Palabras del Presidente Javier Milei en la visita al Centro de Formación de Capital Humano

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Palabras del Presidente Javier Milei en la visita al Centro de Formación de Capital Humano

Hola a todos. Buenos días a todos. La realidad es que, si no dijera unas palabras, porque este día es un día muy especial para Argentina y un día de mucha alegría, sería un hipócrita. Me demoré unos minutos en llegar, les pido mis disculpas, porque estaba reunido con el CEO de YPF, este “gigante”, que es Horacio Marín. Y la demora obedeció a que le hemos ganado a Burford, en Estados Unidos.

Gracias a la gestión de Horacio, en YPF y todo el equipo de abogados - en especial a la Procuración - hemos logrado que Argentina tenga que evitar el pago de 18.000 millones de dólares. Y, como soy Milei, lo voy a decir al estilo Milei: tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof, durante el segundo gobierno de la corrupta y presidiaria Cristina Fernández de Kirchner.

Y que ahora vengan a decir: “ah, pero los viajes de Milei, a Estados Unidos. Ah, pero el mameluco. Ah, pero la gestión…” Acá está la gestión: 18.000 millones de dólares. Sí, ahora vuelvo a los cauces normales.

En primer lugar, quiero agradecerle a nuestra Ministra Sandra Pettovello por liderar esta iniciativa y por luchar - incansablemente - para desarrollar el capital humano, en nuestro país. Esto es un doble reconocimiento para Sandra. Cuando nosotros iniciamos la gestión… ya saben que cuando me saco los anteojos es la parte inestable de los discursos, pueden esperar cualquier cosa… Cuando nosotros iniciamos la gestión - sin lugar a dudas - la Ministro más torpedeada, más cuestionada, más operada, más ensuciada, por los ensobrados medios de comunicación corruptos de Argentina fue, justamente, la Ministra Sandra Pettovello. Por algo que es increíble, o sea, la ensuciaron y la operaron por ser honesta, por cortar el curro de los intermediarios de la pobreza, por cortar el curro de los gerentes de la pobreza, que, además - junto a la enorme tarea de la hoy Senadora nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ,en aquel entonces, Ministro de Seguridad, la doctora Bullrich - no sólo enfrentaron a los delincuentes, mafiosos que se apropiaban del dinero de los vulnerables, sino que, además, ese dinero que le robaban, lo utilizaban para extorsionar a la gente y que les fuera a las marchas. Y pasamos de tener 9000 piquetes por año a 0, y eso es gracias a la gestión, de la doctora Bullrich y la gestión de la Ministra Sandra Pettovello, gracias a ellas.
Así es que - Manuel - en algún momento después va a tocar darte las gracias.

Además, quiero agradecerle a las empresas y organizaciones que están presentes y que ya mencionó Sandra. Si hubieras leído un poco más lento, aplaudíamos a todo, pero estabas como acelerada. La realidad es que ustedes, hoy, protagonistas y pioneros de esta iniciativa, que tiene mucho para ofrecerle al país.

La historia de este edificio es interesante: lo que - alguna vez fue un hogar de niño - fue cooptado durante el kirchnerismo por las organizaciones piqueteras, atrincheradas en Desarrollo Social, usaron para actividades militantes y lo dejaron literalmente en ruinas. Eso es lo que el kirchnerismo hace con los recursos del Estado: los convierte en botín de guerra para sus organizaciones, las parasita y las deja en ruinas.

