Discurso del Presidente Javier Milei en el AmCham Summit 2026

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Discurso del Presidente Javier Milei en el AmCham Summit 2026.

Javier Milei: Buenas tardes. Habitualmente los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Es más, nosotros tendríamos un montón de cosas muy buenas para hablar del día de hoy. Pero como yo soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas que hace la política tradicional, y como odio a la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación.

Claramente, yo creo que una de las cosas importantes con esto es explicar y tener claro lo que está pasando. Entonces, cuando uno entiende lo que está pasando y tiene un diagnóstico, eso implica que es el primer paso para encontrar una solución. En ese sentido, lo que nosotros tenemos que entender es ¿por qué 3,4? ¿Por qué la inflación desde mediados del año pasado de a poco viene subiendo? Y hay que explicarlo, y nosotros no tenemos ningún problema en explicarlo. Para nosotros es bastante claro lo que está pasando.

Entonces, al margen de que voy a explicar por qué hoy nos encontramos con este dato también les voy a explicar por qué estamos convencidos y algo adelantó hoy el Ministro de Economía, Toto Caputo, de porqué la inflación para adelante va a bajar, porque lo más importante es no discutir dos décimas más, dos décimas menos, lo importante es saber por qué hacia adelante la inflación va a bajar.

Básicamente, Argentina desde mediados del año pasado, tuvo que enfrentar dos shocks de características descomunales. Es más, en el mes de mayo del año pasado la inflación había llegado a tocar el 1,5% Luego de eso cuando Manuel hizo esa extraordinaria elección en la ciudad de Buenos Aires, que nos permitió ganar dicho lugar contra todo pronóstico, lo más interesante es que a partir de ese momento comenzó un ataque feroz por parte de la política, un ataque destituyente, un ataque al corazón del modelo donde en el Congreso pasó más de 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal. No lo lograron.

En esa situación hiper turbulenta, tenemos que tener conciencia de que Argentina enfrentó una corrida por el equivalente al 50% m2 en cualquier momento de la historia que hubiera pasado algo así, Argentina hubiera volado por los aires y sin embargo no solo que no voló por los aires sino que además recibimos un fuerte respaldo en las urnas, donde no solo que, ganamos por el 41%, le sacamos 17 puntos de diferencia al kirchnerismo y dimos vuelta en la provincia de Buenos Aires una elección que parecía imposible, por lo tanto, la gente sabe del esfuerzo que se está haciendo y sabe que no quiere volver al pasado y que si seguimos haciendo las cosas bien tarde o temprano las cosas van a empezar a funcionar bien.

En ese contexto ustedes lo que tienen es: nosotros hemos sostenido durante muchísimo tiempo; de hecho, previo a llegar a la Presidencia yo llevaba más de 10 años en los medios de comunicación, y probablemente más de 20 y algo, casi 30 años, desde distintas tribunas hablando de economía, explicando la naturaleza monetaria en la inflación. Esa famosa frase de Milton Friedman que dice “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, generada por un exceso de oferta de dinero, ya sea o porque sube la oferta o porque cae la demanda, o pasan las dos cosas a la vez. Eso genera una pérdida del poder adquisitivo al dinero y eso significa que todos los precios expresados en unidades monetarias suben”. Dicho esto, lo que ocurrió en la segunda mitad del año pasado fue una monstruosa caída de la demanda de dinero. Es decir 50% de m2; o sea la caída fue por el equivalente de 41 mil millones de dólares. Es más, no solo eso: si corregimos por encajes, la base monetaria medida en dólares cayó a niveles de los 20 mil millones de dólares, es decir a la mitad del promedio que tenía el gobierno anterior con una inflación que viajaba al 1,5% diario.
Es decir, una dinámica que nos llevaba a una hiperinflación monstruosa, aún peor que la que tuvo Alfonsín en el 89. Y, en ese contexto, los pasivos monetarios del Banco Central eran el doble de los que nos quedó a nosotros en esta corrida, que el número es más alto porque la suba de permitió que estuviera más cerca de los 30,000 millones de dólares. Eso es importante tenerlo en cuenta porque el pasivo monetario del Banco Central es el working capital de la economía, y ¿qué es lo que pasa? Cuando ustedes ven que, fíjense que al caer la demanda de los activos domésticos eso hace que el precio de los bonos caiga, que la tasa de interés suba, que el Riesgo País suba. El Riesgo País llegó a estar en niveles de arriba de 2500 puntos básicos, la tasa de interés llegó a estar en niveles casi por encima del 150%. La contracara de eso es que, al retrasarse el mecanismo de financiamiento, la demanda se pone más pesada, es decir, les cuesta más vender. Al costar vender más ¿qué es lo que pasa? Ustedes contrataron los insumos. ¿Qué hacen? ¿Los devuelven? ¿No pagan? No, los meten adentro del sistema, los meten de vuelta en la producción.

