Discurso del Presidente Javier Milei en la Universidad Torcuato Di Tella

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Discurso del Presidente Javier Milei en la Universidad Torcuato Di Tella

¡Hola a todos! Si no arranco así acá ¿dónde voy a arrancar?

Bueno, en primer lugar, deseo dar las gracias por esta invitación. Me siento muy honrado por la organización que hicieron ustedes para que pudiera venir, y muy agradecido porque las autoridades permitieron que esto sea posible.

Di Tella es una casa de la que tengo los mejores recuerdos. Fue un momento en mi vida en que lo pasé muy bien, donde tuve profesores extraordinarios, y que verdaderamente han marcado mi vida profesional para bien. Así es que, en principio, lo primero que tengo para decir es: muchas gracias a todos ustedes y a esta casa por volver a recibirme. Así que gracias. Gracias a todos.

Respecto a la charla de hoy, básicamente vamos a hacerla en dos partes. En la primera, yo voy a estar exponiendo, y en la segunda, ustedes me preguntan lo que se les canta literalmente… bueno, soy Milei: el culo.

Dicho esto, el tema de la charla de hoy es la moral como política de Estado. Es decir, lo que voy a comentarles es el modo en el cual tomo decisiones. Es decir, cómo está basado mi proceso decisorio.

De hecho, si esos seres de muy corto coeficiente intelectual y cargados de malas intenciones, llamados periodistas -el 95%-, se tomaran un minuto en escuchar algunas de las cosas que digo, entenderían el proceso decisorio y no dirían las estupideces que dicen.

Pero, más allá de eso, como vengo acá y estoy con gente que usa el cerebro, es más gratificante y más cómodo el proceso. Y después ustedes me preguntan. Listo, no tiene mayor misterio.

La moral como política de Estado de hecho es mi próximo libro. Va a estar siendo publicado en la segunda mitad de noviembre. Son tres tomos. El primer tomo son 250 hojas, donde 50 son apéndices de artículos que hacen al background teórico sobre el que tomamos decisiones. De hecho, dentro de esos artículos, está el artículo que hicimos con Demian.

El tomo dos es idénticamente igual en formato, 200 hojas más 50 de apéndice. El tomo uno describe cómo yo llegué al concepto de la moral como política de Estado. Son un conjunto de discursos en los cuales yo voy llegando a esa idea de la moral como política de Estado, que queda plasmada en mi discurso de Davos 2026. O sea, de enero de este año.

Y el segundo tomo son los discursos donde yo explico cómo se aplica este concepto a la toma de decisiones.

Pero como les dije, el libro tiene tres tomos. Y lo interesante es qué tiene el tomo tres. Bueno, el tomo tres es la bitácora de lo que hicimos durante los 30 primeros meses de gobierno. Es una bitácora que tiene básicamente cada una de las medidas que se tomó, o sea, un punteo. Y ese punteo son 400 hojas. O sea, de medidas… no es que está cada medida explicada, es el nombre de la medida.

Dicho esto, si ustedes lo pusieran en un rollo con la letra de los prospectos médicos, tiene 20 metros. Si lo pusieran en el formato de una letra normal, tiene 80 metros. Y si lo ponemos en las letras que uso yo para los discursos, que necesito las muletas oculares, tiene algo así como más de 160 metros.

Con lo cual, muestra todo lo que estuvimos haciendo durante 30 meses. Es más, durante diciembre van a estar apareciendo, además, ocho libros más, complementándolo, que son los de cada ministerio.

De hecho, ayer a la mañana, con el Doctor Sturzenegger, terminamos todos los detalles del libro sobre el Ministerio de Desregulación. Así es que, como verán, va a ser una obra muy importante. Son 11 tomos que describen los 30 primeros meses de este gobierno.

Entonces, ¿de qué se trata la moral como política de Estado? Cuando a uno le toca una responsabilidad como la que me toca a mí, que es la de guiar los destinos de un país, ustedes no pueden estar en los detalles, eso es imposible. De hecho, es muy raro que yo hable con alguien que no sea un ministro. Es decir, en general, solamente trabajo con los ministros y eso, además, me demanda 16 horas por día. Con lo cual, se imaginarán que no es un problema que… no quiere decir que igual no hable con otras líneas. En general, sí puedo hablar con otras líneas, por ejemplo, con la gente de Economía. A muchos ustedes lo conocen. Pero es porque es una materia que entiendo un poquito más que las otras.

Pero, al margen de eso, al menos en mi caso, lo que yo hago es determinar el norte, es decir, a dónde queremos ir. Y del paquete de herramientas, hay una parte del conjunto de herramientas que no se pueden usar. Literalmente no se pueden usar. Está prohibido usar determinadas herramientas.

Ejemplo: ¿queremos bajar la inflación? Sí. ¿Controles de precios? Ni a palos. Expropiaciones, ni a palos. ¿Sí? Y eso tiene un sentido, y eso ahora también lo voy a explicar.

Cuando yo hablo de la moral como política de Estado, son tres grandes bloques. Hay un primer bloque que tiene que ver con los valores éticos y morales. Lo que nosotros, en el fondo, llamamos los valores de Occidente. Hay un segundo bloque que tiene que ver con la eficiencia. Y hay un tercer bloque que tiene que ver con el utilitarismo político.

Lo que nosotros decimos es que si estas tres situaciones, ordenadas desde arriba hacia abajo… Cuando la política se construye con ese criterio, ustedes toman las medidas correctas, que son eficientes, que son justas, y eso además debería generar resultados electorales positivos. Sin embargo, la inversa no es cierta.

Dentro de lo que nosotros tomamos y consideramos como los valores de Occidente, la base de lo que nosotros consideramos que es justo, hay cuatro bloques. El primero es el pensamiento de los griegos. Nuestra principal fuente como Occidente son los griegos, donde ponemos la razón en el centro del pensamiento. De hecho, cuando ustedes repasan las distintas contribuciones que han hecho los griegos, la realidad es que, a partir del descubrimiento de la geometría, a partir de codificar los sonidos en la escritura, las consecuencias de ello fue poner el razonamiento, la razón en el centro de todo; y que todas las cosas tenían que ser deducidas. Nada venía tirado de la galera.

Es más, revisando uno de los libros sobre la historia de Occidente, el avance que tenían los griegos era tan importante que hasta tenían la base de lo que después, muchos años más tarde, descubrió James Watt, que era la máquina de vapor. Es decir, tenían el mismo sistema y lo utilizaban para el manejo de títeres y para divertir a las clases más elevadas, por decirlo de alguna manera. Recuerden que en Grecia había esclavitud. Y, además hasta justificaban la esclavitud, porque decían que necesitaban los esclavos para que hicieran las tareas manuales para que ellos se pudieran dedicar a pensar.
Y, además, también es interesante cómo los griegos iban presentando los problemas, cómo enfocaban y resolvían los problemas. Cada una de las historias que ustedes leen de los griegos, detrás de ello tiene un problema que hay que resolver.

Uno de los casos que a mí me parece más interesante es la historia de Filoctetes, en el caso de Troya. Digamos que había que conquistar Troya. Filoctetes había sido picado por una serpiente y sus pies tenían mucho, pero muchísimo olor, un olor insoportable. Cosa que a mí no me pasaría porque no tengo olfato. Eso se los comento porque una de esas basuras ensobradas con micrófono dijo que yo un día le tiré el plato por la cabeza a un mozo porque olí y no me gustaba el olor, pero, no, no tengo olfato. O sea, para que más o menos vean lo que mienten. Dicho esto, entonces, generaba mucho olor. Entonces, cuando iban camino a Troya, Eliseo no soportaba más el olor y lo revolea en una isla a Filoctetes. Ahora, sucede que Filoctetes era el mejor arquero que tenían los griegos. Entonces, el problema era que si ustedes, por las características de Troya, querían atacarlo, los arqueros eran muy importantes, para que tiraran las flechas, las flechas con fuego y todo ese tipo de cosas. Por lo tanto, cuando Eliseo va a consultar con el oráculo, el oráculo le dice: no podés ganar si no lo tenés a Filoctetes. Y ahí es donde aparece el problema, porque Filoctetes no quería volver salvo que le pidiera perdón.

Entonces, esto es interesante, porque entonces ahora ustedes tienen que tomar una decisión. ¿Cuál es la decisión a tomar, a la luz de que Eliseo lo tiró en una isla? Entonces, una posibilidad es que, si a Eliseo le importaba tanto ganarle a Troya, era que le pidiera perdón a Filoctetes y ganarle. Claro, pero el ego a Eliseo no le permitía eso, porque se sentía como que frente al resto iba a perder autoridad. Por lo tanto, la verdad es que, si tanto le importaba eso a Eliseo, bueno, bancate el error, negro. Digo, te equivocaste. Ok. No te querés retractar. Ok. Perdé.

Esto es muy importante, porque esto ocurría mucho en el kirchnerismo, que cometía un error y frente al error ¿qué era lo que hacía? Redoblaba la apuesta. Es decir, intentaba corregir el error con otro error, y eso lo único que hace es alejarlos de la solución. Entonces, también importa mucho que hay adentro de las preferencias del que toma decisiones. Porque en una persona que solamente piensa en el poder entonces está claro que está dispuesto a cometer todos los errores que sean necesarios con tal de defender el poder, sin importar las consecuencias sobre 48 millones de seres humanos.

Ok, nosotros no pensamos así. O sea, nosotros consideramos que si nos equivocamos hay que corregir y seguir adelante porque no te puede llevar a ningún lado positivo reincidir sobre el error o querer redoblar la apuesta sobre un error.

Ahora, claramente, ahí pareciera que había, que estaban esas dos opciones para Eliseo: pedirle perdón a Filoctetes, o sea, bancarse el costo frente a sus pares, y ganar; o bancarse las consecuencias de haberlo tirado en la isla y perder. Bueno, aparece una solución intermedia. La solución intermedia es que lo manda a Patroclo, al sobrino de Aquiles, le dice que le va a pedir perdón, lo sube al barco y lo trae. Y entonces, burlan al oráculo y ganan. La realidad es que eso, esa solución es inmoral, porque está basada en una mentira. Por lo tanto, ustedes no van a poder construir nada positivo con alguien como Eliseo, porque es un mentiroso. Entonces, la realidad es que termina siendo una victoria pírrica, porque sí, ganó, pero después de eso evidentemente no lo va a poder sostener. Eso también es un tema no menor al momento de tomar decisiones, porque ustedes ahí se enfrentan a una situación donde, sí, ganaron una partida; pero van a terminar perdiendo el juego. Lo van a perder.

