Discurso del Presidente Javier Milei tras recibir el Premio del Foro Económico de París como "economista más influyente del mundo".
Buenas tardes a todos. En primer lugar, deseo dar las gracias por este premio y también deseo dar las gracias por el privilegio de lo que ha sido la reunión previa a esta ceremonia. Verdaderamente, tener la posibilidad de hablar con un gigante intelectual, un gran maestro, como el caso de Philippe Aghion, es un privilegio enorme pero es un motivo de alegría adicional cuando uno además, esa persona pertenece al campo al que uno, desde un lugar mucho más humilde, ha trabajado y además se ha especializado en ese campo. Es decir, en mi caso decidí estudiar economía y con el correr de los años decidí especializarme en crecimiento económico.
Una de las cosas más maravillosas que me pasó recién cuando hablaba con el profesor Aghion era que él el motivo por el cual se dedicó al crecimiento económico fue porque justamente le preocupaba la pobreza y cómo hacer para sacar a la gente, a la población de la pobreza. Y en ese mismo momento me vino a la cabeza la frase que está en mucho de los libros de crecimiento económico una frase de Robert Lucas Junior que dice, porque es muy impresionante, dice “las consecuencias sobre el bienestar humano, de este tipo de cuestiones son verdaderamente estremecedoras a punto tal que cuando uno empieza a pensar en ellas nunca más puede volver a pensar en algo más”.
Cuando uno lee esa frase, esa frase verdaderamente es muy impactante. Pero cuando uno se pone a estudiar crecimiento económico ya no puede dejar de pensar en esos términos y cuando hablaba con el profesor Aghion, digamos, eso fue lo que flotó en la reunión todo el tiempo. Además, la explicación del crecimiento económico tiene distintas versiones. En mi caso, como alguien que sólo ha sido, alguien que lo ha estudiado, me enfrenté al menú de opciones y hay digamos una línea de pensamiento que me resultó más atractiva y que es justamente la línea schumpeteriana o Neo schumpeteriana, impulsada por el profesor Aghion. Además, le comenté de la hermosa experiencia de leer sus libros con Howitt.
Por lo tanto, esta primera parte de mi charla era dar las gracias por el premio, dar las gracias por permitirme estar aquí, dar las gracias por el privilegio de poder compartir la charla con el profesor Aghion, es más parece que estoy de racha en estas semanas porque días atrás además tuve el privilegio de conocer a Xavier Sala i Martín. Así es que lo primero que quiero manifestar es mi profundo agradecimiento por todo este hermoso momento que me están brindando en una tarea que es bastante ingrata, la cual uno debe enfrentar todo tipo de circunstancias, tiene que tomar un montón de costos, tiene que soportar mentiras, calumnias, injurias que manchen el buen nombre y honor el propio y el de la propia familia, pero también hay un elemento por el cual vale la pena hacerlo que es que uno está escribiendo una página de la historia. Así es que, pero cuando aparecen estos momentos, digamos, la utilidad se incrementa sustancialmente.
Dicho esto, una de las cosas que quiero contar es cómo este enfoque del crecimiento económico es el elemento determinante por el cual nosotros diseñamos las políticas públicas, la política económica en particular. Nosotros, básicamente, tenemos que enfrentar dos situaciones. Una es la coyuntura y cómo enlazar la coyuntura hacia el largo plazo, que es lo que hace al crecimiento económico. Nosotros al momento de recibir la economía argentina teníamos lo peor de las tres grandes crisis de Argentina, teníamos un desequilibrio monetario que duplicaba al que tuvimos en el año ‘75, que fue una explosión inflacionaria de seis veces la tasa de inflación, imagínense que era el doble, la mejor manifestación es que la brecha cambiaria, o sea entre el tipo de cambio oficial y el paralelo había una diferencia de tres veces, es decir 200%; lo otro que enfrentábamos era la situación de un Banco Central quebrado y teníamos un desequilibrio fiscal muy grande e indicadores sociales peores a los que teníamos en la previa de la crisis del 2001.
