Discurso del Presidente Javier Milei en la Argentina Oil & Gas Expo 2026 en Neuquén

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Discurso del Presidente Javier Milei en la Argentina Oil & Gas Expo 2026 en Neuquén

Buenas tardes a todos. Quisiera comenzar agradeciendo al Instituto Argentino del Petróleo y Gas y a su Presidente Ernesto López Anadón por organizar este evento. Al Gobernador Rolo Figueroa, al Presidente de YPF Horacio Marín, a las empresas operadoras y de servicios y sobre todo a los trabajadores petroleros. Todos ustedes están trabajando día y noche para sacar a la Argentina del pozo, literal y metafóricamente. Le puse humor.

Hoy me gustaría hablar de tres cosas: de dónde venimos, qué hicimos y hacia dónde vamos. Para hablar de dónde venimos, es importante ir al comienzo de todo y entender qué es realmente la energía. Durante casi toda nuestra historia, el ser humano vivió con fuerza de sus brazos y la de sus animales. Todo lo que se producía se producía a pulmón. Por eso, durante miles de años, la productividad y el ingreso por habitante prácticamente no se movieron. Hasta hace algo más de dos siglos, gracias a la máquina de vapor, el hombre aprendió a usar la energía que la naturaleza había guardado bajo la tierra durante millones de años en forma de carbón, petróleo y gas, y ahí finalmente se disparó la curva de riqueza humana. Lo que realmente define la Revolución Industrial es que fue el momento en que dejamos de depender de nuestros músculos.

Para ponerlo en contexto, un solo barril de petróleo contiene la energía equivalente a años de trabajo humano. Y Neuquén produce más de 600.000 barriles por día. Es decir, cada día desde esta tierra, sale energía de millones de años de trabajo que ningún ser humano tiene que hacer con sus propias manos. Esa energía mueve los tractores del campo, ilumina los hospitales, enciende las fábricas y ahora alimenta los servidores de las supercomputadoras, lo que se está sacando de cada barril y que nos permite ahorrar tiempo y multiplicar la libertad y el progreso. Estas son las cosas que pasan cuando meto las ediciones en los discursos.

Durante una década Vaca Muerta funcionó a media máquina, con precios pisados, cepo y miedo a invertir. Cuando cambiamos las reglas, en menos de tres años pasamos a exportar como nunca. Dicho sea de paso, hoy batimos el récord de exportaciones en un mes, superamos los 10,000 millones de dólares. Qué tipo de cambio atrasado loco que tenemos.

Y esto sucede porque la riqueza de una nación depende mucho más de sus instituciones que de su subsuelo. Las instituciones que generan mayor prosperidad son las que defienden la vida, la libertad y la propiedad. Argentina tiene la segunda reserva de shale gas más grande del mundo y la cuarta de shale oil, y aun así importaba barcos de gas licuado en cada invierno. Esto era la máxima expresión del modelo kuka: precios pisados, subsidios que generaban un derroche de consumo, cepo y prohibiciones de exportar; es decir castigar al que produce para buscar comprar votos con tarifas de mentira. Y así la balanza energética alcanzaba rojos de hasta 5 mil millones de dólares anuales.

Ustedes se imaginan que hoy, que estamos generando en el sector energético más de 10 mil millones de dólares de superávit en la balanza energética, si estuviéramos con este contexto internacional y la política del barril criollo de los kukas, ¿ustedes se dan cuenta el desequilibrio que tendríamos? Es decir, en lugar de estar sumando 10 mil millones seguramente hoy estaríamos cerca de 20 mil millones de dólares abajo en el sector energético.