Entonces, también, de vuelta, empieza a entrar el rol de para qué uno quiere estar acá. Es decir, yo ayer escuchaba un fragmento del programa maravilloso que hace Julieta Tarrés con Malena de los Ríos en Neura, que invitan a una persona; y que muestra lo trastocado que están los valores de los políticos. Dice que él venía de la academia, y que en la academia lo importante era tener razón. Primer punto, en la academia lo importante no es tener razón, en mi opinión. En la academia lo importante no es tener razón, lo importante es la búsqueda de la verdad. Y en ese camino podemos estar equivocados o no. Y todo ese proceso de prueba y error es lo que deriva en el conocimiento, y el conocimiento es lo que nos acerca a la verdad. Bueno, esta persona le decía que lo importante era tener razón, lo cual, en principio, muestra algún tipo de problema.

La otra cuestión no menor, es que dijo que en la política lo importante es ganar elecciones. Y me consta, porque esa charla yo la he tenido con esa persona. Y eso significa que es una persona que está dispuesta a mentir y decir cualquier barbaridad acerca de sus oponentes con tal de ganar una elección. Es decir que lo que les importa es el poder. Es decir, en el fondo, lo que están viendo es un ser desagradable, detestable, ególatra, y que lo único que le importa es el poder. Y después dicen que yo soy peligroso… Menos mal.

Yo soy peligroso para el status quo. Digo, los periodistas me odian porque les corté la pauta oficial, porque son unos corruptos, en general. Son unos corruptos. Entonces como les corté la pauta oficial, me odian. Ese es el primer motivo por el que me odian. Segundo, me odian porque son de izquierda, que no vendría a ser justamente mi posición ideológica. Después hay algunas cuestiones más por las que me odian, que no vienen al caso. Pero, es más, probablemente yo tenga algunos cuantos motivos adicionales para que me odien. Pero esos me los guardo, que lo vayan descubriendo.

Pero al margen de eso, a lo que voy es que esa solución de mandarlo a Patroclo a traerlo a Filoctetes y engañarlo, eso tampoco es una solución. Porque supongan que cuando lo tiraron en la isla a Filoctetes, Filoctetes sé hubiera muerto. Con lo cual la derrota era inexorable. Pero a lo que quiero ir, que es que aun cuando Eliseo haya ganado, perdió. Ninguno de sus pares va a respetar a un tipo que, para construir una victoria, estuvo engañando a la gente. Eso tarde o temprano tiene que terminar mal. Bueno, ese tipo de razonamientos están en los pensadores griegos, y eso a mí me parece extremadamente importante. Este es el primer punto.

El segundo punto, dentro del bloque uno, es el derecho romano. Es decir, los romanos básicamente no inventaron casi nada. Pero tomaron todo de los griegos y lo que dijeron es: acá lo que se necesita es orden. Y para que haya orden, ¿qué es lo que hicieron? Inventaron el derecho. Y ese derecho, básicamente, las características que tiene… ellos decían que ese derecho tenía que ser --como tenían la vocación imperial--, tenía que ser válido en todos los lugares. Y así es que ellos llegan a la concepción del derecho natural. Si ustedes se fijan, nosotros tenemos continuas referencias al derecho natural. Y no es un tema menor, porque cuando una ley… algo puede ser legal y no ser legítimo. Es decir, no me importa si es legal o no. Lo que me importa es si es legítimo. Porque yo podría hacer una ley donde permito una determinada aberración, cosa que ha pasado a lo largo de la historia de la humanidad, y eso no lo hace legítimo. Es decir, ustedes podrían ir contra la libertad, o podrían ir contra la vida misma, ponerlo en una ley, eso lo puede hacer legal, pero sigue siendo ilegítimo.

De hecho, en el derecho natural los dos principales derechos son a la libertad y a la vida. De hecho, la propiedad es un derecho adquirido que sale de John Locke. Pero si ustedes miran la esencia de John Locke, John Locke también es un heredero de los estoicos; o sea, es un heredero de los filósofos romanos, que sus pensamientos derivan de los filósofos griegos.

Fundamentalmente lo que desarrolla John Locke es el principio de apropiación originaria. Es decir, cuando ustedes encuentran algo, si ese algo no es de nadie, es de ustedes. O si una cosa que encuentran y ustedes lo mezclan con su trabajo, esa cosa es de ustedes. Bueno, estos temas no son menores. ¿Por qué? Porque eso va a tener que ver… va a jugar un rol muy importante en el bloque dos, que tiene que ver con la eficiencia.

El tercer punto tiene que ver con los estoicos, el rol de los estoicos. Para nosotros los estoicos son una guía. Digo, el mejor ejemplo de un pensador estoico… con muchas personas que acá estudian economía, o alguna rama en la economía… nuestro principal economista estoico, ¿quién es? Adam Smith. Adam Smith tenía un curso que era un curso de filosofía moral. Tenía cuatro partes ese curso. Tenía una parte de teología, donde Adam Smith no se expresaba mucho al respecto, porque las controversias religiosas en ese momento en Escocia no terminaban bien. De hecho, el propio David Hume, que era muy amigo de Adam Smith, lo padeció bastante ese problema por algunas reflexiones. Otros directamente terminaron asesinados, ejecutados. Por lo tanto, Adam Smith era bastante piola en eso y evitaba meterse en ese problema.

Por otra parte, tenía un segundo bloque, que era la parte de ética y moral, y en eso él desarrolla un libro para esa parte, que era la Teoría de los sentimientos morales. Y en la Teoría de los sentimientos morales, en el último capítulo, que es el ocho, él lo que presenta es un capítulo sobre la virtud.

La virtud básicamente no difiere mucho, por ejemplo, de lo que le pide al Creador el Rey Salomón, al momento de heredar el trono de David, que pide sabiduría para distinguir entre el bien y el mal, coraje para elegir el bien, templanza para mantenerse en la línea del bien; y cuando le toca ponerse los zapatos que me tocaron a mí, justicia, para tomar decisiones justas. En el caso de Adam Smith, el tema de la sabiduría, él la llama prudencia, pero el concepto básicamente es el mismo. Lo que es el coraje y la templanza, él lo sintetiza en el self-command, que vendría a ser algo así como el autocontrol. Obviamente, pone el rol de la justicia, y después agrega la benevolencia. Es decir, también toma cuatro virtudes, nada más que coraje y templanza la pone en el self-command.

Entonces, la benevolencia… pero la benevolencia es muy interesante, cómo miraba la cuestión de la benevolencia Adam Smith, es decir la caridad es con la propia, no con la ajena. Hay una frase de Murray Newton Rothbard, que es maravillosa. Dice: es increíble todo lo generoso que se puede ser, y caritativo, cuando el bolsillo es el de otro. Bueno, eso Adam Smith, ya lo tenía claro. Es más, cuando ustedes miran la parte 3 del curso de Adam Smith, que era la economía política, él para esa parte escribe este libro tan famoso que se llama Sobre la naturaleza y las causas de las riquezas de las naciones. Para nosotros, los conocidos, La riqueza de las naciones de papá. Porque a partir de ahí la economía nació como ciencia formal. Les aviso que los griegos estas cosas ya las analizaban también. O sea, van y leen Jenofonte y el tipo tenía claro hasta la noción de intertemporalidad, de cómo crear riqueza… Habrán escuchado alguna vez esa frase que dice que el ojo del amo engorda el ganado. Bueno, eso es de Jenofonte, o sea, que los griegos estas cosas ya las entendían muy bien.

Pero lo interesante es que este desarrollo de Adam Smith, acerca de la economía, no es ajeno a las cuestiones morales. Este es un tema no menor. En general, no lo exploramos de esta manera, pero uno debería contemplar toda la obra completa de Adam Smith para tener en claro qué era lo que buscaba Adam Smith en ese libro. Y no sólo eso, es más, también es muy útil entender qué era lo que discutía la Ilustración escocesa, cuáles eran sus enfoques, qué era lo que se discutía en ese momento en Escocia, porque eso es lo que permite entender la forma en la cual pensaban estos grandes pensadores.

Dicho esto, es más, ese libro, el cuarto libro, es sobre la jurisprudencia. No es de jurisprudencia en los términos en los cuales nosotros los entendemos. Una de las cosas que sugiero a aquellos que a partir de ahora tengan ganas y motivación de leer a Adam Smith: Adam Smith era un tipo de un nivel de erudición muy importante y era un obsesivo en la elección de las palabras. Entonces, no vayan a creer que las cosas, que los términos que usa Adam Smith sean perfectamente asimilables a lo que pensamos hoy. Uno de ellos es la jurisprudencia. Adam Smith estaba elaborando su libro sobre jurisprudencia. Básicamente hoy sería lo que estudiamos en filosofía del derecho para Adam Smith la jurisprudencia, para tenerlo claro. Pero él no lo terminó de escribir, le pidió a sus amigos que lo quemaran ese libro. Efectivamente ese grupo de amigos quemó ese libro, pero quedaron los apuntes, y a partir de ahí se pudo reconstruir lo que hizo Adam Smith.

Después también hay otro conjunto de ensayos que a otros amigos le pidió que los quemaran y no lo hicieron, y esos también están compilados, que es ahí donde, además, entendemos que Adam Smith era alguien que entendía muchísimo de matemática. O sea, sabía de matemática. Adam Smith era claramente un fanático de Newton, pero no más o menos, era termo de Newton. O sea, termo. Y de hecho escribió un artículo sobre astronomía, y esto es importante porque tiene que ver con la naturaleza del modelo que él desarrolla en La riqueza de las Naciones y de por qué él se ve forzado a crear la teoría del valor-trabajo, con todos los problemas que eso después trae acarreados. Pero él tenía claro que los árboles no crecían hasta el infinito y usar la hipótesis de los rendimientos crecientes, o sea, bajo la metáfora --que tampoco era tanto metáfora, porque era de la observación práctica-- de la idea de la fábrica de alfileres.

Es más, si ustedes se paran al momento de la obra de Adam Smith, o si quieren, se corren algunos años después y miran a Malthus y van a hacer la econometría, la econometría, ¿a quién le hubiera dado la razón? ¿a Malthus o a Adam Smith? Les aviso que la econometría le hubiera dado por goleada la razón a Malthus, no a Adam Smith. Y le hubiera dado la razón en ese momento a todos los tecnopesimistas. Pero hay también un dato muy importante, porque la máquina de vapor que desarrolla James Watt, el que le da un lugar en la universidad para que lo pueda hacer, era Adam Smith. O sea que Adam Smith no sólo que la estaba viendo, sino que además estaba viendo cómo evolucionaba la ciencia, y no es casualidad lo que hizo.

Salido del apartado de los estoicos, entonces, cuál es el rol… cuál es el cuarto punto. El cuarto punto son los valores judeo-cristianos. Y esto tiene dos dimensiones: tiene una dimensión acerca de lo que es justo, y tiene una dimensión acerca de la libertad.

