Discurso del Presidente de la Nación, Javier Milei, en la conferencia “Argentina: Perspectivas Económicas y Políticas” del Council of the Americas 2026

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Discurso del Presidente de la Nación, Javier Milei, en la conferencia “Argentina: Perspectivas Económicas y Políticas” del Council of the Americas 2026

Buenas tardes a todos. Tal como fui anticipando y mencionaron en varios medios, hoy la idea es hablar sobre lo que es nuestro modelo de crecimiento económico y, al mismo tiempo, también dejar en evidencia la precariedad y pobreza analítica de gran parte de los economistas argentinos en los análisis que hacen. Debe ser que como Argentina es una economía que se ha caracterizado en los 100 años previos a que nosotros llegáramos a la administración a ser un país decadente y que, además, hacía más de 10 años que la economía no crecía…, parece que deben tener las herramientas bastante oxidadas, por decirlo de una manera elegante.

Es más, es sorprendente cuando vienen observadores externos altamente calificados, ya sea como el caso de Kristalina Georgieva, la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, o un economista de elite, con una reputación enorme, como el caso de Sebastián Galiani, frente a la exposición de los éxitos del modelo que estamos emprendiendo, es más, los periodistas se enojan cuando les presentan los datos. A punto tal que operadores baratos, en algún momento frente a la exposición de mi parte sobre nuestro dato sobre consumo privado, el cual está en máximos históricos, igual que el PBI, igual que las exportaciones, salieron a confrontar el dato en base a una encuesta hecha por enemigos y con mil casos, y ponderaban más una encuestita berreta, hecha por nuestros enemigos, de mil casos. Por lo tanto, frente a la precariedad intelectual, a la ignorancia y a la mala intención, la primera respuesta es al mejor estilo de Milton Friedman: primero los datos.

Cuando nosotros llegamos al poder, la demanda más urgente, más apremiante que tenía la población era la tasa de inflación, y una de las cosas que dije es que iba a terminar con la inflación. Entonces, veamos cómo venimos. Néstor Kirchner asumió con una tasa de inflación anual que era del 3,7%; entregó su mandato con 8,5%, es decir, incrementó en un 129,7%. La inflación con la que asumió Cristina Fernández de Kirchner fue con el 8,5% y entregó 26,9%, es decir, la aceleró en un 216,5%. En el caso de Mauricio Macri, la recibió en 26,9% y la entregó en 53,8%, es decir, la duplicó, es decir, 100%. La inflación con la que asumió Alberto Fernández, 53,8%, entregó 211%, es decir, la incrementó en un 292,9%. Nosotros la recibimos en 211,4% y está viajando al 31,5%. Es decir, bajamos 85% de la inflación.

Es más, si nosotros tomáramos el caso de la inflación mayorista, que es la que se va anticipando y que la realidad, además, no tiene tanta contaminación por corrección de precios relativos que el kirchnerismo groseramente atrasó, la caída todavía es más fuerte. Recuerden que cuando nosotros llegamos en diciembre la inflación mayorista fue del 54% y mal que le pese a los medios y a los economistas y demás, si ustedes revisan mis declaraciones siempre dije lo mismo acerca de la inflación mayorista, la inflación no de agosto, que es la que sale en septiembre, sino ya la de julio arrancó con cero, siendo 0,8%. Es más, debería cumplir la promesa de que, si arrancaba con cero en agosto, iba a hacer un recital así que… ¿ah, estás trabajando en eso? Gracias. Así que haré otro recital. Lo que sí voy a tener que buscar tiempo para ensayar, eso se me va a complicar un poquito. Si supieran cómo son los ensayos... Bueno, ese es el primer punto.

La otra cosa es cuando yo me presentaba en los debates, decía que soy economista, o era economista, porque ya no estoy ejerciendo como tal, pero… Y que soy especialista en crecimiento económico con y sin dinero, y que sé cómo bajar la inflación y cómo hacer crecer la economía. Acabo de mostrar que sí sé cómo bajar la inflación, porque, de hecho, lo estoy haciendo. Pero, además, también dije que sé cómo hacer crecer a una economía. Entonces, veamos qué pasó después del rebote de la convertibilidad y tener los mejores términos de intercambio. ¿Qué pasó con Argentina?

Desde el 2011 al 2015, con la señora presidiaria al poder, Argentina se expandió uno y medio por ciento, en un contexto en que la OCDE la hizo al 8%. No es que tuvimos un mundo malo y a Argentina le fue mal. No, hicimos todo mal. De hecho, si ustedes toman eso en términos per cápita significa que el PBI per cápita cayó. Si tomamos el periodo de Mauricio Macri, o sea 2015/2019, la economía argentina cayó 4%, en un mundo que…, digamos la OCDE se expandió nueve. Es decir, tampoco fue un problema del mundo, fue un problema de mala gestión.