Hoy, este lugar vuelve a ser lo que siempre debió ser: un lugar que le permite a los argentinos crecer, un lugar que los saca de la dependencia, en vez de sumirlos en ella. Porque - en última instancia - es el núcleo de su modelo: ellos necesitan que los argentinos no crean en sí mismos; necesitan que resignen sus valores; que resignen su orgullo y se arrodillen para siempre ante la dádiva estatal. Y así - durante décadas - se le enseñó a la sociedad argentina que lo máximo a lo que podía aspirar una persona era trabajar en el Estado, que el Estado era el redentor, que el Estado era el que daba, el que protegía, el que resolvía, y cuando el Estado no alcanzaba aparecían los planes sociales como sustituto. El resultado es conocido: 2 de cada 3 chicos eran pobres; el empleo privado formal llevaba 15 años sin crecer y poco más de la mitad de la población se encontraba debajo de la línea de la pobreza. Es más, generaron semejante desastre y algunos se olvidan, pero 30% de los trabajadores formales eran pobres. Eso fue lo que dejó el kirchnerismo. Eso no es un accidente. Esa es la consecuencia inevitable de un sistema que reemplazó el trabajo por la dádiva y la libertad por la dependencia.

Y lo grave de esta perversidad es que ellos no crean que sea algo negativo. Creen que toda una vida - sometida a la voluntad ajena es deseable - sobre todo si son ellos quienes manejan las palancas. Nosotros rechazamos de plano esa máxima. Pero no por eso descuidamos a los más vulnerables; al contrario, comprendemos que décadas de populismo y clientelismo dejaron a la sociedad empobrecida y dependiente y que cortar de entrada con la asistencia social sólo generaría una crisis humanitaria, que sería - en sí misma - injusta.

De hecho, cuando con Sandra íbamos pensando la idea del Ministerio de Capital Humano, allá por el 2022, una de las cosas que salía con claridad era lo que Ayn Rand denomina “la ética de la emergencia”. Es decir, nosotros - como liberales libertarios - entendemos perfecto, que estas ayudas están financiadas con impuestos, pero también entendemos que los sectores más vulnerables han sido víctimas de una situación de alta expropiación, por parte de políticos corruptos, empresarios prebendarios, periodistas cómplices, que armaron - una Argentina corporativa -. que la consecuencia fue dejar un tendal de pobres, y que uno no podía cortar esa situación de cuajo, porque también era injusta para esas personas, y que la respuesta era cambiar la lógica de la política social: era que la gente dejara de esperar el pescado y empezara a salir a pescar, y con eso es la idea del capital humano. Ahora, en unas líneas más adelante voy a hacer algunas reflexiones sobre capital humano.

Pero, también, lo que hay que entender es que el fin de la asistencia es acompañar a quien está de rodillas para que pueda incorporarse por sí mismo; para que pueda andar con sus propios pies y no tenga que pedirle nada a nadie, en el futuro, para estar bien; para que pueda formar una familia y educarla como le parezca mejor, dentro del marco de la ley común. Pero para poder lograrlo no bastaba exclusivamente con dar dinero o comida. Hay que proverbialmente enseñar a pescar, y eso es algo que Sandra tiene más que claro.

En ese sentido, el Ministerio de Capital Humano no es un nombre burocrático, es una declaración de principios. Nosotros sabemos, y la evidencia empírica lo demuestra, que el capital humano explica alrededor de 70 puntos porcentuales, del crecimiento económico, a largo plazo. Esta es la razón por la que existe este Ministerio, no para repartir planes, sino para construir las condiciones que hacen a que los argentinos puedan crecer.

La verdad que el fundamento de este Ministerio, sin lugar a dudas, es un tributo a Gary Becker. Para que tengan una idea la admiración que yo tengo por Gary Becker, en la época que vivía en el Abasto, hasta que tuve que tirar la pared por la llegada de mis hijitos, que requería más espacio, tenía un cuadro de un metro y medio por un metro de Gary Becker derivando la ecuación de Slutsky intertemporal, es decir, cómo se modifica el patrón de consumo ante cambios en la tasa de interés, para ponerlo en español. Así es que, es alguien que, de hecho, tengo todos los libros de Gay Becker, y lo interesante es cómo apareció la idea del capital humano. La idea del capital humano, a raíz de que Robert Solow intenta testear su modelo de crecimiento, desarrollado en el año 56, lo testea, en el año 57, y solamente puede explicar el 15% del crecimiento económico. La respuesta a esa precariedad empírica de los resultados, la respuesta de quién manejaba, el Departamento de Economía, de la Universidad de Chicago, que era George Stigler, le dice a Solow: “tu problema es que no incorpora el capital humano”. Y a partir de ahí se desarrollan dos líneas de investigación en capital humano: la línea de capital humano en microeconomía, la desarrolla Gary Becker, y después termina, de hecho, presentando un libro que se llama ‘Capital humano’..., después voy a hacer una referencia a cómo está diseñado este este lugar y por qué guarda profunda relación con la teoría de capital humano de Gary Becker.

