Discurso del Presidente Javier Milei en el Congreso Anual 2026 del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF)
Javier Milei: Buenas tardes a todos. Quisiera comenzar agradeciendo a la organización del evento por invitarme nuevamente a disertar frente a ustedes. Debo decir que es un placer para mí exponer en calidad de Presidente de la Nación en esta nueva edición del IAEF y poder explicarle en mis propias palabras cómo veo las cosas desde el gobierno.
En el IAEF del año pasado profundicé sobre la teoría monetaria detrás de nuestro programa económico y les expliqué los fundamentos profundos de nuestra matriz decisoria. Y lo hice porque sabía que teníamos frente a nosotros un año crucial, en el que todo el programa iba a ser puesto a prueba al límite.
Estos fundamentos, han sido el mástil al que nos hemos atado para evitar caer en el agua por el canto de las sirenas. En 2025 toda la política intentó hundirnos, intentó confundirnos e intentó hacerle creer a la gente que íbamos por el camino incorrecto. Así generaron pánico y caos, el mercado comenzó a sufrir y vivimos un año de ansiedad e incertidumbre, pero una vez ganada las elecciones y luego de unos meses en los que hubo que digerir semejante ataque, hoy la inflación retorna a su sendero descendente como consecuencia de todo el trabajo previo que habíamos hecho. Es decir, todo sucedió debido a los fundamentos sólidos del programa que les expliqué el año pasado. Porque si no hubiéramos hecho el ajuste más grande de la historia, pagando la deuda al contado y recapitalizando el Banco Central, hoy la historia sería otra.
Y todo esto lo logramos sin una confiscación, sin un plan Bonex, sin devaluar, sin violentar los derechos de propiedad privada y recomponiendo tarifas. Pero nos empeñamos en cuidar tanto las cuentas públicas por un motivo concreto, sabían lo que teníamos enfrente, sabíamos que intentarían todo para volver al poder, pero fallaron y por eso puedo estar hoy aquí frente a ustedes para explicarlo. Porque hay que decirlo sin miedo, intentaron un golpe de estado y le salió mal. Porque básicamente, intentaron hacer primero sabotear el programa económico votando 40 proyectos en contra del equilibrio fiscal, intentaron siete juicios políticos, intentaron hacer un caos en la calle y además, en convivencia, profesionales, periodistas, empresaurios, intentaron voltear un programa que es el que le trae progreso a los argentinos, porque están atados en el estatus quo para seguir expoliando a los argentinos de bien y seguir hundiéndonos. Afortunadamente hicimos las cosas bien y en las elecciones le ganamos por 17 puntos al siniestro kirchnerismo.
Pero antes de seguir con el resto del discurso quiero hacer un paréntesis para referirme a la velocidad del ajuste de aquí en adelante. Como tantas veces he mencionado, nuestro modelo contempla que la baja futura de impuestos se hará contra crecimiento económico. A la suba en la recaudación le seguirán bajas impositivas y una reducción progresiva en el tamaño del Estado. Pero esto sigue dejando una base bastante alta para el sector público por motivos genuinos. La gente suele ser adversa al riesgo y quiere tener la posibilidad de acceder a seguros para cubrirse ante eventualidades.
Si ustedes se fijan, días atrás hemos estado trabajando y exponiendo de alguna manera esta visión que tenemos nosotros acerca del Estado como un gran gestor de seguros. Esa idea nosotros las discutimos en profundidad en gabinete ampliado el día 25 de mayo. Cuando terminó el Tedeum, la ceremonia en el Cabildo, nos fuimos a trabajar. Básicamente es una idea que está construida sobre tres obras: una tiene que ver con el debate entre John Rawls y su teoría de la justicia; por otro lado, la posición de Rober Nozick, en Anarquía, Estado y utopía; y como esa situación trata de ser conciliada y resuelta desde una perspectiva liberal por Friedrich von Hayek, en su trabajo que se llama Los fundamentos de la libertad, del libro tercero. S bien en el debate entre John Rawls y Robert Nozick, sabrán que mi posición está del lado de Nozick; pero hay una parte del argumento del velo de Rawls, que es un buen argumento y que vale la pena para entender este tipo de cuestiones.
Y es cuando pone a la persona detrás del velo y dice, ok, yo me puedo encontrar con una situación de profunda riqueza o de profunda pobreza. Si los individuos son aversos al riesgo, lo normal es que no quieran ir sobre las puntas y quieran ir a una solución intermedia. Esa solución intermedia le va a reportar más satisfacción que el promedio ponderado de los de los estados extremos. Y eso, también sirve para entender mucho de lo que es el diseño de nuestras políticas. En el fondo, lo que hace cuando los individuos tienen aversión al riesgo, entonces, por ejemplo, tienen miedo de que sean atacados. Entonces aparece la provisión del sistema de seguridad. Tienen miedo a no tener educación. Entonces aparece la educación pública. Tienen miedo a distintas cuestiones y como son mercados que son incompletos, sí y son poco competitivos y poco profundos, frente a la inexistencia de ese seguro aparece el Estado como el proveedor del mismo, frente a la aversión al riesgo de los individuos.
No por nada tampoco es la lógica de las campañas negativas que hacen los movimientos de izquierda, lleven o no el nombre de izquierda. Algunos pueden llevar otro nombre, pero también son tienen pensamiento de izquierda. En ese sentido, una de las cosas que utilizan es la campaña del miedo. Nosotros la hemos vivido con total fuerza en el año 2023. Más allá que hablaban de la venta de órganos, algo que claramente no ha ocurrido, cuando hablaban que íbamos a cerrar las universidades, las universidades no están cerradas, dijeron que íbamos a cerrar los hospitales, los hospitales no están cerrados, dijeron no sé cuántas cosas. Trataron de asustar a la gente con la venta de armas, que se la íbamos a vender a los niños en los colegios y se iban a matar a tiros en los colegios. Fíjense que si ustedes entonces entienden al Estado como un gran gestor de seguros, una forma de atacar a las ideas de la libertad, es justamente sembrar el miedo. Esto es muy importante que lo tengamos en cuenta, porque lo intentaron en 2023, no tengan dudas que lo van a volver a intentar el año que viene. Es parte de la lógica para asustar a la gente y que vaya sobre soluciones más colectivistas.