Al mismo tiempo, entre el 2019 y el 2023, obviamente, la economía rebotó. Tuvo una suba de 3,8% con la OCDE en 5,4%, o sea, que también estuvimos abajo de la OCDE. Y si uno tomara un caso pesimista, como es el que plantea Sebastián Galiani para armar estos datos, este periodo terminaría subiendo 8,3% y cuando comparamos con la OCDE, es la primera vez que vamos a estar por encima de la OCDE, que se va a expandir 6, es decir, con lo cual, dije que sabía cómo hacer crecer la economía y, efectivamente, la economía está creciendo. Y, es más, si limpiamos el arrastre estadístico que nos generó, que nos dejó la gestión anterior, el número ya pasa a dos cifras. De hecho, cuando tomamos el EMAE desestacionalizado en diciembre del ‘23 y miramos qué pasó en el ‘24, crecimos 6% a pesar de haber hecho el ajuste más grande de la historia de la humanidad, cinco en el Tesoro y diez en el Banco Central, puntos del PBI, y no solo eso, sino que el año pasado, a pesar del intento del golpe de Estado, las cuarenta leyes tratando de destruir el equilibrio fiscal, los siete intentos de juicio político, los 10.000 deportados que hubo el año pasado tratando de pudrir la calle y, obviamente, la complicidad de empresaurios, medios de comunicación y todos los que se benefician de que a Argentina le vaya mal, Argentina creció al 4%. Es decir, en los dos primeros años acumulamos una expansión de más de 10 puntos porcentuales. Vaya que sí estamos haciendo grande a la Argentina nuevamente.

Pero, hay probablemente una de las personas que haya llevado una de las hazañas más grandes de la historia de la Humanidad fue Moisés. Y ya habiendo cruzado el Mar Rojo y estando en camino a la Tierra prometida, cuando Moisés se despertaba muy temprano, decían que estaba peleado con Séfora —con su mujer—, cuando se levantaba tarde decía que estaba haraganeando y cuando se levantaba en punto decían que no tenía nada que hacer. Es decir, o sea, no importa qué hiciera, lo iban a criticar.

La verdad que, a la luz del track record de la historia argentina, uno diría: ¿por qué tanto ensañamiento? Bueno, parte por ignorancia, aparte por mala intención, parte por abstinencia de sobres y parte porque me odian. No sea cosa que hasta puedo llegar a coincidir, digamos, que me odien, ¿no? O sea, no me parece un argumento inválido. Lo único que cuestiono es el tema de… Hay algunas cosas que yo mismo me odio a mí mismo, así que no está mal.

Pero más allá de eso, está esta invencibilidad, un monumento a la ignorancia, que es esto del crecimiento a dos velocidades. La verdad que es una precariedad intelectual grosera, sobre todo porque es no entender cómo son los procesos de crecimiento. Pero de vuelta: entiendo que es una economía que venía decadente desde hace 100 años, de hecho, la tasa de crecimiento promedio de Argentina en los últimos 100 años previo a nuestra llegada es 1%, o sea, con lo cual está claro que…, sí, hicimos todo mal.

Y, además, los economistas argentinos siempre han estado muy focalizados en el corto plazo, la verdad que la calidad de los textos con los que se estudia economía son también muy precarios. Entonces, puedo entender que no se comprendan bien estos temas. Ahora digo, tampoco les gusta desarrollo, pero tampoco leyeron a Kirschbaum, ¿no? Porque si hubieran leído ‘La Estrategia del Crecimiento’, se hubieran dado cuenta, o a cualquiera, digamos, de esos autores que no son mis favoritos, se darían cuenta que el crecimiento, perdón, el latín, pero es un quilombo marca cañón, los procesos de crecimiento cuando las economías empiezan a despegar. Entonces, yo lo que voy a hacer es hacer las caracterizaciones de las situaciones que uno mira en el crecimiento económico y tratar de comprender qué es lo que está pasando en Argentina y después…, vamos a meterle todos los shocks que está teniendo la economía argentina, así entendemos de qué se trata lo que está pasando.

El primer punto es…, ustedes pueden tener en el proceso del crecimiento lo que es la convergencia. O sea, nosotros somos un país que venimos corriéndola de atrás, entonces tendríamos que tratar primero en convertirnos en un desarrollado y después ver cómo sería el estado estacionario. El estado estacionario puede ser una situación en la cual no hay crecimiento, y eso, digamos, en la literatura de la economía austríaca se llama la economía de giro uniforme. Es una economía que se repite todo el tiempo. Ni siquiera hay crecimiento y todo el tiempo se repite. Con lo cual, claramente, ahí no tendrían…, la sorpresa sería que hubiera algún cambio. Entonces, salvo que haya algún shock tecnológico o que haya algún shock de preferencias o que pase algo…, digamos, una catástrofe con los recursos naturales que afecten las dotaciones o que de repente descubran algo, digo, no tendría por qué pasar nada.

