Discurso del Presidente Javier Milei en el Homenaje a Adam Smith en el Palacio Libertad

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Discurso del Presidente Javier Milei en el Homenaje a Adam Smith en el Palacio Libertad.

ADRIÁN RAVIER: Muy bien, bueno, buenas tardes a todos, bienvenidos. Bueno, un placer estar acá con tantos invitados, ministros, funcionarios, legisladores, afiliados a la Libertad de Avanza, la verdad que muy contentos, un evento para homenajear a Adam Smith, a quien creo que muchos consideramos el padre de la economía, un título muy grande que creo que tiene mucho consenso en la academia y también algún cuestionamiento porque hay gente que considera que Adam Smith no ha aportado nada nuevo a nuestra ciencia. Por ejemplo, Platón hablaba de la división del trabajo, en la escuela de Salamanca hay algunas ideas, Turgot, Lesné o Richard Cantillon ya hablaba de la oferta y la demanda, otros colegas escoceses ya hablaban de algún concepto parecido a la mano invisible y a los órdenes espontáneos. Así que hay que ver qué nos aporta Adam Smith a esta ciencia y para eso tenemos a dos grandes economistas que hoy nos van a ilustrar para tratar de detenernos a estudiar este libro, La Riqueza de las Naciones o Investigación sobre la Naturaleza y causa de la Riqueza de las Naciones, se cumplen 250 años de este gran libro que nos ha dejado tanto y que en cierto modo hoy gobierna la Argentina. Estas ideas del orden espontáneo creo que están presentes en la política económica que muchos de los ministros que están acá aplican, con lo cual, nos inspira y creo que vale la pena detenernos un poco en esto.

Van a surgir muchas cuestiones biográficas, vamos a estudiar temas de contexto, vamos a detenernos en la obra, en la fábrica de los alfileres, en la mano invisible, en la división del trabajo, en la especialización, en la coordinación social, en las ventajas absolutas, muchos conceptos que quienes han estudiado teoría económica, seguramente se los han enseñado y entre muchos de esos contextos se dirá en la vida de este hombre que Adam Smith no se casó o por lo menos no se casó con ninguna mujer, sinoque se casó con las ideas, creo que igual que el Presidente de la Nación, que claramente…

JAVIER MILEI: Ese chiste estaba fuera del libreto.

RAVIER: Lo dije sin su permiso.

JUAN CARLOS DE PABLO: Pará, pará, pará, dale el beneficio de la duda porque no murió todavía.

RAVIER: Bueno, bueno, pero no creo que abandone las ideas, ¿no? Hablando de cómo íbamos a estructurar esta charla, dijimos que vamos a confiar en el orden espontáneo, le vamos a dar 10 minutos primero al Presidente de la Nación, después le vamos a dar 10 minutos al profesor De Pablo y después surgirán preguntas y veremos a dónde nos lleva lo que vaya surgiendo, así que cedemos la palabra.

MILEI: Bueno, en primer lugar, muchísimas gracias al profe Juan Carlos de Pablo por permitirme compartir esta actividad. Con el profe comparto todos los domingos, así es que en este tiempo he aprendido muchísimo de economía aplicada a la fuerza, creo que todos estamos haciendo un upgrade considerable. En segundo lugar, gracias, Adrián por este honor de tenerte aquí como moderador. Adrián es un gran economista, es un gran profesor de historia del pensamiento económico y además escribió sobre Adam Smith también, así es que también gracias. Y también gracias a cada uno de los ministros y a cada uno de los funcionarios que están aquí presentes y cada uno de los que se han hecho presentes para discutir una obra que verdaderamente es fundamental. Así es que primero, muchas gracias a todos.

Adrián acaba de decir algo muy interesante y es que Adam Smith como cualquier persona que ha sido destacado en la vida, de hecho, es considerado el padre de la economía, son personas que, si llegan a lugares tan grandes, son obviamente personas que generan controversia, es propio de la situación. Así es que algunos lo criticarán porque tienen ideas distintas; otros lo criticarán porque le tienen envidia o por lo que fuera. Pero cuando alguien ocupa un lugar tan destacado, siempre hay distintos elementos por los cuales son criticados estos gigantes de la historia. En mi caso particular, yo considero que está bien ganado el título de padre de la economía de Adam Smith. Desde mi punto de vista básicamente Adam Smith es a la economía lo que Gauss a la matemática, es decir, una persona que escribió 200 años adelantado a su época. Y la verdad es que yo creí que era bastante original en esta reflexión sobre Adam Smith, en compararlo con un gigante como Gauss y hacer el paralelo; pero sucede que su máximo discípulo y que después lo continuó algún tiempo atrás, uno de sus mejores alumnos de su curso de filosofía moral, definió a Adam Smith como el Newton de la filosofía. Así es que con lo cual yo creí que tenía algo original; no, no es original, repasando textos sobre Adam Smith, no tengo una gran originalidad, pero sí tengo claro para mí que Adam Smith es un adelantado a su época.

Básicamente en mi perspectiva lo que fundamenta esta opinión que yo tengo de Adam Smith cuando él plantea la investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, a partir de ahora riqueza de las naciones, básicamente lo que plantea es el crecimiento económico, plantea la cuestión del crecimiento económico. Ahora lo interesante es que cuando uno mira la historia de la humanidad hasta previo a la revolución industrial, la condición natural del hombre era la miseria. Si ustedes miran hasta el año… en la historia del crecimiento económico lo primero que se mira es los datos del PBI per cápita y tiene la forma de un palo de hockey: permanece prácticamente constante durante toda la historia de la humanidad, Madison lo hace desde el año cero de la era cristiana, pero hacia atrás tampoco hubiera cambiado demasiado; hay una leve mejora después del descubrimiento de América, pero es imperceptible. Aparte imagínense repartir 40% en cientos de años, o sea, es un número verdaderamente… De hecho, cuando se hace el cómputo a lo que crecía la economía, el PBI per cápita antes de la revolución industrial era 0,02%, o sea, para duplicar el PBI, para que tengan una idea, se necesitaban 3.500 años. Con lo cual claramente la condición natural del hombre fue la miseria, de hecho, el 95% de la población del mundo vivía con menos del equivalente de un dólar diario, o sea, la condición del hombre era la miseria. La vida era miserable hasta que llegó la revolución industrial, la cual desde mi punto de vista fue posible gracias a empezar a abrazar las ideas de la libertad a partir de la aparición de John Locke a fines del siglo XVII.

Ahora, entonces la pregunta es, ok, ¿y después de eso que vino? Después de eso vino la parte donde el palo de hockey pega la vuelta, y el PBI per cápita creció 15 veces en una población que se multiplicó por 10; el PBI subió 150 veces y nos encontramos con una situación nunca vista en la historia de la humanidad de tanta abundancia. Entonces la pregunta es, bueno, ¿cómo es que este la vio? La primera parte que a mí me parece muy interesante, es lo que tiene que ver con lo que hoy nosotros llamamos rendimientos crecientes. De hecho, nosotros tenemos un Ministerio de los rendimientos crecientes, que es el ministerio de Federico, el Ministerio de Desregulación, y básicamente cómo lo cuenta Adam Smith, es la idea de la fábrica de alfileres. Es decir, ustedes si tienen una persona donde, básicamente, se dedicara a hacer un alfiler solo, probablemente si lo hace e intenta hacer solo no lo va a poder hacer, pero supongamos que es un experto y lo pudiera hacer, seguramente no podría hacer más que 20 por día. Y lo que hace el ejemplo de Adam Smith, dice, bueno, separemos hacer los alfileres en 18 actividades distintas y que lo hagan 10 personas, o sea, que era lo que él había visto donde él justamente había conocido una fábrica de alfileres y lo que había descubierto es que de esa manera se saltaba a 48.000 alfileres, a 4.800 por cada uno. Es decir, había un incremento de la productividad enorme.