Esto parecía un discurso político, pero se convirtió en un discurso técnico; no me saqué los anteojos, pero como estoy hablando arriba de los anteojos se imaginarán que…, más o menos lo mismo. Y después, en la línea de macrodinámica, o sea de crecimiento económico, Hirofumi Uzawa incorpora el capital humano, en los modelos de crecimiento económico. No es un tema menor. Hirofumi Uzawa, además, fue el tutor de tesis de – probablemente - quien fuera el mejor economista argentino de toda la historia, que fue Miguel Sidrauski, que es conocido y saltó a la fama por incorporar el dinero adentro de los modelos de crecimiento económico. Sin embargo, la profesión decidió ir por otro lado. Decidió por meter el progreso tecnológico, de manera exógena, algo así como que era a dedo, y la literatura de crecimiento económico naufragó, y allá, por los ’70, estaba absolutamente estancada, estaba camino a la extinción. Robert Lucas Junior, que ya se había hecho sumamente conocido con expectativas racionales, se había empezado a preguntar: “ok, se terminó este debate sin sentido con el keynesianismo”, dijo, “pero acá lo importante es el crecimiento”.

Entonces, empezó a explorar el crecimiento económico y - allá por el año ‘83 - un matemático, también en la Universidad de Chicago, que es Paul Romer, desarrolla el primer modelo de crecimiento endógeno. Ha hecho, un modelo de crecimiento endógeno basado en capital humano, basado en destrucción creativa y, en el año 85, Lucas Robert Junior, que era el tutor de tesis de Paul Romer, básicamente, en las lecturas Lionel Robbins va y explica el rol del capital humano en el crecimiento económico. Eso genera toda una serie de debates, y ese debate concluye – técnicamente - en el año 1989, con un artículo de Gregory Mankiw, David Romer, no Paul Romer, David Romer y David Well, que lo que hacen es testear el crecimiento económico incorporando el capital humano, y de explicar el 15%, la incorporación del capital humano hace que la explicación salte al 85%. Dijeron: “Ok, se terminó la cuestión”. Lo que genera crecimiento económico es el capital humano, y ese es el concepto que está detrás del diseño, de nuestro Ministerio de Capital Humano. El capital humano es lo que genera crecimiento y, si queremos hacer grande nuevamente, a la Argentina, necesitamos capital humano para ese desafío. Y eso es lo que nos planteamos y eso es lo que estamos haciendo.

Respecto a lo que es el capital humano - desde la perspectiva micro - o sea, microeconómica, tiene dos dimensiones: La primera tiene que ver con la salud y la alimentación de los chicos. Si un niño no se desarrolla bien, en sus primeros años, después es muy difícil recuperar ese tiempo. Por eso duplicamos la Asignación Universal por Hijo y fortalecemos el Plan Mil Días. Pero la segunda dimensión, y ya esto se llama capital humano, de primera generación, es decir que los chicos se formen y que estén sanos para que puedan ingresar a estudiar, formarse y poder trabajar, que es el capital humano, de segunda generación.

La segunda dimensión, entonces, es la que nos trae hoy aquí. Tiene que ver con la educación y con la reinserción laboral, con lo que los argentinos pueden aprender, capacitarse y entrar al mercado de trabajo. Durante generaciones, este país enseñó que el único trabajo verdaderamente digno era el que venía con el título universitario. Así se fetichizó la educación universitaria y se despreciaron los oficios. Digo ser médico, ser abogado, ingeniero, físico, matemático, economista son profesiones valiosas, pero hay muchas otras profesiones que, también, son valiosas y que son justamente, las que hoy, escasean, como es ser electricista, plomero, soldador o técnico en refrigeración.