La dimensión acerca de la libertad es: tanto en Grecia como en Roma, no había lugar para la libertad, y necesitaban de los esclavos como mecanismo para producir. Pero qué es lo que sucede: al ser esclavos, no les importaba si tenían que usar uno, dos, doscientos… les daba lo mismo. Es decir, tanto para los griegos como para los romanos, los esclavos eran asimilables a una máquina. Y eso hacía que no les importara el nivel de productividad; no había una cuestión acerca del nivel de productividad. Es más, de hecho, los confinaban solamente a tareas manuales, tareas operativas, solamente destinadas a satisfacer las necesidades de los que eran los dueños. Esto es un tema no menor, porque ese desprecio por esas artes manuales es lo que hace que, por ejemplo, en Grecia tenían las bases de la máquina a vapor y no la desarrollan para ser más productivos, la desarrollan para desarrollar una máquina que sirve a los efectos de entretener a estos tipos con títeres. O sea, es fuerte el efecto.

Entonces, ¿cuál es el rol, si ustedes quieren, del cristianismo o de los valores judeocristianos? Que su irrupción entra de lleno entre el siglo III y el siglo IV. Es la idea de que todos somos creados iguales, que todos somos iguales ante la ley, que todos somos hijos de Dios, que todos tenemos derechos inalienables; entonces la libertad pasa a ser un valor.

Al darse esa situación, cambia la visión sobre los esclavos, y empieza a ganar lugar la libertad; y en la medida que empieza a ganar lugar la libertad, todas esas actividades manuales pasan a ser valoradas. Pasa a tener un rol fundamental, por ejemplo, el comercio, que antes era una actividad que se despreciaba. Entonces, empiezan a florecer un montón de actividades. De hecho, durante la Edad Media, que se piensa y se ve como una edad oscura, está llena de inventos. Es más, toda esta concatenación de inventos los lleva hasta el papel y la imprenta de Gutenberg. Y cuando llega la imprenta de Gutenberg y el conocimiento se empieza a esparcir de manera profunda por todo el mundo, la consecuencia natural de ello es que aparece el Renacimiento.

Por eso, cuando aparece el Renacimiento, y ustedes vuelven a los griegos y vuelven a los romanos, reaparecen los estoicos. Entonces aparece, en esa línea, por ejemplo, de vuelta, John Locke. Y en esa misma línea lo tienen a Adam Smith. De hecho, el propio Adam Smith hablaba en griego antiguo y griego convencional. Y él leía los autores griegos en los originales. Y era un fanático de cómo construían las palabras. Adam Smith era un personaje bastante obsesivo. Se imaginarán que no es algo por lo cual lo voy a criticar. Entonces, ahí, en ese contexto, la llegada del cristianismo lo que permite es abrir las puertas de la libertad. Y eso después es lo que trajo la explosión de creación de riqueza.

Otra forma también de mirar este problema es que no aceptamos, en general, el relativismo moral respecto a algunos parámetros, por decirlo de alguna manera. Entonces, ese relativismo moral que nosotros no aceptamos, no quiere decir que se nos va a ocurrir ir a la India y decirle: che, vayan y coman carne, coman vaca. No se nos ocurre una cosa así. No estamos hablando de estupideces. O sea, soy loco, pero no como vidrio, ¿ok? O no se me ocurriría ir a una comunidad judía ortodoxa y decirles que tendrían que ponerse a comer sándwiches de jamón crudo. O sea, no estamos pensando en ese tipo de estupideces. Estamos pensando en que hay algún conjunto de valores que no son negociables.

El primer valor no negociable es la libertad. O sea, la libertad no está en discusión. No aceptamos violentar la libertad. Es el primer punto. Tampoco aceptamos el asesinato. Es decir, el respeto a la vida no está en discusión. El respeto a la propiedad no está en discusión. O sea, no robarás. Y no está en discusión la palabra. Es decir, no levantarás falso testimonio. Si ustedes se fijan, ese conjunto de valores, la libertad, la vida, la propiedad y la palabra/contratos, eso ya está expresado en los diez mandamientos. es decir, cuando ustedes leen la Torá, digamos, en el Pentateuco, que son los cinco primeros libros, en el segundo libro, que es Shemot si lo quieren en hebreo, en español es Éxodo, que es la hazaña libertadora más importante en la historia de la humanidad; porque un par de hermanos se plantaron frente al faraón, que era el equivalente a la suma de Estados Unidos, China y Rusia, vendría a ser el equivalente de hoy, y se plantaron dos hermanos y le dijeron: che, liberá a mi pueblo. Es una historia fuerte.

Al margen de eso, en la Parasha Itro, que es cuando describe el momento en el cual Moisés sube al monte Sinaí y después baja con las tablas, ustedes ahí, dentro de los diez mandamientos, estos cuatro puntos que yo les digo, están ahí adentro. De hecho, el primer mandamiento es una proclamación de la libertad, porque dice: yo soy tu Dios, el que te sacó de la esclavitud, el que te sacó de Egipto. Es decir, el primer mandamiento tiene una referencia obligada a la libertad. Ni que hablar del no matarás, no robarás o no levantarás falso testimonio. Entonces, esos valores no son negociables. Y cuando uno va a tomar una medida de política económica o de política pública, esos valores no están sujetos a discusión.

Nosotros cuando decidimos emprender el programa de estabilización, frente a los cinco puntos de déficit fiscal en el Tesoro, la decisión no fue subir los impuestos; la decisión fue bajar el gasto público. Esencialmente porque creíamos que el déficit fiscal era inmoral. Porque si yo tengo déficit fiscal, lo tengo que financiar. Y si lo financio con deuda, significa que la fiesta de hoy la van a pagar mis hijos, mis nietos y la van a pagar hasta generaciones que ni siquiera han nacido todavía. Es decir, es una aberración, es una inmoralidad. La deuda es una cosa verdaderamente espantosa. Digo, no para el caso de un individuo, para el caso de la empresa… pero sí como elemento del Estado, porque el Estado se financia con impuestos, que es una fuente coactiva de ingresos. Es decir ¿por qué se llaman impuestos…? Yo me niego a llamarle al pagador de impuestos “contribuyente”. No, no, no, son pagadores de impuestos. Y los impuestos son un robo. Y lo digo yo, como Jefe de Estado. Por ende, no solo que hemos bajado el gasto público, sino que lo bajamos tanto que además bajamos más de tres puntos del PBI; casi cuatro puntos del PBI bajamos de impuestos.

Si nosotros logramos mantener nuestro programa y los argentinos decidieran acompañarnos el año que viene, hasta el 2031 le estaríamos devolviendo a los argentinos 500 mil millones de dólares en baja de impuestos. Vaya que eso sí es liberarlos de la carga de los impuestos, que son un robo.

Ahora, no solo es el tema de la deuda, porque la otra es que podría haber emitido. Emitir dinero también es deuda, es deuda del Banco Central. Por lo tanto, no es cierto que no es deuda. Sí, es deuda. Y lo que genera es una falsificación, es una estafa. Y eso también está mal, porque es robar. Es decir, si yo tengo una economía que me muevo con monedas de oro, y de repente viene un amigo y me consigue la forma de transformar el plástico en oro sin que nadie se dé cuenta, y yo empiezo a agarrar plástico y convertirlo en supuesto oro, y lo tiro en la calle y se los cambio como si fuera oro, los estoy estafando. Bueno, para nosotros estafar está mal, robar está mal. Por lo tanto, financiar el déficit con emisión monetaria es una estafa. Además, eso genera inflación, y es un impuesto absolutamente regresivo, porque le pega con más fuerza a los que menos tienen.

Ahora, llegamos y había un cuasi fiscal de 10 puntos del PBI. Digo, ¿cómo lo arregló el impresentable de Cavallo? Porque ya que le gusta criticar, vamos a hablar y vamos a tirar la verdad arriba de la mesa. Es muy fácil. ¿Saben cuál era la recomendación de Cavallo para eso? Expropiar. Claro, él trae una tradición de expropiar. Él nacionalizó la deuda en el 82, de los que se habían jugado con el tipo de cambio, en aras de salvar. Qué interesante. Usó a todos los argentinos para pagar el rescate de los que se habían timbiado con el dólar. Me parece moralmente cuestionable. Digo, si se quieren ir al casino, vayan al casino. Ahora, si pierden, no le tienen por qué pasar la cuenta a otro. Eso es lo que hizo en el 82.

Antes de asumir como Ministro de Economía de Menem, le exigió a Erman González hacer el Plan Bónex. Así estabiliza a cualquiera. Imagínense que yo hubiera agarrado las cuatro bases monetarias que me vencían diariamente en el Banco Central, y las diez bases monetarias que tenía de deuda el Tesoro en peso venciendo todos los días, es decir, catorce bases monetarias, me podían haber multiplicado por quince la cantidad de dinero en un día. Claro, la fácil que es la que hizo Cavallo, expropiar. Claro, así estabiliza a cualquiera.

Claro, nosotros estuvimos seis meses a mercado remando para limpiar el balance del Banco Central a mercado. Nosotros no violentamos ni un solo contrato. ¿Por qué? Porque la propiedad se respeta. Este impresentable le cargó la cuenta de sus amigos empresarios a todos los argentinos en el 82. Antes le metió un Plan Bónex a todos los argentinos en el año 91 y en el año 2001 puso el corralito. Es interesante que hable de la libertad de este tipo cuando es responsable de las tres más grandes expropiaciones de la historia argentina. Entienden por qué a veces uno, digamos en criollo, se calienta por estas cosas.

Una de las cosas que me suele suceder es que cuando hago entrevistas para afuera vieron que hay un dicho que dice nadie es profeta en su tierra. Eso yo lo vivo a diario. Afuera me tratan bárbaro, acá todo es motivo para pegarme. Y si no, lo inventan. Pero bueno, ese es otro problema.

Entonces me suelen hacer esta pregunta ¿Qué recomendación le daría al Presidente X? Y la realidad es que no le puedo hacer ninguna recomendación a ningún Presidente del mundo. Porque básicamente la silla eléctrica en la que uno se siente es absolutamente idiosincrática. Entonces, ¿quién soy yo para dar una recomendación de lo que tienen que hacer en el país X, Y, Z? Tienen un montón de cuestiones de tradición cultural que uno puede llegar a dar una recomendación puede estar diciendo un disparate de un tamaño de una casa.

Pero al mismo tiempo… Es más, si ustedes me han escuchado, una de las cosas que yo digo es ya sea o se termina en el 2027 o en el 2031, después de eso yo me voy y me encierro en un campo y no me ven más. Me voy a dedicar a dar conferencias, me voy a quedar con mis hijitos de cuatro patas. No más. Porque, además, no solo que es idiosincrática la silla eléctrica de cada país, sino que es idiosincrática también la propia. Por lo tanto, bajo ningún punto de vista podría estar dándole recomendaciones a mi sucesor sea en el 2027 o sea en el 31. Yo espero que sea en el 31 porque así sigo acelerando más con las reformas, pero de vuelta eso lo van a decidir los argentinos. Pero más allá de eso, es absolutamente idiosincrática porque las restricciones que yo enfrento no son las que va a enfrentar mi sucesor. Por lo tanto, es bastante… no sé, poco apropiado.