Es decir, fíjense que ustedes incrementaron el trabajo y el producto subió mucho más que proporcionalmente, porque pasó de 20 a 4.800. Y también hay algo muy interesante en esto, y es el hecho que dice, bueno, la división del trabajo genera incrementos de productividad, es decir, la contracara es el crecimiento económico, o sea, porque ahí aparecen los rendimientos crecientes, pero esto también es muy interesante a la luz de todas las estupideces que se discuten hoy sobre los escenarios distópicos sobre el progreso tecnológico. Donde básicamente dice, esto está limitado por el tamaño del mercado. Esto no es un tema menor, porque si ustedes se fijan, hoy por hoy hay toda una discusión sobre el progreso tecnológico.

Cuando dicen, no, el progreso tecnológico genera desempleo. Bueno, primero, es una estupidez del tamaño de una casa. Porque si el progreso tecnológico, ya ni les digo que generara desempleo, que permita que no se creen empleos, si la población se multiplicó por 10 en los últimos 250 años, la tasa de desempleo, entonces, hoy tendría que ser del 90%. Con lo cual, es una estupidez del tamaño de una casa.

La otra es, no, esto puede tender a infinito. No, no tiende a infinito, ¿por qué? Porque hay un límite, que son los recursos que ustedes ponen. O sea, primero, porque está el tamaño del mercado. El tamaño del mercado es gente ¿qué? poniendo plata, entonces, digamos, tiene un límite natural, que es la restricción de presupuesto.
Y, además, cuando ustedes van a hacer un proyecto, alguien lo tiene que financiar. Y no es infinito. Después voy a hacer una mención adicional sobre cómo evita que esto a Adam Smith se le vaya infinito, y uno de los errores que acarrea esto sobre Adam Smith.

Ya en Adam Smith está toda la respuesta a todos los escenarios distópicos. Está la respuesta a todos los luditas. Los luditas, digamos, que están inspirados en Ludd, que cuando vio la máquina, fue y la rompió.

Nosotros acá tenemos varios luditas en la oposición. Y eso también es una estupidez. Porque cuando aparece alguien y genera una invención y desplaza el mercado, sí es cierto que cuando yo creo ese producto, va a destruir otras cosas. La destrucción creativa de Schumpeter. Pero yo estoy comprando ahora un bien de mejor calidad, o un mejor precio. Ese ahorro que yo tengo lo voy a abocar a otros bienes presentes o futuros, y automáticamente lo que voy a hacer es reasignar el empleo de un lado al otro, pero voy a tener ahora más productividad. Si no, estaríamos todavía con las velas.

Es cierto que ese proceso de reasignación de recursos no es instantáneo, pero tampoco es cierto que se rompa una empresa instantáneamente. Con lo cual, si usted lo que necesita es tener un mercado de trabajo flexible, y ahí la modernización laboral, dado todas las reformas estructurales que estamos teniendo, dado todos los cambios de precios relativos, obvio que los recursos se van a reasignar. Por lo tanto, necesitamos una modernización laboral, ¿para qué? Para que justamente no haya sufrimiento desde el lado social.

El otro tema que Adam Smith tenía claro era la cuestión del progreso tecnológico. Es decir, básicamente decía, bueno, cuando yo tengo especialización, eso me genera un ahorro de tiempo y eso me permite ser más productivo, y lo que fuera. Pero no solo eso, tenía dos ideas fenomenales también. Tenía la idea del learning by doing. Él dice, bueno, pero en la medida que yo voy haciendo esta tarea, y más la repito, la hago mejor y soy cada vez más productivo. O sea, había en Adam Smith una idea del learning by doing. Y no solo eso, sino que además tenía la idea del progreso tecnológico.

Porque en algún momento ustedes aprenden a hacer bien la tarea y dicen, bueno, a ver, ¿cómo puedo hacer para ahorrar tiempo? Y en algún momento encuentran una forma que les permite hacer un salto tecnológico. Es decir, que si ustedes se fijan, ustedes empiezan, dividen el trabajo, ganan productividad. Aprenden a hacerlo mejor, ganan productividad. Y en algún momento encuentran una forma de hacerlo mejor, pegan un salto tecnológico. Es decir, van haciendo escaloncitos, pero de manera creciente.

Y eso, este tipo lo vio en 1700, entre 1766 y 1776, que son los 10 años que tardó en escribir La Riqueza de las Naciones.

DE PABLO: ¿Lo vio o te inspiró para que vos imagines?

MILEI: Ese es el punto. Este es el punto. Me encanta.

DE PABLO: Porque capaz que me pongo a leer y no lo encontré. Pero te inspiró.

MILEI: Exacto. Entonces, una de las cosas que a mí me pasaba siempre, tenía temor de que mi visión fuera anacrónica, en términos de que yo le ponía una carga a Adam Smith, en cuanto a que, por ejemplo, yo digo, ¿por qué Adam Smith se ocupa tanto de desarrollar la teoría del valor trabajo? Porque si ustedes tienen una función exponencial, ¿cuál es el problema? Que eso es creciente y, ¿hasta dónde puede crecer? Hasta infinito. Entonces, el problema es ¿cómo yo, cómo carajo hago para que el modelo no se me vaya a lugares explosivamente altos?

DE PABLO: A ver si dice carajo acá.

MILEI: No, carajo seguro que no dice. Y, básicamente, Adam Smith, en mi perspectiva, crea la teoría del valor trabajo para que, de esa manera, hay un límite dado. Es decir, nosotros no tenemos más que 24 horas por día. Entonces, hay un límite de trabajo y eso lo que hace es que yo tengo un límite, hasta dónde puedo meter trabajo para hacer crecer la producción. Es decir, los árboles no llegan hasta el cielo. O sea, ese es el primer concepto.
Y ahí hay dos cosas muy interesantes. La primera es, pero ustedes podrían decir “no, bueno, pero vos estás diciendo que el tipo entonces anticipó la teoría del crecimiento endógeno para que haya rendimientos crecientes, para que haya crecimiento”. Y la pregunta es ¿pero si en esa época ni siquiera se usaba matemática? El tipo era un filósofo moral.

Bueno, y acá es donde viene la clave. Era una persona muy, muy erudito. De hecho, sabía latín, sabía griego, griego antiguo. Dentro de las cosas que sabía, sabía de matemática. Y además era un profundo admirador de Newton. Si bien no lo conoció a Newton, su amigo David Hume sí lo conoció a Newton. Y conocía la obra de Newton y conocía bien el principio. Y digamos, y era alguien que, de hecho, las obras conocidas de Adam Smith son básicamente La Teoría de los Sentimientos Morales y, digamos, La

Riqueza de las Naciones. Pero hay dos obras que no son conocidas.
Unas sobre jurisprudencia. Que básicamente le pidió a sus amigos que la quemaran. Y esos amigos sí la quemaron. Y están los apuntes de sus clases. Pero hay otra obra que son ensayos. Que también le pidió a sus amigos que lo quemaran. Y no los quemaron. Y son los ensayos filosóficos. Y el primer ensayo es una historia de la astronomía. Es decir, sabía de astronomía.

O sea, entendía de matemática. Y tenía bien claro lo que estaba haciendo para que el modelo no se le fuera a cualquier lado. Esa es una de las cosas. Y ahora, este es un dato que conocí, cuando me puse a trabajar en esta charla. Durante 1760 y 1764, en Glasgow, en rigor, era decano Adam Smith.

Y entre 1761 y 1763 también había sido vicerrector. Y en su función, en estas funciones, en un momento, le abre un taller a James Watt. Es decir, al creador de la máquina de vapor. Es decir, que Adam Smith la vio. Es decir, con lo cual, después, cuando llegó Malthus y todos los pesimistas que vinieron atrás, en realidad, no la estaban viendo. O sea, Adam Smith la vio, se adelantó 200 años a su época. Y acá lo otro que me parece interesante es, no sólo que toma esto, hace una exaltación del ahorro. Y cuando ustedes tienen el modelo sólo del ahorro, lo único que sirve es, ok, si ustedes ahorran más, le va a permitir pegar un salto en el stock de capital per cápita. Van a tener un salto de una vez y para siempre en el crecimiento. Pero ya está, se acabó. En cambio, los modelos de crecimiento endógeno, el tipo de modelo que desarrolla Adam Smith, porque trabaja con rendimientos crecientes, tiene un rol preponderante del ahorro. Es decir, como hay rendimientos crecientes, si ustedes ahorran más, e invierten más, aceleran la tasa de crecimiento.

