Discurso del Presidente Javier Milei en la presentación del Máster Universitario en Economía de la Escuela Austríaca, en la Universidad Rey Juan Carlos

  • Compartilo en redes :

Discurso del Presidente Javier Milei en la presentación del Máster Universitario en Economía de la Escuela Austríaca, en la Universidad Rey Juan Carlos

Buenas tardes a todos. En primer lugar, deseo dar las gracias a la Universidad de Rey Juan Carlos por recibirme. Entiendo las cuestiones logísticas que trae aparejado recibir a un Presidente y en especial cuando es tan controvertido. Así es que agradezco el trato y la deferencia que han tenido para que la actividad fluya acorde a la academia. Así es que, en primer lugar, gracias.

También deseo dar las gracias a los organizadores del evento por haberme considerado para dar la conferencia de apertura. Para mí es un verdadero privilegio tener esta posibilidad de estar con ustedes y mucho más aún si está el profesor Jesús Huerta de Soto, lo que es un faro de inspiración. Es alguien que yo suelo considerarlo uno de mis mentores junto al profesor Alberto Benegas Lynch hijo. Son quienes más me han ayudado a transitar este camino en las ideas de la libertad. Así es que gracias, Profesor.

Es interesante lo que me parece que podría estar aportando o poder comunicarles, o transmitirle como experiencia, que vendría a ser cómo navegar las contradicciones. Porque básicamente yo hice todo un recorrido en mi vida académica. Pasé por los post-keynesianos, los keynesianos, los neo-keynesianos, por los monetaristas, por los neoclásicos y al final de cuentas terminé abrazando a la escuela austríaca de economía y me terminé volviendo anarco- capitalista. Y la pregunta es ¿y eso cómo se pega con ser Presidente de un país? O sea, suena como un poquito contradictorio, ex ante.

Concretamente frente a la frustración que iba acumulando en el plano profesional cada vez me fui corriendo más de lo que eran los temas vinculados a la macro y a la coyuntura y además llevaba cerca de 25 años dando clases de microeconomía y donde además hacía sobre el final de curso un énfasis muy acentuado sobre la parte de equilibrio general. Y frente a la frustración que sentía dije: «Bueno, no me voy a dedicar más de las cuestiones coyunturales, me voy a dedicar solamente a cuestiones vinculadas al crecimiento económico». Me ayudaba mucho toda mi formación y todo mi background en microeconomía, o sea, en economía neoclásica. Y ahí me encontré con el palo de hockey, con la evolución del PBI per cápita a lo largo de la era cristiana y la realidad es que, si ustedes se paran en el año 1800 y comparamos hoy contra ese año, la población se multiplicó por 10 y la producción por 150, es decir que el producto per cápita subió 15 veces.

Eso, concretamente, es la presencia de rendimientos crecientes y la presencia de rendimientos crecientes en el aparato metodológico neoclásico significa que estamos frente a estructuras de mercado concentradas. Y desde la perspectiva neoclásica las estructuras de mercado concentradas no son óptimas de Pareto, no son eficientes, constituyen un fallo de mercado el cual debería ser corregido. Y la pregunta es: ¿cómo puede ser algo malo si en aquel momento cerca del 95% vivía debajo de la línea de pobreza extrema y el número hoy, si usáramos los mismos parámetros, casi que hubiera desaparecido? Entonces, ¿cómo podía ser que algo que generó tanta riqueza, tanto bienestar, que mejoró la vida de tantos seres humanos, cómo podía ser interpretado de manera negativa por la economía neoclásica? Eso era verdaderamente como una cosa que me alteraba mucho.

Y ahí fue cuando me encontré con el artículo de Murray Rothbard, Monopolio y competencia. Recuerdo la hermosa experiencia porque estaba en el trabajo, me llegó el artículo, me lo imprimí, era una traducción hecha por el padre de Alberto Benegas Lynch hijo, una traducción de unas 140 hojas. Y cuando me fui a comer, fui directamente, me traje la comida a la oficina y me quedé leyendo. Y después de tres horas cuando terminé de leer el artículo, dije: todo lo que estuve enseñando de economía neoclásica, de estructuras de mercado, está mal. Obviamente que a partir de eso me empecé a leer a Rothbard, me topé, fui a un programa de radio, me pasaron los links de las clases del profesor Huerta de Soto, empecé a seguir todas las clases del profesor Huerta de Soto, empecé a leer cuántos libros de economía austríaca andaba dando vuelta. Y nada, y me pasó lo mismo que nos pasa a todos los que hemos tenido el privilegio de leer a Rothbard, me volví anarcocapitalista.