Hoy tenemos un mercado laboral, donde las empresas buscan personal capacitado en oficios de distinto tipo y no los encuentran. Al mismo tiempo, tenemos jóvenes que quieren trabajar, no tienen como certificar que saben hacer algo o tampoco encuentran trabajo relacionado con aquello que estudian.

En la Argentina, hoy, un plomero, de hecho, gana más que alguien recién recibido, y ello es porque el mercado reconoce lo que escasea y lo que necesita, es decir, es la señal de precios. O sea, hay un claro faltante de oficios, y lo que escasea son las manos que saben hacer cosas y resolver problemas al prójimo. Y acá está el corazón de lo que estamos haciendo: este proyecto - impulsado por Capital Humano - es un ejemplo de cuando se ponen en orden los incentivos, el sector privado por sí solo busca generar empleo y desarrollar las capacidades de los argentinos.

Este centro funciona con una lógica simple y opuesta a la del kirchnerismo: no es el Estado el que decide qué se enseña, son las empresas, porque las empresas son las que contratan, las que saben qué necesitan y las que pagan los salarios. El privado financia, el privado forma, el privado emplea, el Estado pone el marco dado el espacio y se corre del medio.

Esta parte, esta definición y la forma en la que acá está construido este centro también es un tributo a Gary Becker. Cuando ustedes estudian el libro de Gary Becker —“Capital humano”—, lo que señala Gary Becker que es que hay dos tipos de formación. Hay formación general y formación específica. Cuando ustedes tienen una empresa y capacitan, ustedes no dan formación general…, es una cuestión obvia de incentivos. O sea, si ustedes dan formación general, ustedes están invirtiendo y no se van a poder beneficiar de ese aumento de las habilidades de la persona porque esa persona toma la capacitación y se puede ir a trabajar a otro lado. ¿Está claro?

Entonces, las empresas no hacen formación general. ¿Qué es lo que hacen? Formación específica. Y eso es lo que hace que ustedes aumenten la productividad, sean valiosos para las empresas y eso genera dos situaciones muy importantes porque como la empresa tiene que estar invirtiendo en formar ese capital humano, la empresa después cuida esos empleos con uñas y dientes porque está cuidando la inversión que hizo. Es decir, esa asociación - entre trabajadores y empresarios - se hace muchísimo más fuerte por más que los marxistas no la quieran ver. Entonces, eso genera una asociación virtuosa que, además, potencia el crecimiento - vía en la mayor productividad - y mejora las condiciones de vida de los seres humanos porque la mayor productividad implica también salarios más altos.

Por lo tanto, esto no es meramente un proyecto. Esto ya está funcionando. MetroGAS ya capacitó gasistas. Sinteplast ya formó pintores. FECOBA ya trabajó con sus empresas. Ya hay diplomas entregados; el dato mata al relato. Y quiero explicar algo que es igualmente importante: estamos reconvirtiendo los planes en trabajo, y donde muchos lo decían, nosotros lo hacemos; eso es una gran diferencia, o sea, hay muchos eslóganes muy lindos, nosotros lo decimos mejor, porque sabemos de qué estamos hablando, pero además lo hacemos.

Las personas que recibían el plan “Volver al Trabajo” van a poder acceder - si así lo quisieran - a una capacitación para reinsertarse en el mercado laboral. El kirchnerismo también pedía una contraprestación, pero la contraprestación era para ir a una marcha. Es decir, después de tanto tiempo que se reclamó, que en realidad los planes deberían ser para reinsertar la gente al mercado laboral y que nadie hizo nada, los que lo estamos haciendo somos nosotros. Gracias, Sandra.