Si ustedes se fijan, de hecho, yo no hago referencias a lo que tuvo que hacer cada gobierno. Yo agarré, llegué, tenía el quilombo que tenía fui y lo resolví, nada de estar llorando. De hecho, fíjense que creo que es tan inmoral la deuda que de cerca de 550 mil millones de dólares hoy es como 525 mil millones de dólares. La deuda en dólares total bajó, la consolidada. Obviamente que los “K” nunca cuentan la deuda del Banco Central. Evidentemente o estaban pensando en defaultearla, o estaban pensando en un Plan Bonex o estaban pensando en generar una pelota de emisión monetaria y rompernos la cabeza con una hiper. No sé qué estaban pensando, pero más allá de eso lo que cuenta es la deuda consolidada. Es más, si ustedes se fijan, de la deuda que hay hoy, 50 mil millones de dólares derivan del hecho de que la tasa de inflación le gana la tasa de devaluación. Y eso hace que la deuda que ajusta por CER, por inflación, suba en dólares. Si no habría 50 mil millones de dólares, menos de deuda todavía. Pero bueno, son los instrumentos que había. Así es que no lloramos por eso. Es el número que hay.

Dicho esto, entonces ahora vamos a la cuestión... Ah, bueno, había otra, por el tema del déficit. Sí, estaba la opción de subir impuestos. Bueno, nosotros no. De hecho, los bajamos. Así que la única alternativa era bajar el gasto público, no había otra alternativa. De hecho, la verdadera presión fiscal que enfrenta un gobierno es el tamaño del gasto público. Entonces, ustedes lo van a tener que financiar de alguna manera.

Dicho esto, vamos a la parte de la eficiencia. La eficiencia tiene dos dimensiones. Está la eficiencia estática y está la eficiencia dinámica. Respecto a la eficiencia estática, ahí aparecen mis conflictos con uno de los tipos que más detesto de la teoría económica, que es Wilfredo Pareto. De hecho, los desarrollos de Pareto fueron los que después se utilizaron en las bases del populismo. La distribución del ingreso, por ejemplo, que lleva el formato de un un chi al cuadrado, una log-normal o distribución Pareto, muestra que la mediana está por debajo de la media. Más o menos, o sea, debajo de la media vienen entre el 70 y el 80% de la población. Entonces, si ustedes hacen política diciendo que le van a sacar a los ricos, pónganle el 20%, para darle a los pobres, ustedes están…, la idea de la justicia social es apuntando a ganarse el favor del 80% de la población. Bueno, eso es profundamente inmoral, esa es la idea de la justicia social. Es un robo, porque ustedes le están robando al 20% para dárselo al 80%. Y además implica un trato desigual frente a la ley. Con lo cual la idea de la justicia social es un espanto, es una aberración moral. Es más, de hecho, va en contra de la Sagrada Escritura, porque yo que sepa, somos todos iguales ante la ley y robar está mal, como concepto. Por lo tanto, la justicia social como concepto es una cosa verdaderamente aberrante.

Digo, bueno, pero esas cosas fueron…, es como…, se tienen…, no sé, se juntan cuatro lobos y una gallina y se van a votar qué se cena hoy a la noche. Está claro. Dicho eso, vamos ahora a la cuestión de lo que es el óptimo de Pareto. El óptimo de Pareto es una situación en la cual supongan que ustedes pueden mejorar a alguien sin empeorar a otro. Bueno, si ustedes pueden mejorar a alguien sin empeorar a otro, eso no es una situación óptimo de Pareto. Si se hacen una mejora paretiana, mejoran a este que pueden empeorar sin lesionar a los otros, entonces es una mejora paretiana. Cuando esas mejoras se agotan, están en el óptimo de Pareto.

El problema con eso no parece algo muy alocado. Después habría que discutir los instrumentos para hacer eso. Yo me niego a pensar que sean inocuos, pero si fueran inocuos y se podría hacer sin estar tocando a nadie, la pregunta es por qué no lo hicieron antes los individuos. Pero ese es otro problema. El problema más complicado es en términos de teoría neoclásica. Es decir, los economistas veníamos bien con esto de que queríamos entender la naturaleza y el equilibrio, donde uno estudia si el equilibrio existe, si es único, si es estable. Hasta ahí eso no tiene nada particular que sea dañino. El problema radica en cuando le quisimos meter la idea de la eficiencia. Entonces quisimos tratar de entender la lógica de Adam Smith. La lógica de que cada uno guiado por su propio interés conduce al máximo interés general o bienestar general.

Y el problema es entonces que eso deriva de funciones que son óptimas. De individuos que maximizan y de empresas que maximizan. Entonces de la maximización de utilidad ustedes van a derivar demanda de bienes y oferta de factores. Y de la maximización de los beneficios van a sacar la demanda de insumos y van a sacar la oferta de bienes. Y si esas funciones son continuas, las funciones de exceso de demanda son continuas y si eso se da con conjuntos convexos, cerrados y acotados, entonces pueden aplicar, por ejemplo, en el caso de las funciones el teorema de punto fijo de Brouwer. Entonces el equilibrio existe, es único. Y además si suponemos algo bastante razonable, que los efectos directos son más fuertes que los indirectos y además el equilibrio es estable.

Digo, pero claro, como ahora le pusimos la noción de maximización, además es óptimo. Bueno, el primer problema que vamos a tener acá es que la idea entonces, tal como está presentado por los neoclásicos, se va de patadas la fábrica de alfileres con la idea de la mano invisible. Entonces, los economistas prefirieron quedarse con la mano invisible y dejaron de costado a Adam Smith y la idea de la fábrica de alfileres. El problema es que haber dejado de lado la fábrica de alfileres, implicó dejar de lado la idea de los rendimientos crecientes. Y cuando yo miro la serie del PBI per cápita, acorde a Madison, desde la era cristiana tiene la forma de un palo de hockey. Y digamos, desde el 1800 en adelante, la población se multiplicó por 10 veces y el PBI per cápita por 15, es decir, creció 150 veces, pero de vuelta todo el problema radica en... ahora hay rendimientos crecientes y nosotros, como salames, estamos asumiendo que los rendimientos son constantes en escala. Bueno, es un problema eso.

Ese problema, nosotros con Demian creemos que lo hemos resuelto en el paper este que hemos publicado, que tiene algunas características interesantes, porque nunca se pusieron a pensar en los modelos de equilibrio general que estamos asumiendo que los agentes son bipolares. Bueno, ahora me voy a poner el bonete de Robinson. Bueno, ahora voy a ser consumidor. Ahora me saco este bonete y ahora me voy a poner en el rol del empresario. ¿No les resulta raro? Bueno, es raro. Es una metáfora interesante para aproximar el problema, pero de ahí a creerse toda la cuestión de economía del bienestar es un problema enorme porque está mal modelados. Yo les hago una pregunta.

¿Quiénes son los dueños de las empresas? ¿Qué son? ¿Máquinas? ¿Son marcianos? ¿Quiénes son los dueños de las empresas? ¿Son seres humanos los dueños de las empresas? Digo, como seres humanos, si ustedes son seres humanos, ¿ustedes qué preferían tener como tecnología de ustedes? ¿Los rendimientos decrecientes o los rendimientos crecientes? O sea, ¿qué es mejor que poner una unidad adicional de ocio y que la producción les crezca más que proporcionalmente? Es bárbaro eso. Entonces el problema es cómo está modelado. Está mal modelado. Digo, la estructura neoclásica está mal. Entonces, ¿cuál es el punto? El punto radica en que yo producir una unidad más de bien me va a demandar más unidades, ¿de qué? De ocio. Voy a tener que entregar ocio. Y esto es importante porque mientras que yo voy consiguiendo más bienes, mi utilidad respecto a los bienes, ¿cómo es? Decreciente. Y cada vez que meto una unidad adicional de ocio, ¿qué me pasa? Es cada vez más costosa. Entonces hay un lugar donde lo que gano por una unidad adicional de consumo, respecto a lo que pierdo por una unidad adicional de ocio, con signo negativo, ¿Sí? porque eso es negativo. Cuando se igualan esas cosas, ¿qué pasa? Ahí sí encontré un óptimo. Esto es importante porque entonces puedo tener un modelo con rendimientos crecientes, pero no genera la estupidez de que los árboles crecen hasta el infinito.

Adam Smith esto lo aseguró metiendo la teoría del valor-trabajo y aseguró que como contraparte los costos medios no pueden ser cero y consecuentemente les queda agarrado el modelo, no se les escapa. Ahora, claro, cuando ustedes van en términos dinámicos se complica un poco más porque ahí aparecen los equilibrios múltiples. Entonces ahí derivamos en los modelos de trampa de pobreza, derivamos algunas cosas divertidas, pero eso es parte de otra discusión.

Ahora el problema central es entonces que la idea del óptimo de Pareto, tal como está modelada en los modelos neoclásicos…, de hecho, la locura más grande es lo que pasa en los libros de micro. Cuando la realidad no mapea con el modelo, esto les pido encarecidamente a los que vayan a tomar decisiones, si la realidad no mapea con el modelo tiren el modelo y hagan uno nuevo. No se les ocurra hacer lo que hacemos los economistas y decir hay un fallo de mercado, es decir, está equivocada la realidad no el modelo, porque después ustedes van a querer reventar a trompadas la realidad y eso les aviso siempre sale mal.

Dicho esto, el problema radica entonces…, entonces ¿cuál es el problema? El problema es cómo hemos enfocado el problema de la optimalidad, por eso a mí me gusta muchísimo más el enfoque que usa Hans-Hermann-Hoppe para derivar la optimalidad del capitalismo de libre empresa. En lugar de utilizar todo un formato topológico donde necesito que el bicho se acomode al formato topológico y llegar a la locura de que si no mapea con la topología es un fallo de mercado, lo cual es un disparate. Vamos a la posición de Hoppe, a pesar de que Hoppe me odia, y de vuelta debe tener sus buenas razones para hacerlo y cada vez que habla de mí hablaba pestes, lo cual también lo puede entender, pero es interesante yo cuando lo presenté en Davos esa parte del discurso la cité literal, es decir no le cambié ni una letra, porque cambiarle una letra era estropear esa demostración.

Lo que hace Hoppe es utilizando el principio de no agresión en el respeto del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad y el principio de apropiación de Locke, con esos elementos deriva la optimalidad del capitalismo de libre empresa, o sea, el anarcocapitalismo. Bueno esto es interesantísimo porque ustedes pueden probar la optimalidad del sistema sin quedar atado a toda esa estructura topológica que nos lleva a esta locura de que cuando no mapea la realidad con el modelo lo llamemos: fallo de mercado.