Con lo cual, eso es un elemento, donde claramente se adelantó y le ganó a todos los pesimistas que vinieron de Malthus para atrás. El otro elemento que me parece sumamente relevante, es la idea de la mano invisible. Es decir, hay distintas interpretaciones de la mano invisible, que se ve como un problema de oferta y demanda, como un problema de equilibrio general a la Walras, o como un problema de Óptimo de Pareto, un problema del Laissez-Faire, o una invocación divina. O una invocación a William Shakespeare, también.

La realidad es que él ya había hecho alguna mención a la mano invisible en su historia de la astronomía. Pero en general la forma en la cual entendemos la idea de la mano invisible es el orden espontáneo. De hecho, el artículo de Adrián, que es muy bueno, hace todo un punto sobre el orden espontáneo. Y a mí esa también me parece una contribución fenomenal, que es que cada uno, guiado por su propio interés, conduce al bienestar general. Pero esa idea, no es que él la desarrolla en La Riqueza de las Naciones, él ya la venía madurando ya en La Teoría de los Sentimientos Morales, que para mí es fundamental también para poder entender la contribución de Adam Smith. No solo eso, sino que también tenía una idea de los precios y la competencia.

Esto también es muy bueno, porque él cuando habla de precio de mercado y precio natural, también habla de ¿qué? De gravitación y reposo. O sea, era Newton, o sea, escribía y era Newton.

O sea, claramente, sabía bien lo que estaba haciendo, lo que estaba escribiendo. Él tenía claro lo que estaba diciendo en términos matemáticos. A su vez, también pondera el tema de la competencia y la apertura, donde claramente él ahí se pelea muy fuertemente con los mercantilistas. Sería genial, encontrar el párrafo donde justamente dice: “mire, cuando ustedes se metan con estas cosas, con estos monopolios artificiales, con estas barreras, con estos privilegios, cuando ustedes se metan ahí, todos esos sátrapas, parásitos prebendarios, los van a estropear públicamente”. Han pasado 150 años y nada ha cambiado, parece.

Por otra parte, digamos, hace toda una valoración de las instituciones, digamos, a la North, abre las puertas del public choice a la Buchanan. También tiene una idea del dinero, para él el dinero era metálico. Es más, él quería privatizar el dinero, o sea, que no lo emitiera el gobierno. Tiene una idea de inflación a lo Hume, o sea, digamos, con la teoría cuantitativa. Y también tiene un planteo sobre las finanzas públicas, donde dice, bueno, primero dice en qué debería gastar el Estado. Entonces, dice, bueno, tiene que gastar en defensa. Dice, mira, con los mercenarios bien no nos va. Habla de la seguridad y habla de la justicia.

Después, deja una puerta abierta a cosas que podrían intervenir y eso es un riesgo no menor cuando se pone ambiguo sobre qué podía hacer o no el Estado. En cuanto a los impuestos, él brega por impuestos bajos, simples y fáciles de recolectar y que moleste lo menos posible a la gente o sea que entendía el vínculo entre impuestos y libertad. Por lo tanto, era partidario de un Estado pequeño.

El único gasto así no convencional que uno podría ver es una justificación del gasto en educación. Porque lo que dice es que todo este progreso tecnológico iba a llevar a un embrutecimiento de los seres humanos y, por lo tanto, había que darle formación para que… O sea, se adelantó a tiempos modernos. El tipo era una cosa formidable y, además, también hablaba de los problemas de la deuda.

Por lo tanto, desde mi punto de vista, si a la luz de esta obra, Adam Smith se lo llama, el padre de la economía, creo que el título está más que bien ganado y que muchas de las críticas son por ignorancia, por diferencias conceptuales o envidia. Pero más allá de cualquiera de esos análisis, es una obra indispensable que ha sintetizado y ha hecho que diera a luz la economía como ciencia. Así que, desde mi punto de vista, bien ganado tiene el rótulo del padre de la economía.

DE PABLO: Yo quiero comenzar haciendo un comentario sobre la palabra homenaje.

MILEI: (Habla alguien del público) No es el momento, no es el momento. Se trata de un homenaje a Adam Smith.

DE PABLO: Homenaje, no en el sentido pasado. Adam Smith es totalmente presente. Adam Smith me ayuda a entender algo… (habla alguien del público) Hola, pará, hola, hola, después tu discurso. ¿Volvemos? No lo veo en términos históricos, sino en términos de una presencia. Lo que tiene Smith es absolutamente presente. Dentro de 250 años va a haber otro acto y van a seguir hablando, por lo menos, de las primeras 19 páginas de La Riqueza de la Nación. Entonces, lo que quiero es traer la enorme actualidad que tienen estas primeras 19 páginas del libro. Como ustedes pueden ver, es un mamotreto. Le muestro la tapa primero y ahora se lo muestro de canto. Más de mil páginas. Javier parece que ha leído bastante de esa página. Yo me concentro en las primeras 19, que me parecen realmente fundamentales.

¿Cómo se informaban estas personas? Introspección, observación, conversaciones, lectura de la historia y los relatos a los viajeros. Acá no hay ecuaciones, acá no hay gráficos, acá no hay series estadísticas. Las series estadísticas aparecen a mediados del siglo XIX, por eso empiezan las teorías del ciclo recién cuando hay disponibilidad estadística. La observación de la fabricación de alfileres es fantástica. Lo acaba de relatar así que simplemente no la voy a repetir.

MILEI: Aparte es Newton puro. Es Newton puro.

DE PABLO: Pero lo interesante es esto. El tipo lo que dice es las dos fábricas son iguales, la cantidad de personas son iguales, la calidad es igual, los horarios igual, todo igual. Las instrucciones que recibe cada uno son diferentes y eso genera niveles de producción diferentes. Por eso de los grandes fundadores, de los padres fundadores, es el gran optimista, porque es en términos técnicos, perdón para los que no son economistas, agarró la frontera de posibilidades y la corrió para afuera. Porque Ricardo, que los rendimientos decrecientes, Malthus con la población... Acá lo que dice, con los mismos recursos que tenemos vamos a hacer más cosas, si damos instrucciones diferentes. Lo interesante, la maravilla de este ejemplo es que yo tacho alfileres y pongo internet, pongo avión y no tengo que cambiar ninguna otra cosa. Pero es fantástico, ¿entiende? Lo que ha descubierto es una cosa permanente que ha cambiado según las circunstancias. ¿Cuáles son las circunstancias de Smith?
Las circunstancias de Smith son un mundo artesanal. En lo que él está pensando es en la destreza cuando vos, tareas complicadas las vas haciendo, digamos así, pedacitos. Y ahí viene la conexión con learning by doing, que uno le asigna a Arrow, pero que probablemente esté ahí. Ahora voy a poner un ejemplo que yo tengo, que la uso en clase y es learning by doing. Las mujeres, sobre todo las madres, me van a entender. El primer pañal que las madres le cambiaban a los pibes, demoraron 15 minutos, la caca salió por todos lados, ¿se acuerdan? A los tres meses, ¿sabés cómo cambiaban los pañales? Agarraba el bebé, lo tiraba por el aire y le cambiaba el pañal. ¿Cuál es la diferencia? Cambió 800 pañales. Esto es learning by doing. Pero tanto en el caso de la destreza como el learning by doing, está planteando rendimientos crecientes.

Entonces, lo que digo es, para cerrar, lo voy a complementar con un segundo aspecto. En un mundo artesanal, este señor lo que estuvo viendo es, tengo beneficios si hago la especialización. Y también se daba cuenta que tengo riesgos. Voy a poner un ejemplo. Ustedes saben que el Presidente de la Nación anda en muy buena relación con el Presidente de Estados Unidos. Supongo que lo saben.

MILEI: Ponele.