De hecho, uno también puede pensar en términos de la lógica de los seguros, no solo lo que tiene que ver con el accionar del Estado para dar determinadas prestaciones frente a estos problemas de imperfecciones en los mercados que he señalado, ya sea incompletos, ya sea con poca competencia o ya sea con poca profundidad. También uno puede pensar la política también como un seguro en otras cuestiones: yo unos días atrás uno de los ejemplos que puse fue el de la política comercial. Y esto vale tanto para cuando lo criticaron a Trump cuando salió a hacer su política comercial, como por ejemplo analizar el caso de Francia y los productores agrícolas. De hecho el modelo estándar de comercio se llama Heckscher-Ohlin. Ese modelo combina cuatro modelos micro fundamentados, que es la ventaja comparativa de David Ricardo, el teorema de Rinsinsky, el Factor Price Equalization y el STOP de Samuelson. Ustedes juntan esos cuatro modelos y les da el modelo estándar de comercio que se llama Heckscher-Ohlin.
Y con eso se suele analizar la política comercial y eso tiene varios problemas. El primer problema que tiene, si ustedes se ponen a analizar de manera muy simple las situaciones con un modelo tan estandarizado y con tantas pocas definiciones, en otros términos, van a tener problemas. Ejemplo: el primer problema que tienen es que no es intertemporal el modelo. El segundo problema que tiene es que no contempla que los individuos puedan ser adversos al riesgo; y no contempla tampoco que ustedes no se pueden hacer de un seguro. Entonces ¿qué es lo que ocurre? Pensemos en el caso de Francia: claramente Francia, si yo tengo que mirar el Heckscher-Ohlin, no tendría que tener sector agrícola. Y la pregunta es ¿qué, los franceses no tienen buenos economistas que entiendan de equilibrio general? ¿Son tan tontos que no liberamos? ¿Por qué pagamos con esta eficiencia? Y la realidad es piensen ahora cuál es el seguro, no hay un seguro para los alimentos que se quieren hacer, la capacidad que tienen para stockearlos no puede ser muy grande, se podrán estar cubriendo como mucho, de una manera exagerada, por un año.
¿Cuál es el problema? si ustedes tuvieran una guerra, entonces, el seguro que por ejemplo podría ser el comercio ¿qué pasa? y ustedes podrían tener problemas en que no les llegue el abastecimiento en el medio de la guerra y ustedes tendrían un problema de que la población terminaría pasando hambre. Qué es lo que pasó ¿qué? durante la Primera Guerra Mundial. Entonces, esa pérdida de eficiencia que ven en realidad es porque como el mercado de seguros es incompleto, es más, cuando aparece el siniestro falla, entonces ¿qué es lo que necesitan? ustedes necesitan otro seguro. Y esa pérdida de eficiencia es la prima de riesgo, es el seguro que están pagando por si aparece un evento como una guerra, estar cubiertos.
Uno lo podría entender, porque las dos guerras mundiales, justamente empezaron con Alemania atacando a Francia. Así es que, vaya que tienen motivos para tener aversión al riesgo. Entonces, vean algo que originalmente parecía una tontería y una ineficiencia, hay que tonto, sucede que ahora cuando miramos las cosas con un mayor nivel de complejidad aparecen estos problemas de los seguros y cómo estas cosas actúan. Otro tema importante es el de interpolaridad. Supongan por un momento que yo soy Estados Unidos, entonces, en ese contexto el Heckscher-Ohlin dice que, tengo que dejar que todo el uranio y toda la producción nuclear del mundo quede en manos de una potencia que podría ser en una hipótesis de conflicto mi enemigo. Claramente los economistas académicos del comercio me van a aplaudir por el Heckscher-Ohlin. El día que me vuelen por los aires ¿qué van a hacer los economistas del Heckscher-Ohlin? Vamos y le contamos, che, pero el Heckscher-Ohlin decía… es tarde, volaron por los aires. Imagínense si Israel tomara decisiones con ese criterio. Tengo mis dudas que siguiera existiendo.
Entonces nosotros lo que estamos pensando es en esta lógica de los seguros. Porque ¿cuál es la contraparte? Si yo lo que logro hacer es corregir imperfecciones en los mercados de seguro, ¿qué es lo que va a ocurrir? Las demandas de seguro provistas por el sector estatal caen. Consecuentemente voy hacia mercados más eficientes y con menos carga tributaria. Y eso me permite crecer más.
Entonces, por eso nosotros lo llamamos la revolución de los seguros, porque es una forma de que los individuos estén cubiertos con seguros de mejor calidad, con seguros a mejor precio y que la contracara sea que tengamos menos impuestos y podamos crecer más. Por eso a nosotros nos parece que este es un tema importante para abordar. Ahora, ¿esto quiere decir que van a cambiar todas las condiciones del seguro hoy? No, no. Es un proceso que ustedes no van a crear esos mercados de la nada. Va a tener un ordenamiento, va a tener una secuencialidad, para que el mercado se expanda y que lo haga de manera sin tensiones, dada la importancia que tiene el mercado de los seguros.