Y entonces la pregunta es pero si sos anarcocapitalista, ¿qué haces haciendo política? ¿Y qué haces como Presidente de un país? Y además manejás un Estado. Y además le estás cobrando impuestos, los cuales además considerás que son un robo. Efectivamente además considero que los impuestos son un robo. Por eso es que no solo que cuando tuvimos que hacer el ajuste fiscal nosotros teníamos un déficit fiscal de 15 puntos del PBI, 5 del Tesoro, 10 en el Banco Central, alcanzamos el equilibrio fiscal en el primer mes en el Tesoro, todo vía reducción de gasto. Además, resolvimos el problema de la deuda del Banco Central y el cuasi fiscal en seis meses sin expropiaciones, respetando los derechos de propiedad, todo a mercado, y no sólo eso, sino que, además, por primera vez en la historia, un gobierno lleva bajado cuatro puntos del PBI en reducciones de impuestos, es decir que estamos haciendo más libres a los argentinos sacándole el Estado de encima.

Pero el punto es cómo uno resuelve esa discrepancia entre ese ideal que uno tiene en su mente, de hecho, lo hablábamos con Adrián en el avión, decía uno se pone a estudiar economía austríaca en serio e inexorablemente se vuelve anarcocapitalista, no encuentra forma de justificar la presencia del Estado, entonces es cómo uno resuelve esta situación. Bueno hay varias cuestiones, la primera es lo que se llama un problema de condición de Estado, o sea el Estado existe, y ahí van a encontrarse con restricciones, algunas las puedan levantar, otras no las pueden levantar. Además, uno tendría que pensar qué pasa si yo de un día para el otro decido implementar la solución anarcocapitalista, el problema que tengo es que mis vecinos no me van a respetar el principio de no agresión y me van a invadir, así es que difícilmente pudiéramos poder convivir así. Pero no sólo eso, sino que el problema es que los que adhieren a las otras ideas no tienen ningún problema de usar el Estado, no tienen problema de usar el Estado para perseguirnos, para encarcelarnos, para callarnos, para censurarnos, para cancelarnos, y una de las cosas que sucede, yo me acuerdo que estaba en una cena y estaba con una persona que se dedicaba a la política, y después de tener una linda cena y demás me dijo: “Me encantan tus ideas”. Lo llama al hijo, le pide una boleta electoral y dice: “¿dónde están las ideas de mi ley acá?”. Y una de las cosas que me di cuenta es que, si no entraba y daba la pelea desde adentro, no importaba cuántas veces ganáramos los debates, después terminaban haciendo lo que se les daba la gana. Entonces dije: bueno, si no me gusta el Estado y no me gusta lo que me hace, me voy a meter adentro y lo rompo desde adentro. Acá estoy.

Dicho esto, entonces cómo uno resuelve esta aparente contradicción, que a algunos le podría parecer una contradicción insalvable, lo que voy a tratar de explicar es cómo yo veo esta situación, más allá de que los otros países no son anarcocapitalistas, más allá de que no respetan el principio de no agresión, más allá de que hasta los propios individuos no lo respetan, pero cómo uno hace desde la poltrona del Estado para modificar e ir en la dirección correcta con algo que parece que está viciado de origen y que no hay nada que uno pudiera hacer.

Y ahí es donde entra lo que voy a estar publicando en aproximadamente 20 días, o algo así, que se va a tomar este conocimiento público que es mi nuevo libro, que se llama La moral como política de Estado. Es decir, cómo es el proceso decisorio que nosotros utilizamos para que cada día estemos más cerca de nuestro ideal libertario, nuestro ideal anarcocapitalista, cómo tomamos decisiones, porque en el fondo ustedes lo que se van a encontrar cuando estén en un cargo, en una posición de las características, ya sea de las que me toca tener a mí, o las que tienen mi gabinete, se trata de tomar decisiones.

Entonces en ese mecanismo, creo que nosotros podemos decir que tenemos esta contradicción resuelta y es en qué se basa nuestro criterio decisorio. Nuestro criterio decisorio tiene tres partes. Una parte tiene que ver con lo que nosotros llamamos los valores de occidente, es decir, nuestra fuente de inspiración son los valores de occidente y ¿de qué se trata? Uno habla de los valores de occidente, ¿qué es eso? Bueno, básicamente ahí ustedes tienen cuatro elementos que conforman los valores de occidente. Uno es el legado de la razón y cómo encarar los problemas de los griegos, es decir, nutrirnos de la filosofía griega. De hecho, los griegos planteaban sus cuestiones, en sus distintas historias iban planteando… A mí una de las que más me gusta es la de Filoctetes, ese arquero formidable que tenían, y que era tan importante en la pelea contra Troya, dado la estructura que tenía Troya. Y como había sido picado por una serpiente sus pies básicamente despedía muchísimo olor. Entonces Odiseo no lo soportaba y lo tiró del barco, lo tiró en una isla. Y cuando llega el momento de atacar, consulta al oráculo y dice: “lo necesitás a Filoctetes o perdés”. El problema era que Filoctetes no quería saber nada con Odiseo, porque básicamente lo había echado, lo había dejado tirado en una isla. Entonces tenía que pedir perdón, entonces, cómo… ustedes se enfrentan a una situación donde están manejando todo un conjunto de fuerzas, que quieren ganarle a Troya, necesitan a este hombre porque si no, no pueden ganar, y entonces, ¿qué hacemos? Odiseo no quería pedirle perdón, pero entonces perdía. Entonces, ¿qué es lo que hace? Lo convoca a Patroclo, el sobrino de Aquiles, y lo lleva para engañarlo y de esa manera que Filoctetes participe y de esa manera ganar. Bueno, fíjense, uno podría decir, ¿esa victoria tiene sentido? Y la verdad es que no, es una victoria sucia ¿por qué? Porque está basada en el engaño, eso no puede ser algo que prospere, está basado…, es decir, debería haberle pedido perdón a Filoctetes o debería bancarse el mal resultado, pero esa solución intermedia que permite que gane y no pedir perdón, la realidad es que, si ustedes fueran un par, desconfiarían de esa persona, es decir, automáticamente es una victoria pírrica, con lo cual, no puede pasar tampoco el corto plazo.