La otra es…, hay casos de estado estacionario en el cual hay crecimiento. Por ejemplo, el modelo emblemático de crecimiento económico que es el de Solow-Swan, bueno, en el estado estacionario el PBI per cápita es constante, es constante el capital per cápita, pero como está expresado en términos per cápita el crecimiento de la economía es el crecimiento de la población. Con lo cual también es una economía bastante parecida a la que describí antes, donde sistemáticamente la economía se repite.

Está claro que nosotros no somos un país que estemos ya en la categoría de desarrollados y, por lo tanto, estos escenarios en los cuales la economía se repite todo el tiempo y se mueve armónicamente y toda pareja, no es para nosotros. Nosotros venimos de atrás. Con lo cual, ese modelo de estado estacionario no solo que no es el caso, sino que además no es deseable. ¿O acaso queremos quedar atrapados en un equilibrio estacionario como el que estamos ahora? A mí no me gusta ser un país de mitad de tabla, yo quiero hacer que Argentina sea el país más grande del mundo.

En ese sentido…, ahora también hay economías que pueden tener crecimiento de largo plazo, y eso, en general, ocurre en base al progreso tecnológico, es decir, que es la contracara de la destrucción creativa. De los últimos tres Premio Nobel, en el caso de Aghion y Howitt, ganaron el Premio Nobel justamente por la reaparición de la economía schumpeteriana, por eso se los considera neo-schumpeterianos y explican el crecimiento económico a partir de la destrucción creativa. Digo que es algo que genera el progreso tecnológico, es decir, básicamente, ustedes van a inventar algo, van a hacer algún desarrollo para tratar de ganar mercado, vendiendo productos de mejor calidad o mejor precio, y claramente que cuando ustedes hagan eso, donde la calidad de vida de todos va a mejorar, los que estaban en el sector compitiendo con esa empresa no la van a pasar bien, van a ir a la quiebra.

Ahora, esa empresa que genera esas ganancias extraordinarias, algo tiene que hacer, digamos: una vez, reinvertir en su propia empresa, con lo cual profundiza el crecimiento económico, mejorando los bienes con mejor calidad o mejor precio, ¿sí? Y eso permite un aumento en la productividad que hace que, en el resto de la economía, ustedes tengan mejores salarios, pero no solo eso, sino que, como ese bien que van a comprar es más barato, lo pueden gastar en otros bienes. Por lo tanto, se van a expandir otros sectores. No solo eso, sino que, además, el problema con la cuestión del progreso tecnológico es que en realidad del día en que Edison inventó la lamparita no fueron directamente al otro día todos los fabricantes de vela a la quiebra. Es decir, si el sistema permite la competencia y permite que se vaya adaptando en la medida que se va adaptando se van reasignando los recursos. No es un problema que va a desaparecer de un día para el otro. Ahora, cuando ustedes…, aparecen los luditas, sí, los luditas vienen…, luditas viene de Ned Ludd, el tipo que quiso romper la máquina a vapor, porque…, no se sabe si la historia es cierta, pero sirve como tantos cavernícolas que quieren romper el progreso…

Entonces, si ustedes empiezan a querer proteger a los que los consumidores ya castigaron y ustedes entonces…, arrogantemente castigar a los consumidores para castigar a los que les va bien…, bueno, eso tiene costos, se llama…, se pierde tasa…, se pierde crecimiento, pero qué pasa. Si ustedes no tuvieron esas barreras, el proceso es armónico y así como aparecen empresas desaparecen empresas. Y eso es un fenómeno absolutamente natural porque se van reasignando los recursos, porque cambiaron las condiciones de la economía. Es decir, esa es otra cosa. Si ustedes tienen un shock, lo interesante es que…, digamos, la economía reasigna recursos, no que no los reasigne. «No, tiene que moverse todo parejo». No, no, no funciona así. El día que apareció el Covid…, estos tipos hubieran matado cientos de miles personas más porque, por ejemplo, aumentó fuertemente la demanda de barbijo…, si ustedes tenían que reasignar recursos de bienes que ahora no estaban consumiendo hacia los barbijos. Ahora, si usted le hubiera puesto precios máximos a los barbijos, los barbijos no se hubieran expandido, los que tenían que quebrar iban a quebrar igual, iba a generar un buraco fiscal y, además, iba a haber menos barbijos, por lo tanto, iban a estar matando gente por malas políticas públicas.