Por lo tanto, volviendo al discurso, aquí es donde entra el Estado. Ante la incompletitud, falta de profundidad y costo del sistema privado en seguros, el Estado termina funcionando como un prestador de seguros de última instancia y debe proveer salud y educación, por poner algunos ejemplos, a quienes no pueden costear el sistema privado. Ahora bien, dado su tamaño y su ineficiencia general, es un prestador de seguros que tiende a fallar cuanto más se los precisa. Por poner dos ejemplos concretos: si la salud pública es un seguro a la enfermedad, la pandemia fue una clara muestra de cómo falló este seguro. A ver, para hacerlo muy fácil, nosotros pagamos la educación pública… Perdón, pagamos impuestos para financiar por ejemplo la salud pública. OK, ese es un seguro que tenemos, estamos pagando un seguro. La idea es, ¿cómo funcionó cuando el sistema fue puesto a prueba? que fue la pandemia. Bueno, eso está en un libro mío que se llama Pandenomics. Si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre, hubiéramos tenido 30 mil muertos. Como en el medio hicieron todo tipo de estropicios, con los barbijos, con los testeos, con las vacunas, con todo, tuvimos 130 mil muertos. Es decir, esto del Estado presente, el Estado te cuida, nos salió no solo caro, sino que nos costó carísimo en términos de vidas humanas.
Entonces, esto es lo que tenemos que tener presente: ese seguro cuando se lo puso a prueba, cuando vino el siniestro, falló y falló tremendamente. A su vez, otro caso de un seguro por ejemplo es, se supone que el Banco Central es un seguro a la estabilidad financiera. La inflación que dejó el gobierno pasado, sumado a todas las hiperinflaciones que vivimos los argentinos, son casos notorios de cómo ese seguro falló, más de las veces en que cumplió algo. Si lo que quiso hacer fue procurar estabilidad financiera, la historia de 1935 hasta el 2023, deja bien en claro que, salvo un período muy corto de tiempo, fue un desastre.
Es decir, cada vez que tuvieron que responder fallaron. Porque si además ustedes tuvieron que recurrir a un plan Bonex, fallaron. Si ustedes tuvieron que recurrir al corralito, al corralón, Alcatraz, fallaron. Si tuvieron que defaultear deuda, fallaron. Si tuvieron que reperfilar deuda en pesos, fallaron. Es decir, entonces, lo que nosotros pensamos es en crear instrumentos que resuelvan mejor ese seguro y que además no sean tan caros. Porque acá el Estado presente ofrece muchos seguros, pero cuando aparece el siniestro no cubre ninguno. Entonces, ustedes no sé, el seguro de salud, pagan la salud pública, pagan la salud privada, cuando viene el evento, el siniestro en el sector público, además le avanzan sobre su prestación privada. Les viven haciendo la doble Nelson.
Entonces, me parece que, si entendemos esto, además también vamos a entender la perversión de aquellos que agitan la campaña del miedo. Miren -yo sé que va a ser polémico lo que voy a contar-, hay una película que es hermosa que se llama Monster Inc. Es fabulosa la película, porque era una especie de fábrica que se dedicaban a asustar niños. ¿Y cuál es la trama de la película? Que va a un monstruo y quiere asustar a una nenita, y la nenita “ja ja ja”, se le mata de risa. Es decir, el día que les saquemos la careta a los monstruos colectivistas, este país va a ser definitivamente libre y va a ser grande nuevamente.
Si en lugar de este sistema ineficiente, desarrollamos un mercado competitivo privado de seguros que sea competitivo profundo y completo, la justificación para que el Estado intervenga en cada una de las áreas en las que interviene desaparece naturalmente. Y sin que los argentinos pierdan nada en términos de calidad de vida y seguridad.
Ya sabemos, la campaña es Monster Inc. Monstruo k no nos asustás más, creo que Toto fue bastante claro hoy con eso. Entonces, al lograr que el Estado se achique a sus funciones necesarias, logramos bajar orgánicamente el gasto, lo que nos permite bajar aún más impuestos, lo que nos vuelven más competitivos, permite que aparezcan más empresas en toda la economía y más aseguradoras brindando este tipo de servicios y así, cada vez más capital va quedando en manos del privado y menos en manos del Estado sin que la ciudadanía pierda un solo beneficio. Por todo esto, el crecimiento económico, la revolución de los seguros constituyen el tándem de la baja radical y virtuosa el tamaño del Estado. El concepto central de ambas es precisamente que el sector privado construya las bases para su expansión y que el Estado pueda dedicarse a las tareas indispensables para el cuidado de la Nación que hoy son relegadas. Ustedes son parte del programa y contamos con ustedes. Puedo pedir que prendan el aire acondicionado. Hace un calor feroz. El muñeco de cera se está derritiendo. Perdón, hace calor acá arriba, aunque no lo crean.
Ahora sí, volviendo a la cuestión inicial, el año pasado tuvimos el estrés test más grande de nuestro modelo. Y cuando uno está en la silla eléctrica tiene que tener algo más que claro: en el ajedrez las negras también juegan. Nosotros construimos el programa que la Argentina necesitaba, pero los que perdieron el poder no se quedaron con brazos cruzados y en política solo hay una chance para hacer las cosas bien: si errás, te vas a casa. Así, ellos jugaron en junio del año pasado, la oposición empezó una serie de ataques políticos y económicos sin precedentes para desestabilizar nuestro gobierno de cara a las elecciones. Llegaron a pedir hasta siete juicios políticos, mandaron al congreso 40 leyes diseñadas para romper el equilibrio fiscal y fogonearon una corrida cambiaria equivalente al 50% de m2, que son 41.000 millones de dólares y si nosotros corregimos por haber limpiado las LEFIS y los encajes, el tamaño total de la corrida fue de 70.000 millones de dólares. Vamos, díganme si alguna vez vieron a una economía que se banque semejante shock y siga de pie. Gracias Toto por hacer el mejor programa económico en la historia.