Entonces, debería haber… Si era tan importante ganar, debería haber reconocido su error y perder, porque, de hecho, era una oportunidad que le estaba dando la vida que no tenía. Porque imagínense qué hubiera pasado si Filoctetes moría en la isla. Es decir, el error hubiera sido irreparable, pero no lo... Y un error no se arregla cometiendo otro error, sino que se arregla arreglando el error, corrigiendo la situación incorrecta.

Esto que parece un tema no menor, al momento que ustedes tienen que tomar decisiones, está presente todo el tiempo. En otro sentido, también, otro elemento fundamental de lo que son nuestros valores occidentales, las bases, es el derecho romano. Es decir, no hay nada más inspirador que Ulpiano y la construcción del derecho romano y, sobre todo, la construcción del derecho natural.

Por eso también, nosotros repetimos recurrentemente la frase en la que el profesor Alberto Venegas Lynch, hijo, define el liberalismo, porque eso enmarca nuestra posición, y es: ‘el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad’. Por lo tanto, cuando yo me enfrento al Gabinete, cuando yo me enfrento a mis Ministros, cuando yo planteo a dónde quiero ir, planteo el norte, pero, al mismo tiempo, planteo restricciones sobre qué instrumentos no. Vamos a acabar con la inflación, pero no vamos a usar controles de precios, no vamos a usar expropiaciones, no vamos a vulnerar el derecho de propiedad, no vamos a vulnerar la libertad. Es decir, puede costar más, pero se hace por el camino correcto. Si hemos tenido la suerte de ser Odiseo y Filoctetes no murió, le pedimos perdón y vamos y ganamos Troya. Es decir, no vamos a negociar nuestros valores morales por un logro político, porque, si no, no nos vale de nada.

El tercer elemento dentro de este bloque es los estoicos. Digo, de hecho, cuando uno revisa la obra de Adam Smith, la obra de Adam Smith estaba encuadrada dentro de su curso de filosofía moral. De hecho, su libro con el que se hace conocido: “La teoría de los sentimientos morales”, justamente tomaba la parte de filosofía moral en su curso. Es más, la investigación sobre la naturaleza y la causa de las riquezas de las naciones cubría la parte de economía política. Es más, uno de sus libros que por pedido de él y por sus discípulos fue quemado, era el que tenía que ver con la cuestión de la jurisprudencia, que es básicamente estudiar la filosofía del derecho. Es decir, todo el encuadre de Adam Smith era un encuadre moral. La primera parte era sobre teología y a Adam Smith mucho no le gustaba discutir el tema, porque en aquellos momentos algunas situaciones podían terminar siendo muy costosas en términos de vida directamente. Pero meterse con los monopolistas también, o sea, eran épocas un poquito menos tolerantes.
Y esto es impresionante, es interesante. ¿Quién es un caso de un estoico que le toca estar en la poltrona? Bueno, el rey Salomón. El rey Salomón, cuando hereda el trono de David, el creador, le dice: «Bueno, ¿qué deseos tenés?». Y dice: «Sabiduría, para poder diferenciar el bien del mal; coraje para elegir el bien; templanza para mantenerme en el camino del bien; y justicia para actuar de manera justa».

Y, de hecho, cuando ustedes revisan el capítulo 8 de “La teoría de los sentimientos morales” de Adam Smith, justamente, son estos mismos conceptos, nada más que el caso del coraje y la templanza lo pone en la lógica del autocontrol y crea una virtud adicional, que es la beneficencia, pero la beneficencia con la propia, no con la ajena.