DE PABLO: ¿Qué pasa si el Presidente Trump pierde la elección de medio periodo y se convierte en un pato rengo? Nos jodemos. ¿Pero qué le vas a decir? ¿Por qué te jugaste? La decisión siempre es única. Pero siempre tenés este dilema entre los beneficios y los riesgos de la especialización. Eso, verdaderamente, digamos así, es inevitable. La segunda cosa que hace Smith, en estas primeras 19 páginas, es decir, ya lo mencionaste, que el grado de visión del trabajo depende del tamaño del mercado.

Mi ejemplo preferido es muy sencillo. Un médico en Trenque Lauquen no tiene más remedio de ser más generalista que un médico en Buenos Aires. Punto, gracias, no tengo nada que explicar. Insisto, para cerrar, y me voy a meter con el segundo, que es el gran seguidor desde este punto de vista de Smith. El mundo de Smith es un mundo artesanal, pero lo que el tipo vio tiene implicantes que tiene una actualidad realmente fenomenal. Por eso, acá, estamos hablando del presente. Junto a esto, aparece un señor, Allyn Young, que es el León Cavallo de la economía.

León Cavallo es un tipo que se inmortaliza por una obra. Escribió varios papers, pero una sola. Allyn Young se inmortaliza en 1928, cuando publica en el Economic Journal un artículo que se llama Rendimiento Creciente y Progreso Económico.

Ponés en Google y te lo bajas, así que no hay ningún misterio para no leerlo. Este señor, naturalmente, en 1928, ya tiene adentro la Revolución Industrial, entonces, naturalmente, tiene que modificar el insight original de Adam Smith en términos de esto. El ejemplo que pone es fantástico.
Si Henry Ford hubiera producido 100 autos por mes, no hubiera inventado la línea de montaje. Entonces, la línea de montaje tiene que ver con un tamaño del mercado. Entre paréntesis, leí en un libro de historia, la inspiración de la línea de montaje del sector automotriz es la de los frigoríficos, pero al revés. La vaca entra armada y termina en pedacitos. En la línea de montaje, entran las partes y sale el auto, pero el concepto es exactamente igual. Allyn Young dice, el señor Ford inventa la línea de montaje porque, evidentemente, tiene un tamaño de mercado verdaderamente fenomenal. Y apunta, un punto muy interesante, que le va a encantar a los austríacos o cosas por el estilo, porque lo que dice es la aplicación de los rendimientos crecientes, perdón, a escala, apunta a la desintegración vertical de las empresas. No la integración, la desintegración.

El ejemplo que se me ocurrió muy elemental es así: supónganse ustedes que están pensando en una planta que fabrica autos y llegan a la conclusión de que el nivel óptimo de fabricación de autos es 100 autos por mes. Si vos, óptimamente, tenés que producir 100 autos por mes, tenés que producir 400 neumáticos por mes. No hay ninguna razón técnica por la cual 400 neumáticos por mes sea el costo mínimo. Entonces, ¿qué es lo que dice Allyn Young? Flaco, ¿vos qué sabés hacer? ¿Autos? Hacé autos y comprá neumáticos en otro lado. Y tenés un tipo que hace neumáticos para varios o capaz que vos haces neumáticos para vos y para otros.
Esto es muy importante porque soñamos con integrar verticalmente, con hacer todo en casa, y este señor dice exactamente lo contrario. Dice, lo más probable es que la incorporación, el aprovechamiento de rendimientos crecientes, digamos así, a escala, implique una desintegración vertical de las empresas.

Pero esto lleva, y con esto termino, a otro tipo de responsabilidad desde el punto de vista de la política económica. ¿Por qué? Porque si vos lo que querés es que la gente aproveche las economías de escala, encarga las cosas, la importancia de la estabilidad macroeconómica es fundamental, la apertura de la economía es fundamental, sacar todos los trámites, todas las cosas raras, aquello cuanto, ¿para qué? Para darle opinión. Yo nunca me olvido, una vez un tipo me dijo, ¿sabe cuál es mi tragedia? Estoy pensando en poner una planta y no estoy hablando con un ingeniero, estoy hablando con un contador y una abogada. Una mierda esto. Con un abogado, no con un ingeniero, ¿entienden? Entonces, ¿cuál es la idea? La idea es repensar esto de manera que uno dice, en este contexto de aprovechamiento, digamos así, de economías de escala, lo que probablemente ocurra es que vos tengas una desintegración vertical. Así que, como digo, el compañero Adam sigue vigente entre nosotros, por lo menos, por las primeras 19 páginas de La Riqueza de las Naciones. Gracias.

MILEI: De hecho, adhiero plenamente a lo que dice el profesor. Ahora, fíjense, porque hay un elemento interesante, porque lo que a mí me permite capturar los rendimientos crecientes es el tamaño del mercado. La consecuencia natural, en términos de política económica, es que tengo que abrir la economía.

Es decir, cuando se quejan acá, dicen, no, no tengo escala ahí, pero si estás pensando en 48 millones, es una cosa, si pensás en 8.200 millones de personas, es otra escala. Por lo tanto, el argumento es el argumento en favor de la apertura de la economía, porque lo que hace es, justamente, motivar los rendimientos crecientes. Obviamente, si estás pensando cazar en el zoológico, es obvio que vas a tener menos escale y vas a ser menos eficiente. No llores, entonces, apertura, cuando decís que no tenés escala. Ponete de acuerdo, por lo menos sé coherente en el reclamo. Punto uno.

Punto dos, que tampoco me parece menor, y claramente estoy de acuerdo con lo que dice el profe, es, de hecho, la inteligencia artificial, justamente, es la fábrica de alfileres del siglo XXI. O sea, ¿qué es, en el fondo, la fábrica de alfileres? La fábrica de alfileres es un mecanismo por el cual, con los mismos recursos, yo puedo producir más, o puedo producir lo mismo con menos recursos. O sea, ¿qué es, en el fondo? El progreso tecnológico.

Y, además, esto de que el límite de la división de trabajo está dado por el tamaño del mercado, lo que hace es eliminar todos esos escenarios distópicos. Que surgen de mala formación, de pensar en equilibrio parcial y no en equilibrio general, y mucho menos en la intertemporalidad, o no computar bien las restricciones del presupuesto. Y eso Adam Smith lo tenía claro. Es decir, él hace que el modelo no explote, porque dice, hay un límite. El límite es, justamente, la cantidad de trabajo que yo dispongo.

Esto, nosotros, con Demian Reidel, lo publicamos en un trabajo, que, además, después de que lo mencioné en Davos, empresarios muy importantes, muy importantes, muy importantes, le dijeron, “¿podés venir acá y explicar esto? Lo que está diciendo el Presidente, que escribió con vos”. Donde, básicamente, los modelos de crecimiento endógeno, para que no se fueran a cualquier lado, siempre tenían alguna cota extraña. Y la realidad es que es una estupidez ponerle una cota extraña. Porque hay un límite, y el límite es que nosotros tenemos 24 horas por día. O sea, el otro día fui a un lugar y le dije, les hago una propuesta: te ofrezco un trabajo por 20 millones de dólares al año. Todos me decían que sí. Bueno, ese trabajo implica que trabajes 24 horas por día, te vas a morir. Con lo cual, no tiene sentido.

Es decir, hay un límite que ustedes no van a… Primero, no van a poder pasar las 168 horas semanales. O sea, no pueden, no hay forma. Además, también tienen otro problema más. Ustedes tienen preferencias y en algún momento tienen un límite a lo que se pueden consumir. Y, además, también tienen un ingreso dado. O sea, todos estos proyectos, alguien los tiene que financiar.

No sale, no cae del cielo el financiamiento de esto. Por lo tanto, la obra del Señor ha cambiado. Antes nos mandaba el maná, ahora nos permite tener genios. Y hay una frase que, en un discurso, se la debo a Santi Caputo, que dice, hemos evolucionado tanto como sociedad que estamos haciendo pensar y hablar a las piedras. Esa es buenísima. O sea, felicitaciones. Entonces, en ese sentido, me parece que Adam Smith todavía toma más relevancia y que nos permite ver el futuro con optimismo, no siempre con estas visiones oscuras que han derivado de Malthus y de Ricardo, ni que hablar del barbudo que me cae mal y demás. Por lo tanto, me parece que ahí también hay un punto muy interesante y es la vigencia que sigue teniendo La Riqueza de las Naciones. Y, de hecho, nosotros tenemos un Ministerio que se ocupa de liberar rendimientos crecientes.