Así, la economía que venía creciendo fuerte se frenó y la inflación que había tocado su mínimo, repuntó. Intentaron hacer creer que esto era consecuencia de que el programa económico había fallado. Lo cual es gracioso, porque durante nuestro primer año y medio se la pasaron diciendo que no teníamos plan económico, para luego pasar a decir que el plan era un plan fallido, pero en realidad no fue este el motivo. Como todos sabemos la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario causado por un exceso de oferta de dinero, ya sea o porque subió la oferta, o porque cayó la demanda, o pasaron las dos cosas a la vez y si bien nosotros trabajamos fuertemente en la contención de la oferta eliminando el déficit fiscal, el déficit cuasi fiscal, controlando la cantidad de dinero, porque esa es la forma de estabilizar y construir confianza y como no podían incidir sobre la oferta necesitaban causar pánico, la oposición decidió dinamitar la confianza en el programa y llevar a mínimos la demanda de pesos. Esto lo pudimos observar en el aumento simultáneo del tipo de cambio y las tasas en pesos, cuando en circunstancias normales la demanda de dinero se ajusta naturalmente.
Una forma de ver la caída de la demanda de dinero es, cuando sube la tasa de interés, el tipo de cambio cae y si baja en la tasa de interés, el tipo de cambio sube. Ahora, si a ustedes les sube en simultáneo la tasa de interés y el tipo de cambio, eso está reflejando que ustedes están teniendo una caída en la demanda de los activos denominados en pesos. ¿Qué es lo que pasó? se desprendieron de los títulos argentinos, cayó el precio de esos títulos, subió el riesgo país, además, con la caída de la demanda de dinero la tasa inflación se aceleró, la tasa nominal en pesos se disparó y eso, además, terminó frenando la economía al tiempo que se aceleraba la tasa de inflación. Es decir, por el efecto en la caída de la demanda de dinero. Pero bueno, afortunadamente fracasaron, el programa resistió, la inflación está bajando y para colmo hoy tenemos el Congreso más reformista de los últimos 100 años. Por eso, a lo largo del último semestre aprobamos el primer Presupuesto con equilibrio fiscal libre de default en un siglo, la ley de baja de la imputabilidad, la ley de modernización laboral, el acuerdo con la Unión Europea, una nueva baja de impuestos, la ley de inocencia fiscal y la adecuación de la ley de glaciares. Y en la última sesión en la Cámara de diputados, en 13 votaciones le ganamos 13 a 0. Y encima, nos tenemos que bancar que digan que este gobierno está paralizado, que este gobierno no actúa. Menos mal, porque acabamos de hacer cosas que no la pudo hacer nadie en 40 años y la hicimos nosotros en seis meses.
Y claramente que esto fue gracias a la confianza de los argentinos que entendieron que este camino era el correcto y nos apoyaron en octubre. Y por todo esto ahora podemos ver un retorno a la tendencia original que teníamos hace un año: un país en el sendero de crecimiento, con una clara caída del riesgo país y una clara caída de la inflación, producto de la remonetización de nuestra economía. Por eso mismo hoy nos encontramos en condiciones de finalmente poder hablar de lo que viene, cómo vamos a acelerar el crecimiento de la Argentina de acá adelante.
Que, dicho sea de paso, yo cuando me presentaba a los debates decía que era especialista en crecimiento económico con y sin dinero. Es decir, dije que sabía cómo hacer crecer a una economía y cómo terminar la inflación. Desde que asumimos la economía ya creció 11% y la inflación, de tener niveles del 25 en minorista y 54 en mayoristas, hoy ya estamos en torno al 2% y va a seguir bajando. Es decir, con lo cual estamos creciendo, está bajando la inflación y además sacamos cerca de 14 millones de personas de la pobreza. Vaya que sí sabía lo que les estaba diciendo y lo estamos haciendo.
Para encarar esta conversación hay que tener algo muy claro, que ya me han escuchado decir, la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico son imprescindibles para que un país devastado por el intervencionismo como el nuestro, comience a despegar luego de 15 años de estancamiento. Pero no nos conformamos con eso, el crecimiento que viene de la estabilidad es la base, pero es solo un vaso de agua para una población muerta por años de vagar en el desierto del populismo. Nosotros entendemos esto y por eso sabemos que la estabilidad hay que potenciarla con el crecimiento que genera liberar las fuerzas productivas del país. Nuestro verdadero objetivo es ese, queremos que Argentina vuelva a ocupar un lugar protagónico en la economía global tras un ciclo de decadencia. Entonces, la pregunta que corresponde hacerse hoy es ¿qué hace crecer a una economía? y para eso debemos ir a repasar nuestra historia para desmitificar algunas burradas que nos hicieron creer durante mucho tiempo. A principios del siglo XX el PBI per cápita en Argentina era comparable al de Australia o Canadá, éramos uno en los países más ricos del mundo, de ahí en adelante durante los últimos 100 años crecimos al 1% anual promedio. El punto de que el último tramo de ese periodo, entre 2011 y 23, ni siquiera crecimos. Con lo cual, en términos per cápita, además, fuimos cayendo uno por ciento por año.
Y durante todo ese proceso, gobernantes de todos los colores políticos pretendieron hacer creer que fue un hecho de mala suerte, como si Argentina fuese un extraño caso en el que hacer las cosas bien puede traer malos resultados, o que lo que salió mal fue culpa de supuestos enemigos del pueblo. Esto es lisa y llanamente un intento de engaño a todos los argentinos, porque Argentina no tuvo mala suerte, Argentina tuvo pésimos gobernantes. Si ustedes revisan las distintas presentaciones que hace Toto, lo que dice es: Argentina le fue mal, porque hizo las cosas mal. Y por primera vez en los últimos 100 años hay un gobierno que está dispuesto a hacer las cosas que están bien. ¿Y cómo va a salir? Bien, porque ustedes no pueden estar apostando el error tipo dos todo el tiempo. Es decir, el error tipo uno es cuando ustedes hacen todo bien y les sale mal; error tipo dos es hacer todo mal y que les salga bien. Bueno, si ustedes apuestan todo el tiempo a hacer eso, ¿saben cómo les va a ir? Mal, que es el caso argentino. Entonces nosotros ¿qué decidimos? Decidimos hacer las cosas que están avaladas por la teoría económica, por la evidencia empírica y hacer lo que corresponde. Claramente los resultados nos están acompañando y hoy la economía ya está mejor mucho mejor que en el 2023, pero a fin de año va a estar mejor, a mitad del año que viene va a estar muchísimo mejor y el año que viene, en octubre, los vamos a pasar por arriba y vamos a seguir impulsando las ideas de la libertad.