Y lo pongo en un caso así extremo, ni estoy hablando de que se afanen vacunas, ¿sí? Ni que afanen con los testeos, que bloqueen testeos para que se beneficie alguien. No, no estoy hablando…, estoy hablando de lo más básico: los barbijos y la reasignación de recursos. Ahora, ¿qué es lo que pasa? Cuando ustedes empiezan a poner todas estas restricciones y esto se va acumulando en el tiempo porque están salvando amigos o a alguien, bueno, el problema es que el día que ustedes quieren abrir, el proceso sí se vuelve más abrupto. El punto es que, de vuelta, mi mandato fue hacer bajar la inflación y hacer crecer la economía. Bueno, yo voy a cumplir con mi mandato, es decir, soy el primer... A ver, todas las cosas que prometí en campaña las cumplí a mitad de mandato. Por lo tanto, la segunda mitad, cuando fuimos a elecciones de medio término, prometí lo que todo el mundo decía que era imposible: déficit cero. Lo cumplí. Inocencia fiscal, lo cumplí. El acuerdo con la Unión Europea, lo cumplí. Digamos, la reforma laboral, lo cumplí, cosas que ni los militares, cumplí. Y no solo eso, además modificamos la Ley de Glaciares, bajamos la edad inimputabilidad. ¿De qué estamos hablando?

Por lo tanto, si el proceso tiene trabas…, y, claro, el día que abren la compuerta es un poco más áspero. Eso es…, digamos en el caso básico, estamos hablando de economías que ya están desarrolladas y vienen progresando. Imagínense que nosotros además tenemos que converger. De vuelta: para el tema de la convergencia también está explicado, para aquellos que lo quieran leer en formato académico está el paper que hemos escrito con Demian al respecto, hay a su vez una versión amigable, apta para todo público, pero básicamente nuestra estrategia de crecimiento se basa esencialmente en tres pilares.

El primero son los rendimientos crecientes. Es decir, lo que hace ‘El coloso’ Federico Sturzenegger…, gracias, ‘Coloso’..., desde el Ministerio de Desregulación… A ver, los rendimientos crecientes es que cuando ustedes incorporan un insumo, la producción crece más que proporcionalmente. Entonces, ahí…, ustedes…, nosotros somos liberales…, la eficiencia se garantiza si ustedes respetan el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad, y siempre respetando el principio de no agresión. Entonces, la forma que más agrede el Estado al sector privado y penaliza el crecimiento es…, la más explícita son los impuestos, los impuestos son la forma más violenta y más clara, y la otra forma que alteran a la propiedad es regulando. Siempre hago el ejemplo: supongo que ustedes se dedican…, tienen un edificio y alquilan oficinas, y viene un imbécil y le pone Ley de Alquileres. Su negocio vale muchísimo menos, ¿no? Bueno, eso también es… Las regulaciones rompen el derecho de propiedad y, por ende, si ustedes rompen el derecho de propiedad, no pueden acumular capital y, por ende, no pueden crecer.

Imagínense que, si además tienen rendimientos crecientes, penalizar los factores o la acumulación de factores pega más fuertemente. Entonces, por ejemplo, si entonces estamos en condiciones de rendimientos crecientes, si queremos acumular capital, hay un rol fundamental: que para acumular capital hay que invertir, y para invertir hay que ahorrar.

Bueno, nosotros hemos hecho algo por el ahorro en Argentina. Digo, lo hicimos desde el equilibrio fiscal. Llegamos con un déficit consolidado de 15 puntos del PBI. En un mes arreglamos el desequilibrio del Tesoro y, en seis meses, el del Banco Central. Es decir, hicimos un ajuste de 15 puntos del PBI, le devolvimos a los argentinos 15 puntos del PBI. Es más, bajamos impuestos por tres, con lo cual, le devolvemos a los argentinos 100 mil millones de dólares. Decían que no se podía hacer un ajuste ni siquiera en 4 años; lo hicimos en un mes. Y, además, no solo que la economía no cayó, sino que, además, se expandió. Sacamos a más de 14 millones de personas de la pobreza, la indigencia pasó del 20% al 6% y la pobreza infantil, del 70% al 42%. ¿Falta? Sí, claro que falta un montón. La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina.

A su vez, haber puesto las cuentas fiscales en orden hizo que la relación deuda/producto pase…, si limpio el efecto de deuda intrasector público, pasar de 100% del PBI a menos del 40. La contracara es que el Riesgo País de niveles de 3000 cuando nosotros llegamos, hoy está entre los 450 y los 500 puntos porque, claramente, obvio, estamos en un contexto de políticos donde el lado de enfrente lo único que intenta es romper todo. Sigo depositando mi confianza en los argentinos que no van a querer volver al pasado y no quieren convertirse en Cuba.

Por otro lado, también si la caracterización del crecimiento es desde los rendimientos crecientes y el capital tiene importancia, obviamente también tiene importancia lo que pase en el mercado de trabajo y muy especialmente lo que pase con la población, y de hecho estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permite la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional.