Es decir, las desregulaciones que hace Federico, más de 15 mil, ya no sé por cuántas andarás, la consecuencia de eso es que libera rendimientos crecientes. ¿Y esto por qué es importante? Las desregulaciones, en términos prácticos o conceptuales, es como vulnerar el derecho a propiedad. Es decir, ustedes pueden vulnerar desde el Estado, vulnerar el derecho a propiedad por dos vías. Una es cobrando impuestos, es evidente y la otra es mediante regulaciones.

Les hago un ejemplo claro donde muchos de los que están acá son artífices de haber eliminado la siniestra, nefasta, repugnante Ley de Alquileres. ¿Sí? Obviamente obra de un comunista pelotudo. Porque hoy la sigue defendiendo. Dice que el problema es que se aplicó mal, como todo zurdo.

¿Qué es lo interesante de esto? Supongan que ustedes tienen un edificio de oficinas y alquilan las oficinas. Ahora viene un político y pone una regulación en lo que ustedes pueden cobrar por alquileres. A ustedes les reventaron el negocio. No les están cobrando impuestos, pero les están vulnerando el derecho de propiedad. Consecuentemente, ustedes ahora van a tener menos beneficios. Es más, se supone que estos adalides de los pobres lo hacen en favor de los más vulnerables. Y en realidad, a los que les cagan la vida es a los más vulnerables. Porque, lo que hace, es que se termina invirtiendo menos en real estate, se contrae la oferta, además la población se sigue expandiendo. Los que podían alquilar, ahora como van a perder plata o tienen unos problemas legales enormes, se van a correr para atrás.

Por lo tanto, ahora hay menos propiedades. Y como hay una regulación, además, aparece que menos va a haber, porque está esa suerte de precio máximo. Y por lo tanto, si hay alguien al que jode, el que puede pagar el alquiler alto, no lo jode. Al que lo jode, ¿cuál es? Al que no puede pagar el precio más caro. Y es decir, que si le están cortando un pedazo del mercado, que hace que haya menos cantidades y precios más altos. En definitiva, quieren ayudar a los pobres y lo único que hacen es perjudicar a los pobres. Eso es muy de Huerta de Soto. Los planes para bajar la pobreza, aumenta la pobreza.

Cada vez que el Estado hace algo, el resultado termina siendo que el remedio es peor que la enfermedad. Así es que, en el fondo, el Ministerio de Federico lo que hace es eso. Devolver derecho de propiedad, devuelve rendimientos crecientes, la economía crece. Básico.

DE PABLO: Voy a hacer un comentario sobre el tema de cambio tecnológico y de empleo, pero antes del tema de la Ley de Alquileres. Me acuerdo una vez una economista dijo, hay dos definiciones de colectivo lleno. Los que ya subieron dicen “Arranque, chofer”. Y los que estaban por subir corriéndose al interior. Cuando vos congelás los alquileres, los que ya son interinos, esto es vida. El próximo tipo que iba a alquilar, oferta cero. Y lo que sabemos los economistas es que no tenemos que tomar decisiones sobre la base de que el mundo va a terminar esta noche, porque podría no terminar. No sabemos cuándo carajo va a terminar, pero podría no terminar. Entonces, si hago algo para esta noche y no termina, mañana ¿qué es lo que hago?

Pero voy a la primera parte, que es el tema del cambio tecnológico y el empleo. David Ricardo publica la primera edición de su libro, en 1817, y, entre otras cosas, dice que como consecuencia del progreso van a mejorar los ingresos de todos los grupos sociales.

Y se le vienen algunos economistas con contraejemplos. Entonces, en la tercera edición incluye un capítulo 31 llamado Sobre la Mecanización, donde demuestra que es posible que vos introduzcas una maquinaria que tiene tal modelo que de repente aumentás el PBI y cae la remuneración de los asalariados. Después de mostrar la posibilidad, dice Ricardo, “momento, esto que acabo de hacer es lo que en economía denominamos un ejercicio de estática comparativa, la historia es otra cosa. Así que de ninguna manera estoy en contra de la mecanización, etcétera”.

Y yo agrego una cosa que surge de la historia. La incorporación de los cambios tecnológicos a la actividad es un proceso gradual. Si yo les mostrara a ustedes el PBI de Estados Unidos en los últimos 300 años, y les dijera, a ver, grandes cosas, bueno, el auto, el avión, o Internet, te muestra y te digo, ¿me puede decir en qué año? No aparece, porque la incorporación... Un día se inventó la lamparita eléctrica, después se inventó la fabricación, después hubo que hacer el cableado, cosas por el estilo.
Si vos no obstaculizás la incorporación, el proceso es gradual, es entendible, se va ajustando. El problema es cuando, en el nombre de, mire todo lo que va a pasar, lo frenás, lo frenás, lo frenás, el dique se rellena, y cuando tenés que salir, tenés que generar unos desequilibrios realmente fenomenales, que es parte de lo que estamos viviendo. Lo que estamos viviendo es que hace no sé cuántos años que los tipos de… Las chicas son todas jóvenes, los veteranos presentes recordarán que en la apertura de la industria automotriz de Martínez de Hoz, los argentinos descubrimos que los autos tenían aire acondicionado y levantavidrios eléctricos. Pero cosas que hacía décadas que lo tenían. Entonces, dejemos que se incorpore paulatinamente y eso que se llaman los emprendedores, si vos querés, ya van a ver qué es lo que hacen.
Y digo algo, que los emprendedores que hagan mucho y hablen poco. Hagan, laburen, laburen, laburen, hablen poquito.

RAVIER. Este libro está cumpliendo 250 años y estamos viendo que ha influenciado a nuestro Presidente de la Nación y al equipo económico. Claramente Adam Smith está salvando a la Argentina, en cierto modo. Lo vemos en todos lados, lo vemos en el tema de los alquileres, que el gobierno anterior quería regularlo y ahora dejamos que espontáneamente oferta y demanda se encuentren y nos den una solución. Lo vemos en la desregulación en los cielos abiertos, donde antes se discutía si privatizábamos o no Aerolíneas Argentinas, pero nadie proponía la competencia de distintas aerolíneas que están dando una solución para que mucha más gente en la Argentina pueda volar. Y la pregunta que me hago, y que se la traslado a nuestros expositores, es ¿cuál es el plan de Javier Milei? Esto me lo han preguntado muchas veces.

Estamos acostumbrados durante décadas a que el plan era una mente maestra arriba de la pirámide, dirigiendo la economía de manera centralizada y eso nos trajo múltiples problemas, además de altos niveles de corrupción, además de todo tipo de cosas, nos trajo muchos problemas. Acá el plan es otro, el plan es dejar avanzar a los órdenes espontáneos, entiendo que el plan es que la organización de la sociedad vaya de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo. Que, desde abajo los emprendedores, conscientes de los problemas de tiempo y espacio, den soluciones y eso vaya generando una solución. Me gustaría que podamos avanzar en esta idea.
Y creo, este por ahí es un punto que también me gustaría comentar: yo hace mucho tiempo estudio economía comparada y siempre busco qué puntos de contacto hay entre autores que se enfrentan. Y acá hay un punto de Adam Smith que tiene que ver con los privilegios, los empresaurios, como les llamamos hoy en día, que Adam Smith tenía muy en claro. Y yo creo que este punto de alguna manera conecta a la izquierda y a la derecha, a los liberales y a los socialistas, porque los socialistas también han planteado cantidad de veces que no les gusta esa prebenda o no les gusta ese privilegio que muchas veces vemos que el gobierno, asociado a un empresario, le otorga un privilegio para que tenga un mercado cautivo y demás. Es un tema que me gustaría que nuestro Presidente también amplíe.