Si no, no es virtud, la caridad a punta de pistola no es virtud. Dicho esto, la última parte de este bloque es lo que nosotros llamamos los valores judeocristianos. Y ahí hay algo maravilloso, que después liga con lo que es ahora, el segundo bloque temático de la moral como política de Estado, y es la importancia de los valores judeocristianos en la construcción del capitalismo. Si ustedes quieren entender lo convulsionado del mundo de hoy, si ustedes quieren entender el rebrote de antisemitismo que hay en el mundo, si ustedes quieren entender por qué la izquierda está aliada con el islamismo radical asesino pone bombas, que en Argentina nos pusieron dos bombas, en el 92 y en el 94. La pregunta es ¿cómo puede ser que convivan estos dos grupos violentos si los que profesan las ideas de izquierda fueran de alguno de esos países terminarían todos muertos? Digo, ¿cómo puede ser que grupos de izquierda…, no sé, ustedes se imaginan a feministas radicales con “Free Palestina” y van a Palestina y terminarían siendo molidas a palos? Al margen de que les obligarían a usar la burka. Entonces, la pregunta es, ¿por qué? Es una forma también de ver por qué están aliados esos grupos, cuando en principio uno sabe que no podrían convivir. ¿Por qué hay un empecinamiento en la destrucción de Israel? Porque son las bases del sistema capitalista.

Miren, si hay alguien que habla mal de mí recurrentemente es Hans-Hermann Hoppe. Es más, hasta puedo tener puntos de coincidencia para que me odien y algunos más. Él tiene una, en el libro sobre la ética de la propiedad privada, tiene en uno de sus capítulos, la segunda parte, hace la derivación de lo que en el formato neoclásico sería el óptimo de Pareto, pero hace la deducción de la optimalidad del capitalismo de libre empresa, apalancándose sobre el principio de apropiación originaria de Locke y el principio de no agresión. Es decir, los derechos naturales, o sea, el respeto a la vida, la libertad, a la propiedad, el respeto de los contratos. Y la realidad es que, si ustedes necesitan, eso para que el capitalismo de libre empresa funcione y genere los mejores resultados a los cuales la sociedad podría aspirar, entonces es si estos valores están en algún lado. Bueno, les cuento: esos valores están en los diez mandamientos. Es decir, cuando ustedes revisan la Torá, que vendría a ser para el cristianismo, el Pentateuco, y van al segundo libro que es el de Shemot, o sea, el Éxodo, primero como libertario, recomiendo que lo lean, es la máxima epopeya de la historia de la libertad. Es como que dos hermanos, Aarón y Moisés, se enfrentan al faraón que vendría a ser como la suma de Estados Unidos, China y Rusia. Y le dice, “liberá a mi pueblo”. Hay que tener coraje, dos muy grandes corajes. Y en el fondo, no es ni más ni menos que la historia de la libertad. Es extremadamente inspiradora. Y cuando, luego de las plagas, luego de haber cruzado el Mar Rojo, y el pueblo hebreo se encamina hacia el monte Sinaí, donde el Creador le va a entregar las tablas a Moisés. Porque esto es interesante. Porque uno dice, ¿dónde está consagrada la libertad en los diez mandamientos? Bueno, en la versión hebrea de la Parasha Itro, que es la Parasha que cuenta, el momento en el que el Creador le entrega los diez mandamientos a Moisés, el primer mandamiento dice “yo soy tu Dios, el que te sacó de Egipto, el que te dio la libertad”. Es decir, el primer mandamiento es una declaración en favor de la libertad.

No sólo eso: no matar, es respetar la vida; no robar, es respetar la propiedad; no levantar falso testimonio, es honrar la palabra. Es decir, entonces en los valores judeocristianos, no sólo en la base de occidente, sino que es la base del capitalismo de libre empresa, que es lo que generó la hazaña civilizatoria más grande de la historia de la humanidad. De tener vidas miserables, donde no pasábamos los 25-30 años, hoy tenemos una expectativa de vida de 80 años. Tenemos autos que vuelan. De hecho, miren lo que hace un celular y miren si todas las funciones de un celular las tendrían que pensar en los años 80, la cantidad de cosas que había ahí. Necesitarían todo ese escritorio lleno de aparatos.

Entonces, esos son nuestros valores. Por eso, digamos, la izquierda y los terroristas van contra Israel, porque es el bastión de occidente. De ahí pasan a Europa. Es decir, esa pelea la tienen mucho más cerca de lo que se imaginan. Pero bueno, esperemos que la ola de libertad que viene desde América pueda saldar la deuda civilizatoria que tenemos con el viejo continente.