Hay una anécdota maravillosa hermosa de “El Coloso”, de Federico Sturzenegger, dice: cuando él estaba en el gobierno con Macri la pregunta era ¿cómo hacemos para que funcione bien el Estado? Hoy la pregunta es ¿Che, esto lo tiene que hacer el Estado? Es interesante porque conforme va avanzando el tiempo cada vez la respuesta de no es cada vez más grande, así es que como verá vamos a seguir desregulando mucho y no saben lo que se viene para el 11 de diciembre del 27 si reelegimos.

Le puedo asegurar que, en seis meses, no van a reconocer más a la propia Argentina de todo lo que vamos a enviar el 11 de diciembre del 27. Dicho esto, esa es la dimensión estática de la eficiencia y yo estoy más inclinado sobre cómo enfocar esto desde la visión de Hoppe y no la neoclásica anclada en Pareto. Y después está la dimensión dinámica, o sea piensen que ustedes si quieren pueden pensarlo en términos de modelo de crecimiento pensando en términos de destrucción creativa, o sea, todo lo que es la línea neoyompeteriana.

Si ustedes se fijan si una empresa fuera perfectamente competitiva la inversión no tendría sentido, bueno lo que no tiene sentido es el modelo perfectamente competitivo porque es tan tonto el modelo que no tiene competencia. ¿Se dieron cuenta de eso? Hayek hace todo un mundo sobre eso. El modelo de competencia perfecta es tan tonto que no genera competencia, si son todos price takers.

¿Dónde está la competencia? Pero fíjense que si ustedes quisieran invertir pensando en el futuro sería como un desperdicio con lo cual tendrían un problema relativo. Es decir, ¿y para qué van a invertir si eso después va a emerger en un resultado perfectamente competitivo? No tendría sentido, por lo tanto, nunca harían ese tipo de inversión. Entonces ustedes lo que tienen es como una suerte de competencia de monopolio de tipo que están buscando cuasi rentas y cuando la encuentran la aprovechan y eso genera expansión y genera ganancia de bienestar.

Son los rendimientos crecientes. Ahora, ustedes le ponen los rendimientos crecientes y viene un neoclásico y dice: no, fallo de mercado, no convexidad si lo quieren decir técnicamente o si no van a decir monopolio no sé qué cosa, lo van a regular, lo van a hacer parecer una empresa competitiva, le van a meter los rendimientos crecientes y le matan el crecimiento económico. ¿Conocen ese caso? Se llama Europa.

Están atestados a regulaciones, no pueden crecer, no pueden crecer, están atestados a regulaciones. ¿Por qué? Porque mataron los rendimientos crecientes, no hay crecimiento. Dicho esto, ahora hay un trabajo de Huerta de Soto que se llama: La Teoría de la Eficiencia Dinámica, es una cosa verdaderamente maravillosa.

¿Él qué dice? Dice bueno cuál es el sendero óptimo de crecimiento, cuál es el elemento central para obtener el máximo crecimiento posible. Y a lo que va, que esto es lo interesante, lo que explica que justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda. Es decir, ustedes no pueden sacrificar la justicia en el altar de la eficiencia.

¿Quién son para ponerse a reventarle la vida a la gente en función de la eficiencia? ¿Quién son? ¿El dedo de Dios? Es decir, hay que ser muy fatalmente arrogante para matar la justicia en nombre de la eficiencia, que vaya a saber uno, cómo la mide, cómo la computa. Estos son los efectos colaterales de la topología que usan los neoclásicos. En cambio lo que dice es que, ustedes miran un modelo de crecimiento, es interesante, ¿qué es lo que tienen? A, el vinculado al progreso tecnológico, tienen capital, tienen trabajo, si quieren tienen trabajo normal y trabajo en capital humano, y eso es el crecimiento.

Bueno, los austríacos ponen una cosa más, que a mí me parece determinante, que es el espíritu empresarial. Digo, muy lindo el modelo, pero si no hay gente que pone el coraje sobre la mesa, esto no funciona. Es decir, gente tomando decisiones, gente invirtiendo, gente jugándosela.

Digo, ese no es un elemento menor. De hecho, si ustedes tienen tipos que no tienen esa vocación, no pasa nada. Es decir, y además el patrón del crecimiento va a depender crucialmente de la tasa de preferencia intertemporal, porque va a ser lo que va a impactar sobre la determinación de la tasa de interés.

Consecuentemente, uno lo que debería plantear en ese tema es importante, porque, y es lo que termina diciendo Huerta de Soto, ustedes podrían generar el sendero óptimo de crecimiento bajo la idea de justicia, y que si ustedes como sociedad adhieren a un conjunto de valores morales, el respeto a la vida, la libertad, la propiedad, el principio de no agresión y el principio de apropiación de Locke, ustedes van a derivar un modelo…, o sea, va a derivar en un crecimiento máximo, que está en consonancia la eficiencia con la justicia. Y nadie se va a quejar, porque es justo. Y al mismo tiempo, algo no puede ser eficiente e injusto a la vez.

Es decir, si es justo, inexorablemente tiene que ser eficiente. Por lo tanto, ustedes para maximizar el crecimiento no necesitan ser expertos en crecimiento económico ni en economía. Lo que los tiene que guiar es un sentimiento de justicia.

Es decir, tomar las medidas justas, acorde a los valores que ustedes tienen en la sociedad. Si ustedes tienen una sociedad como Occidente, que derivan de los valores judeocristianos, saben qué si cumple los diez mandamientos cada vez que toman una decisión, saben qué eso va a derivar en maximizar el crecimiento económico. Es decir, esa es la forma de tomar decisiones.

Que las medidas que ustedes tomen sean justas. Es más, hasta eso permite conciliar mi visión, en principio contradictoria, de ser filosóficamente anarquista. O sea, soy anarcocapitalista y, sin embargo, soy el Presidente de un país.

Pero si tomo las decisiones bajo criterios que cuadran como justos, maximizamos el crecimiento. Y todos los procesos de desregulación están inspirados en la idea de justicia, de respeto a la vida, a la libertad, a la propiedad. Entonces, si ustedes obran de esa manera y encima le sacan el Estado de encima, con lo cual le bajan potencia a la agresión que implica el Estado, ustedes van prosperando.

Es decir, algunos mercados todavía no existen, pero no existen porque estuvo en el medio el Estado opresor. En mi visión de lo que es el Estado, el Estado es un proveedor de seguros. Como los individuos son aversos al riesgo, el Estado lo que hace, personas perversas mediante, es vender un seguro.

Venden un gran seguro. Esto es el debate entre John Rawls y Robert Nozick. No hace falta que les diga que yo estoy del lado de Nozick.

Y cómo esto lo interpretó Hayek. Porque Hayek tiene un libro maravilloso que se llama: Los Fundamentos de la Libertad. Ustedes leen, son tres libros.

Libro 1 y libro 2, leen Hayek. No lo pueden reconocer. Digo, parece Rothbard como escribe, parece un anarcocapitalista.

Y el libro 3 que dice, sí, pero la gente quiere Estado. Bueno, cómo resolvemos el problema que la gente quiere Estado. O sea, la gente quiere un seguro.

Cómo resolvemos el problema del seguro. Bueno, una de las cosas que nosotros estamos haciendo es ir y buscar…, miren, hay un libro también maravilloso que se llama: La teoría del caos de Robert Murphy. Y dice, cómo sería una sociedad anarcocapitalista.

Y es una sociedad que tiene mercados de seguros completos y profundos. Y cuando ustedes no tienen esos mercados con esas características, aparece el político y le dice: yo vengo a darte la seguridad. Y si ustedes son tipos adversos al riesgo, compran.

Bueno, a veces el seguro es demasiado caro. Es decir, el Estado se caracteriza por cobrar altas primas y en el momento del siniestro desaparece. Pero bueno, pero en el medio fueron engañados y quizás estos delincuentes ganaron varias elecciones de esa manera.

Y el último punto es el utilitarismo político. Nosotros creemos que si se toman decisiones que son justas, además son eficientes, y por ende eso debería tener beneficios en términos políticos. Ahora, si ustedes parten del tema de ganar una elección y hacer cualquier cosa con tal de ganar una elección, bueno, eso es un problema.

Porque seguramente eso no sea eficiente y mucho menos sea justo. Ejemplo, tengo cinco personas, tengo uno con 500 dólares y los otros con cero. Le saco 400 al primero, le doy 100 a cada uno de los otros cuatro. Digo, eso me va a permitir ganar una elección. Ahora, eso es inmundo. Primero, porque es injusto.

Porque le estoy robando al dueño de esos 500 dólares para repartírselo a quien a mí se me dio la gana. Y eso es si en el medio no se filtró algo, ¿no? Digamos que ya sabemos que en algunos lugares las filtraciones son importantes. Por eso hay casi 50 personas condenadas del kirchnerismo, por ejemplo.

Porque parece que el que repartía se quedaba con la mejor parte. Dicho esto, esa política que a mí me permite ganar una elección destruye todos los incentivos, destruye el ahorro, destruye la inversión, destruye los derechos de propiedad. Bueno, cuando nosotros llegamos, la economía, hacía 10 años que no crecía.

Y en términos per cápita estaba 15 por ciento abajo. Eso es lo que nosotros recibimos. Al margen que la inflación corría el uno y medio diario.

Podemos citar un montón de cuestiones problemáticas. Dicho esto, nuestra visión es que obrando de manera justa se es eficiente y de esa manera, eso va a generar bienestar para todos y eso va a generar que uno sea beneficioso políticamente. Podría empezar a dar ejemplos, pero antes de dar ejemplos me parece mucho más divertido que ustedes me hagan las preguntas y yo contesto en función de las preguntas y no las estoy contaminando ni con el problema de don Chatarín de los tubitos caros, ni de gomita alumínica, ni de todo ese tipo de cosas.

Por lo tanto, ahora ustedes preguntan lo que se les da la gana y yo contesto. Muchas gracias.

LOCUTOR.- Voy a pasar a leerle algunas de las preguntas…

PRESIDENTE.- Miren, este hombre que subió recién al escenario, nosotros le decimos Messi. Es un mago porque tiene que lidiar con mis cuestiones de protocolo. Ustedes se imaginan lo que es eso. No sé si la tiene más difícil que Quirno o Darío Lucas, que es mi jefe de protocolo. O sea, un aplauso para este gigante.

LOCUTOR.- Voy a pasar a leerle algunas de las preguntas que me realizó el público.

En primer lugar, Matías Pascual, economista egresado de esta casa, afirma. El programa fue exitoso en muchos frentes, pero tuvo ganadores y perdedores. En 2026, el país va a crecer menos de lo que se esperaba a principios de año y algunos sectores, como el comercio, siguen rezagados.
¿Cuáles son las prioridades del programa de acá hasta el fin del mandato?

PRESIDENTE.- Primero, gracias por la pregunta. No sé si me gustaría que den los nombres, porque a ver si creen que hay una animosidad o algo. Esta pregunta es maravillosa, me encanta.