Al mismo tiempo, la inflación viajaba al uno y medio, al uno coma cinco por ciento diario, teníamos cuatro bases monetarias venciendo día a día en el Banco Central, pasivos remunerados, que nos generaba un déficit cuasifiscal de diez puntos del PBI; y teníamos 10, el equivalente a 10 bases monetarias venciendo día a día de deuda del Tesoro nacional. Es decir que en un día podíamos multiplicar la cantidad de dinero por 15 veces. Es decir, estábamos literalmente en una hiperinflación. Por lo tanto, nos teníamos que enfrentar al desequilibrio fiscal del Tesoro de cinco puntos del PBI, diez del Banco Central, había que enfrentar 15 puntos del PBI, y en ese contexto, nosotros, en campaña, yo llevaba una motosierra y decía que iba a cerrar el desequilibrio fiscal en el primer año, y decían que eso era imposible que lo hiciera en cuatro. Bueno, gracias al talento y a la valentía y el coraje de mi Ministro de Economía, el arquitecto del milagro, Luis ‘Toto’ Caputo, el equilibrio fiscal lo logramos en el primer mes de gestión. Es decir, en el primer mes de gestión hicimos una reducción del gasto público de 30% y pusimos las cuentas en orden desde el primer día.
Sin embargo, a la luz de lo que les conté ese era solamente un tercio del problema y había que arreglar el problema del Banco Central y de la deuda en general. La solución que ha utilizado Argentina a lo largo de la historia siempre fue la expropiación. Nosotros como liberales libertarios no nos podíamos permitir la herejía de violentar la propiedad privada, de violar los contratos y junto al enorme trabajo del Ministro Caputo, el Presidente del Banco Central que tengo el honor que también esté aquí, Santiago Bausili, y hoy Canciller Pablo Quirno, en aquel momento secretario de Finanzas, lograron la tarea increíble de cerrar el déficit cuasifical, es decir diez puntos del PBI, en seis meses. Así es que en el fondo no soy más que un privilegiado de tener la suerte de poder guiar a un conjunto de gigantes. El otro día estaba con uno de los Ministros de Macron entonces le digamos le fui presentando a mis ministros entonces lo presenté al Ministro Caputo como digamos, el arquitecto del milagro, después cuando lo presente a Federico Sturzenegger, nuestro Ministro de Desregulación y que llevamos hechas dieciocho mil desregulaciones, algo así como diecisiete, dieciocho por día. Entonces me dice “bueno, pero usted no tiene solamente un genio tiene dos genios”. Le dije “no, no se equivoque, en realidad todo mi equipo son todos genios”, es decir, si algún talento tuve es que elegí claramente a tipos verdaderamente extraordinarios que permiten que estemos haciendo el mejor gobierno de la historia.
Ahora, ¿cómo encajan todas estas piezas de arquitectura macro para el crecimiento económico y cuál es nuestra estrategia de crecimiento económico? El primer punto es que la inflación, que viajaba al uno y medio diario, que podría haber terminado en niveles entre 15 mil y el 17 mil por ciento anual, y que como cortamos de cuajo el déficit fiscal y la emisión monetaria, la inflación del 2023 en el consumidor terminó en torno al 200% y en mayoristas al 300%; hoy viaja en consumidor en torno al 30 y en mayoristas en torno al veinte. Básicamente eliminar la inflación, elimina la distorsión de precios relativos, estira el horizonte de planeación para el sector privado, consecuentemente no se hacen mala asignación de recursos por tener distorsionados los precios y consecuentemente eso produce un reordenamiento macro y genera asignaciones más eficientes y ahí eso genera una ganancia de bienestar, que esa es de una vez para siempre porque básicamente el día que uno ya terminó con la inflación, esa ganancia se evapora.
El segundo punto extremadamente importante es que, básicamente, recuperar el equilibrio fiscal implicó recomponer el ahorro, y el ahorro se vuelve una pieza fundamental para financiar la inversión. Al mismo tiempo, ahí es donde juega un rol fundamental la propiedad privada porque toda la ingeniería del crecimiento, después voy a estar yendo a cada una de las partes, pero en el fondo trata de cómo yo genero ahorro y ese ahorro lo transformo en inversión. Por eso era tan importante desde el primer momento el respeto al derecho de propiedad, en especial un país que venía de expropiaciones masivas durante los últimos 50 años. Por lo tanto, resultaba fundamental respetar el derecho propiedad para respetar el ahorro al cual, además, lo impulsamos bajando el desequilibrio fiscal, y de esa manera liberar recursos para que el sector privado pudiera invertir. Además, hay un efecto colateral positivo: cuando nosotros llegamos la relación deuda/producto en Argentina era del cien por ciento del PBI, la consolidada, y el Riesgo País estaba en 3000 puntos básicos. Haber logrado el equilibrio fiscal y haber persistido en esa política a lo largo de lo que llevamos de mandato y que les doy mi palabra digamos que mientras que yo ocupe la silla eléctrica que es la presidencia argentina, el equilibrio fiscal seguirá existiendo.