Y para eso hay que entender, porque ahora sucede que estamos descubriendo que hay una proliferación de ortodoxos por todos lados, sucede que hay ahora gente que habla del equilibrio fiscal. Gente que dejó 15 puntos de déficit del PBI entre tesoro y Banco Central. Ahora todos sabían cómo hacerlo; pero durante 123 años el único que lo hizo es Toto Caputo. Gracias Toto, por ser el mejor.
Pero volviendo al tema del crecimiento. La política aplicó a la perfección tres mecanismos diferentes de destrucción de la riqueza y el crecimiento, el primero y principal, fue la inflación que rompe el sistema de precios y destruye el cálculo económico, quitándole a las personas y a las empresas la capacidad de planificar su propia economía. Cómo decía Hayek, cuanto más planifica el Estado, menos planifica el individuo. Sin horizonte temporal no hay inversión, no hay especialización y no hay crecimiento. La inflación es el impuesto más regresivo que existe, porque implica una transferencia de riqueza de los más pobres que no tienen forma alguna de protegerse de ella, a los más ricos que tienen diversos mecanismos de protección. Que en realidad se notó, que en realidad es a diversos amigos del poder, que de manera corrupta atacaron a los argentinos con cosas irregulares.
Por eso mismo, es más destructivo porque liquida el futuro. Beneficia a algunos hoy, por ejemplo, a los políticos que emiten y quieren hacer negocios con ella, a cambio de destruir el crecimiento futuro. Y los que más se perjudican de una torta estancada en el futuro son quienes menos tienen hoy. No por nada heredamos… La verdad es que cuando ustedes tienen un indicador que está creciendo, saben que si ustedes toman el número promedio lo están subestimando. Además, los precios estaban controlados y había escasez. Cuando nosotros hicimos el sinceramiento en la frecuencia mensual, la pobreza que nos dejaron fue del 57%. Y no solo eso. Y que no vengan a decir que fue porque devaluamos, o acaso la brecha era cero. No se dejen engañar por esta manga de sociópatas. Es decir, no les pueden permitir un milímetro, no le deben dejar pasar una sola mentira.
Y no solo eso, más del 70% de los niños eran pobres. Es más, llegamos a la locura que el 30% de los trabajadores formales eran pobres. Por eso vienen a compararnos, como si hubieran dejado Suiza, y habían dejado un país al borde de un estallido para que se convirtiera en Cuba con una estancia intermedia en Venezuela. No se dejen psicopatear por estos empobrecedores seriales.
El segundo mecanismo de destrucción fue la regulación que destruye la división del trabajo. Cada regulación es una traba que impide que dos partes lleguen a un acuerdo voluntario que los beneficia a ambos. Si multiplicamos este comportamiento durante décadas y por millones de transacciones que nunca ocurrieron, estamos hablando de empresas que nunca se formaron y empleos que nunca llegaron a existir. En otras palabras, la regulación ofrece beneficios aparentes en el corto plazo, por ejemplo, beneficiando a algún sector, pero perjudica a la sociedad en su conjunto en el mediano y largo plazo.
El mejor ejemplo es la ley de alquileres ¿no? Yo tengo un edificio que alquilo oficinas, aparece un imbécil que pone precio máximo y lo regula ¿Y qué pasa? destruye el sector. De hecho, nosotros con la Ley Bases que eliminamos la siniestra ley de alquileres, se duplicó la oferta y el precio de los alquileres en términos reales cayó 30%. Entonces, ¿y a quiénes perjudicaba? ¿Y saben a quién más perjudica cuando aparecen estos problemas? cuando ustedes regulan un precio, las transacciones se hacen por fuera del mercado ¿saben quiénes son los que se quedan más perjudicados? los que menos tienen, porque los que están mejor relativamente pueden pagar precios más altos. Entonces, ustedes terminan borrando el último tramo de la demanda, que son la de los precios más bajos. Es decir, con lo cual, termina perjudicando a los que menos tienen.
Pero lo que hay que entender es que las regulaciones son una violación del derecho de propiedad, por eso generan tanto daño. Y el tercer mecanismo, que también es otra expropiación, es la presión impositiva, que aniquila el incentivo a invertir. Si el retorno de una inversión se lo lleva el Estado, en lugar de su legítimo dueño; o si el Estado se lo puede llegar a robar, según el capricho expropiador de algún gobernante de turno, la inversión no ocurre. Y si la inversión no ocurre, el empleo no se genera y el crecimiento económico no sucede. Es así de simple, no tiene mayor misterio. Es decir, la diferencia con la regulación es que es una expropiación directa, no es un acto violento triangular. No, es directo los impuestos. Y la regulación es uno indirecto.
Entonces, nos pasamos décadas escuchando cómo se le echaba la culpa al FMI, al imperialismo, a la restricción externa, a la guerra, a la sequía. Pero en realidad los culpables de nuestro estancamiento siempre fueron los gobiernos argentinos, con políticas que destruían sistemáticamente las condiciones del crecimiento. Porque durante todo este tiempo confundimos a la Nación con el Estado y nos convencimos de que, si el Estado gastaba más, la Nación crecería. Pero crecer no es que el Estado gaste más. Esa confusión es el error más caro de la historia y hoy podemos ver que es un error conceptual aplicarlo en buena parte del mundo.