A partir de ahí, ustedes generan la producción, se genera un producto en proceso, después un bien de cambio, después lo tienen que vender. Y les demanda más tiempo venderlo ahora. Y además, como está pesada la demanda, les demanda más tiempo cobrarlo. Todo eso lo que hace es aumentar la demanda de capital de trabajo. Y la demanda de capital de trabajo, o la financian con capital propio, es decir con aportes; o lo hacen tomando crédito. Con lo cual lo que se produjo fue un fuerte aumento de la demanda de capital de trabajo. Pero la contracara es que, como la economía, los individuos estaban corriendo contra la moneda, contrajo el working capital de la economía. La consecuencia de esto fue que se disparó la tasa de interés y la actividad, que venía en el primer trimestre expandiéndose al 6, los primeros meses del segundo trimestre la economía había acelerado al 8, se frenó en seco. Y eso hizo que la economía terminara el año con un 4,2% de crecimiento, cuando podríamos haber crecido 7. Es decir, no fue gratis el ataque especulativo y el intento de la política de generar un golpe de estado. No fue gratis. Lo que hay que tener en cuenta es a qué estuvimos sujetos en el segundo semestre del año pasado, y muy en especial desde la elección en la provincia de Buenos Aires de septiembre.

Esa caída brutal en la demanda de dinero, la consecuencia es que el nivel de precios les va a saltar y eso se manifiesta como una aceleración en la tasa inflación porque está representando una situación de menor demanda de dinero, la mejor forma y esto porque es muy importante hacia adelante, para ver qué es lo que está pasando con la demanda de dinero es que ustedes miren la relación entre tasa de interés y tipo de cambio, entonces por ejemplo cuando la tasa de interés sube el tipo de cambio baja y si la tasa de interés baja el tipo de cambio sube. Ahora cuando ustedes tienen una situación donde sube tanto la tasa de interés como el tipo de cambio, eso quiere decir que a ustedes se le desplomó la demanda de dinero, es decir que fue lo que nos pasó durante el segundo semestre del año pasado, las tasas volando por los aires dije recién llegaron hasta tocar 150 por ciento en pesos el riesgo país en 1500 y el tipo de cambio acercándose al techo de la banda, dicho esto, eso lo que estaba prediciendo era que la tasa inflación se iba a acelerar y si ustedes escuchan los distintos reportajes que hemos dado con Toto, sistemáticamente nosotros estábamos señalando que esa caída de la demanda de dinero inexorablemente iba a pegar en la tasa de inflación.

A eso, marzo es un mes con una estacionalidad muy negativa en términos de inflación, y en el dato puntual de este mes impactó educación; impactó todo lo que tiene que ver con la guerra y cómo eso afectó a todo lo que vinculaba el transporte; y obviamente también, por una cuestión estacional, el impacto de la carne. Por lo tanto, eso es lo que explica este salto en la tasa de inflación: nosotros estamos purgando todavía lo que fue la caída de la demanda de dinero en la segunda mitad del año pasado, más estos efectos estacionales. Primer punto interesante: la política monetaria no cambió.

Por lo tanto, esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos; pero la inflación de largo converge a la internacional. Eso no ha cambiado. Es decir, al equilibrio que vamos de largo plazo, ese no cambió. Lo que cambió es la dinámica, cómo se mueve en el tiempo. Ese es un primer punto muy importante.