Está claro que el programa es exitoso. Recibimos una tasa de inflación que corría al uno y medio diario, eso es como decir algo así como 56% mensual. ¿Alguien puede anualizarlo eso? ¿Alguien tiene para hacer 1,56 elevado a la 12? No, bueno, Kicillof no suma ni con un ábaco.

Si le dicen que si pudo hacer la cuenta, va a decir que no se pudió. ¿Cuánto da? Bueno, pero pasamelo a porcentaje, ¿cuánto implica? ¿Cuánto? O sea, a eso viajaba la inflación, al 20.000% cuando nosotros llegamos. Con lo cual, es más, si yo miro la inflación que recibió Néstor Kirchner era 3.7, la dejó a 9, Cristina la recibió a 9, la dejó en 28, Macri la recibió en 28, la entregó en 54, Alberto Fernández en 54 la recibió, la dejó en 211, si miraban en términos de inflación mayorista era 300, pero de vuelta, teníamos este problema de lo que corría en términos diarios.

Nosotros la tasa de inflación está en torno al 30 y si miro cómo ha estado evolucionando la Corp en los últimos meses, está más cerca del 20 que del 30, con lo cual el programa fue exitoso en términos de bajar la inflación y además lo hizo sin expropiar, sin controles de precios y sin cargarle los ajustes al anterior, porque nosotros en todo este proceso fuimos recomponiendo las tarifas que el gobierno anterior le había dejado en el 10% del costo. Hoy la diferencia está en torno al 7,7% si no me equivoco. Con lo cual bajamos la inflación sin expropiar, sin tocar derechos de propiedad, sin hacer ningún tipo de confiscación.

En términos de tasa de crecimiento también fue muy exitoso porque si nosotros miramos el EMAE desestacionalizado, para no comernos el efecto del promedio de cómo venía cayéndose a pedazos la economía cuando nosotros llegamos, de hecho, el arrastre estadístico era de por lo menos una caída del 3%. Cuando tomamos diciembre 23-diciembre 24 la expansión fue cerca del 6,7% y la expansión en el segundo año fue del 4,2%, es decir que en los primeros 24 meses la economía se expandió un poco más del 10%. La contracara de esto fue que la pobreza después de que la sinceramos y que estaba en 57%, hoy está en torno al 32%, es decir, un cuarto de los argentinos salieron de la pobreza y los indigentes cayeron a un tercio, de 20 a 6, un poquito más. Los niños pobres de 70% a 42%, es decir, claramente el programa es exitoso y todas mis promesas de campaña las cumplí todas.

Dicho esto, está bueno el punto de los ganadores y perdedores, este es un gran punto, esto es una excelente reflexión. Lo voy a hacer con el caso de los neumáticos, o sea con el caso de gomita alumínica porque me parece que es un caso que tiene todo. Si yo miro el caso de los neumáticos, yo era un sector que estaba fuertemente protegido, es decir, no estaba abierto a la competencia.

Entonces, primer pregunta que es de índole moral, aun cuando los neumáticos de Fate costaran lo mismo que lo que costaba Michelin, Bristol, Hancock, el propio hecho de que me cercenaran la libertad de elegir, eso ya está mal, eso claramente está mal ¿Por qué me vas a obligar a demandar ese neumático? A mí me gusta el muñequito de Michelin, con lo cual quiero ponerle los neumáticos de Michelin porque quizás hasta me regalan un muñequito de Michelin que me parece súper divertido. Esto es teórico porque ya no uso más auto así que ya no me acuerdo ni qué era agarrar el volante porque por cuestiones de seguridad eso no lo puedo hacer más. Dicho esto, la realidad es que si yo abro la economía y esos bienes estaban cuatro veces más caros, evidentemente voy a estar favoreciendo a 48 millones de argentinos y va a haber 920 trabajadores y un empresaurio que van a estar peor.

Eso si ustedes lo pusieran en la lógica de un político no hay dudas que hacer. Es obvio que te deberían haber abierto la economía y hacer perder a esos 920 trabajadores y además al empresaurio. Ahora, ¿eso es suficiente para tomar la decisión? No, claramente que no.

Si yo me la pasé hablando de justicia, de algo que es justo, estoy mirando una lógica electoral. La otra es ver el tema de la eficiencia, que era el segundo escalón. Si yo estoy pagando algo por 400 y cuando en realidad valdría 100, si yo abro la economía y baja a 100, está claro que este sector va a estar en problemas, pero ahora al pagar 100, a mí me quedan 300 dólares libres y los voy a gastar en otra parte de la economía.

Es decir, la realidad es que yo voy a tener una reasignación de recursos hacia sectores que son más productivos, voy a tener una ganancia de eficiencia, voy a tener mayores salarios reales, porque voy a tener más productividad. Consecuentemente, en términos de eficiencia, estoy ganando porque soy más eficiente al producir, porque voy a tener más ingreso y al mismo tiempo tengo una mayor diversidad de consumo. Por lo tanto, en términos de bienestar, estoy muchísimo mejor.

Igual, de vuelta, acá lo que importa es que es justo. La pregunta es, primer punto, si me costaran 100 dólares, igual que los importados, hay un cercenamiento de la libertad y eso está mal. Pero no solo que hay un cercenamiento de la libertad, al cobrármelo cuatro veces más caro y tenerme atrapado y que no me dejaban comprar otro, ¿Cuál es el problema? El problema es que eso entonces ahora constituye un robo. Por lo tanto, ir contra la libertad está mal. Y robar también está mal.

Ir contra la propiedad también está mal. Ahora, háganse una pregunta. Si la verdad es que… ok, ustedes pueden decir, no, bueno, pero vos sos un extremadamente idealista, por no decir un boludo, ¿sí? Entonces le ponemos una etiqueta decorada, ah, y vos sos muy idealista.

Entonces, como soy muy idealista, entonces vamos a ver qué diría un político práctico. ¿Qué es un político práctico? Un recolector de votos, que lo único que le importa es ganar la elección, ¿no? Entonces, si ganan 48 millones y pierden solamente 921, digo la cuenta, sería bastante fácil. Si además podríamos ser más eficientes, que además la gente tenga más ingreso, y además esté mejor porque tuviera mayor diversidad del consumo.

¿Por qué no abren la economía? ¿No les llama la atención eso? ¿No será porque era más fácil ir y golpear la puerta de un funcionario y coimearlo? Para mantener ese paredón que, digo, ustedes se tenían que ir a comprar los neumáticos afuera y les hacían un control tremendo para poder entrar, para ver si estaban cambiando las ruedas. Además, con las consecuencias que ellos tenían en términos de accidentes. Por lo tanto, salvo que me digan que ustedes están a favor del robo, salvo que me digan que están a favor del trato desigual frente a la ley, que además están en contra de la eficiencia y que están a favor de la corrupción, no habría lugar para definir que Gomita Lumínica fuera rescatarlo.

Es decir, porque me están diciendo que están, si no, a favor de cercenar la libertad, están a favor del robo y están a favor de la corrupción. Si ustedes me convencen que esos valores son correctos, yo hubiera tomado otra decisión. Pero, desde mi conjunto de valores morales, todas esas cosas están mal.

Y todas esas cosas son las que destruyeron a Argentina. Ahora, hay un libro maravilloso de Albert Hirschman que se llama: Voz, salida o lealtad. Digo, cuando ustedes tienen un despiole de estas cosas, ustedes tienen voz, que son básicamente los que están gritando y haciendo lío; salida, tipo agarra y se va, o lealtad.

Bueno, lealtad, ¿quién sería el caso emblemático de lealtad? Lumilagro. Lumilagro agarró, cambiaron las condiciones, rearmó la empresa, hizo una empresa competitiva, ahora, no solo que le va bárbaro, exporta, maravilloso. Maravilloso.

Ahora, la otra es salida. Lo que no contempló Hirschman, es que la salida podía ser una salida ordenada o una salida belicosa. Bueno, la salida acá fue belicosa, ¿o no? Porque, ¿qué es lo que hizo Gomita Lumínica? Le digo Gomita Lumínica porque es el mismo dueño de Fate y de Aluar.

¿Qué hizo? Agarró y me tiró 920 trabajadores a la calle. ¿Cuándo? El día anterior de que nosotros íbamos a tratar la Ley de Modernización Laboral. Es decir, no solo que es un empresaurio, sino que además trató de romper.

Bueno, eso es la toma de decisiones. Digo, cualquier otro cobarde se hubiera comido los mocos. Cualquier otro cobarde frente a las 14 toneladas de piedra retrocede.

Bueno, nosotros decidimos acelerar. Por lo tanto, la definición de ganadores y perdedores es que alguien me explique por qué yo tengo que estar sustentando un violento y corrupto en contra de el bienestar de 48 millones de argentinos. Y el tercer punto, que tiene que ver con la tasa de crecimiento.

Es cierto, la economía ha desacelerado el crecimiento. Y como consecuencia de que desaceleró el ritmo de crecimiento, además, eso hace que la demanda de dinero no crezca lo que debería estar creciendo, y consecuentemente la inflación baja más lento. Ahora, yo tengo distintos tipos de shocks. Tengo shocks internos, que básicamente son los políticos queriendo romper todo. El mejor ejemplo fue lo que hicieron el año pasado. O puedo tener shocks externos. Bueno, Argentina está sufriendo, como todo el mundo, un shock vinculado al sector energético. Es decir, no es gratis lo que pasa en el estrecho de Ormuz, lo que está pasando en Medio Oriente, y lo que está pasando entre Rusia y Ucrania. Eso tiene un impacto, que hace que se contraiga la oferta, por ejemplo, de todo lo que tiene que ver con lo energético. Consecuentemente, esa contracción de oferta hace saltar el nivel de precios. Al saltar el nivel de precios, eso se manifiesta como si hubiera más inflación. Eso lleva a los bancos centrales a apretar la política monetaria, que suba la tasa de interés, y todo el mundo entra en una situación más comprometida en términos de actividad e inflación.

Ahora, lo interesante es: qué es lo que nos hubiera pasado en otro contexto. Hoy la tasa de interés, por ejemplo, de los bonos americanos está en torno al 5,5. Ustedes se imaginan lo que hubiera sido que frente a... Nosotros tenemos que rollear 25.000 millones de dólares.Como no tenemos déficit, solamente hay que rollear. Imagínense si además tuviéramos 35.000 millones de dólares de déficit. Es decir, ¿ustedes se imaginan lo que sería hoy Argentina teniendo que salir a buscar 60.000 millones de dólares al mercado? Con las tasas en Estados Unidos en el 5,5. Otro gobierno hubiera terminado defaulteando, y esto sería un verdadero desastre. La experiencia muestra que tanto el gobierno de Macri como el gobierno de Alberto Fernández, en sus periodos, tuvieron 20 puntos de déficit fiscal.