MILEI: Bien, hay dos dimensiones del planteo que has hecho. Y revisar la obra de Adam Smith de manera más intensiva. Cuando uno mira los distintos libros de Adam Smith, lo que se da cuenta es que él estaba cubriendo los espacios de su curso de filosofía moral, donde la primera parte era teología. Él no solía explayarse sobre los temas teológicos porque era bastante conflictiva la cuestión, las expresiones en términos teológicos. De hecho, en un momento alguien que era profundamente religioso hizo una suerte de ironía y terminó colgado. O sea, con lo cual, digamos, era un tema bastante…

Pero después en lo filosófico estaba la teoría de los sentimientos morales, en lo que era política, economía política, está La riqueza de las naciones y tiene una parte de jurisprudencia. Y toda la obra de Adam Smith siempre pivotea desde lo moral. Cuando habla de la jurisprudencia no habla en los términos como los miramos hoy nosotros, que es el derecho que se va creando a partir de los distintos fallos de los jueces. De hecho, Adam Smith tenía toda una cuestión de cómo elegir las palabras, o sea, hay toda una discusión de cómo elegir las palabras.

Él sabía latín, sabía griego, griego antiguo, y entonces él discutía por qué una palabra así, por qué esa palabra y qué significaba. Ejemplo, la idea de simpatía de Adam Smith en los sentimientos morales, que es lo que hoy nosotros llamaríamos empatía, lo relaciona desde el griego con la palabra compasión, o sea, tiene claras consecuencias sobre La Riqueza de las Naciones y demás. Pero el argumento de cómo piensa él la economía política es como un tema filosófico, como un problema moral.
Y esto a mí no me parece menor, porque nosotros en el último tiempo estuvimos desarrollando este concepto de la moral como política de Estado y la realidad es que no es novedoso, me acabo de enterar que no es novedoso cuando ligo todos los libros, o sea, es lo que está subyacente en Adam Smith. Entonces, por ejemplo, nosotros cuando decimos la supremacía de la ética y la moral, ya sea por sobre la eficiencia económica y, obviamente, sobre lo despreciable del utilitarismo político y que cuando uno hace cosas justas, en realidad, si es justo y respeta la ética, la moral y lleva a la eficiencia, y, además, genera utilidad política porque se benefician todos y eso tiene un resultado positivo. Y ahí, la política justa, estas tres dimensiones son armoniosas, cuando es injusta, evidentemente, es cuando aparecen las tensiones.

Y cuando yo hablo de los valores de occidente, cuando hablo de la filosofía griega, de hecho, Adam Smith conocía a la perfección los autores griegos, de hecho, los leía en el propio griego antiguo, están las referencias a Aristóteles y a otros pensadores; o uno también lo puede tomar, digamos, cuando lo mira, digamos, el curso que le da a esta persona cuando hace el Gran Tour. Obviamente, cuando decimos derecho romano, como él tiene una percepción de lo que es justo, aparece esta cosa entre el derecho natural y el derecho positivo y que cuando el derecho positivo está en contra del derecho natural, puede ser que sea legal, pero no es legítimo. Es decir, yo puedo hacer una ley donde digo, voy a matar a tal grupo. Bueno, eso puede ser legal, pero no es legítimo. Perdón, Ministro, si me equivoco. O sea, después me corregís. Pero, que algo sea legal no lo hace legítimo, cuando eso mapea. Y el tema de la jurisprudencia, en cómo lo miraba Adam Smith, era justamente de esta perspectiva, de si era moralmente correcto, si era justo.

Pero yo también hago una parte que suelo enfatizar mucho, que es la cuestión de la rectitud de los estoicos. Y sucede que Adam Smith era casi, como diría, un fanático de los estoicos. Y esto es interesante, porque yo, en la cuestión de los estoicos, también hago una referencia al rey Salomón. Muy joven, se encuentra heredando el trono de David, y dice, bueno, ¿qué le pide al Creador? Entonces, le pide sabiduría, coraje. Sabiduría para diferenciar el bien del mal, coraje para elegir el bien, templanza para bancársela, la que se venga, y justicia, ser justo. Es interesante porque cuando en La Teoría de los Sentimientos Morales y habla de las virtudes cardinales, del carácter de la virtud, Adam Smith señala, bueno, toma como referencia a los estoicos, la prudencia, la prudencia la relaciona con el interés propio, tomar decisiones correctas, de hecho, habla de una prudencia inferior, que tiene que ver con resolver todas nuestras cuestiones, de todo lo que tiene que ver con nuestro cuidado de la salud, de nuestra economía, de todas las cosas que nos importan de manera directa. Obviamente que la prudencia superior tiene que ver con, además, aquellos que deciden inmolarse a la vida pública para mejorar la vida de los demás. Gracias, Ministros, a todos.

Hace referencia a la fortaleza, que es el coraje, hace referencia a la templanza y lo que hace es la fortaleza y la templanza, lo que hace Adam Smith, es concentrarlas en la definición de lo que es el autocontrol. Es decir, puedo hacer esto, pero no hago cualquier cosa, hay un límite. Es decir, no hago cualquier cosa, tengo un límite. O sea, ok, me puede caer muy mal, pero llego hasta acá Ok, no vale todo.

De hecho, cuando él habla del derecho, nos habla, toma como inspiración a John Locke, que es el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad. Y entonces le queda la prudencia, le queda la justicia, ahora fortaleza y templanza lo une en el autocontrol, y lo que agrega es la beneficencia. Pero también es interesante cómo habla de la beneficencia. La beneficencia no era a punta de pistola. La beneficencia es algo que a vos te interesa ayudar a lo demás, pero con la propia.

Exacto. Entonces, me parece que a mí la verdad que toda esta situación de tener que querer ahondar en las bases de la riqueza de las naciones, me hizo encontrar con parte de la literatura de Adam Smith que verdaderamente me parece fenomenal. Entonces, no estoy inventando nada, solamente estoy aplicando a Adam Smith al máximo.

DE PABLO: No, yo como buen economista diría que esto es fascinante, pero temo que en algún momento tengamos un rendimiento marginal. Porque te dejamos hablar y te quedas toda la noche.

MILEI: No, yo les voy a contar algo.

DE PABLO: Yo voy a agregar algo.

MILEI: Voy a hacer una nota, pero usted me lo puede validar. Fíjese, tengo 10 hojas de nules. Y cada hoja me demanda dos horas, o sea que tengo para hablar 20 horas. ¿Querés auditarlo vos también?

DE PABLO: Voy a hacer un puntito, pero tengo temor porque le voy a dar pasto para que el Presidente le pegue más a los empresarios. Por eso estoy... A ver, ¿cómo lo digo? Todos hemos leído en La riqueza de las Naciones que dice no es la benevolencia del carnicero la que te da de comer, sino que vive de eso. ¿Hasta ahí todo fenómeno? No. Smith dice una cosa peor todavía. Es imposible que cinco empresarios de un mismo rubro se junten a tomar el té y no saquen un acuerdo para cagar a los consumidores. Lo dice.
Lo cual era la observación. Porque este es el tema, no es un tema ontológico. Ahora, el viejo además dijo, pará, ¿qué hacemos? ¿Curso de bondad? No, no, no. Vamos a hacer un sistema para que todas estas inclinaciones no las puedan llevar a la práctica. La jugada de la competencia es: vos haces lo que te parezca, pero después tenés que rendir exámenes, flaco. Y al tener que rendir exámenes, la maldad...

Hay una teoría muy interesante de Gary Becker, que es un economista que ha ensanchado el análisis económico a otras áreas. Dice lo siguiente. Suponete que a vos te gusta la discriminación. Vos sos un empresario y te gusta la discriminación. Vos no tolerás tener empleados chinos. Chinos no.

Y resulta que los empleados más eficientes son chinos. Entonces ahí Becker dice jodete, ganá menos y hasta capaz te fundís, hacé lo que quieras con la discriminación. Pero lo que rescata Smith, entonces, es la importancia del sistema como límite, vos recién mencionabas el límite, el límite a lo que puede ser un accionar puramente individual.