El segundo bloque temático es el tema de la eficiencia. En primer lugar, está la eficiencia estática. La eficiencia estática es lo que la teoría económica neoclásica presenta como la idea de la optimalidad de Pareto. Y la teoría neoclásica, digo, los economistas nos volvimos tan arrogantes que hicimos un modelo que es de una belleza conceptual enorme. Recuerdo que, en una conferencia, dije que, cuando leí el libro de Debreu, “El Teoría del Valor” de Debreu, disfruté más leer el “Teoría del Valor” de Debreu que mi primer Playboy. O sea, que es un libro que me gustó mucho. Y eso, digo, es interesante porque ese modelo y toda la matemática, la topología, es tan deslumbrante que uno queda fascinado, queda encandilado, y es tal el efecto que, cuando el mundo real no mapea con el modelo, lo llamamos fallo de mercado. Es un disparate. Es decir, si ustedes van a una empresa y le llevan un modelo al empresario, que es el que toma la decisión final, y ustedes le dicen el modelo, lo saca a patadas, o sea, vuelan por una ventana.

Digo, cuando ustedes están tomando decisiones en la vida real, la vida real siempre le gana al modelo. Es decir, nunca el modelo está por encima de la vida real. Es decir, el modelo es una herramienta. Es decir, y ustedes, cuando el modelo no mapea con la realidad, la idea no es romper la realidad hasta que se parezca al modelo. Eso conlleva a que, desde mi punto de vista, toda la parte de la economía neoclásica donde habla de fallo de mercado está mal. Es decir, no creo en los problemas de estructuras concentradas, no creo en las externalidades, no creo en los bienes públicos, no creo en los fallos de coordinación, no creo en los problemas de información asimétrica resueltos por el Gobierno.

Es más, en mi libro Capitalismo, Socialismo y la Trampa Neoclásica, justamente me ocupo activamente del problema de los rendimientos crecientes. Y esto es interesante porque, cuando ustedes tienen el modelo perfectamente competitivo, que no hace falta que les diga lo que decía Hayek, que era un modelo tan tonto que no tenía competencia, el de competencia perfecta. Pero, al margen de eso, ¿cuál es el punto central? Que, si ustedes tienen un modelo que funciona como un modelo de competencia perfecta, ustedes tienen rendimientos constantes a escala. Si ustedes tienen rendimientos constantes a escala, no hay crecimiento económico. Y el crecimiento económico ustedes lo generan cuando hay rendimientos crecientes a escala. Pero sucede que para los neoclásicos los rendimientos crecientes a escala son motivos de un fallo de mercado y, consecuentemente, lo corrigen y los regulan para que tengan un funcionamiento parecido a una empresa que tuviera rendimientos constantes a escala. En el mismo momento que ustedes hacen eso, mataron los rendimientos crecientes, mataron el crecimiento económico. ¿Quieren un buen ejemplo de esto? Europa: tiene tantas regulaciones que mataron el crecimiento económico. De hecho, nosotros en nuestro gobierno, desde que asumimos, hemos quitado 18.000 regulaciones. Y eso es lo que está explicando que después de tan bajas tasas de crecimiento durante 100 años y que de ser uno de los países más ricos del mundo nos caímos a la mitad de la tabla y estábamos a punto de convertirnos en un país miserable, hoy estamos creciendo a una velocidad cuatro veces más grande que el promedio de nuestra historia. De hecho, va a ser de los últimos cuatro gobiernos el único que crece entre tres y cuatro veces más fuerte que la OCDE en el periodo de gobierno.

Dicho esto, fíjense que ahí, la percepción, porque el problema, entonces, es el problema del óptimo de Pareto. Y en realidad, el problema es el óptimo de Pareto. Es al revés. Por eso me encanta tanto la demostración de Hoppe. Es una obra de arte. Cuando la fui y la leí en Davos, dije, la voy a leer tal cual. Porque si le cambio una coma, la daño. Entonces, porque ustedes cuando hacen la presentación con el formato de Hoppe, ustedes no necesitan adaptarse a ninguna estructura topológica para poder hacer la derivación del óptimo. Porque en el fondo, yo me voy a poner neoclásico. Yo tengo el problema del equilibrio. Tengo que demostrar que existe, que es único y que es estable. Hasta ahí no entra nada la optimalidad. El problema de la optimalidad es una cosa que viene posterior, que es cuando quiero demostrar que es óptimo de Pareto. Y para demostrar que es óptimo de Pareto, necesito que, además las funciones de demanda surjan de individuos maximizadores. Entonces, son óptimas. Las curvas de ofertas necesito derivarlas de empresas maximizadoras. Entonces, cuando yo encuentro oferta y demanda, digamos, las funciones de exceso de demanda, entonces, son óptimas. Entonces, ahora, si el equilibrio, tiene determinadas características, entonces existe, es único y es estable. Entonces, además, es óptimo. ¿Y cuál es el problema? Ah, no. Pero el problema es que los rendimientos crecientes no condicen con la estructura de maximización. Y, por lo tanto, entonces, esa función de oferta no es óptima. Y si no es óptima la de oferta, no es óptima la de exceso de demanda. Entonces, es un fallo de mercado. Entonces, lo voy a arreglar a los garrotazos. ¿Por qué? Porque el modelo dice. Y ese garrotazo mató el crecimiento.