Y la contraparte de esto es que la relación deuda/producto hoy ya está en el 39%. Es decir, Argentina es uno de los cinco países del mundo que tiene equilibrio fiscal en la línea financiera y tiene una relación deuda producto del 39%. La contracara de esto es que el riesgo país cayó, llegó a ubicarse en niveles debajo del 500%. Perdón: de quinientos puntos básicos. Sin embargo, los acontecimientos recientes en el mundo, siendo que Argentina es un activo beta agresivo implicó digamos que aumentara el riesgo país. Pero más bien, digamos, terminen todas estas convulsiones internacionales, el riesgo país volverá digamos a bajar y nuestra idea es que de hecho el propio riesgo de nuestra administración y vamos hasta el 27 está por debajo de los 100 puntos básicos por lo tanto en caso de conseguir la reelección digamos la economía argentina. Por lo tanto, se va a desplomar el riesgo país y vamos a acelerar nuestra tasa de crecimiento seguramente a niveles del 7 u 8% per cápita, sin ninguna duda. Entonces, dicho esto, ¿cuál es ahora entonces verdaderamente los motores del crecimiento con los que nosotros trabajamos? Uno podría decir que eso básicamente tres bloques: hay una cuestión vinculada al respeto a la propiedad privada, el rol fundamental que tiene la propiedad privada y esto, digamos, la propiedad privada puede ser atacada de dos maneras. Una vía impuestos. Bueno también tenemos cosas para contar en este sentido.
En el día de ayer, en una charla extraordinaria que daba el Ministro Sturzenegger, una de las cosas que decía es, bajo ningún punto de vista se le ocurra llevarle al presidente un proyecto que implica hacer déficit fiscal, eso es maravilloso; y además, de ninguna manera se le ocurra tampoco llevarle la idea de subir los impuestos, y de hecho nosotros el ajuste fiscal lo hicimos bajando el gasto público y, además, hemos bajado tanto el gasto público que eso nos ha permitido además bajar la presión fiscal en tres puntos del PBI. Es decir, empezamos a devolverle dinero a los argentinos. Y de hecho, y esto está simulado por el equipo del Ministro Caputo, si Argentina mantuviera una tasa de crecimiento en torno al 5%, podríamos estar devolviendo a los argentinos cerca de 500 mil millones de dólares de acá hasta el 2031, lo cual es el monto equivalente a lo que tenemos de deuda, por lo tanto se le estaría devolviendo muchísimos recursos a los argentinos. Es más, de hecho, haber eliminado el impuesto inflacionario, que en el fondo se emitían hasta 13 puntos del PBI en el año previo a que nosotros llegáramos al poder, implicó devolverle a los argentinos cien mil millones de dólares. Por eso cuando uno ve después la caída de la pobreza es tan impresionante.
Y la otra parte de la regulación o de la forma de atacar la propiedad privada es la regulación, y ahí hay dos tipos de regulación. Hay una regulación que genera mucho malestar cuando uno lo quiere eliminar, motivo por el cual suelen agredir al Ministro Sturzenegger, y que, además, no solo que lo suelen agredir porque si lo agredieran de frente eso no sería un problema porque una persona tan talentosa como Federico podría desarmarlos instantáneamente, sino que lo hacen de manera cobarde escribiéndome y mandándome mensajes a mí. En un momento, Federico había mandado algunas cosas, yo, digamos, se imaginarán que yo fijo las directrices, pero no puedo estar en todos los detalles, pero de repente mi teléfono empiezan a entrar cosas y estallaba mi teléfono, todos se estaban quejando de Federico, y yo dije «¡Qué trabajo maravilloso está haciendo, Federico». Es decir, estaba terminando con un montón de curros. Así que, Federico, seguía así, por favor, que me encanta cuando pasa eso.