Entonces, ahora hay otras cosas. Si nosotros tomamos la núcleo y le sacamos el efecto de la carne, es decir tomamos la verdaderamente subyacente, está igual que el mes pasado, en 2,5. Pero lo más importante: si tomamos la canasta básica alimentaria, que es lo que impacta directamente sobre la indigencia, por ejemplo, esa está en 2,2; o la de la canasta básica total en 2,6. Por lo tanto, está claro el efecto de educación, el efecto de la guerra y el efecto de la carne. Por lo tanto, superados esos efectos, la tasa de inflación va a caer. Pero hay un elemento adicional, dos elementos adicionales: si ustedes miran la inflación mayorista, que es la que se anticipa, la inflación mayorista viaja en torno al 1 y el 0,8%. Eso quiere decir que la inflación, la que se adelanta, está marcando que va a viajar en torno al 10%. Es decir, tenemos que terminar de reacomodar los precios relativos y va a converger hacia ahí. Lo único que hay que hacer es tener paciencia, no hay que desesperarse, cuando uno se desespera toma malas decisiones. Y nosotros no vamos a ir en contra ni de la teoría económica ni de la evidencia empírica; y tampoco vamos a vulnerar y violentar nuestros valores morales al momento de diseñar la política económica.

Ahora bien, entonces, dicho esto, que estos factores puntuales van a desaparecer y la inflación va a caer, también tengo otra buena noticia y es que la demanda de dinero empezó a crecer. Si nosotros decíamos que si sube la tasa de interés en simultáneo con el tipo de cambio implica que la demanda de dinero está cayendo y eso me va a poner presión en el nivel de precios y se me va a manifestar como una aceleración inflacionaria, tendríamos que empezar hacia adelante ver el efecto opuesto porque está subiendo la demanda de dinero. Por ejemplo, hoy el Banco Central compró 180 millones de dólares, hace pocos días compró cerca de 260 millones de dólares.
Cuando uno mira lo que va comprado en el año está en torno a los 6000 millones de dólares. Por lo tanto, si no hubiéramos comprado toda esta monstruosidad de dólares y asumiéramos un modelo lineal, no solo que las tasas han bajado a niveles del 25%, hoy 23%, sino que, además, el tipo de cambio se hubiera ido a la zona de 1150.

Por lo tanto, eso lo que nos está mostrando, menor tipo de cambio y menor tasa de interés significa que la demanda de dinero se está recuperando. ¿Y tiene sentido eso? Claro que tiene sentido. La demanda de dinero sube, por ejemplo, cuando aumenta la actividad económica. Si nosotros miramos la recaudación del mes de marzo la actividad económica empezó a rebotar, empezó a revivir. Hoy estamos en récord de PBI, estamos en récord de consumo, estamos en récord de exportaciones. El RIGI está volando de la cantidad de inversiones que están viniendo. Es decir, está empezando a funcionar, el crédito está creciendo fuertemente, es decir empezamos a recomponer el capital de trabajo. Cuando se recomponga el capital de trabajo, Argentina vuelve a crecer. Lo bueno de este dato es para tomar conciencia que la inflación para adelante se va a derrumbar y la economía va a retornar el fuerte sendero de crecimiento que teníamos previo al ataque de la política.

Dicho esto, qué es la coyuntura… para no agobiarlos en tiempo, yo iba a dar los fundamentos de nuestros diseños de política económica, en realidad de políticas de Estado, es algo que yo vengo presentando hace rato que es esta idea de la moral como política de Estado y en la segunda parte básicamente iba a hacer una aplicación al debate sobre inflación y crecimiento que está planteado hoy, entre digamos, concretamente en el Círculo Rojo. Es decir, el Círculo Rojo hace una hipótesis, digamos que si queremos crecer tenemos que aceptar tener más inflación. Lo primero que voy a decir es que esa hipótesis y que entonces tendríamos que relajar la política fiscal, relajar la política monetaria para que de esa manera podamos crecer y así ganar una elección aceptando tener más inflación, desde mi punto de vista me parece una basura, esa hipótesis me parece inmunda, me parece repugnante. Y lo que voy a hacer es explicar por qué ese planteo tan insistente desde el Círculo Rojo, desde los medios y desde los economistas profesionales, si se le pudiera decir profesionales, es erróneo.

