de sus familias y deseamos una pronta recuperación a los heridos, en este momento de dolor la Argentina está junto al pueblo español.

Agradezco al Reino de España la invitación a esta cumbre y la dedicación con la que ejerció la secretaría Pro tempore. Gracias a la perseverancia de Su Majestad, este espacio pudo convertirse en un lugar donde nuestros países pueden trabajar juntos. Celebro también la elección de Andrés Delich como Secretario General de la Organización de Estados iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

En Guadalajara, en 1991, nuestras naciones fundaron esta conferencia sobre un compromiso irrenunciable con la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Esos principios guían hoy a nuestro Gobierno. Defendemos sin concesiones el derecho a la vida, la libertad de cada individuo para elegir su destino y la propiedad privada. Esas convicciones nacen en nuestras raíces occidentales. España y Portugal extendieron en América una tradición judía cristiana cuyos valores establecen la dignidad de la persona. La Escuela de Salamanca llevó esa cosmovisión a la economía. Sus pensadores establecieron que el consentimiento de todas las partes es lo que legitima los contratos. Martín de Azpilcueta advirtió además como el exceso de oferta de una moneda podía erosionar su poder adquisitivo. Fueron pioneros en poner la justicia en el centro de las decisiones económicas y por eso el liberalismo económico tiene una enorme deuda intelectual con España.

Siglos después, esa defensa de la persona volvió a irse en la voz de Salvador de Madariaga, quien afirmó, en versión adaptada los tiempos de hoy, la libertad es el plan del espíritu y advirtió que el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía. Ambas doctrinas, concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política. La máxima fascista, todo en el Estado, nada fuera el Estado, nada contra el Estado describe a los Estados socialistas. Y estas equivalencias entre socialistas y fascistas, no es casual, comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento.

Es más, digamos que los fascistas, estén a la derecha de la extrema izquierda, no hace que dejen de ser socialistas y que alguien que está en la derecha no es extrema derecha sino que está mostrando la posición de la extrema izquierda. Como dije días atrás aquí en Madrid, esa pretensión que sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa. Por eso, quiero señalar ante los jefes de Estado y de Gobierno, la responsabilidad que nos corresponde. La libertad se defiende sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder. Nuestro Gobierno heredó la expresión extrema y el intervencionismo estatal. Un déficit consolidado de 15 puntos del PBI y una economía obsoleta por regulaciones ridículas. Nuestro punto de partida fue desactivar una catástrofe de dimensiones bíblicas entre augurios de fracaso de quienes habían sembrado la crisis.

Aunque todos dijeron que era imposible, asumimos el mandato de los argentinos. En un mes eliminamos cinco puntos de déficit en el Tesoro y en seis meses eliminamos el déficit en el Banco Central. Algo sin precedentes. Así el Tesoro dejó de financiarse con emisión y además pudimos bajar impuestos por cuatro puntos del PBI. Además, desmontamos más de 18.000 regulaciones que ahogaban la iniciativa privada y, gracias al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, logramos solicitudes de admisión por más de 210 mil millones de dólares en sectores claves. Un récord absoluto para nuestro país.
Sin embargo, la posibilidad de cambiar el rumbo aún no está al alcance de todos los ciudadanos de nuestra región, hay regímenes que invocan los Derechos Humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa. Aun así, las últimas elecciones en Chile, Colombia y Perú impulsan una revelación una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder. El espíritu liberal sigue vivo y hoy la Argentina demuestra que ese avance es posible, respalda con firmeza los gobiernos decididos a recorrer ese camino.

La misma exigencia responsabilidad, rige para los organismos multilaterales que integramos. Cada programa debe justificar los recursos que recibe y evitar la superposición de mandatos y responsabilidades, la única manera de construir un futuro libre es a través de la responsabilidad de las políticas y este futuro que queremos para nuestros hijos, también exige defender los derechos y el patrimonio nuestra Nación. Por este motivo, para los argentinos, Malvinas es una causa sagrada y por eso recuerdo aquí, en España, que de acuerdo con el principio de uti possidetis iuris, la Argentina heredó de España los títulos de soberanía sobre las Islas Malvinas y los reafirmó mediante numerosos actos de gobierno.

Agradezco a los países de esta comunidad el respaldo del comunicado especial sobre la cuestión de las Islas Malvinas y el apoyo a la reanudación de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido. El avance del proyecto Sea Lion agrava esta controversia. El Reino Unido, abusando de la situación de facto de su ocupación ilegal, impulsa la explotación de hidrocarburos mediante licencias ilegales e ilegítimas otorgados a las firmas Rockhopper y Navitas. Esas actividades comprometen recursos naturales que pertenecen a los argentinos y contradicen la resolución 3149 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que insta a ambas partes a abstenerse a introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras se resuelve. Frente a esta amenaza, dispuso una estrategia que articula la acción diplomática con los instrumentos administrativos y judiciales que ofrece nuestra legislación.

Activamos procedimientos sancionatorios y presentamos denuncias penales contra las compañías involucradas y sus directivos. Nuestro Gobierno hará valer los derechos argentinos con toda la firmeza que permite la ley. En el plano internacional, iniciamos un arbitraje contra el Reino Unido conforme al anexo 7 de la convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar relativo a la explotación de hidrocarburos en el Atlántico sudoccidental. Solicitamos al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, entre otras medidas provisionales, que se impida el inicio o la continuación de la explotación del proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.
Estas decisiones responden al objetivo permanente e irrenunciable de recuperar el ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Lo procuramos por medios pacíficos y conforme al derecho internacional. Al gobierno británico le reiteramos nuestra disposición a negociar de acuerdo con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Londres tiene aquí la oportunidad de practicar el respeto por las reglas internacionales que con tanta frecuencia recomienda el resto del mundo. Majestad, señores jefes de Gobierno y de Estado, nuestras decisiones marcarán cuánto espacio tendrá la próxima generación para crear y prosperar. Por eso, convoco a los líderes de Iberoamérica a poner la autoridad que recibimos de los ciudadanos al servicio de su libertad.

La Argentina está lista para impulsar este camino junto a quienes quieran dejar atrás la decadencia. Vamos a devolverle a nuestros países la ambición de alcanzar la grandeza que su historia merece. Que Dios bendiga a nuestras naciones, que las fuerzas del cielo nos acompañen y muchas gracias a todos.