Entonces, bueno, nosotros, de hecho, con el Dr. Reidel, en la tradición neoclásica, hicimos un modelo de crecimiento con rendimientos crecientes y que no tiene el resultado ridículo de que los árboles crecen hasta el cielo. Donde, básicamente, lo que nosotros decimos es: cada unidad de consumo que adicionamos genera utilidad, y esa utilidad marginal es decreciente. Es decir, por lo tanto, en la medida que vamos agregando unidades de consumo, la utilidad sube, pero sube decrecientemente.

Pero conseguir esa unidad adicional implica que yo tengo que estar metiendo unidades adicionales de ocio en formato de trabajo dentro del proceso productivo. Y conforme yo voy agregando más trabajo, la desutilidad que me genera meter más ocio ahí es cada vez más grande. Entonces, en algún momento lo que gano por una unidad adicional de consumo se me va a compensar con lo que pierdo por una unidad adicional de ocio que entrego como trabajo. Esto es interesante porque esto me permite tener una solución cerrada en un modelo con rendimientos crecientes. Al margen que el paper 2 tiene que ver con cuestiones regulatorias, el 3 tiene que ver cómo rompemos todo el tema del debate con el socialismo en el formato neoclásico. Con lo cual también va a implicar toda una visión distinta de cómo diseñar políticas.

Entonces, naturalmente eso es interesante porque entonces pueden tener un equilibrio que es óptimo y, además, con rendimientos crecientes. Lo otro que hicimos, además, es que, al ponerlo en términos dinámicos, aparece un problema de equilibrios múltiples. Entonces, tienen los equilibrios de trampa- En realidad son 3 equilibrios. Tienen los 2 estables, el de trampa de pobreza y el de bienestar. El de, si ustedes quieren, abundancia. Y uno intermedio que, obviamente, es inestable.

¿Cuál es el tema con el equilibrio de trampa de pobreza? Es que ustedes, si trabajan poco, producen poco, no pueden ahorrar, no pueden acumular, entonces quedan en una trampa de pobreza. Esto es importante. ¿Por qué es importante? Porque sociedades que fomentan la vagancia, sociedades que le cobran impuestos al que trabaja y premian con planes o beneficios a los que no trabajan, generan sociedades de vagos. Y las sociedades de vagos, ¿saben qué pasa? Se hunden. Las sociedades de la justicia social son vagos y se hunden. ¿Quieren un ejemplo? ¡Argentina!

Ahora, cuando ustedes cambian esos incentivos, nosotros llegamos, había 57% de pobres. Soy anarcocapitalista, pero no como vidrio. No planeo tratar de ganarle a Usain Bolt pegándome tiros en los pies. Entonces, era parte del landscape. Entonces, ¿qué hicimos? Cambiamos la forma de dar contención a los vulnerables. Creamos el Ministerio de Capital Humano. Imagínense, Capital Humano no suena muy socialista. Eso es como una oda a Gary Becker. Entiendo que es un liberal de Chicago, pero sean un poco más contemplativos con la vida real. Entonces, en ese contexto, el concepto de Capital Humano es dejamos de darle el pescado a los vulnerables, dejamos de regalarles pescado. Estructuramos el Ministerio en Niñez y Familia, Salud, Educación, Trabajo y la parte previsional. Y la idea es que las personas dejen de ser esclavos del Estado para ser ciudadanos libres. Es decir, nos ocupamos de darle asistencia para cuando nacen, para que puedan formarse intelectualmente, para que tengan salud, para que puedan estudiar y puedan salir.

Hemos decidido que no queremos tener más esclavos. Hemos decidido trabajar para que haya ciudadanos libres. De hecho, tanto el Ministerio de Desregulación como el Ministerio de Capital Humano, ¿cuándo vamos a saber que han triunfado definitivamente? El día que desaparezcan. Mientras tanto hay que seguir remando y laburando. Y esto es algo maravilloso porque la Ministra Pettovello empezó a dar capacitaciones, y originalmente iban muy pocas personas. Ahora los cursos están continuamente llenos, las capacitaciones las dan las propias empresas y esto es interesante también porque hoy la Ministra Pettovello no recibe gente que le está pidiendo planes. La Ministra Pettovello recibe gente que le pide trabajo. Es decir, empezamos a cambiar el chip, empezamos a dejar el Mar Rojo atrás. Hemos empezado a liberarnos. La gente no quiere la dádiva, quiere empezar a ganarse la vida con el propio sudor de su frente y eso nos lleva al equilibrio bueno, nos lleva a sociedades productivas y no solo eso, el hecho de que desregulemos hace que el equilibrio al que se puede ir es más alto en términos de PIB y per cápita. Si además ustedes adicionan entonces a la desregulación, adicionan lo que estábamos haciendo en capital humano, adicionan el aumento del ahorro por baja de impuestos, por devolverle cerca del 20% del PBI a los argentinos quitando el impuesto inflacionario, quitando el déficit fiscal, bajando impuestos y además abriendo la economía, es decir, aumentando el tamaño del mercado, vaya que estamos generando las bases del crecimiento económico y todo basado en las ideas de la libertad porque estamos sacando de la esclavitud a los vulnerables, estamos liberando los rendimientos crecientes, estamos liberando el espíritu empresario, estamos permitiendo que los individuos se hagan cargo de su propio futuro y abriendo la economía, fomentando la competencia. Y ahí me permite ligar con la contribución maravillosa y mayúscula del profesor Huerta de Soto, la teoría de la eficiencia dinámica, cuánto tenemos que agradecerle, sólo con esa tenemos un montón. Gracias, Profesor.