Es más, no solo eso. Muchas veces me acuerdo que en algún momento los kukas le decían a Macri que el cemento no se come y básicamente ahora lo cambiaron y dicen que el superávit no se come. Es interesante, ¿no? Porque nosotros estamos enfrentando vencimientos de deuda por 25.000 millones de dólares, lo cual le hemos explicado hasta el cansancio que ya los tenemos cerrados, pero bueno, no hay más sordo que el que no quiere oír. Pero ustedes piensen en el viejo modelo con cinco puntos de déficit fiscal. Imagínense que tuviéramos que salir a buscar 35.000 millones de dólares por el déficit y 25.000 millones más por lo que tiene que ver con el rollover. ¿Ustedes se imaginan si en este momento Argentina tendría que ir a buscar al mundo 60.000 millones de dólares para financiar al fisco y además arrancar con la balanza energética entre 20.000 millones y 25.000 millones de dólares abajo? Ustedes se dan cuenta de que, en otro contexto, en el viejo modelo, hoy hubiéramos volado por los aires, hoy tendríamos una hiperinflación, hoy tendríamos caídas del PBI en torno al 10 o 15%, y la discusión hoy es que se desacelera el crecimiento y que la inflación baja más lento de lo que esperábamos. ¿Ustedes se dan cuenta cómo cambió la discusión? Es decir, tenemos que tener en cuenta que, en otro contexto de la historia argentina, hubiéramos volado por los aires y ahora es: “No que si se crece a dos velocidades”. Se crece a dos velocidades, antes no se crecía directamente.

Es decir, antes hubiéramos estado… Nosotros cuando llegamos, el otro día escuchaba a un periodista corrupto, adicto al sobre. Sobreli, adicto al sobreli. Por todos lados están, los defensores del statu quo están por todos lados.

Y entonces menospreciaba el logro de bajar la inflación porque decía que había arrancado en el 13%, entonces que la llevamos al 2%. Entonces, menospreciaba el logro cuando, en realidad, echarnos la culpa de la inflación de diciembre sería bastante particular, en especial porque los primeros 10 días no estábamos nosotros. Pero es tan deshonesto intelectualmente, tan sucio, tan basura, que se olvidó de que cuando nosotros llegamos la inflación corría al 1,5% diario, es decir que al 1,5% diario en un mes es 56% mensual. O sea que no la bajamos del 13%, ni del 25%, en realidad, la bajamos del 56% a niveles que están debajo del 2% hace ya varios meses, con la core corriendo al 1,7%, es decir que hoy la inflación anual subyacente de Argentina, en propio consumidor viaja en torno al 20%. Vamos, que estamos domando la inflación.

Volviendo a la cuestión energética, ahora el panorama es completamente diferente. La misma Vaca Muerta que en 2023 producía unos 310 mil barriles diarios en promedio, gracias al cambio de modelo de nuestra gestión, hoy produce más del doble. En agosto de 2026 superó los 670.000 barriles diarios. En todo el país se pasó de unos 635.000 barriles diarios en 2023, a 932.000 en agosto del 2026, récord histórico para el país, superando con creces el máximo histórico de 1998, después de 27 años sin volver a ese nivel. Hoy, por primera vez en la historia, nos encontramos a pocos pasos del millón de barriles diarios.

Nota de color, para que vean todo lo que se está moviendo en las partes internas de la economía, todo lo que está pasando por abajo. Si ustedes se fijan toda la revolución que estamos viendo en el plano energético arrancó con un punto dentro del decreto 70/23, que fue eliminar el barril criollo.

Y por qué lo señalo. Lo señalo para tomar orden de magnitud de lo que importa cada vez que quitamos una regulación, un control, una restricción, que seguramente para fin de mes vamos a estar llegando a 18,000 desregulaciones. Es decir, Argentina está generando una revolución subterránea que, cuando salga la luz, Argentina se va a convertir en un paraíso.

Es más, si ponemos en términos de exportación, en 2023 exportábamos en promedio unos 128 mil barriles por día. En lo que va de 2026, el promedio ya duplica ese número y en julio llegamos a exportar casi 330.000 barriles diarios. Es decir, en menos de tres años pasamos de ser un país que apenas se autoabastecía a ser un exportador de petróleo de primer nivel de la región. Entonces, la pregunta: ¿y qué cambió? ¿Mágicamente apareció el petróleo? No, la formación estuvo siempre ahí, pero, tal como dije al principio, lo que cambiaron fueron las reglas. Porque para que haya inversión no alcanza con tener talento y tampoco alcanza con tener recursos naturales. Argentina tuvo las dos cosas durante 100 años y, aun así, se empobreció. Para que haya inversión hay que generar las condiciones para que alguien esté dispuesto a arriesgar su capital en el país, y esa es una tarea titánica cuando se trata de un país que estafó a sus inversores incontables veces con default, cepos, expropiaciones y contratos que se rompían de un día para el otro. Y más difícil aún en un sector de capital intensivo como este, donde un solo proyecto puede requerir miles de millones de dólares de inversión y tardar décadas en repagarse. Por eso no se puede soslayar la importancia que tuvieron las políticas de este gobierno en el boom de Vaca Muerta. La primera semana de gobierno liberamos el precio del petróleo con el DNU 70/23. Al primer mes ya teníamos superávit fiscal, que funcionó y sigue funcionando como un ancla estabilizadora para nuestra economía.