En definitiva, esto no es sólo un cambio administrativo, es un cambio de concepción: el Estado ya no le da a la gente un plan para que se quede, le da una herramienta para que pueda crecer por sí misma en la vida, para que se integre al mercado, para que trabaje, porque el trabajo dignifica y la dádiva perpetúa la pobreza. La Argentina que estamos construyendo va a necesitar mucha gente capacitada, tenemos inversiones por más de 100 mil millones de dólares anunciadas: Vaca Muerta, minería, industria, energía nuclear, agroindustria, tecnología. Todo eso genera trabajo, pero genera trabajo para personas que sepan hacer cosas. El interrogante no es si va a haber trabajo en la Argentina, el interrogante es si los argentinos van a estar preparados para tomarlo, porque, a su vez, es la multiplicación de trabajadores capacitados lo que hace subir el valor del empleo.

Este centro es una pieza fundamental para comenzar a responder a esta pregunta, y estamos convencidos que la respuesta será sí. Lo que hoy inauguramos acá, en La Paternal, es solamente un primer paso. Firmamos convenios, con más de diez empresas, que operan en el área metropolitana de Buenos Aires, pero el modelo está diseñado para replicarse en todo el país porque el problema no es de Buenos Aires, es argentino. Y la solución no puede limitarse a un edificio. Tiene que llegar a cada provincia, a cada ciudad, a cada joven que quiera trabajar y hoy no tiene la herramienta para hacerlo. Tiene que ser tan extensivo como sea posible. Por eso invito a todas las empresas y cámaras que quieran ver al país prosperar a sumarse a este sueño.

Grandes, medianas o chicas; mineras, ganaderas, productoras de energía, logística o gastronómicas; sean urbanas o rurales. Toda empresa, sin ninguna distinción, puede sumarse a la construcción de esta gran bolsa de trabajo nacional. Una iniciativa que acerque a los argentinos soñadores con las empresas en búsqueda de trabajadores de alto valor humano y profesional.

Y luego este proyecto ayude, por qué no, a los argentinos a perseguir sus sueños en donde más requieran sus servicios. El futuro les pertenece a los que saben hacer y hoy, acá, empezamos a formarlo. Antes de cerrar el discurso, también, quiero destacar algo de lo que comentaba Sandra cuando comenzó a caminar por este edificio en ruinas y que lo hacía con Adelmo y…, hay un ideograma chino que manifiesta la crisis, pero el mismo también dice que es una oportunidad. Parece algo abstracto, lo voy a contar con un ejemplo que una vez me dio un empresario alemán que me pareció brillante, un gran emprendedor. Dice que dos empresas de zapatos mandan a sus directores de ventas a un país muy, muy, muy pobre, a punto tal que cuando llegan estos dos directores se encuentran que todas las personas estaban descalzas. Obviamente, los dos están en el lugar y vuelven. Uno de ellos dice: “No, acá no se puede hacer nada. Están todos descalzos”. Y el otro dijo: ‘”che, acá hay una oportunidad de negocio enorme, están todos descalzos. Mirá todos los que tenemos para ponerle un par de zapatillas, un par de zapatos”. Y esa es la actitud, que han manifestado Sandra y Adelmo, cuando recorrían las ruinas de este lugar, que eran las ruinas de la gran Argentina. Porque cuando ustedes ven el edificio es imponente, esa Argentina que fue gloriosa, brillante, esa Argentina liberal que se convirtió en uno de los países más ricos del mundo a fines del siglo XIX y que era un país admirable a inicios del siglo XX hasta que nos invadieron los socialistas de distintos pelajes con distintos modales.

Por lo tanto, sacar de las ruinas a este edificio no es sólo recuperar un edificio, es trabajar por recuperar la gloria que perdimos, para volver a hacer a la Argentina grande nuevamente. Muchísimas gracias a todos.

Se me anticiparon al cierre. Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad, carajo! Hagamos grande a la Argentina nuevamente. Muchas gracias.