No porque sería más honesto que lo atacaran de manera directa pero no lo pueden hacer porque está eliminando la corrupción. Así que hay una parte de la regulación destinada a generar cotos de caza, ¿está bien decir cotos de caza? donde los empresarios cazan en el zoológico, sea entonces son regulaciones para encerrar a los argentinos. La otra regulación que básicamente ustedes con el tema de los impuestos ustedes afectan el derecho de propiedad, pero no afectan a la tasa de crecimiento, salvo que sean muy violentos. Lo que hacen es cambiar el nivel de la tasa entonces pueden ir más puede ser más alta o más baja y pueden ir a un PBI per cápita más o menos alto, pero es como que digamos no afecta sustancialmente la trayectoria. Pero hay algo que es más complejo que es cuando se regula para asimilar a un mercado competitivo. Este caso sí es muchísimo más grave es muy propio dios del enfoque neoclásico, da la idea de fallo de mercado entonces ustedes cuando ven una estructura enmarcada de mercado concentrado cuya contraparte es la existencia de rendimientos crecientes existe la tentación por parte de los policy makers de regularlo y hacerlo parecer a una empresa competitiva. En ese mismo momento que ustedes lo asimilan a una empresa competitiva, eso es equivalente a generar rendimientos constantes a escala. Y cuando ustedes tienen rendimientos constantes a escala, no hay crecimiento. Es decir que esa regulación lo que hace es matar el crecimiento.
Como les había señalado: desde que llegamos al Gobierno, Federico ha llevado a cabo 18.000 desregulaciones, muchas de ellas han terminado y ha barrido con los corruptos y otras han estimulado los rendimientos crecientes. Es decir, algo que genera crecimiento económico. Nuestro segundo bloque de crecimiento económico es la idea de nuestro Ministerio de Capital Humano. Básicamente la idea de la contención social, de la asistencia social siempre estuvo ligada a regalarle el pescado a la gente, y la realidad, hay una frase hermosa de Milton Friedman inspirada en la Torá, en el libro de Shemot, que describe la salida del pueblo hebreo de Egipto, que dice «No existe tal cosa como un almuerzo gratis». Eso el pueblo hebreo, que salió de Egipto, lo tenía claro. El pescado gratis era Egipto, el pescado gratis era la esclavitud. Bueno, nosotros no queremos esclavos, nosotros queremos argentinos libres, y por eso cambiamos la política social, a punto tal que cambiamos el nombre del Ministerio y no se llama ni desarrollo social ni nada por el estilo, se llama Ministerio de Capital Humano, y si yo pudiera al Ministerio le pondría una gigantografía de Gary Becker. Días atrás también tuve el privilegio enorme de hablar con James Heckman, y era maravilloso porque nuestra construcción del Ministerio de Capital Humano estaba perfectamente alineada con los resultados de Heckman. Nosotros hacemos un primer foco en lo que tiene que ver con niñez y familia. Es decir, nosotros no queremos regalar el pescado, queremos que aprendan a pescar y si pueden que se hagan una empresa. Ahora, en ese concepto el primer eslabón es niñez y familia. Nosotros cuando llegamos entre la Asignación Universal por Hijo y lo que era el Plan Alimentar o el Plan Mil Días, eso solamente cubría el 40% de la canasta básica.
Hoy los desalmados liberales sucede que esas dos prestaciones cubren el 100% de la canasta. Es más: es interesante cómo logramos duplicar la prestación que le llegaba a la gente sin aumentar un solo peso. Bueno los sensibles peronistas, tan sensibleros y tan comprometidos con los vulnerables, sucede que tenían unos señores que se llamaban los gerentes de la pobreza y que del dinero que recibían, que estaban destinados los vulnerables, se quedaban con la mitad. Cuando nosotros eliminamos las prestaciones obligatorias dejaron de tener que pasar por el peaje automáticamente, las personas vulnerables duplicaron la cantidad de recursos que recibían porque no tuvieron que pagar más a los gerentes de la pobreza. No solo eso sino que el otro bloque está vinculado con Salud, si bien originalmente era parte del Ministerio de Capital Humano las dificultades que tenía digamos requirió de que se convierta en un Ministerio en sí mismo pero trabaja integradamente con el Ministerio de Capital Humano porque si usted tiene gente bien alimentada, bien formada y en buenas condiciones de salud eso permite que ingresen a la educación y se formen.