No solo eso…, pero también es importante el capital humano. En materia de capital humano es interesante lo que está ocurriendo, al margen de haber sacado 14 millones de personas de la pobreza, quizás hay gente que no se acuerda, pero cuando nosotros llegamos fue la primera vez en la historia argentina que el 30% de los trabajadores formales eran pobres. Por lo tanto, de vuelta, sigo sosteniendo que no estamos en el paraíso, que esto no es Suiza, pero no podemos ignorar las condiciones iniciales.

Es interesante lo de capital humano porque no solo el peso que tiene la evidencia empírica sobre el crecimiento económico, sino porque una de las cosas que cuenta maravillosamente la Ministra Pettovello a partir del trabajo enorme que hizo con Adelmo y muchas empresas que se sumaron a eso, a los centros de capacitación de capital humano, una de las cosas que además está bien en la esencia de Gary Becker porque las empresas forman en capital específico no en general. Es importantísimo porque primero arrancaron con grupos chiquitos, ahora los grupos son cada vez más grandes y hubo que empezar a abrir nuevos centros y se está haciendo en distintas partes del país. ¿Y por qué es importante esto? Porque la Ministra Pettovello cuenta que mientras que antes iban y le reclamaban por planes sociales, ahora van y le reclaman poder asistir a estos cursos porque después les permite conseguir trabajo. Vaya que está cambiando el modelo y la mentalidad de los argentinos.

Y no solo eso…, los límites de la división del trabajo, decía Adam Smith, es el tamaño del mercado. Si uno entendiera esto, lo primero que le pasaría es que todos los escenarios distópicos que se plantean respecto a la tecnología son falsos. De hecho, el más claro es el que el progreso tecnológico genera desempleo. Si fuera cierto eso, o que destruye empleo, si yo me paro en el año…, cerca del 1800, a poco después de la Revolución Industrial, la población del mundo se multiplicó por 10 veces, el PBI lo hizo por 150. O sea que la productividad aumentó 15 veces. Pero si fuera cierto que el progreso tecnológico destruye trabajo, la tasa de desempleo debería ser 90% porque no podría haber creado ni un solo empleo nuevo, y yo miro y no da 90% la tasa de desempleo. Por lo tanto, si como argentinos admiramos tanto a Borges, ¿por qué no tratamos de pensar como Borges de llevar estas ideas al extremo, a ver qué dan, para ver el tipo de estupideces que se repiten todos los días como ‘La gente no llega a fin de mes’? ¿Por qué no tratan de pensar lo que significan esas frases, o que ‘El progreso tecnológico destruye empleos’?

Por eso, siempre es tan importante, primero, los datos. Yo no sé si los economistas argentinos y los periodistas, no sé quién odia más, si ellos odiando los datos o los zurdos al agua. No sé, es algo que todavía no pude resolver. Pero lo interesante de la apertura comercial es que agranda el tamaño del mercado, y eso genera crecimiento económico. Argentina es la economía más cerrada del mundo. Dado su nivel de PBI per cápita, debería tener un coeficiente de apertura de más del 90% y tiene uno de 30%. ¿Dónde está abierta esta economía? Es una cárcel. Ni siquiera… si soy reelecto voy a poder hacer un número con el que me pueda jactar. Pero esto, también hay algo que es importante, digo: para sobrevivir hay que invertir fuerte y hay que tener economía de escala. De eso se trata los rendimientos crecientes. Es decir, si ustedes piensan hacer un commodity básico, con una escalita de 48 millones…, nada, con otros que producen pensando en 8 mil millones, no les va a ir bien. Eso quiere decir que, por ejemplo, no pueden competir. Porque la pregunta es: ¿cómo hace, por ejemplo, Italia para competir en la industria textil contra China? Y hace cosas de diseño, o sea, para…, Si ustedes quieren ser pequeños, pueden ser exitosos, pero tienen que meterle diseño, le tienen que meter mucho valor, tienen que poder separarse. Ahora, pretender vender la misma remera que hacen los chinos 5 o 10 veces más cara, me parece que estamos en un problema.

Lo entendemos bien. La otra es no querer entenderlo, resistirnos y ser cada día un poquito peor o mucho peor. A mí…, en principio, esa no fue mi propuesta. Yo estoy comprometido con hacer grande a la Argentina nuevamente. Ahora, dicho esto, que es la característica de nuestro modelo…, de vuelta: aquellos que quieran verlo con mayor profundidad pueden mirar el artículo que hicimos con Demian, si quieren la versión, apto para todo público, leen la versión de divulgación o si no esperan a que salga mi nuevo libro ‘La moral como política de Estado’ y lo miran.