Es como que es un poco raro, es mi interpretación de su trabajo. Básicamente lo que dice es cómo la eficiencia dinámica es aquel sendero que hace que yo maximice mi crecimiento, por ahí vamos. Y el tema es que no vale el relativismo moral, lo que a mí me va a llevar a ese sendero que maximice el crecimiento es un conjunto de valores morales. De hecho, yo podría no saber nada de crecimiento, pero si respetara la vida, la libertad, la propiedad, el principio de no agresión, el principio de apropiación originaria del Locke, respetaría los contratos, ese conjunto de valores morales va a llevar a la sociedad a su máxima plenitud, porque es la que permite liberar la función empresarial, siendo la función empresarial su motor la creatividad, que es lo que nos conecta con el creador. Y no es casualidad que aquellos países que son más libres crezcan el doble que los reprimidos, que tengan un PBI per cápita muchísimo más alto, que tengan muchísimos menores niveles de pobreza, no es casualidad. Cuando ustedes obran en sintonía a la obra del creador, eso está en el epílogo del libro, las sociedades prosperan. Cuando ustedes abrazan el manual marxista, que es la envidia, el odio, el resentimiento, el trato desigual frente a la ley, el asesinato, porque además asesinaron a 150 millones de seres humanos, están condenados, ese es el camino del fracaso, de la pobreza, es el infierno en la tierra. Por lo tanto, cuando decimos no hay relativismo moral, hay valores morales que son innegociables. Si hay valores que son innegociables, no los vamos a entregar de ninguna manera. Y no estamos diciendo que vamos a ir a la India y se nos va a ocurrir recomendarle al policymaker que maten vacas para comer, ni se nos ocurre meternos en una comunidad judía ortodoxa y recomendarles que coman cerdo. No, no somos idiotas. Lo que estamos diciendo que hay valores que no se negocian, no se negocia la vida, no se negocia la libertad, no se negocia la propiedad, los contratos se respetan a rajatabla, la palabra vale. Y eso es una forma de guiar también las decisiones de política. Y cuando ustedes toman decisiones de esta manera, vamos a la tercera parte, al tercer bloque, es cuando uno tiene que elegir.

Seguramente cuando ustedes ponen por encima los valores de occidente, obran con justicia, eso deriva en eficiencia, eso lo prueba el trabajo del profesor Huerta de Soto, y eso deriva en bienestar, y ustedes tendrían que ganar las elecciones. Si ustedes quisieran ir por el camino inverso, significa que algo va mal. Supongamos el ejemplo de la justicia social. Tengo una persona con 500 euros y otras cuatro con cero. Seguramente si le saco al de 500, 400 euros y le doy 100 a cada uno de los dos otros, si voy a una competencia electoral voy a ganar, pero eso es injusto, eso es un robo, eso es un trato desigual frente a la ley, eso es una inmundicia, eso tarde o temprano termina mal. Eso es lo que hizo argentina, y de ser un país rico se convirtió en un país mediocre camino a la decadencia más abyecta, íbamos a ser Cuba con escala en Venezuela. Afortunadamente los argentinos despertaron en el ‘23, confío que lo van a convalidar en el ‘27 y Argentina será grande nuevamente.