Y sin ir muy lejos acabamos de atravesar uno de los años más complicados a nivel global, con el precio de los commodities volando, con las tasas internacionales volando y gracias a tener la macroeconomía ordenada, el dólar se mantuvo estable y mantuvimos la compra de reservas a niveles récord durante todo el año. Esto también es importante notarlo, porque al margen de que en esta misma configuración macroeconómica en otro momento de la historia hubiéramos volado por los aires, también es importante entender qué es lo que está pasando en el mundo y cómo nos impacta. A mí me sorprende, yo no sé si los… me cuesta, tengo un problema de identificación con los economistas. No sé si es que son malos, que son deshonestos intelectualmente o las dos cosas a la vez. En mi otra vida lo hubiera encargado de otra manera. Ahora soy un poquito más suave, ahora les lo dejo sujeto a análisis, a debate. La realidad es que el mundo está atravesando un shock externo negativo.

Lo que está pasando en Medio Oriente, lo que está pasando con Rusia y Ucrania, eso tiene impacto directo sobre los precios de la energía, en especial sobre el petróleo. Y en ese contexto, es muy interesante porque ustedes al tener una contracción de oferta, eso lo que les hace es que les pegue un salto el nivel de precios. Ese salto en el nivel de precios, ustedes lo ven transitoriamente como una aceleración en la tasa de inflación. Y eso hace que dispare en los bancos centrales la intención de subir las tasas de interés para poner en caja la inflación. Entonces el mundo va a niveles de actividad más bajo, a niveles de precios más altos y a tasas más altas. No es que nos está pasando a nosotros nada más, está pasando en todo el mundo. La diferencia es que nosotros igual seguimos estando entre los países del mundo qué más crecen. Y eso a mí no me parece trivial.

Además, en un contexto como este, nosotros no paramos de comprar dólares a lo bestia. Es decir, si nosotros en este contexto hubiéramos dejado caer el tipo de cambio, si aplicara un modelo lineal, el tipo de cambio estaría en 1.000. Es para tener orden de magnitudes de las cosas que están pasando. O fíjense, todo el mundo cae, todo el mundo tiene problemas con la inflación. Nosotros lo vemos con menos crecimiento y lo vemos con una desaceleración de la inflación más lenta, pero vean que lo que nos pasa en términos de tasa de interés, esto es interesante: logramos rollear la deuda todo el tiempo, a veces con claras diferencias positivas, que terminamos absorbiendo pesos, sin que se mueva la tasa de interés local. Eso lo que está mostrando es la fortaleza que tiene el programa.

Por lo tanto, esto también es importante notar. Voy a hacer una nota técnica adicional, que también es muy interesante, que es el hedge natural que generó la economía, porque fíjense que, en este contexto de suba de tasas, como la tasa de interés está ligada a la suba en el precio de los commodities, concretamente, por ejemplo, y muy especialmente con los vinculados energéticos, si bien es cierto que eso chupa fondos hacia los países grandes, hacia los países desarrollados, nosotros no necesitamos el financiamiento desde el lado real, desde el lado financiero. ¿Por qué? Porque los estamos consiguiendo desde el lado real, desde el superávit energético. De hecho, este año Argentina va a terminar con un superávit comercial en torno a los 30.000 millones de dólares, y esto es importante a la luz de lo que se viene el año que viene. Tenemos comprados desde la elección más de 20 mil millones de dólares; si lo quieren tomar desde lo que va del año, más de 16 mil millones de dólares. Pero no solo eso: tenemos el swap chino, tenemos el swap con Estados Unidos, tenemos una posición en futuros limpia por 15 mil millones de dólares, que representa el 50% de la base monetaria, y tenemos lo que sea el balance comercial del año que viene y lo que entre por RIGI. Es decir, el año que viene nos hemos construido un seguro, a esta altura, de 125 mil millones de dólares. Es decir, macro- prudencialmente, las cosas las estamos haciendo.