Entonces ahora, explicado el modelo de crecimiento basado en los rendimientos crecientes, en el capital humano, en la apertura comercial, en el estímulo del ahorro y en la batalla cultural por gente que le guste laburar y no rascarse, y que eso va a poder permitir que Argentina se convierta en un país grande en 30 años, en realidad, desarrollado en 20, tope en el 30 y en 40 años le pasamos el trapo a todos, imagínense si, además, incorporamos la inteligencia artificial, que vendría a ser como la fábrica de alfileres del siglo XXI, implicaría una aceleración de la tasa de crecimiento fenomenal, pero tenemos que estar preparados para eso. Si vamos a seguir con las regulaciones y leyes arcaicas de la Edad de Piedra…, eso no permite crecer.

Entonces, ahora lo que voy a hacer es ver qué es lo que sucede…, ahora yo ya les definí cómo es el proceso de crecimiento, en qué está basado, ahora, obviamente que esto en términos de equilibrio general tiene impacto. Ahora lo que vamos a hacer es abrir el modelo, les definí el sendero, ahora vamos a abrir el modelo. ¿Qué pasa cuando yo tengo progreso tecnológico? Si hay algo que no es óptimo de Pareto en la terminología tradicional es el progreso tecnológico. ¿Cómo es el óptimo de Pareto? Si yo tengo una situación donde puedo mejorar a alguien sin que empeore a nadie, puedo hacer una mejora paretiana, y cuando eso se agota, se terminó, ya está, estoy en el óptimo de Pareto, cuando se acabaron las posibilidades de mejora, estoy en el óptimo. Es decir, no puedo mejorar a nadie si no le estoy jodiendo la vida a otro. Bueno, el progreso tecnológico…, venir a hablar de términos paretianos del progreso tecnológico es una estupidez del tamaño de una casa. El día que apareció el tipo que…, no sé, apareció Steve Jobs con el iPhone, bueno, a Blackberry le fue bastante mal, por decirlo de alguna manera educada. Pero que yo que sepa no los veo con los viejos teléfonos…, y menos, menos el ladrillo ese, el original.

Entonces, la naturaleza del progreso tecnológico…, primero, cuando le quieran meter el óptimo de Pareto…, eso ya está mal. El progreso tecnológico no es neutral en Pareto; va a romper cosas. Por eso se llama destrucción creativa. Ahora, cuando ese tipo…, es un héroe. ¿Por qué? Porque ahora tienen un bien de mejor calidad a mejor precio, pueden agarrar esa plata y ahora se la gastan en otros sectores. Sí, es cierto que sus competidores van a desaparecer. Y si ustedes están en un mercado, ¿qué es lo que quieren que pase con sus competidores? Hacerlos desaparecer, obvio, por la vía de la competencia. Consecuentemente, sí, los otros van a desaparecer, pero como ahora los consumidores ahorraron tanto dinero pueden gastar eso en otra parte. Consecuentemente, se van a desarrollar negocios en otra parte. Por eso es tan importante tener mercados flexibles para poder reasignar los recursos.

Entonces, la empresa ahora gana plata y ¿cuál es el problema que gane plata? Si lo ganó mejorándole la calidad… Por eso tengo una gran admiración por Elon Musk. Yo me senté con Elon Musk la primera vez y me dijo «Yo me levanto todos los días pensando en qué problema le puedo arreglar a la humanidad». Dije: este pibe es Hayek. El tipo entendió todo. Está todo el tiempo viendo cómo le puede arreglar los problemas a la gente y como consecuencia de eso hace producto que le sirve a la gente y se llena guita. Vamos. Bendiciones. Ojalá hubieran más Elon Musk en el mundo. No, acá lo putean. Una cosa de locos. Es decir, pero no dijeron nada cuando a esas…, 6000 colegios les regaló Starlink, gente que no tenía forma de tener internet. Ahora tiene gracias a él y se los regaló.

No solo eso, además ese dinero que ganan lo ahorran y eso permite inversiones en otras partes, generar crecimiento en otras partes también. No solo eso, supongamos que es un tremendo hijo de puta y quiere cagar al mundo, entonces agarra ese dinero y lo hunde en la tierra para que no se pueda consumir, para que no se pueda ahorrar, para que no se pueda…, nada. Se achican los saldos reales, o sea, hay menor nivel de precios. Vamos, benefició a todos con deflación. De vuelta: Hazlitt tiene un libro maravilloso que se llama ‘La economía en una elección’ y dice ¿cuál es la diferencia entre el buen economista y el mal economista? El mal economista mira un solo mercado, un solo periodo; el buen economista mira no solo un mercado, mira todos los mercados y la interacción entre todos ellos y no mira un periodo, sino que mira varios períodos. Es decir, uno hace equilibrio parcial de un periodo, el otro hace equilibrio general intertemporal. ¿Por qué tenemos esa pasión aberrante por escuchar imbéciles, malos economistas? Un período, un bien.