Ya lo explicó hace 250 años Adam Smith, lo expliqué en una conferencia que hicimos con el profe De Pablo en el Palacio Libertad. Lo más brillante de Adam Smith es que fue el primero que vio el crecimiento económico, de la mano de la idea de los rendimientos crecientes. Los rendimientos crecientes es el nombre técnico, el nombre de fantasía que le puso fue el de la fábrica de alfileres, donde la división del trabajo genera aumentos de productividad. Y decía y la división del trabajo está limitado por el tamaño del mercado. Vean que, si ustedes fomentan los intercambios libres y van a división del trabajo, la consecuencia es que van a tener crecimiento; pero si además ustedes abren la economía, la posibilidad de tener división de trabajo se amplifica y por ende pueden crecer mucho más. Pero es más, Adam Smith era tan brillante que además detectó otras cosas. Dice: sí, una parte, ustedes pueden ganar en productividad porque hacen la división de trabajo y otra parte por el learning by doing; o sea ustedes van haciendo la actividad, cada vez la hacen mejor y consecuentemente van ganando productividad. Y no se quedó ahí, dijo: en algún momento, de tanto hacer esto, ustedes van a encontrar una forma de producir lo mismo con menos trabajo o con el mismo trabajo, más. O sea, también postuló el progreso tecnológico. Y vaya que la acertó, porque 250 años después nos dimos cuenta que claramente Adam Smith tenía razón.
No es mayor misterio que ese. Pero para eso, ustedes tienen que respetar el derecho de propiedad, tienen que respetar la vida, tienen que respetar la libertad, tienen que sostener el principio de no agresión, ustedes ponen esas cuatro cosas en la cancha y la economía progresa. Es decir, no tiene mayor misterio. Eso está muy bien explicado por Jesús Huerta de Soto en su trabajo “La teoría de la eficiencia dinámica” y que tiene que ver con los valores subyacentes en una sociedad. Por lo tanto, cuando ustedes abrazan los valores judeocristianos, esos cuatro elementos están definidos en los diez Mandamientos. Consecuentemente, está definido en el primero, consagra la libertad, en la versión judía no, el primer mandamiento es la versión católica es distinto. En el sexto está definido el respeto a la vida, porque no matarás. En el séptimo está definido el respeto de los contratos, que tiene que ver con no mentir, ¿sí? eso es algo que a los periodistas no les sale, al menos en un 95% y el octavo tiene que ver con no robar.
Así es que no inventamos nada, está todo inventado, lo único que hay que hacer es ponerlo en marcha y es lo que estamos haciendo. Además, porque cuando los hombres libres buscan producir más, ganar más y con eso conseguir un mejor nivel de vida para ellos y sus familias, su propio impulso lo lleva a utilizar sus facultades de la mejor manera posible y ese impulso los hace buscar las mejores oportunidades en el mercado, que no es otra cosa que la sumatoria de todos los individuos libres con los mismos fines intentando crecer y así, a través del desarrollo de esta dinámica, es que el mercado va expandiendo su tamaño, profundizando la división de trabajo y cambiando radicalmente el mundo. Pero por todo esto la división de trabajo requiere mercados libres, precios que funcionen como señales y contratos que se cumplan, es decir, necesita de un sistema que habilite y proteja la libertad natural de las personas, no de uno que limite su libertad a través de regulaciones arbitrarias y distorsiones en el sistema de precios.
Porque no se puede obtener el fruto de la libertad que es el crecimiento si se cortan las raíces del árbol, por eso quienes pretenden seguir este camino creyéndose brillantes estadistas, muy rápidamente se encuentran con que los frutos desaparecen, el árbol muere y la sociedad queda asumida en un estancamiento sin salida. Por eso, cuando el Estado distorsiona los precios, la información que necesitan los agentes para especializarse desaparece y sin esa información la coordinación se rompe. Es decir, este es el mecanismo que muestra que cuando el Estado destruye la libertad para perseguir sus propios fines, o lo de los políticos, el sistema de crecimiento es su primera víctima, sin que nadie se haga responsable por eso. Los políticos liberticidas siempre se van a lavar las manos y usan la distancia temporal entre cortar las raíces de la libertad y la caída del crecimiento como una gran excusa. Por todo esto, el palo de hockey del PBI per cápita que vemos desde la revolución industrial, fue el máximo milagro de la invención y el descubrimiento humano, fue el resultado de liberar los rendimientos crecientes, el resultado de liberar a los hombres del yugo del feudalismo y darles verdadera propiedad en su propia persona. Es decir, cuando las ideas se acumulan y la especialización se profundiza, los retornos crecen en lugar de decrecer, el mercado se agranda y acelera este proceso. El mundo cambia a pasos cada vez más agigantados y las nuevas industrias florecen y desplazan a las viejas. Como verán también, el discurso tiene aires schumpeterianos, que tiene que ver con la destrucción creativa.