¿Esto por qué es importante? A mí me parece que es importante porque permite que los argentinos el año que viene elijan en paz. Es decir, le vamos a permitir que los argentinos por primera vez en su historia no tengan que elegir entre el partido del Estado versión de malos modales y versión de buenos modales. Van a tener que elegir entre el partido del Estado, el partido colectivista en todas sus versiones, versus el modelo de la libertad.

Y la realidad es que después de 100 años de fracaso, y si miro todo lo que tengo del otro lado, son todo el pasado y todo el fracaso, y tienen todo el pasado por delante. Me niego a creer que los argentinos vamos a votar para atrás. Confío en que los argentinos van a votar para adelante y vamos a salir adelante.

Volviendo a los canales normales. Así llevamos casi 3 años liberando nuestra economía. Eliminamos el cepo y liberamos la comercialización y la exportación de hidrocarburos, y pasamos de ser un importador a un exportador. En esa línea, promulgamos el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones durante el primer año y, gracias al RIGI, ya hay más de 210 mil millones de dólares en proyectos anunciados, de los cuales el 45% son específicamente en el área de petróleo y gas. Solo con estos valores ya podemos afirmar que se trata de la política industrial y de desarrollo más importante de la historia argentina, y no tengo ninguna duda de que seguirá aumentando la cantidad de proyectos bajo este régimen. Y acá quiero hacer una aclaración para algunos economistas que se quejan del supuesto costo fiscal del RIGI: me gustaría que expliquen una cosa, ¿cómo puede tener costo fiscal una inversión que sin el RIGI jamás se hubiera hecho?

Entiendo que puedo tener una deformación profesional, de la cual además estoy orgulloso. Pero no se puede creer el nivel de estupidez: hablar del costo fiscal del RIGI. ¿Dónde está Rolo? Qué bien atendiste a imbécil que dijo esta cosa. Gracias. Increíble. Es decir, ¿cuánto pueden recaudar de cero? Cero. ¿De qué costo fiscal se habla? Hay que ser muy estúpido. Bueno, esos son los economistas profesionales argentinos: una manga de chantas increíble. O sea, incapaces de crear valor. Hay una frase que a mí me gusta mucho que es: el oráculo de Delfos daba consejos, pero no tomaba decisiones. Ese salto no es un salto menor, pero acá además nuestros oráculos de Delfos perdieron la brújula hace rato. A ver, un proyecto que no existe no paga ningún impuesto. Por más que hubieran propuesto cobrar impuestos del 100%, el 100% de cero sigue siendo cero. El capital no es inmóvil, eso tampoco lo contemplan. Y competimos con todo el resto de los países para atraer inversiones. Y ante esa realidad el RIGI es una punta de lanza que conquista mercados. Ahora cada dólar que llega gracias al RIGI trae consigo proyectos, empleo y exportaciones que antes simplemente no estaban, y con ellos recaudación que antes no existía. En otras palabras, si nuestra labor es reconstruir la credibilidad argentina, el RIGI es una pieza clave de este trabajo, teniendo en cuenta que la credibilidad se construye quitándole al Estado la posibilidad de dar marcha atrás.

Quiero hacer también una nota de color sobre esto. Porque el punto es qué tenemos nosotros en nuestra cabeza sobre la política tributaria. Hoy tenemos como un sistema dual, porque tenemos por un lado el RIGI y tenemos el otro sistema. Bueno, en algún momento tendría que haber una convergencia, ya se los digo. La economía va a converger al RIGI, es decir no vamos a hacer que el RIGI converja a la estructura nefasta que hundió el país. No, vamos a hacer que converja al RIGI. Es decir que en el largo plazo la economía argentina va a ser todo un RIGI, o sea va a ser un lugar apto para las inversiones.