O sea que a esta altura nosotros ya le devolvimos a los argentinos 100.000 millones de dólares. Y fíjense cuál es la contraparte. No tengo que ir a buscar esos 60.000 millones de dólares al mercado. Y además, no sólo eso, sino que nosotros teníamos déficit energético, y pasamos de -5.000 a +10.000, y hoy estaríamos en torno a los -20.000 millones de dólares.

O sea, tendríamos una explosión de pesos y muchísimos menos dólares. Y además, cuando nosotros llegamos las exportaciones de economía del conocimiento eran cero. Hoy son 10.000 millones de dólares o más. Cuando ustedes se quieren dar cuenta, todos los cambios que tomaron lugar desde que nosotros asumimos a hoy, el cambio son, en la lógica del mercado cambiario, 100.000 millones de dólares. ¿Vamos? En otro momento en la historia argentina hoy estaríamos en una hiper y con una caída del PBI entre 10 y 15 por ciento. Y hoy estamos discutiendo que la economía desacelera y que la inflación baja más lento. Ok, sí. Yo no elegí el contexto internacional. Yo no elegí la miserabilidad de mis oponentes políticos. Pero es lo que hay. Una de las cosas que nunca tienen que dejar de lado son las restricciones.

Entonces, ¿estoy contento con esto? No, me gustaría que la economía estuviera creciendo el 7 por ciento. Obvio. Me gustaría que la inflación ya llevara algunos meses empezando con cero. Sí, obvio, claro. Me gustaría que la pobreza estuviera tratando de perforar el 25 por ciento. Estaría más feliz si el número de indigentes ya estuviera tendiendo prácticamente a cero. Sí, obvio. Pero ni manejo lo que pasa en el mundo, ni tampoco manejo lo que hacen mis adversarios políticos. Que lo único que intentan hacer es romper todo el tiempo. Y ustedes me pueden decir, ¿de dónde sacas eso? Mire, son personas que les interesa el poder. No les interesa nada de ustedes. Nada. Sépanlo, no les interesa nada. Solo les interesa engañarlos para ganar una elección y tener poder. Es como la basura que mencioné de la cita del programa de Neura, el economista ese. Solo les interesa eso. No les importa nada de ustedes. Les importa el poder nada más. Ustedes son un accesorio. No, bueno, ese no es mi caso.

¿Cuál es la mejor prueba? Lo que hicieron el año pasado. Me metieron 40 leyes tratando de violentar el equilibrio fiscal. Me intentaron 7 juicios políticos. Me intentaron pudrir la calle todo el tiempo. Y en un mercado de cambios poco profundo e incompleto, hicieron todas las peripecias habidas y por haber. Consecuentemente, lo que tienen que entender es que no es solamente el modelito de economía. Es una cosa un poquito más compleja. Del otro lado hay un conjunto de orcos hijos de puta tratando de romper todo con tal de volver al poder. Y también tienen ahí enfrente todo el statu quo que vivía de robarle a los argentinos en connivencia con los políticos. Más el lavado de cara que le daban los corruptos de los periodistas. Porque también son responsables esos corruptos. El 95% son operadores mentirosos. ¿Saben cuándo se van a enterar? Cuando tengan que tener los pies en el zapato. Cuando ustedes leen los periódicos y descubren que están hablando de usted y es absolutamente mentira. Ejemplo: hay una basura que, por ejemplo, cuarenta veces creo que dijo que yo eché a Toto Caputo, cuando yo tengo una relación simbiótica con Toto Caputo.

Ese mismo impresentable dice que yo estoy en conflicto con mi hermana. Porque mi hermana quiere hacer platita. Mi hermana es tan ortodoxa como yo. Digo, antes yo le decía chanchito de yeso. Para sacarle un mango hay que romperla toda. Entonces digo, de vuelta, ¿qué es esa pelotudez de que mi hermana está en conflicto conmigo porque consideramos que el déficit es inmoral? ¿En qué cabeza entra? Hay que ser muy idiota para que, dado mis valores morales, creer que al populismo se le gana haciendo populismo. Es de una imbecilidad total. ¿Cómo que al populismo se le gana haciendo populismo? Entonces perdimos. Si ese es el caso, perdimos entonces. Porque si al populismo se le gana haciendo populismo, entonces olvídense de tener un ciclo liberal donde volvamos a ser, no una potencia mundial, sino la primera potencia mundial, que es lo que yo quiero para los próximos 30 o 40 años de Argentina. Vamos a otra pregunta antes que empiece a entrar en el sendero inestable.

LOCUTOR.- Presidente, ¿cómo observa el escenario político actual de América Latina, donde conviven gobiernos con visiones económicas e ideológicas muy diferentes? ¿Qué perspectivas ve para la región? ¿Y cómo cree que puede influir esta convivencia de modelos tan distintos en el futuro?

PRESIDENTE.- En principio hay una parte que está azul y hay otra parte que está roja. Pero a mí no me importa. Yo lo voy a poner en estos términos. Mire, nosotros cuando llegamos éramos la economía más cerrada del mundo. Dado nuestro PBI per cápita, nosotros teníamos que tener un coeficiente de apertura de 90%. Y teníamos uno de 30. Y solamente negociábamos con el 10% del planeta. Bueno, nosotros llegamos, pusimos una fuerte presión en el Mercosur, y logramos que saliera el acuerdo Unión Europea-Mercosur. Primer punto. Es decir, otros durante más de 20 años no avanzaron nada. Nosotros nos pusimos ahí y empujamos de manera vehemente, criticable si ustedes quieren, pero ¿qué logramos? Que el acuerdo saliera. Si no, todavía estaríamos... Primer punto.

Segundo punto. Firmamos con EFTA. Estamos trabajando el acuerdo Transpacífico. Firmamos con Japón. Firmamos con Singapur y con Estados Unidos. Hoy ya llegamos a negociar con el 30% de la población del planeta y vamos apuntando a negociar con el 80% de la población del planeta. Es decir, la verdad que lo que hagan los demás no me importa. Yo gobierno para los argentinos y para el bienestar de los argentinos. Y abrir la economía agranda el tamaño del mercado. ¿Y qué era lo que decía antes? Que el límite, la división del trabajo, los rendimientos crecientes, estaban dados por el tamaño del mercado. Bueno, entonces dejemos de pensar en 48 millones y pensemos en 8 mil millones. Si pensamos en 8 mil millones, vamos a repotenciar los rendimientos crecientes. Entonces, ¿qué hago? Desregulo para potenciar los rendimientos crecientes. Trabajamos sobre la base del capital humano, y al mismo tiempo abrimos la economía. ¿Para qué? Para exacerbar la tasa de crecimiento. Para que, de nuevo… queremos ver grande a la Argentina nuevamente. Y de eso va la estrategia. Lo que hagan los demás, no me importa. Mi agenda es mejorar la calidad de vida de los argentinos.

LOCUTOR.- La última vez que vino a dar una charla a Di Tella, estaba aún en campaña para llegar a ser Presidente de la República. En los años que pasaron desde ese entonces, ¿cuál considera que fue el aprendizaje más valioso que ha tenido?

PRESIDENTE.- El mayor aprendizaje es lo que les conté en algún momento, en algún tramo de la charla, que tiene que ver con que la silla eléctrica es absolutamente idiosincrática.

Les cuento. Yo soy muy amigo del profesor Juan Carlos de Pablo. Muy amigo. Nosotros hemos pasado fiestas juntos, hemos visto mundiales juntos. O sea, tengo una profunda relación de afecto con el profesor y con toda la familia del profesor. Cuando en el año 2014 yo leo por primera vez a Murray Newton Rothbard, en un artículo que se llama Monopolio y competencia, me pasó lo mismo que le pasa a todos los que leímos Rothbard, en especial ese libro maravilloso que se llama El hombre, la economía y el Estado, que son tres tomos. El artículo de Monopolio y competencia está en el tomo 2. El tomo 3 se llama Poder y Mercado, que es cuando Rothbard desarrolla el anarcocapitalismo, y me pasó lo mismo que nos pasa a todos los que leemos a Rothbard. O sea, automáticamente me convertí en anarcocapitalista.

Al volverme a anarcocapitalismo me volví absolutamente impiadoso con los políticos y ni hablar con el Estado. Eso hizo que yo, cuando charlaba con el profe de Pablo, las discusiones se iban poniendo muy pesadas, porque yo decía, ¿cómo puede ser una persona tan talentosa, con tanta lectura, que sea complaciente con esta manga de hijos de puta? Entonces teníamos unas discusiones bastante subidas de tono. Entonces el profe, como es un hombre sabio, ¿qué hizo? Desenchufó. ¿Para qué? Para que mientras tenía toda la efervescencia ANCAP, no nos peleáramos. Después nos reencontramos, ya durante la pandemia, y después me encontré con que terminé siendo Presidente.

Hay una anécdota muy divertida. Cuando se lanzó Espert, a fines de 2018, me acuerdo que fuimos a una fiesta en New York City, que no sé si sigue existiendo o no, y entonces vino el Profesor Alberto Benegas Lynch (h) y me dijo: mire Javier, me imagino que usted no se va a meter en política, lo necesitamos para la batalla cultural. Y yo le dije, ni en pedo. Bueno, no la vi,
¿no? Porque miren dónde terminé.

Dicho esto, lo que aprendí en el medio es que, aún cuando yo trataba de ser bastante empático, cuando analizaba la política y la economía, lo que me di cuenta es que estaba equivocado. Porque las restricciones… a pesar de que yo trataba de entender las restricciones, hay muchísimas más restricciones que las que uno se imagina. O sea, la silla eléctrica es bastante más complicada de lo que uno se imagina. Y después también va aprendiendo otras cosas.

Una de las cosas que me pasa es por qué siento tanto desprecio por el periodismo. Esto es interesante. Es porque son unos mentirosos. Una de las cosas que yo me di cuenta, estando de este lado del mostrador, es que son máquinas de mentir. Máquinas de mentir. Pero mienten todo el tiempo. Todo el tiempo. Y yo lo que me doy cuenta es que yo utilizaba y leía esos editoriales y leía las cosas… y en realidad estaba leyendo todas las cosas que son mentiras. Y yo he asesorado a gente, tomando esa información como verdadera, y hacía tomar malas decisiones a las personas que yo asesoraba. Esa situación, en realidad, tiene que ver con el enojo conmigo mismo por haberle creído a esos mentirosos. Ese es el primer punto.