Por eso, lo que aplana esa curva es siempre lo mismo, la regulación liberticida que frena la especialización, la inflación que destruye el horizonte y los impuestos que matan el incentivo, quizás le podemos agregar al Ministerio de Desregulación un nombre nuevo, aparte del Ministerio de los Rendimientos Crecientes, lo podemos llamar Ministerio de la Liberación de los argentinos. Y por desoír estas verdades viejas, pero olvidadas, Argentina vivió décadas en la parte plana de esa curva. En este país no hubo, ni fatalidad geográfica, ni falta de recursos, ni falta de talento, solo existieron decisiones políticas hostiles al libre juego de la libertad humana. En Argentina matamos la libertad de nuestro pueblo para pedirle culto al dios estatal y ese dios falló radicalmente. Nos devolvió la devoción que tan gratuitamente le rindieron tantos gobiernos con atraso, pobreza y sometimiento. Por eso también, son tan importantes las reformas estructurales que estamos llevando adelante. No es una cuestión de capricho ideológico como nos han dicho tantas veces. Estas reformas son la eliminación sistemática de los obstáculos que le impedían a los argentinos crecer, no son otra cosa que la devolución de la libertad a un pueblo oprimido. Esto lo alertamos desde el día cero, incluso desde antes de asumir nuestra gestión. Con el DNU 7023 y la Ley Bases, hicimos la reforma estructural más grande de la historia argentina, ocho veces más grande que la de Menem y no nos quedamos ahí porque los argentinos necesitan más libertad y nosotros prometimos convertir a la Argentina en el país más libre del mundo. Al día de hoy ya llevamos más de 15 mil reformas hechas, donde cada regulación eliminada es una transacción que ahora puede ocurrir, que una empresa que puede existir. Vaya que efectivamente somos el Gobierno, además, más reformista de la historia. En 2 años y medio hicimos más que 100 años de historia argentina. Hay alguno que le va a parecer pedante, pero la realidad habla por sí misma.
A esto debemos sumarle la modernización laboral. El mercado laboral argentino llevaba varias décadas de obsoleto por exceso de rigidez, donde la gente tenía miedo de contratar porque una mala contratación podía llevarte a la quiebra. En ese mercado era más valioso contratar a alguien de confianza, que alguien ideal para el puesto, lo que estaba estancando la productividad general de nuestra economía. Dicho sea de paso, desde el regreso de la democracia, todos los que intentaron hacer una modernización, no lo lograron. Nosotros sí lo logramos. Así, a base de mucho esfuerzo logramos explicarles a todos los argentinos que la relación entre el empresario y el empleado es una relación virtuosa, donde ambos se necesitan mutuamente; y donde se interviene en beneficio de una parte y en detrimento de la otra, se desincentiva la aparición de nuevas empresas y nuevas contrataciones.
Luego está el RIGI: nos pasamos un año explicando que Argentina debía estar abierta a la inversión y que las reglas deben ser respetadas. Y lo convertimos en una ley duradera, que le diera 30 años de estabilidad a los que decidieron apostar por esta tierra. Así vimos un boom de inversiones que no hubiéramos podido ni soñar, al punto que hoy llevamos casi 150.000 millones de dólares anunciados; y vamos a potenciar este proceso con el súper RIGI, que acabamos de enviar al Congreso, para darle nacimiento a industrias y sectores que hoy no existen en nuestro país.
Y los resultados de este accionar hoy están a la vista de cualquiera que quiera ver: la economía creció 11% desde que llegamos, sacamos a 14 millones de personas en la pobreza, el empleo registrado crece y los salarios reales están en un claro sendero de recuperación. Hoy al menos la mitad de las provincias presentan crecimiento económico, después de décadas de estancamiento y este crecimiento se ve incluso más marcado en aquellas que adhirieron primeras al RIGI. Y las únicas que están neutrales o les va un poquito mal son justamente la de aquellas provincias que viven oponiéndose a todo lo que proponemos desde el Ejecutivo y que además no adhirieron al RIGI. Miren qué ejercicio de análisis económico comparado. ¿Quieren ver cómo les va a ir? Ahí tienen: está nuestra propuesta, que es la que está generando una prosperidad enorme; y tienen la contrapropuesta. No fuimos nosotros los que decidimos, ellos mismos se pusieron ahí. Ellos mismos están castigando a los ciudadanos de sus provincias. Espero que en octubre del año que viene eso se empiece a revertir de manera abrupta.
Entonces, esto se da porque tenemos las condiciones macro, porque tenemos las reformas y principalmente porque tenemos lo más importante de todo, tenemos las ideas de la libertad de nuestro lado. Porque uno podría pensar, como suele suceder en la lógica en la economía planificada, el crecimiento viene de la mano de planes productivos o alquimia similares que solo existen para darle más poder a funcionarios a costa del libre juego de las personas. Nosotros no creemos en eso, nosotros sabemos que es la libertad la que cambia el mundo, por eso ahora viene el crecimiento de largo plazo y para colmo Argentina tiene vectores concretos que no tienen ningún otro país del mundo en simultáneo.
Solo en el sector energía tenemos las condiciones para hacer un país envidiado por todo el mundo. Vaca Muerta es el activo más utilizado de américa latina, con el RIGI y la infraestructura de transporte, Argentina se está convirtiendo en exportador neto de Argentina. En tan solo 2 años pasamos de ser un país con déficit, a ser un país con superávit, pasamos de un déficit de mil millones de dólares a un superávit de 10 mil millones de dólares. Y habrán visto las distintas presentaciones que ha hecho el Ministro de economía, mostrando que de acá al 2031, vamos a ir a niveles de superávit energético en torno a los 50 mil millones de dólares. Nos van a salir literalmente los dólares por las orejas. Claramente hay sectores que no son eficientes y por eso quieren romper eso. Porque saben que en la Argentina próspera los parásitos no tienen lugar.
A esto se le suma la minería, que nuestro país vecino genera ingresos anuales por más de 60 mil millones de dólares y acá generamos menos de 6 mil. Es decir, yo no creo que haya habido un problema donde el creador le dio todo al otro lado de la cordillera y a nosotros nada. Me parece que es más un problema de gobiernos que destruyeron todo, que expropiaron, que no respetaron nada y por ende pasó eso. Pero estamos frente a una situación increíble, la minería es algo de lo que va a dar que hablar por mucho tiempo. Tenemos el litio, el cobre y los minerales que el nuevo milenio está comenzando a demandar como el uranio. El mundo los necesita para la transición energética y la inteligencia artificial. Argentina los tiene y adecuamos la legislación para eliminar las trabas burocráticas e ideológicas al desarrollo de este sector tan competitivo.