Entonces, ahora lo voy a hacer con un ejemplo más concreto, porque sino queda como todo muy abstracto. El caso que más me divierte es el caso de un productor de neumáticos que teníamos. A ustedes los neumáticos les cuestan 100 dólares, los neumáticos en Argentina costaban 400 dólares. Es más, cuando ustedes querían pasar la frontera lo que le revisaban era los neumáticos. Entonces, vean que nosotros teníamos neumáticos caros, malos y pocos, y eso hacía que las rutas fueran también mucho más peligrosas. Entonces, fíjense que esto es interesante, porque si yo abro la economía y permito que entren los otros neumáticos, vean que tengo una ganancia de eficiencia, porque ahora pago los neumáticos 100 dólares y me quedan 300 dólares que los voy a gastar en otros bienes de la economía. Entonces cuando yo abro la economía, esa empresa que tenía 920 empleados y un empresaurio van a la quiebra, entonces todos se alteran por eso, y al mismo tiempo ganaban 48 millones de argentinos. Entonces la pregunta es: Si ganaban tantos y perdían otros, ¿cómo puede ser que tuviera tantos sustentos el empresaurio? Esa es una primera pregunta. Ustedes están en la poltrona, tienen que tomar decisiones. Es más, el empresaurio no se quedó tranquilo, me amenazó con tirar 920 trabajadores a la calle el día anterior donde íbamos a sancionar la Ley de Modernización Laboral, esto no es un juego de niños, acá hay que tomar decisiones. Si yo gano en eficiencia y gano en que son más los que se benefician que los que pierden, la discusión sería bastante clara en términos electoralistas. Igual así no es suficiente, eso que son más de un lado y menos del otro, no es condición suficiente para tomar esa decisión, porque puede ser también profundamente injusta, como el caso de que se juntan cuatro lobos y una gallina a decidir qué se cena hoy a la noche. No me gustaría estar en el pellejo de la gallina, pero no me gustaría tampoco actuar como un lobo.

Dicho esto, lo que quiero decir es que está claro en términos de cuántos ganan y cuántos pierden. Está claro la ganancia de eficiencia, donde voy a reasignar recursos hacia sectores más productivos, con mayores salarios, voy a tener una mayor cantidad de bienes disponibles, o sea, voy a tener una ganancia de bienestar, pero todo eso no es suficiente. Lo único que importa al momento de tomar la decisión es si es justo. Entonces la pregunta es, si ustedes tienen un paredón que prohibía que entraran los otros neumáticos, el solo hecho de que estuviera el paredón ya era inmoral, aun cuando me hubiera cobrado los neumáticos igual que los que los otros neumáticos importados, ¿por qué yo no puedo elegir el neumático que se me da la gana? ¿por qué no podía yo comprarme un Michelin, si a mí me gusta el muñequito, me gusta el dibujito? ¿o un Bridgestone, o un Yanko? ¿por qué no podía comprarlos? No me gustaba el otro, no me gustaba el logo, ya con el logo no me gustaba, no lo quería. Entonces, dicho esto, ahí hay un cercenamiento de la libertad, pero si además ese cercenamiento de la libertad implicaba que por ese bien, aun si tuviera la misma calidad, lo tenían que pagar cuatro veces más caro, eso es un robo. Entonces, abrir la economía no es porque me genere votos, no es porque sea más eficiente, sino porque es justo, porque está mal cercenar la libertad, porque está mal robarle a la gente, y porque además eso se sostenía con la corrupción del Estado, utilizando la corrupción entre funcionarios públicos y el empresario prebendario, para robarle a todos los argentinos, por lo tanto, además, era un robo.

Es decir, la decisión está anclada en los valores morales, porque estamos en contra del robo, porque estamos en contra del cercenamiento de la libertad, porque estamos en contra de la corrupción. Cuando ustedes toman una medida que es justa, esa medida además es eficiente, y si es eficiente, trae prosperidad. Por lo tanto, esto es lo que cierra el círculo. Cuando yo le pido las políticas y les planteo los objetivos a mis Ministros, de los cuales estoy profundamente orgulloso, porque son todos brillantes, ¿quieren garantizarse el éxito? Rodéense de gente mucho mejor que uno, créanme que funciona. Entonces, fijo, porque es la responsabilidad que me tocó a mí, el objetivo, pero hay herramientas que no se usan. Y ustedes, que es el gran resultado del trabajo del profesor Huerta de Soto en la teoría de la deficiencia dinámica, no podrían saber nada de crecimiento, pero si ustedes obran de manera justa, van a generar prosperidad. No tenemos el mundo que nos gusta aún del anarcocapitalismo, pero si tomamos decisiones basadas en la justicia, basadas en los valores judeocristianos, vamos a progresar, y cada día vamos a estar mejor, y en la medida que progresemos, cada día nos vamos a parecer un poco más a ese ideal anarcocapitalista. Por lo tanto, no hay contradicción. La diferencia es que cuando jugaba Messi, los goles lo hacía Messi, no la tribuna gritando afuera. No digo que no esté bueno, lo que digo es, los goles los hacía Messi. Si no nos involucramos nosotros, los mediocres no tienen problema en saquearnos.

Por lo tanto, parte de nuestra autodefensa también es ir y meternos en la cancha y jugarles de igual a igual, porque además le vamos a ganar, porque nuestros valores generaron el milagro del occidente. No hay que sentir vergüenza de nuestros valores, porque nuestros valores fueron los que nos hicieron grandes, y si nosotros sobramos acorde a estos valores y tomamos decisiones justas, tarde o temprano llegará el triunfo del anarcocapitalismo. Muchísimas gracias.