El primer punto es simple, le rompería los ojos a cualquiera, ese esquema de política argentina lo aplicó sistemáticamente desde el año 1935 en adelante. Argentina le sacó 13 ceros a la moneda, le podríamos sacar tres más. Y la realidad es que si generar inflación, generara crecimiento, Argentina tendría que ser potencia mundial. Y cuando nosotros llegamos al poder, Argentina iba camino a convertirse en Cuba, con escala en Venezuela. De ser uno de los países más ricos del mundo cuando inició el siglo XX, íbamos a convertirnos en lo peor del planeta, gracias al socialismo del siglo XXI que nos llevaba hacia ese lugar. Por lo tanto el primer punto, más allá de cualquier explicación, es obvio a los ojos de cualquier observador semi razonable, primate más medio desvío: nadie se le ocurriría creer que el camino de la inflación lleva a algún lado. No lleva a ningún lado más que al infierno. Por lo tanto, nosotros no vamos a ceder a esa idea de que tenemos que resignarnos a tener inflación. Es falso.

Y pese a que mi trabajo atenta contra el economista que hay en mí, porque me demanda mucho tiempo en mi trabajo, peor la tienen mis Ministros porque por lo menos tienen que trabajar lo que trabajo yo. Asi que por lo menos tienen que trabajar 16 horas, que es lo que trabajo yo. Pero al margen de eso, ahora me voy a poner en los zapatos de en los que estoy, pero también en los de un economista. Si nosotros pensamos en términos de inflación y crecimiento que, dicho sea de paso, los economistas profesionales no saben del tema. Aviso porque se le nota todo que no saben y confunden crecimiento con el debate del trade off entre inflación y desempleo a la Philips. Pero como no se puede ser tan rudimentario voy a tratar de explicar cómo se mira estas cosas, por qué están mal los resultados y por qué sería un disparate ceder a esta idea de que necesitamos aflojar la política para tener más crecimiento.
Ustedes en los modelos de inflación y crecimiento tienen distintas variantes. El más popular, que consigue el resultado que supuestamente esta gente dice es el modelo de Tobin. Básicamente, en el modelo de Tobin ustedes si incrementan la tasa a la cual emiten dinero, la tasa de interés nominal sube con la mayor inflación. Al subir la tasa de interés nominal, como consecuencia de la tasa de inflación mayor, el resultado asociado a ello es que cae la demanda de dinero y eso favorece a la acumulación de capital. Eso hace subir el stock de capital per cápita y, por ende, la economía crece.

Bueno, eso es un disparate del tamaño de una casa, parece razonable, la matemática es estéticamente hermosa, pero es un disparate porque entonces la receta de Tobin sería dale rosca a la política monetaria, generá un desastre hiperinflacionario, va a desaparecer el dinero y eso va a maximizar la acumulación del capital ¿Ustedes creen que, en una economía moderna con tantos agentes, con tantos bienes, ustedes creen que puede funcionar sin dinero? A quién se le puede ocurrir semejante estupidez.

Si ustedes se van a una economía de trueque, dado el problema de la doble coincidencia, dado el problema y la indivisibilidad de bienes, la cantidad de transacciones de la economía se va a derrumbar y van a vivir una vida miserable. Es decir, el hombre no inventó el dinero porque es tonto, lo inventó porque justamente mejora la calidad de vida. Si no hubiera hecho otra cosa. Por lo tanto, el resultado de ese modelo es un disparate. No solo que es un disparate: ese modelo está acotado a una economía cerrada. Yo conozco un economista que en el año 2008 publicó en Córdoba un artículo tomando el modelo de Tobin, pero extendiéndolo a una economía abierta; y si ustedes hacían este tipo de locuras, en realidad lo que ocurría es que el dinero no se iba a capital, se iba a moneda extranjera; y el salto ese que implicaba en el tipo de cambio real, también implicaba que salían de capital y se iban a moneda extranjera. ¿Conocen la historia? La consecuencia es que el stock de capital per cápita caía y terminaban todos siendo más pobres. Lo tengo adormecido, pero en algún lugar de mi vida está: el que escribió eso fui yo. Por lo tanto, es un disparate, es un disparate teórico, es un disparate empírico. Y ahora ya sabemos que eso no funciona, que no tiene sentido, que el resultado es un disparate.