Les paso un anticipo, creo que el jueves si no me equivoco, el Financial Times va a publicar una nota mía sobre derecho de propiedad para la Inteligencia artificial, algo con lo que estuvimos trabajando con el doctor Federico Sturzenegger. Aviso para que sepan por dónde estamos pensando las cosas. Además, tenemos el campo más productivo del mundo, al punto que sigue siendo extremadamente competitivo a pesar de las décadas de impuestos, regulaciones y retenciones ridículas. Y que además las estamos eliminando a paso firme. Además, tenemos granos, carne, vino, todo tipo de productos derivados y somos pioneros en la industria de punta como la genética. Y, como ya mencioné, gracias al súper RIGI tenemos oportunidad de desarrollar industria soy inexistente, como fábrica de baterías de litio o data center de Inteligencia artificial, que aparte de energía demandan grandes extensiones de tierra a baja temperatura. Y, por si fuera poco, tenemos un capital humano del más alto nivel, reconocido en todo el mundo. Sin ir muy lejos recientemente salió un estudio que demostraba que los argentinos son los extranjeros mejores pagos en Estados Unidos, pero además con mucha diferencia. Esto quiere decir que con estabilidad, con reglas claras y con un Estado que les quite las piedras del camino, los argentinos podrían finalmente competir en la economía del conocimiento sin irse del país. Argentina está destinada finalmente a volver a integrarse a la economía global, porque después de mucho tiempo logramos comprender que una Argentina cerrada es una Argentina pobre, mientras que una Argentina abierta es una Argentina que crece. De hecho, hoy también Pablo Quirno, desde Francia, anunció que nos unimos a la Alianza Transpacífico. O sea, vamos a seguir abriendo la economía. Argentina tiene un coeficiente de apertura de menos del 30% y debería tener uno de más del 90%, con lo cual cuando dicen que no, que esto es una apertura indiscriminada…no, no. Somos una cosa de loco cómo cerramos la economía durante los últimos 100 años. Tenemos que abrir la economía para ser más competitivos, para que tengamos bienes de mejor calidad a un mejor precio digo O acaso ¿le tienen miedo a competir? ¡Vamos! Han soportado 100 años de gobiernos liberticidas. Si han podido soportar a esa peste, nada los puede detener. La libertad nos hará prósperos.
Y todo esto sucede en un mundo que está cambiando a pasos acelerados. En este nuevo mundo el riesgo geopolítico volvió a ser una dimensión contemplado por los países y por las empresas. No por nada Estados Unidos lidera un cambio de proveedores a nivel global, dándole mayor relevancia a sus socios comerciales en América. Y este contexto genera grandes oportunidades para un país como Argentina, que puede producir energía, alimentos, minerales y puede exportar servicios asociados a la economía del conocimiento para miles de millones de personas.
Es decir que Argentina en los últimos años se ha posicionado como una suerte de seguro internacional para las cadenas de suministros globales. Pero decían que los viajes eran por divertimento. Lo peor de todo es que yo detesto viajar. Pero tengo que cumplir con mi trabajo y viajo. Y cada vez que viajamos nos traemos millones de dólares de inversión, así que parece que son bastante productivos los viajes. Además, nosotros planeamos seguir avanzando con las reformas necesarias para que Argentina capitalice lo más rápido y profundo posible todas estas oportunidades. Entre ellas se destaca la revolución de los seguros que ya les mencioné al comienzo, que permitirá galvanizar todo este proceso generando un círculo virtuoso de baja del gasto y aumento de la productividad y, obviamente, baja de impuestos. Porque, hay que decirlo abiertamente, los impuestos son un robo y yo lo que vine es a achicar el Estado para bajar los impuestos y devolverle la libertad y la prosperidad a los argentinos. Por todo esto vamos a ver una convergencia en nuestro país al mundo desarrollado sin precedentes. Luego de décadas de aislamiento Argentina está preparada para volver y ser un gran proveedor del mundo. Esto parece un tema menor, pero la realidad es que hoy Argentina, en una de las charlas Toto lo explicó, el tema de la tendencia ciclo. Estamos creciendo al 04 mensual eso es como una tasa en torno al 5% anual. Perdón 0,4 mensual que implica estar creciendo en torno al 5% anual.
Esto es importante, primero, porque quintuplica la tasa de crecimiento que tuvimos en los 100 años promedio antes, lo cual es un datazo de cómo se aceleró el crecimiento económico. Y eso es consistente con un Riesgo País en torno a 500, 600, es consistente con eso, así que eso es factible. Ahora, piensen ustedes que, si ustedes miran las colocaciones de bonos, tenemos que, en el corto plazo, los que vencen en nuestro propio mandato, el Riesgo País está en torno a los 150 puntos básicos. Es decir, además, estamos frente al último trade electoral. Porque si sale bien, ok, no nos para más nadie. Pero vean que si nosotros logramos eliminar el riesgo político y el Riesgo País se va a niveles de 150, 200 puntos básicos, Argentina no va a crecer al 4% o 5%, va a crecer a tasas del 7% u 8%. Argentina va a poder duplicar su PBI cada 10 años, cada 9 años. Si logramos resistir y seguimos manteniendo esta política de crecimiento y baja de la inflación, en base al orden macroeconómico, al respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad, vamos a hacer grande a la Argentina nuevamente. Se vienen los mejores años de la economía argentina en ciento veintipico de años. Prepárense para ser parte de la mejor parte de la historia argentina, que es la parte del resurgimiento. Vamos a poder mirar para atrás en algún momento y decir nosotros fuimos parte del milagro argentino.
Por lo tanto, estamos convencidos de que la transformación recién comienza. Con mucho esfuerzo hemos atravesado la tormenta y hemos puesto los cimientos. Ahora nos esperan los mejores 30 años de la historia argentina en un siglo. Por lo tanto, que Dios bendiga la República Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad carajo. Muchas gracias a todos.