MILEI: Ese es un excelente punto y me encanta. Uno que me quedó pendiente, que es acerca de la observación, y otra es sobre el sistema.

Respecto a la observación, toda la ilustración escocesa, Adam Smith, no es la excepción, como dije antes, eran todos fanáticos de Newton. No más o menos, eran todos talibanes de Newton. De hecho, cuando va a profundizar estudios a Oxford, primero se quejaba de que los profesores eran vagos. También tiene una teoría de cómo era la paga. Es más, esto es muy interesante. Adam Smith era un gran profesor. Esto es interesante, era un gran profesor.

Ustedes en Escocia, en ese momento, ustedes tenían las mejores universidades de Europa, los acaudalados mandaban a sus hijos a estudiar a Escocia y el sistema era, la universidad pagaba una parte y los alumnos pagaban otra. Entonces, ustedes se tenían que ocupar por dar clases buenas. De hecho, a Adam Smith le iba muy bien. Ustedes iban a una librería y había cuadros de Adam Smith, o sea, era una personalidad. Y sus clases eran verdaderamente buenas, y le rendía mucho y, de hecho, despotricaba, porque, por ejemplo, en Oxford no era así.

DE PABLO: Vos te acordás que cobraba por adelantado y en el medio de un curso, un duque de las pelotas o no sé qué…

MILEI: Ese, cuando tiene que hacer el Gran Tour.

DE PABLO: Claro, lo que hizo, dice, ya mismo te tenés que ir a Francia, entonces dijo, le devuelvo a los alumnos la mitad del curso, y los alumnos le dijeron, no, quédeselo.

MILEI: Exacto. Es más, él en el colegio hasta estudió teatro, o sea, con lo cual, sus clases hasta las teatralizaba. O sea, es un tema interesante sobre Adam Smith. Pero quiero ir sobre el punto de Newton. El cálculo fue inventado en paralelo por Newton y por Leibniz. Ahora, la diferencia entre Newton y Leibniz, es que Leibniz era una mente más abstracta, más propia de los alemanes. Digo, más propia de los constructivistas, más propia de los colectivistas, más propia de controlar.

Y Newton tenía una visión mucho más de la vida real, más empírica. Él estaba más preocupado, y por eso la versión del cálculo de Newton era una versión basada en la geometría. Es decir, eran tipos que le importaba la observación. No le importaba, como carajo arrancaba las cosas. Por eso, de hecho, la crítica que le hacían a Newton, bueno, viene el creador y cada dos por tres le da rosca al sistema y vuelve a arrancar.

No le caía simpático eso a Newton, menos siendo un coloso de las dimensiones intelectuales de Newton. Pero, eso en todos los autores de la ilustración escocesa está muy presente. Es decir, primero los datos, los hechos, los hechos, los hechos. Boludeces, no.

Por eso es que me parece tan interesante que él, Adam Smith, ve lo que se viene 250 años adelante porque lo tenía James Watt en un taller que le da él. O sea, él la veía venir. Y después le da forma matemática. Y después hay y lo otro que me parece brillante, que es la idea del sistema. Es decir, también se discutía acerca del sistema. Entonces, ahí está Mandeville, que también es parte del orden espontáneo, de la tradición del orden espontáneo.

Pero lo que el tipo decía es, bueno, ok, el sistema funciona si los tipos son hijos de puta. Porque si de repente viniera el creador, los hace buenos a todos y empieza a, bueno, no se paga la deuda, y muestra cómo el buenismo, estas cosas muy de ser generosos con la ajena y demás, lleva al colapso el sistema. Entonces, el tipo dice, no, bueno, esto revienta por los aires. Si se ponen todos en tan benevolentes, no funciona el sistema.

Y la contracara de eso, entonces decía, bueno, la gente tenía que ser bastante hija de puta como para que el sistema funcione. Y el progreso tecnológico estaba ligado a que fuéramos medio jodidos. Y eso confronta fuertemente con la visión de Rousseau, que en la terminología Mandeville vendría a ser un zurdito de mierda. Que estaba preocupado por la desigualdad.

RAVIER: Un solo comentario rápido, una mención al prócer de la libertad, Alberto Benegas Lynch hijo, en un artículo sobre los 200 años que en ese momento cumplía Benegas Lynch, abre el artículo diciendo que una cosa que aprenden muy rápido los políticos es sacar el dinero del bolsillo ajeno.

MILEI: El dinero de la gente, claro. Y lo interesante es que...
DE PABLO: Y Sowell, tu amigo Sowell, dice, la primera ley de la economía es que los recursos son escasos, y la primera ley de la política es ignorar la primera ley de la economía.

MILEI: Y Rousseau, que claramente tenía un perfil socialista, llega a lo que es la idea del buen salvaje. Entonces es mejor que estemos todos hechos pelota, pero casi en estado de salvajismo. Y es muy divertido cómo le contesta Hume. No, Hume no, Voltaire, Le dice, mire, la verdad que veo que usted está un poco mal de salud, le propongo que volvamos a Ginebra y tomemos leche de vaca, caminemos descalzos y en cuatro patas. Yo no lo voy a poder hacer porque estoy mal del cuerpo, y le ridiculiza ese resultado.

Y Adam Smith, en una crítica que hace justamente, a un autor le dice, bueno, vos les trazo un paralelo entre Mandeville y Rousseau. Y en realidad lo que está en fondo en el sistema de la mano invisible es que cada uno, guiado por su propio interés, conduce al bienestar general. Y eso, cuando uno lo pone en términos del principio de apropiación de Locke, el principio de no agresión, el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad, y ahí cierra todo y el sistema funciona, y genera ese resultado. Es maravilloso, y esa es la idea que tenía de sistema.

Pero esa idea, Adam Smith ya la traía desde la teoría de los sentimientos morales. Y esa idea también aflora a la luz de lo que se discutía en Escocia. O sea, esperen que les paso bien la fecha. Básicamente, Escocia se une a Inglaterra en 1707, y Smith nace en 1723. Ahora, cuando Escocia se une a Inglaterra, una de las cosas que pasa es que se abre el comercio y empieza a comercializar tabaco con Estados Unidos. No tengo acá a mano las ciudades, pero estaba Carolina del Norte, Carolina del Sur, New York, Massachusetts, Virginia, New Jersey.

Ahora, ¿qué pasa? Por el tema de los vientos alisios, el viaje de ida y vuelta hecho desde Escocia tardaba dos semanas menos. Eso implicó que se generó un nivel de riqueza, asociado al comercio, enorme en Escocia. Y los aristócratas, o los acaudalados de Escocia, eran comerciantes, eran empresarios, eran los señores del tabaco, no eran como los aristócratas de Inglaterra. Y esa situación llevó a empezar a discutir si había que ir por las ideas de la libertad o si había que agarrar, empezar a intervenir, preocuparse más por la beneficencia y todo ese tipo de cosas. Y es en ese contexto donde aparece Hume, donde aparece Adam Smith, donde muchos de estos autores básicamente eran defensores de la libertad porque justamente era parte del debate que estaba tomando.

Por eso una de las cosas que a mí me parece tan importante en la batalla cultural es, nosotros estamos de cara a empezar un fuerte proceso de crecimiento. De hecho, a pesar del ajuste que hicimos- gracias, Toto-, 30% del gasto público en términos reales. Nosotros el primer año, diciembre 24 contra diciembre 23, crecimos 6,6%. Es decir, en el EMAE desestacionalizado mensual. Les guste o no les guste a la prensa y a todos los que odian el modelo de la libertad porque necesitan defender sus privilegios de casta. Ya sea la casta empresarial, los empresaurios, los políticos chorros, los nacionalistas de pacotilla, o los empresarios prebendarios, los periodistas pauteros o profesionales que viven de parasitar a la población defendiendo estas ideas siniestras.

Entonces, ¿cuál es el punto? El segundo año, este mismo indicador, muestra que subimos 3,5%. Es decir que, a lo largo de dos años, llevamos dos años seguidos creciendo y acumulamos 10,5% de crecimiento.