El otro tema es la desregulación. De vuelta, cuando ustedes desregulan, a ustedes lo que va a pasar es que les va a liberar beneficios. Entonces, cuando ustedes liberen esos beneficios, eso va a permitir que ustedes sean más competitivos, les va a permitir ofrecer mejores productos, de mejor calidad. Bueno, el problema es que esas regulaciones no están porque sí. Esas regulaciones atrás tienen un kiosco. Entonces, el mejor ejemplo es el de la chatarra: estaba prohibido exportar chatarra. Consecuentemente, había un exceso de oferta de chatarra que era tan grande que el precio era ni siquiera cero, era negativo. Ustedes tenían que pagar para que se lleven su chatarra.
Bueno, había una empresa que se beneficiaba con eso, que recibía esas chapas más baratas y le permitía producir con ventajas, aun cuando acá la chapa es la más cara del mundo. Obviamente, se imaginarán que terminar con ese kiosquito que beneficiaba a una empresa y perjudicaba a todos los argentinos no fue gratis.

Días atrás, en un momento, me empieza a estallar el teléfono y eran todas quejas, y yo, cuando leí las quejas, lo primero que dije es: conozco quién es la contraparte de esas quejas. Dije: ¡qué buen trabajo está haciendo Federico! La realidad es que cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto. Por eso putean tanto cuando Federico hace su trabajo. Y mire que sacó 17.000 regulaciones. Pero les digo algo más: vamos por mucho más. No voy a parar la forma de reformar y de mejorar la economía argentina.

El otro caso emblemático es la apertura y, sin lugar a dudas, el ejemplo más divertido de todo eso, aunque es siniestro, es el de los neumáticos. El de los neumáticos: los neumáticos, que su precio era 100 dólares, ¿por qué nosotros pagábamos 400? Obviamente que si yo abro la economía van a entrar los neumáticos a 100 dólares. Entonces la gente los va a poder pagar 100 dólares y va a tener 300 dólares para pagar en otros sectores. Obviamente que, si la empresa que está no se adapta, quiebra. Y Lumilagro se encontró frente a algo así y modificó el modelo y empezó a trabajar de otra manera, y hoy es un éxito. En el otro caso, el señor decidió apretar al Gobierno y que si no le manteníamos su prebenda nos iba a tirar 920 personas a la calle, y como nosotros no somos un Gobierno corrupto que declara la limpieza y después negocia productos tres veces más caros, tubos…, entonces, ¿qué es lo que ocurre? En ese contexto, el día antes de sancionarse la modernización laboral nos tiraron 920 personas a la calle, pero como nosotros estamos dispuestos a poner a la Argentina de pie nuevamente, terminamos sacando la modernización laboral, hicimos algo que ni siquiera un gobierno militar pudo hacer.

El otro tema es qué pasa si yo tengo descubrimiento recursos naturales, digo, Argentina de acá al 2031 va a quintuplicar sus exportaciones de energía. Pasamos de estar deficitarios en 5000 millones, hoy estamos superavitarios en 10000 millones. Vino el shock externo, está rompiendo todo en el mundo y nosotros acumulamos reservas a lo pavote. ¿Qué quieren? ¿Matar a las gallinas de los huevos de oro? ¿Qué es esa envidia exacerbada de siempre tratar de robarle el dinero al que se lo gana honestamente? ¿Por qué tanta pasión por la envidia? Obviamente, también la baja de impuestos hace que también se reasignen recursos y ni que hablar la baja del Riesgo País. La baja del Riesgo País lo que hace es fomentar la acumulación de capital, está haciendo más barato relativamente al capital, y sí, entonces va a haber mucha inversión intensiva en capital. Y sí, entonces va a haber mucha inversión. Dicen: “No, están invirtiendo en sectores que no generan trabajo”. Hay que ser muy imbécil para decir eso. Muy imbécil. Porque ustedes generan valor ahí y le hago una pregunta: Esa persona qué ganan, lo que ganan en Vaca Muerta, ¿en qué se lo gastan? Entonces van a tener expansión del sector hotelero, del sector del Real Estate, van a tener expansión de lo que tiene que ver con restaurantes, divertimentos. ¿Cómo van a castigar la creación de valor?