Ahora voy a cómo miran los economistas esto, que confunden variación del PBI de corto, la fluctuación de corto con el crecimiento, lo cual es verdaderamente… cuesta asimilar y no usar un término, un exabrupto para definirlos. Pero en realidad hacen referencia a lo que se llama la curva de Philips. Es decir, una relación entre inflación y desempleo. Entonces, como el desempleo lo ligan linealmente a la actividad, no necesariamente, pero para hacerlo más fácil, con lo cual, si ustedes aumentan la tasa de inflación, el producto aumenta. Eso fue lo que desarrolló Philips en 1958 y que Samuelson y Solow lo testearon en el año 61. Entonces, se había puesto de moda en un momento hablar de la tasa de sacrificio y era cuánta inflación nos teníamos que bancar para tener más actividad, tener más actividad no significa que ustedes van a estar creciendo, el proceso de crecimiento es una cosa más compleja de largo plazo.

Consecuentemente, cuando ustedes tenían esta situación de la inflación y de desempleo, en el año 68 apareció Milton Friedman, Edmund Phelps y lo que hicieron es aumentar, mejorar el modelo por expectativas aumentadas por inflación, cuando ustedes hacen eso, que lo hacía con expectativas adaptativas, ustedes podían conseguir un trade off favorable de corto plazo, podían rosquear la demanda, podían generar una suba del empleo, una suba de actividad en base a que estaban engañando a los agentes con precios falsos. Si alguien lo quiere ver en detalle está en un artículo en la Nobel Lecture de Milton Friedman de 1976 o lo pueden ver también en la segunda edición de “Teoría de los precios” de Milton Friedman, tiene un capítulo dedicado a esto y explica cómo la política monetaria puede distorsionar el mercado de trabajo y entonces los agentes tranzan a precio falsos y consecuentemente se genera un aumento en la actividad. Pero cuando aprenden que fueron engañados corrigen y ustedes se quedan con el mismo nivel de actividad de origen, pero con una tasa inflación más alta, o sea un negocio verdaderamente espantoso.

Con lo cual, ahí ya la curva de Philips estaba herida fuertemente y tuvimos que esperar que en el año 1972 apareciera a Robert Lucas Junior con la formulación de las expectativas racionales y los aniquilara en el plano teórico. Y en el año 73 los aniquilaron en el plano empírico. Es más, el propio Robert Lucas Junior cuando hace la estimación empírica, después se focaliza en dos casos: uno es Estados Unidos, el otro es Argentina. O sea, quiere decir que desde el año 73 para acá no aprendimos nada; es decir, nuestros economistas profesionales no aprendieron nada. Falta que sigan repitiendo el modelo Cepaliano de centro y periferia. Bueno, siguen con la de industria Infante y todas esas cosas, ha cambiado de nombre, pero… la vida. Entonces, dicho esto ese debate también está terminado. Y ahí hay una parte que es interesante y es que la única forma que ustedes pueden explotar ese trade off, es engañando a la gente. Es decir, la única forma que ustedes pueden explorar y explotar ese trade off es mintiendo con la política monetaria. Y eso tiene varios problemas: el primer punto es que ustedes le están mintiendo a la gente, eso está mal; y además los están estafando, porque la emisión monetaria es una estafa. Por lo tanto, ustedes si quieren explotar ese trade off tienen que ser unos inmorales, tienen que ser basuras de personas. Imagínense lo peligroso que es tener esas basuras en la cabeza del poder del Estado.
¿Y qué es lo que demuestra el modelo de Robert Lucas Junior? Es que ustedes eso lo pueden hacer, pueden violentar a los agentes mintiéndoles, estafándolos, robándolos, pero los agentes aprenden. Con lo cual automáticamente corrige y vuelve a la situación original. Y la próxima vez que ustedes lo quieren engañar ¿qué es lo que ocurre? El efecto que logran es mucho menor y por mucho menor tiempo. De hecho, en el caso argentino, se abusó tanto de ese mecanismo que ya en el paper del 73 Robert Lucas Junior, es más, no muestra una curva de Philips con pendiente negativa para el caso argentino, la muestra con pendiente positiva. De hecho, la Nobel Nature de Friedman pensaba en una curva de Philips con pendiente positiva, todos inspirados en quién, en el caso argentino. Y no puede ser que los únicos que no hayamos aprendido seamos nosotros, es tremendo. Entonces, dicho esto, además, el círculo rojo, los periodistas, los econochantas y demás plantean un falso dilema. Hay que inflar, hay que estimular y hay que hacer esto y esto va a permitir ganar elecciones. Es falso. Ese brazo del proceso decisorio es falso. Porque si ustedes cambian la política económica, pasan a mentirle a los agentes, pasan engañar a los agentes, pasan a defraudar a los agentes, ustedes van a dinamitar la reputación. Si ustedes dinamitan la reputación, no son creíbles y si ustedes no son creíbles, no solo que no van a lograr expandir, además van a ir para atrás. Con lo cual se les va a venir encima, el resultado va a ser infinitamente peor y obviamente eso nos va a castigar en las urnas. Con lo cual, lo que nos están proponiendo es que nos suicidemos y no lo vamos a hacer.
Pero no solo eso. La teoría económica y la evidencia empírica dicen que lo que tenemos que hacer es mantener el equilibrio fiscal, seguir apretando el equilibrio fiscal, seguir con la motosierra. La motosierra no se detiene. En la última reunión de gabinete di la orden espesa de que la motosierra no para.