Otro punto es: los mentirosos de los encuestadores. ¿No les llama la atención que siempre pifian todo? Siempre pifian todo. Todo pifian. Todo. Bueno, porque, les cuento, para que se despierten: la gran mayoría de las encuestadoras responden a un político, o son de un político directamente. Entonces, yo que antes tomaba esa información como buena, me di cuenta que me la pasaba comiendo pescado podrido. Es decir, miro para atrás e hice un montón de cagadas porque lo que estaba metiendo adentro del proceso decisorio era todo basura. Afortunadamente hoy existen las redes sociales. Y si ustedes quieren indagar, van y miran, y tratan de chequear. No es un dato menor. Eso es uno de los mayores aprendizajes: que, básicamente, ustedes tienen que saber que la silla eléctrica es muy idiosincrática; que tiene un montón de restricciones; y que toda la información que está alrededor está viciada. Está viciada. Por tipos que defienden el status quo.

Por ejemplo, cuando dije lo de los caños, y le dije a Rocca a “Don Chatarrín de los tubitos caros”, en lugar del periodismo ir a fijarse en el motivo por el cual yo estaba diciendo eso, que implicaba que se pagaban los caños tres veces más caro, ¿qué dijo el periodismo? Uy, pobre Rocca, le dijo “Don Chatarrín”, le puso un apodo que lo denosta… Digo, ¿qué es más grave? ¿Putear o robar? Entonces, eso es lo que tienen que enfrentar: que estamos frente a una revolución moral.

Esto tiene consecuencias también en la política electoral. Hay gente que me dice: no, no, hay que relajar el equilibrio fiscal, hay que relajar la política monetaria… Dos pelotudeces del tamaño de una casa. Es decir, primero, economía 101: shock de oferta negativo, no se combate con shock de demanda positivo. ¿Qué parte no entendés que no funciona? Si vos tenés un shock de oferta negativo, lo que tenés que hacer es bajar impuestos y desregular. Bueno, desregulamos todo lo que podemos, y bajamos impuestos en función de que no nos estalle el resultado fiscal. Entonces, cuando dicen, no, liberá la política monetaria… Hace 12 meses que tengo fija la base monetaria y la inflación baja lento. Bueno, ¿qué quiere decir? Que tengo exceso de oferta de dinero. Con lo cual, digo, ¿quién me está dando la recomendación? Nerón elevado a la vigésima potencia. Digo, porque me está diciendo que al incendio lo combata tirándole fuego. O sea, hay que ser bastante precario. Y se llaman economistas. Vamos. Digo, ese es un caso. La otra, digo, ¿qué voy a hacer? Déficit fiscal. Ustedes no saben el quilombo que es sostener el equilibrio fiscal. Las presiones que tengo todo el tiempo, todo el mundo quiere gastar. Ahora, ¿cuál es el problema? El problema es, de vuelta, que voy a estar haciendo una política de shock de demanda cuando tengo contracción de oferta. Pero no solo eso. ¿Con qué lo financio? ¿Con deuda? Es inmoral. ¿Con emisión monetaria e inflación? Es inmoral. ¿Suba de impuestos? Es inmoral. ¡Ey! Me están pidiendo que sea una mierda de tipo. No voy a hacer eso. No voy a hacer eso.

No solo eso. Al tipo que… A nosotros nos costó un montón ganar reputación. Si nosotros violentamos el equilibrio fiscal, nuestra credibilidad se destruye, y por lo tanto tampoco tenemos ningún resultado positivo. Entonces, no cierra desde lo técnico, y no cierra desde lo moral. Y además, no voy a hacer populismo para ganar una elección. Entonces, haré lo que tengo que hacer, porque no hay un sustituto para la buena política. No hay sustituto para una política que sea justa. Si no, volvemos al populismo, y a bancársela, negro. Vamos a hacer lo que es justo, no vamos a hacer trampa. No vamos a ganar haciendo trampa. Bueno, ¿qué requiere? ¿Que los argentinos se pongan los pantalones largos? Y sí, querido, macho. Sí. Sí, van a tener que elegir entre los populistas y los liberales. Si eligen a los populistas, a hundirse la pobreza. Les va a tocar mil años de comunismo. Bánquensela. Listo, tienen la posibilidad. Lo eligen o no. Pero ¿saben qué es lo más lindo esta vez? Que tienen la opción. Antes era todo siempre el partido del Estado, con buenos modales o malos modales. Pero era el partido del Estado. Ahora tienen el partido del Estado y tienen la libertad. Bueno, elijan. Yo la voy a pelear hasta las últimas consecuencias. Pero la batalla es moral. Si ustedes eligen los valores pervertidos, van a terminar mal. Pero de vuelta, ¿saben qué es lo maravilloso? Que la opción la tienen ustedes. Yo les completé la oferta. Después, eligen ustedes.

LOCUTOR.- Última pregunta ¿Cómo es la experiencia de negociar con Donald Trump?

PRESIDENTE: Miren, si hay algo que valoro de este trabajo que tengo ahora… Porque para mí es un trabajo. Es un trabajo. Tengo un job description y lo trato de cumplir a rajatabla. Me siento agraciado, bendecido, pongan la palabra que quieran, de tener la experiencia de haber conocido y poder interactuar en los tiempos de Donald Trump y Marco Rubio. Y además poder ser amigo de Netanyahu.

La verdad es que ver cómo Trump y Marco Rubio están cambiando la arquitectura del orden geopolítico mundial es impresionante. Y con todas las cosas con las que tienen que pelear… Y eso no es independiente de lo que es también el rol de Israel. Es más, desde mi punto de vista, si no fuera por Netanyahu, hoy Israel ya no existiría. Así de áspero es. Netanyahu es un líder extraordinario. Y lo que hay que entender, porque estas son las cosas con las que tiene que lidiar Trump, es que Israel es el bastión de Occidente. Y que si se cae Israel, atrás se cae toda Europa.

Y es importante qué es lo que está interviniendo en Israel, por ejemplo. Que es: todos los terroristas, por un lado, que quieren la destrucción de Israel. Y es increíble, porque están aliados con la izquierda. Porque si cualquiera de estas personas que son de la izquierda irían a vivir a uno de esos países, terminarían decapitados, en el mejor de los casos. O apedreados, o golpeados. La otra vez una persona me hizo un comentario poco feliz al respecto, y le sugerí que si tanto bancaba a esos países, que fuera con la mujer a ese lugar. Pero que la mujer estuviera bien occidental vestida. A ver qué opinan, qué creen que les va a pasar. Más allá de eso, esa pelea, donde tienen aliado a la izquierda y al islamismo radical vinculado a los terroristas, esa pelea es parte de la pelea de Occidente. Si ustedes miran el discurso de Marco Rubio en Atenas, con el Partenón de fondo, es toda una discusión sobre Occidente. De hecho, si ustedes se fijan, ese discurso tiene once puntos, en coincidencia con mis discursos desde el 2024 al 2026, desde Occidente está en peligro, hasta La moral como política de Estado. Y eso es interesante. Porque son las bases sobre las que se está construyendo el nuevo orden mundial. Los tipos están cambiando la geopolítica.

Y ahí, por ejemplo, una de las cosas que vi es la pobreza analítica de los economistas. La pregunta es ¿Ustedes creen que la gente que está con Trump no conoce el modelo Heckscher-Ohlin? ¿Ustedes creen que no lo conocen? ¿Ustedes saben que el 80% de los premios Nobel de Economía son de Estados Unidos, o viven y dan clases en Estados Unidos? ¿Ustedes se imaginan que en Estados Unidos van a tomar decisiones tan boludas que no saben eso? ¿No será porque estarán mirando una cosa más compleja, que incluye la intertemporalidad, que incluye el riesgo…? A ver, lo hago con un ejemplo. Los franceses tienen unos microeconomistas que son extraordinarios. Bueno, el modelo de Heckscher-Ohlin es un modelo de equilibrio general bastante simplón… ¿Y por qué protegen los productos agrícolas? ¿Es que son idiotas? No, no es que son idiotas. ¿Saben lo que pasa? Que hay una cuestión que se llama riesgo. Y ustedes tienen riesgo, entonces tienen que cubrirse. Entonces, cuando ustedes se cubren del riesgo y pagan la prima, claro que eso es ineficiente respecto al óptimo, ¿no? Pero el tema es si aparece el siniestro. Bueno, yo puedo abrirme al comercio, pero ¿qué pasa si viene una guerra? Lo más probable es que me bloqueen el comercio. Bueno, eso a Francia le pasó. Las dos guerras mundiales arrancaron con los alemanes yéndoles al humo a los franceses. ¿Sabe qué aprendieron los franceses? Que se quedaron sin morfi. Entonces ¿qué hacen? Se compran un seguro. ¿Cómo es el seguro? Y el seguro es que protegen al sector agrícola. No lo hacen porque son idiotas, no es porque no conocen el Heckscher-Ohlin. Se están comprando un seguro.
¿Y cuál es la prima? La prima es la pérdida de eficiencia. Es decir, el mundo es bastante más complejo. Imagínense un mundo donde en aras del Heckscher-Ohlin todo el uranio del mundo se produjera en Rusia. ¿Saben lo que significa eso, no? Ustedes dicen: no, no van a hacer eso. ¿Ah, no? ¿Y qué les hizo con el gas a Europa? ¿Por qué no le va a hacer al resto del mundo si se queda con el uranio? ¿O cómo sería toda la evolución de la inteligencia artificial si todos los chips le quedaran a China? ¿Se dan cuenta? Cuando ustedes ponen en la ecuación el riesgo, puede ser que los resultados sean distintos.

Entonces, ¿cuál es mi experiencia con Donald Trump? Que es Gardel con guitarra eléctrica y los Rolling Stones son los plomos de Trump. Es decir, aparte yo no puedo creer, el tipo tiene todo en la cabeza… Es una cosa increíble…

Por lo tanto, mi experiencia de conocer a Trump es una experiencia extraordinaria. Es un líder extraordinario. Junto a Marco Rubio están cambiando el mapa del mundo, están cambiando el mapa geopolítico. Y nosotros es como que los vimos venir y quedamos alineados a ese mundo, porque el mundo ¿qué necesita? Alimentos, tenemos. El mundo necesita energía, tenemos. El mundo necesita minerales, tenemos. El mundo necesita economía del conocimiento, tenemos. ¿Qué hicimos? Apostamos a la apertura, apostamos a integrarnos a ese nuevo mundo y jugar en ese nuevo mundo.

Bueno, es evidente que esto va a generar ganadores y perdedores. El punto es si los que ganan o pierden ocurre en un marco de justicia; y lo único que a mí me queda claro, y que va a hacer que este mundo se parezca más a mi mundo ideal, es que cuando me toca tomar decisiones, esas decisiones sean justas. Es decir, que respete el principio de no agresión, que respete el derecho a la vida, que respete la libertad, que respete la propiedad privada y que fomente el principio de apropiación de Locke, que fomente la creatividad empresarial y que ustedes puedan descubrir libremente y encontrar un mundo mejor.

Mi misión, dejarles el terreno plano para que todos puedan triunfar y puedan sacar lo mejor de cada uno de ustedes. Si logramos eso, no tengan dudas que Argentina será grande nuevamente. Muchas gracias.