Y ahí, el eslabón siguiente es el mercado de trabajo, ya sea para que puedan ingresar los jóvenes o para que se puedan reinsertar los que se han caído del sistema. Y eso también en el mercado laboral se atacó de distintas maneras, la primera tiene que ver con que aquellos que han caído del sistema, reentrenarlos para que puedan volver y esto nuestra Ministra de Capital Humano lo cuenta regularmente: antes la gente le pedía planes sociales, ahora le pide trabajo; eso es un gran avance. Pero no solo eso, sino que, además, gracias a la tarea enorme de la mesa política y en especial a nuestros aliados políticos, que no son de nuestro partido y que muchos, y están presentes y han sido parte de Argentina Week, pudimos sacar un montón de reformas, entre ellas la modernización laboral, de modo tal que las personas puedan ingresar al mercado laboral, tener un mercado laboral más flexible y que en la medida que podamos seguir avanzando en las reformas y consolidarlas en las urnas, es decir, que los argentinos decidan seguir por este camino, lo que va a ocurrir es que eso va a permitir incrementar la formalidad y con eso vamos a poder resolver el último eslabón de la cadena que es la situación previsional.
Por lo tanto, digamos por un lado generamos rendimientos crecientes. Por otro lado, favorecemos la acumulación de capital humano y de inserción laboral. El tercer bloque es abrir la economía. Los rendimientos crecientes es lo que Adam Smith llamaba “la fábrica de alfileres” y esa división del trabajo tenía un límite y ese límite era básicamente el tamaño del mercado. Bueno si nosotros estamos apuntando a un mercado de 48 millones de personas es un mercado chiquitito. Por lo tanto, lo que decidimos es empezar a abrir la economía. Argentina, acorde el PBI per cápita que tiene, debería tener un coeficiente de apertura del 90 por ciento y tiene uno del 30%. Es decir, Argentina tiene que triplicar el nivel de apertura de su economía. Naturalmente estamos haciendo mucho por eso: hemos logrado el acuerdo con la Unión Europea, hemos logrado un acuerdo con Estados Unidos, tenemos el acuerdo EFTA, estamos haciendo acuerdos bilaterales con países asiáticos, estamos apuntando al Tratado Transpacífico, de modo tal que podamos triplicar el volumen comercial de Argentina, lo cual va a generar muchísimo crecimiento económico. Va a poder todavía liberar, va agrandar el tamaño en el mercado y liberar todavía más rendimientos crecientes.
Dicho esto, también tenemos un régimen de promoción industrial que es el RIGI, en el cual ya hemos cosechado cerca de 50.000 millones de dólares de inversiones que ya están aprobadas, y tenemos todavía pendiente de aprobación más de 150 mil millones de dólares, algo verdaderamente imponente porque representa más o menos un tercio del PBI. Así es que también estamos trabajando en esa situación y obviamente la apertura la vamos calibrando en la medida que podamos seguir bajando el Riesgo País porque esto significa que si nosotros queremos apuntar a un mercado de 8.000 millones de dólares, eso se llama economías de escalas enormes y la contraparte de eso es tremendas inversiones. Entonces, tenemos que ser bastante cuidadosos porque mucho capital significa tasas de interés muy bajas, mientras que nosotros tenemos el Riesgo País muy alto, esa transición hay que saber manejarla, pero tenemos sectores que sí verdaderamente son muy, muy pujantes y que son los que están empujando el crecimiento en este momento, que son como, por ejemplo, el sector de petróleo, el sector del gas, el sector minero y nuestro campo, y a esto le sumamos lo que estamos logrando en economía del conocimiento y la apertura que estamos haciendo para que Argentina se convierta en un hub de inteligencia artificial porque es muy apto Argentina por tierras extensas, inhóspitas, frías como para poder poner los data centers. Con lo cual también estamos buscando el tema de la inteligencia artificial como un mecanismo de aceleración del crecimiento económico. Por lo tanto, de eso consta nuestra estrategia de crecimiento, entonces la pregunta es: ¿y funciona? Bueno, la respuesta es sí.