Y si lo del petróleo es una gran noticia, lo del gas es directamente una revancha histórica. Durante casi 20 años, los argentinos le compramos gas a Bolivia y cada invierno salíamos desesperados a comprar barcos de gas licuado, todo esto mientras estábamos sentados arriba de la segunda reserva de shale gas del planeta. Era como morirse de sed a la orilla de un lago. Bueno, algo propio de países que abrazan las ideas socialistas: porque en Cuba les faltaba el azúcar, los venezolanos se quedaron sin petróleo y nosotros, cuando llegamos, en el país de los alimentos que alimenta a 500 millones de seres humanos, teníamos un 20% de indigentes, número que durante este gobierno tan insensible se redujo un tercio.

Pero, como decía, hoy el panorama es otro. El gasoducto que traía el gas boliviano hacia el sur se revirtió y ahora lleva el gas de Vaca Muerta hacia el norte. En abril del año pasado, por primera vez en nuestra historia, el gas argentino llegó a Brasil atravesando Bolivia. Detengámonos en esto un segundo: durante casi 20 años le compramos gas a Bolivia y hoy el gas de Neuquén cruza Bolivia para llegar a Brasil. Nuestro gas ya llega a Chile, a Uruguay, a Brasil. En el último año exportamos, en promedio, unos 8 millones de metros cúbicos por día, con picos de más de 10 millones. ¿Y qué significa todo esto en dólares? Que la balanza energética, que hace poco tenía un déficit de 5.000 millones, hoy va camino a dejar un superávit de más de 10.000 millones de dólares. Y si bien este invierno todavía tuvimos que comprar algunos barcos de gas para cubrir los peores días del invierno, se están preparando las condiciones para que eso nunca más vuelva a suceder y seamos exportadores todo el año.

Ahora quiero que miremos todo esto con un poco más de perspectiva, porque lo que está pasando en Vaca Muerta es parte de algo mucho más grande. A mitad del siglo pasado, la Argentina representaba el 0,81% de todo el comercio mundial. A partir de ahí empezó una caída lenta, pero persistente, casi ininterrumpida, que tocó fondo en 2023, cuando llegamos a apenas al 0,29%. Estamos hablando de más de medio siglo de decadencia absoluta por ir a contramano del mundo y en contra de todo conocimiento económico. Y lo más triste es que estuvimos prácticamente solos en esta aventura suicida. Si nos comparamos con nuestros vecinos, los números son demoledores: entre el año 2000 y 2025, América Latina multiplicó sus exportaciones por casi seis; Argentina, apenas por 2,8. Nuestras exportaciones crecieron menos de la mitad que lo que creció la región.

Teníamos la tierra, teníamos el talento, nos sobraban los recursos, pero nos condenó el populismo anti- comercio, con sus cepos, sus retenciones, sus prohibiciones de exportar y un Estado que veía en cada dólar que entraba un tesoro para repartirse entre amigos. Desde este piso comercial de 2023, en apenas 3 años nuestra participación en el comercio mundial viene creciendo sostenidamente. Este año, por primera vez en la historia, las exportaciones argentinas van a superar los 100 mil millones de dólares y las proyecciones indican que hacia 2035 vamos a volver a niveles de participación internacional que no se veían desde hace más de 50 años. Hoy el mundo nos está volviendo a mirar y a elegir como socios comerciales. Por eso también me parece pertinente referirme a los que constantemente salen a pedir una devaluación. Ellos suelen decir que el dólar está barato, que hay atraso cambiario y que Argentina necesita devaluar para mejorar su competitividad. ¿Qué clase de atraso cambiario es este en un país donde las exportaciones crecen cinco veces más rápido que el PBI, donde tenemos superávit fiscal y superávit de cuenta corriente, un país donde el Banco Central lleva comprado, en lo que va del año, 16.000 millones de dólares y el sector energético rompe récords todos los meses, el campo sigue batiendo récords, la minería está creciendo después del letargo y es un país que este año va a exportar más que nunca en su historia?

De vuelta, están los datos ahí. Es decir, además, hay cuestiones que también hacen a la competitividad. Si yo le bajé el tamaño del sector público, eso implica también una mejora de competitividad. Es más, bajar impuestos mejora la competitividad y, de hecho, nosotros somos el primer gobierno en la historia argentina que no solo puso las cuentas en orden, sino que lo hizo bajando el gasto, y lo bajamos de tal manera que le hemos devuelto a los argentinos cuatro puntos del PBI en baja de impuestos.