Entonces, la pregunta es: imagínense que cada uno de estos shocks adentro de una economía es una coctelera. El progreso tecnológico es una coctelera. La desregulación es una coctelera. La apertura es una coctelera. Descubrir recursos naturales, una coctelera. Bajar impuestos es una coctelera. Bajar el riesgo país es una coctelera. Bueno, imagínense todo junto. Cuando yo vengo y digo que estamos haciendo más que 100 años todos juntos, es cierto. Yo creo que no podemos esperar más, no podemos esperar más. Y obviamente que los recursos se reasignan. Entonces vienen los imbéciles: “No bueno, aumenta el desempleo”. No aumentó el desempleo. “No, cae el salario”. Tampoco cayeron los salarios. Si yo dije que voy a achicar el Estado, ¿qué tendría que pasar con los salarios públicos? Caer. ¿Alguno de ustedes está en contra de que caigan los salarios del sector público? Vamos, si son menos impuestos. Ey, menos hipocresía, vamos. A ver: el sector privado formal está igual, pero solamente mirar esos dos sectores ustedes saben que es deshonesto intelectualmente, porque el 50% del mercado es informal y el informal le está ganando más de 40 por ciento. Y cuando sumamos todo, se crearon puestos de trabajo. Es cierto que desaparecen empresas, sí, pero desaparecen empresas de una sola persona y aparecen empresas que contratan de repente diez personas. Primero, que es muy deshonesto: solo mirar las que cierran. Hay que mirar las que cierran y las que abren. Pero si fuera tan así, que son todas las que cierran y no abre ninguna, tendría que estar volando el desempleo y el desempleo no está volando, está en 7,8%. ¿De qué estábamos hablando? “Que se cierran empresas”, “que los salarios caen”. Primero los datos. ¿Nos vamos a seguir dejando psicopatear por los kukas que hundieron el país? Es decir, ¿vamos a seguir avalando relatos mentirosos? No se puede aceptar una estupidez de comparar una encuesta de 1.000 casos sobre el consumo, hecha por un enemigo del Gobierno, contra el consumo privado que está en máximos históricos, salvo que padezcan síndrome de Estocolmo. Entonces, el problema ya no es si el Gobierno hace bien o no las cosas, es cómo resolvemos el problema del síndrome de Estocolmo.

Pero más allá de esto, la pregunta es si es justo. El eje central como política de Estado es que las políticas si son justas entonces se vuelven eficientes, y eso hace que traiga rédito electoral. Entonces, la pregunta es si es justo. La pregunta es ¿es justo mantener la protección sobre los neumáticos? Si lo miro desde el utilitarismo político tengo 47 millones de argentinos beneficiándose y tengo 921 perjudicándose. Igual eso no lo hace justo. Si lo miro desde la eficiencia, está claro que es mejor pagar más barato, pagar 100 y gastar los otros 300 lo que se me dé la gana, con lo cual es obvio que es más eficiente también la apertura. Igual eso todavía no sigue siendo un motivo para explicar por qué es justo. Es decir, la idea es… ¿estamos dispuestos a violentar el derecho de propiedad, estamos dispuestos a violentar el derecho a la libre elección? Yo creo que robar está mal, que atacar la libertad está mal, que atacar la propiedad está mal, y la realidad es que cuando yo pongo una restricción, que lo hago utilizando el aparato represivo del Estado, estoy yendo contra la propiedad de todos los argentinos que los obligo a pagar más caro un bien de peor calidad a un mayor precio. Y eso sí es injusto.

Y la pregunta es: si es tan claro que es injusto y que no es eficiente y que en realidad va en contra del utilitarismo político en términos de voto, la pregunta es ¿por qué lo hacen? Y si es tan claro que es un beneficio que da el Estado y es tan claro quién se beneficia del otro lado, es claro que hay algo sucio ahí, porque… ¿Por qué el político va a hacer algo en contra de sus intereses, cuando tiene tanto para ganar? La pregunta es: ¿es justo defender un sistema corrupto, un sistema que expropia, un sistema que cercena las libertades individuales, un sistema que genere ineficiencia y que seamos todos más pobres para que se beneficien un empresario prebendario y su contraparte política? Vamos. ¿Vamos a seguir con la hipocresía? ¿Queremos ser grandes? Hay que ponerse los pantalones largos y los hijos de putas prebendarios tienen que quebrar.

Por lo tanto, hacer grande a la Argentina nuevamente depende no solo de que nosotros, desde el Gobierno, hagamos las cosas correctas; depende de que decidamos volver a abrazar los valores de Occidente, los valores judeocristianos, el respeto por la libertad, el respeto por la propiedad, el respeto, ¿sí?, por la vida, el respeto por los contratos, que es no mentir. Si nosotros volvemos a abrazar los valores judeocristianos, diseñamos políticas públicas que esencialmente son justas, se convierten en eficiente y, tarde o temprano, vamos a progresar.
Por lo tanto, la batalla no es económica, la batalla es moral. El eje central de la decadencia es un problema de índole moral. Entonces, ¿queremos ser una sociedad de inmorales? Seremos Sodoma. Pero, si abrazamos los valores judeocristianos, vamos a estar tomando medidas que son justas, y la contracara de esas, ¿saben cuál es? Progreso y bienestar. Muchísimas gracias.