Otra frase que me encantaba de Friedman, no tanto como la primera pero que también me gusta mucho, era que fastidiaba mucho a sus alumnos preguntándole cosas sobre sus países y el punto era siempre primero los datos. Argentina, cuando nosotros llegamos, llevaba 12 años de un PBI estancado. Además, después del momento glorioso de Argentina a inicios del siglo XX, Argentina decidió abandonar el modelo liberal y decidió tomar una línea fascista, es decir una línea socialista, y que después digamos derivó en una catástrofe. Porque la verdad es que ser el Presidente, el primer Presidente liberal libertario, no sólo de Argentina sino del mundo, no es digamos algo normal. Bueno no había condiciones naturales de presión y temperatura. Era un caos. Por eso me eligieron a mí, sino en condiciones normales eso no hubiera pasado nunca. Entonces en ese en ese contexto, además los cien años previos que nosotros llegáramos la tasa de crecimiento promedio Argentina fue del 1%, es decir algo verdaderamente paupérrimo y lo peor de todo eso ocurrió con la transición demográfica a nuestro favor. Dicho esto, nosotros en el primer año de gobierno en un estimador que se llama Estimador Mensual de la Actividad Económica, para no tener que estar pagando las consecuencias, digamos al mirar los resultados de la herencia que quedó por el efecto de arrastre estadístico, nosotros el primer año el PBI se expandió más del 6 y medio por ciento. El segundo año lo hizo en torno al cuatro y digamos si nosotros tomamos las estimaciones que tienen los analistas de mercado dio ese número puede fluctuar entre el 18 y el 20%. Digamos que en cuatro años es importante el número, sí, porque en el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el crecimiento fue del uno y medio en esos cuatro años mientras que la OCDE lo hizo en torno al 6%. En el gobierno de Mauricio Macri la economía cayó 3,8 % mientras que la OCDE también lo hizo en torno al siete por ciento. En el caso de mi predecesor básicamente la economía recuperó lo que había perdido durante el gobierno de Macri en un mundo que lo hizo al cinco. Bueno si nosotros nos pusiéramos en el escenario medio de 18% eso significa que estaríamos triplicando el crecimiento de la OCDE y no sólo eso sino que el crecimiento estaría siendo cuatro veces y medio más alto que el que ha traído la historia argentina en los últimos 100 años y está funcionando y no solo porque la tasa de crecimiento es una tasa de crecimiento interesante sino que además lo que es interesante es la contraparte de aquello que fue lo que lo movilizó al profesor Aghion a dedicarse al crecimiento económico y en esa frase tan estremecedora de Robert Lucas Junior. Y es que la pobreza cuando se sinceró estaba en el 57%, hoy está en torno al 30, 32%. Es decir, sacamos de la pobreza a un cuarto de la población argentina, sacamos de la pobreza a 12 millones de seres humanos, había 20% de argentinos que eran indigentes, así como lo escuchan, en el país de los alimentos que puede alimentar a 500 millones de seres humanos, el sistema político había dejado 20% de los argentinos sin comer. Ese número del 20%, lo hemos llevado al 6%, y los niños, y los niños, que son nuestro futuro, cuando llegamos el nivel de pobreza del 70%; hoy es 42.
No estoy diciendo que la foto sea buena, la foto sigue siendo un espanto, la foto sigue siendo horrible, pero sin lugar a dudas es la mejor película de la historia argentina. Y eso, necesito hacer el cierre dando las gracias. Dar las gracias a mis maestros, maestros como Philippe Aghion, como Xavier Sala i Martin o como Robert Lucas Junior, que me educaron en crecimiento económico, o los austríacos que me inspiran día a día como como Mises, como Rothbard, como Hayek, que son los que han inspirado la construcción de esta visión, de esta visión que tengo para que Argentina sea grande nuevamente. Ahora, con la visión no alcanza, con solo la visión no alcanza, y por eso también mi mayor agradecimiento es a esos gigantes que tengo como Ministros, que tengo como gabinete, que son los que están haciendo posible que esa idea se haga realidad.
Y, finalmente, el mayor agradecimiento es para los seres queridos, porque son los que soportan los efectos colaterales de que uno haya tomado el coraje de haber decidido cambiar la historia decadente de un país para convertirlo en grande nuevamente. Muchísimas gracias.