Entonces la verdad que si eso es atraso cambiario es el atraso cambiario más loco del mundo. Lo que ellos quieren en realidad, pero no se animan a decir de frente, es una licuación de los salarios porque apostaron incorrectamente al dólar. Eso también hay que decírselos en la cara. ¿Qué es lo que están pidiendo cuando piden devaluar? Están pidiendo hambrear a la gente, están pidiendo que les revienten los salarios en dólares, están pidiendo que haya más pobres e indigentes dependiendo de políticos corruptos.

Y esto pasa porque muchos siguen mirando la Argentina con los anteojos de hace 20 años. Cuando un país cambia de modelo, cuando deja de importar energía y empieza a exportarla, cuando le entran decenas de miles de millones de dólares en inversiones, su productividad empieza a crecer. También cambia su tipo de cambio de equilibrio. Lo hago con un ejemplo fácil, porque estamos hablando todo el tiempo de oil and gas, y no estamos mirando, por ejemplo, la minería. Argentina tiene la misma cordillera que tiene Chile. Ahora, Chile exporta 60.000 millones de dólares; nosotros, 4.000 o 5.000. Podríamos multiplicar por 12 o por 15 veces nuestras exportaciones. ¿Ustedes se imaginan si todos los años, además, entraran 60.000 millones de dólares? Es obvio que cuando usted tiene un país serio, cuando ustedes estabilizan, las monedas se aprecias. Y, además, cuando tienen descubrimientos de recursos naturales, las monedas se aprecian. Y además, si ustedes bajan el riesgo país de 3.000 a 600, que ahora estamos sufriendo los avatares de lo que pasa en el mundo, bueno, toda esa situación hace que la moneda se aprecie. Cuando ustedes son un país serio, las monedas se aprecian. Sí, es decir, entonces no es un problema, es el efecto colateral de convertirse en un país serio. Y yo quiero que Argentina sea grande nuevamente. Sí, eso va a implicar que vamos a tener que ser más productivos y vamos a vivir de mejor manera. Eso es lo que yo quiero para los argentinos.

Es decir, esto le pasó a Australia, pasó en Chile, pasó en Noruega, por mencionar algunos países. Un dólar más bajo es el reflejo de un país que genera más dólares que los que consume. Y si devaluar sirviera para ser competitivos, la Argentina que llevó el valor del dólar de 1 a 1500 en 23 años tendría que ser el país más competitivo del mundo. La devaluación es una propuesta cortoplacista que lo único que deja en el mediano y largo plazo es una ciudadanía más empobrecida. La única forma en mejorar la competitividad es con menos impuestos, menos regulaciones, más infraestructura y reduciendo costos internos, como el de energía que es exactamente lo que está pasando ahora.

Hoy tenemos a los sectores exportadores funcionando como nunca y este camino se va a profundizar con el oleoducto, con el gas licuado y con la minería, van a entrar todavía más dólares. Así que a los que siguen esperando una devaluación les vuelvo a repetir, los que apostaron contra el peso ya perdieron mucha plata y van a seguir perdiendo. Por eso lo más importante a destacar es que esto recién empieza, porque lo que viene es todavía más grande. Cada una de las inversiones que hoy están haciéndose va a seguir aumentando nuestro flujo exportador. Hace apenas unos días llegaron a Río Negro las dos monoboyas del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, que se van a instalar frente a Punta Colorada para que los superpetroleros puedan cargar nuestro crudo en altamar. Es una obra de unos 3000 millones de dólares que nos va a permitir exportar alrededor de 15 mil millones de dólares por año.

El año que viene, por primera vez en la historia, la Argentina va a exportar gas natural licuado a Europa. Un buque de licuefacción frente al golfo San Matías va a empezar a cargar gas de Vaca Muerta con destino a Alemania, en un contrato de más de 7.000 millones de dólares. Voy a hacer énfasis en que estamos hablando del mismo país que hasta hace muy poco tenía que salir a comprar desesperado barcos de gas cada invierno. Además, se va a desarrollar el proyecto Argentina LNG de YPF junto a la italiana Eni y junto a XRG, de los Emiratos Árabes. Hablamos de una inversión de 51.000 millones de dólares, la inversión más grande de la historia de nuestro país, que va a generar hasta 40.000 puestos de trabajo y hasta 10.000 millones de dólares de exportación por año.

