Discurso del Presidente Javier Milei en la ceremonia por el 78vo Día de la Independencia de Israel

  • Compartilo en redes :

Discurso del Presidente Javier Milei en la ceremonia por el 78vo Día de la Independencia de Israel.


Javier Milei: Buenas noches a todos Quisiera agradecer al Presidente Herzog, a mi queridísimo amigo, al Primer Ministro Benjamín Netanyahu, al Presidente de la Knéset Amir Ohana, y a todas las autoridades presentes por invitarme a este acto tan importante. También al pueblo de Israel por hacerme sentir tan bien recibido. Hoy tengo el honor de estar aquí como P residente de la República Argentina, acompañándolos en este aniversario número 78 de la independencia del Estado de Israel. Un estado tan joven y un pueblo tan antuguo.

En esta vida hay socios y hay amigos. Los socios se unen momentáneamente por un interés utilitario y luego cada uno sigue su camino. Los amigos, en cambio, forjan lazos inquebrantables para toda la vida, unidos por valores morales y compartidos. Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios, son naciones amigas.

Me siento profundamente agradecido de poder encender una de las 12 antorchas que representan a las tribus del pueblo de Israel, y más especial aún que sea la última, la más importante de todas, ya que cierra el ciclo y las engloba todas, testimoniando la unidad inquebrantable del pueblo judío. La luz que irradian estas antorchas me recuerda a los valientes Macabeos, quienes no se dejaron amedrentar por el poderío enemigo, sino que hicieron frente y trajeron el milagro de la luz en medio de tanta oscuridad. De ellos aprendimos que la victoria en el campo de batalla no se da por la cantidad de soldados, sino por las fuerzas que vienen del cielo. Como nos enseña Janucá, la luz siempre triunfa sobre las tinieblas, y quiero traer una enseñanza del General San Martín, padre de la independencia argentina. Él dijo: “seamos libres, que lo demás no importa nada”.

Hoy, desde el Monte Herzl, este lugar sagrado de la ciudad santa de Jerusalén, quiero reiterar nuestra voluntad de trasladar la Embajada Argentina a Jerusalén, la capital espiritual de esta Nación, tan pronto como las condiciones lo permitan. Muchas gracias a todos. Que Dios bendiga a Israel, que Dios bendiga Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad, carajo! Am Israel Jai. Le- Tiferet Medinat Israel.