Vamos a seguir recortando el gasto público para poder seguir bajando sus impuestos porque los impuestos son un robo. No solo eso, vamos a continuar con la política monetaria apretada, nosotros compramos una monstruosidad de dólares y la base monetaria amplia no se mueve, vamos a sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse la tasa de inflación y no vamos a parar en eso, no vamos a ceder un ápice en la política monetaria, no vamos a ceder un ápice en seguir desregulando, porque cuando ustedes regulan, liberan rendimientos crecientes y eso genera crecimiento económico. Además, vamos a seguir abriendo la economía, porque cuando ustedes abren la economía se amplía el tamaño del mercado, liberan más rendimientos crecientes y genera más crecimiento económico. Por lo tanto, no nos vamos a mover un ápice de eso, nosotros no vinimos para eternizarnos en el poder, nosotros vinimos a escribir la mejor página de la historia argentina.

Nosotros tenemos la convicción de que nos votaron para hacer lo que está bien y, por ende, vamos a hacer lo que corresponde. No vamos a salir del manual de hacer las cosas bien. Después la gente podrá elegir otro camino, será responsabilidad de los argentinos. Y también, cuando vean cómo cae la inflación, cómo cae la pobreza —porque hemos sacado a más de 13 millones de personas de la pobreza— y cuando vean cómo la economía argentina se recupera, cómo suben los salarios, probablemente nos acompañen y podamos continuar con más liberalismo y trabajando para hacer grande a la Argentina nuevamente.

Por lo tanto, si yo fuera un cínico en términos de utilitarismo político, tendría que elegir seguir el manual de las políticas correctas, porque tengo dominancia estocástica: si hago las cosas mal me va a ir mal; si hago las cosas bien, me puede ir bien o me puede ir mal. Con lo cual, si yo fuera una mente siniestra, un maquiavélico, tengo que elegir seguir abrazado a la ortodoxia. Es decir, falso dilema: no hay dilema ahí, tengo que seguir abrazado a la ortodoxia aun cuando fuera un cínico inmundo, repugnante político a la Maquiavelo. Pero por otra parte, la eficiencia económica me acompaña. La teoría económica y la evidencia empírica dicen que tengo razón: no existe trade off entre inflación y crecimiento o entre inflación y desempleo, salvo que ustedes engañen a los agentes. Por lo tanto, me asiste en esto también el análisis económico, la evidencia empírica y el caso argentino. El caso argentino dice que tenemos que seguir por la senda de la ortodoxia innegociable.

Pero, como si esto fuera poco, nuestra política además es justa y es lo más importante de todo, tiene que ver con nuestros valores morales. Nuestros valores morales señalan que mentir está mal, que estafar o robar está mal. Por lo tanto, sobre todas las cosas no vamos a hacer eso, porque es una estafa, porque es una mentira, porque es un fraude, porque moralmente es incorrecto. Por lo tanto, la moral como política de Estado dice que nosotros no nos vamos a apartar de ninguna manera de los valores judeocristianos y vamos a atarnos al palo del barco, porque no vamos a escuchar los cantos de sirena.

Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada: todos podemos volver a trabajar al sector privado. Pero si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente. Muchísimas gracias.