Y si seguimos por esta senda, vamos a seguir creciendo. Entonces, el próximo debate, ¿por qué es tan importante discutir la moral como política de Estado? Porque van a venir los zurdos de mierda a empezar a putear con la distribución del ingreso y que la desigualdad y todas esas cosas.

Y acá es donde viene lo importante, porque si nosotros perdemos esa batalla, vamos a estar cediendo frente a la justicia social y, otra vez, a lo que generó la decadencia argentina de los últimos 100 años.

¿Y cuál es la crítica que hacen hoy la izquierda de distintos pelajes? No niegan la productividad del capitalismo, dicen que es injusto. Y la verdad que lo que dice Israel Kirzner es que si el sistema es injusto, no vale la pena ser defendido. Por eso demuestra que el sistema es justo. Yo, en la presentación de Davos, me tomo un laburo intenso para demostrar que el sistema es justo. Y, en el fondo, lo que estoy diciendo es, ellos se arrogan ser los dueños de la moral. Y lo que estoy diciendo es falso. Ustedes no son los dueños de esa bandera. Esa bandera es nuestra y tenemos que ir y recuperarla y traerla para nosotros. Ellos, de altruistas, no tienen un carajo. Y aparte no es que no tienen evidencia empírica, tienen casi 50 países donde se aplicó su modelo siniestro y fue siempre un fracaso en lo económico, en lo social, en lo cultural, y nunca se olviden, mataron a 150 millones de seres humanos, así que ellos las pelotas que van a tener la moral de su lado. Arrancá ahora, dale.

DE PABLO: Yo soy un usuario del análisis económico, entonces yo sé lo que dijo Ricardo y lo tengo todo acá. Y enfrento, no problemas, la desocupación no camina por la calle, hay un señor que busca trabajo y no encuentra. Entonces yo estoy entrenado para primero escuchar qué le pasa a esta persona y aplico todo lo que sé a propósito de esto.

¿Dónde? Hay una cierta importancia en los primeros principios y después viene el aterrizaje fenomenal. En no sé cuántas charlas que hemos tenido con Javier me dice: “yo las restricciones no solamente las conozco, las padezco. Así que todo lo que están haciendo o dando esa recomendación en base a mundos que no existen, podrían sentarse acá en la silla eléctrica cinco minutos”. Entonces lo que yo le digo a...

MILEI: ¿Puedo hacer una nota de color? La nota de color es, la primera fila lo sabe más que ninguno. Les puedo asegurar que la silla eléctrica… Yo me acuerdo que yo con el profe siempre tuve una relación muy estrecha. Hemos pasado navidades juntos, fines de año, hemos mirado mundiales juntos. Pero cuando leí Rothbard me radicalicé como todos los que leímos Rothbard. Entonces yo me solía enojar con el profe allá en el… diciéndole ¿Cómo podía ser un tipo que sabe tanto era condescendiente con los policy makers? Bueno, después con el tiempo le pude pedir disculpas, aprovecho para pedirle disculpas de vuelta.

Pero una de las cosas que aprendí del profe es tratar de ponerme en los zapatos del que toma las decisiones. Y eso muy internalizado en la economía como un proceso decisorio, gran artículo del profe, y trataba de entender o asimilar las restricciones. Bueno, después cuando en la silla eléctrica descubrí que era bastante peor. Porque, no solo que están las restricciones de Estado, las restricciones artificiales, sino que también hay un conjunto de hijos de puta que son una máquina de impedir, que mientras que ustedes tratan de avanzar, tratan de romper todo. Entonces eso también tiene…No sé, todos nosotros trabajamos 16 horas por día. Eso me consta porque como yo trabajo 16 horas por día, mis ministros no trabajan menos porque saben que estoy rompiendo las pelotas todo el tiempo.

Voy a hacer una anécdota para que vean la situación. Igual no voy a cambiar, pero por lo menos lo entiendo. Ustedes saben que por una cuestión de que no tengo el talento ni la expertise, no suelo ocuparme activamente ni del Ministerio de Salud, perdón Mario, y tampoco del Ministerio de Justicia. Así que ya desde antemano, Juan, te voy pidiendo perdón. Pero es algo de que no sé, no entiendo. Y una de las cosas que mencionaba Mariano Cuneo Libarona, a quien le reconocemos también su enorme trabajo, dice: “No, bueno, pero es que Javier de repente me llamaba a las dos de la mañana, a las tres de la mañana”, o sea, el ministerio del cual no me ocupo. O sea, imagínense lo que puede ser la vida de Toto y demás.

Y, a diferencia de lo que plantea el profe, como usuario del análisis económico, nosotros tenemos una responsabilidad adicional. Nosotros tenemos una visión de cómo es el futuro, cómo debería ser el futuro, y trabajamos en la construcción del mismo. Es decir, por eso también nos parece tan importante la batalla cultural. Y por eso nos parece tan importante esta cuestión de la moral como política de Estado. Porque, si nosotros defendemos cosas que son justas, vamos a poder seguir avanzando. Nosotros, cuando defendemos la apertura, no es que la defendemos porque nos permite conseguir rendimientos crecientes, mayores, porque nos permite ganar más dinero, porque nos permite estar mejor, o sea, porque beneficia a mucha más gente que la que perjudica y es utilitarista en términos de votos, en términos de eficiencia. No, no, lo defendemos porque es justo. Es decir, porque defendemos el derecho a la vida, porque defendemos el derecho a la libertad y a la propiedad privada.

Y nosotros tenemos una responsabilidad adicional donde la filosofía juega un rol fundamental, la visión juega un rol fundamental, y es qué tipo de sociedad queremos. Y nosotros hemos optado por una sociedad libre. Y, después de hundirnos en la miseria, después de 100 años de ideas socialistas, también hay que darle un gran crédito a los argentinos que decidieron que ese tren que nos llevaba a Cuba, con escala en una estación en Venezuela, nosotros le hicimos una propuesta, pero los que verdaderamente pusieron las pelotas para salir adelante son los argentinos, y nosotros debemos honrar ese mandato.

Estoy haciendo mi trabajo, para eso me dieron un contrato de cuatro años para que haga eso. Que, dicho sea de paso, no quiero dejar de agradecer también a la grandeza de quienes fueron mis competidores, que están aquí, que fueron Ministros míos y hoy están en el Congreso, que es la doctora Bullrich y que es Luis Petri.

RAVIER: Creo que si algo nos enseña Adam Smith es que las instituciones importan, desde Douglas North, que ya lo citó el Presidente, las instituciones surgen por órdenes espontáneas y demás, pero tenemos presentes acá prácticamente 100 diputados nacionales, casi todos están acá, muchos senadores que también nos acompañan, y estamos en un año donde este Congreso más reformista de la historia va a tratar de cambiar las reglas. Entonces, ¿qué nos espera este 2026 en materia legislativa, como para cerrar?

MILEI: Yo le encargué a cada Ministro 10 paquetes de reformas, 9 Ministros son 90 paquetes de reformas. Al único que le dejé libre, que haga todo lo que quiera, es a Federico. Porque seguramente va a tener mucha más que 10, así no nos acotamos en 90. Así que el Poder Ejecutivo está muy activo en generar reformas, así es que agradezco a todos los miembros del Poder Legislativo que van a tener que ir a pelear con los orcos, a sacar adelante a este país. Igual, no es gracioso que me las hagas todas a mí, por favor, profe, ayúdeme, necesito cuidar la garganta. Ahora no solo expongo, también soy cantante.

DE PABLO: En este tipo de evento, y particularmente en la parte final, no necesitas ayuda.

MILEI: ¿En cuál de las cosas?

DE PABLO: Ahora, no necesitás ayuda.

MILEI: ¿Por qué?

DE PABLO: Porque estás diciendo cosas y el aplauso va, viene, va, viene, va, viene. No necesitás ayuda, dice, ayúdame, no necesitás ayuda.

MILEI: ¿Sabe lo que pasa? Hay una frase que dice sobre hombros de gigantes. Y uno de los gigantes que a mí me ayudó, fue usted. Este momento no lo podemos mejorar. Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen ¡y viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! Hagamos grande a la Argentina nuevamente.