Y a todo esto se suma el acuerdo que cerramos con los Estados Unidos por 7 mil millones de dólares para cerrar el desarrollo de la infraestructura crítica. No descarten que pueda aumentar el número, solamente digo eso. Durante décadas nos lavaron el cerebro de tal manera que a las obras de infraestructura las llamábamos directamente obra pública, como si la única forma de construir un caño o de asfaltar una ruta fuera con la plata de los pagadores de impuestos y con la política gestionando lo que en todo el resto del mundo gestiona el sector privado. Bueno, acá tienen la prueba de lo contrario: acabamos de concesionar 9.000 km de rutas nacionales al sector privado y las obras más importantes de la historia energética argentina las está haciendo el que arriesga su propio capital.

Estamos viendo a consorcios del sector energético ponerse de acuerdo para desarrollar oleoductos y están adelantando regalías para desarrollar rutas y caminos. Y cuando el que pone la plata es el mismo que asume el riesgo, las obras se terminan y se terminan más rápido que nunca. Y acá quiero detenerme en algo, porque hay una lectura maliciosa que se repite mucho. Así como están los devaluadores seriales, también están los que dicen que la inversión en los sectores primarios supuestamente queda encerrada y no le aporta nada al resto de la economía. Dicen que Vaca Muerta, entre comillas, no derrama. Por supuesto que Vaca Muerta derrama y derrama en todo el país. Me gustaría aclarar que lo menciono en estos términos porque es el argumento imbécil que usan quienes nos critican, no porque pretendan defender la supuesta teoría del derrame, que ni siquiera es un postulado formal dentro de los estudios económicos. Lo aclaro también: en el liberalismo nadie piensa en teoría del derrame. Porque si yo pienso en teoría, en el capitalismo nadie derrama. Si se les derrama algo, estarían ganando menos de lo que deben ganar y vendría otro y, con un mejor precio, una mejor calidad o la combinación, los haría quebrar. Por lo tanto, en el capitalismo no se le derrama nada a nadie. Punto uno.

Y si lo quiero pensar en términos de bienestar el derrame, se derrama hacia los dos lados, porque se beneficia tanto el comprador como el vendedor. Por lo tanto, aquellos que hablan del derrame, sobre todo si acusan a los liberales y de la teoría del derrame, son profundamente ignorantes. Porque el liberalismo no se plantea en esos términos. O sea, a ningún capitalista se le derrama nada. Y si hay derrame, hay derrame para los dos lados. Así es que lo primero identifiquemos esos chantas ignorantes que lo único que hacen es construir lo que se llama la falacia del hombre de paja. Entonces construyen ese muñeco de paja que no existe y pegan sobre si fuéramos supuestamente eso. Eso lo aclaro por la deshonestidad que hay en el debate.

Porque, es más, la supuesta teoría del derrame va contra el postulado más básico del liberalismo de libre empresa que establece que un acuerdo libre entre partes, ambas partes se están beneficiando. Es casi de manual, pero yo quiero hacer un punto adicional acá para mostrar el nivel de ignorancia, de brutalidad, que tienen, no sé si decir colegas o excolegas en términos de teoría económica. Yo hago una pregunta, ustedes habrán escuchado a uno de estos tantos imbéciles decir que Vaca Muerta no derrama ¿no? Es más, que ni siquiera acá mismo en Neuquén derramaba. Bueno, es interesante eso. Yo ahora voy a hacer un ejercicio totalmente distinto al tradicional, porque yo podría hacer un ejercicio donde podría decir “todos los puestos de trabajo que genera hacia atrás”, “todos los puestos de trabajo que genera hacia adelante”. Pero hay una parte que omiten y que esto lo señaló en uno de los discursos Federicos Sturzenegger y que es uno de los efectos más importantes, qué es el efecto riqueza que genera. Lo voy a hacer bien, bien, básico para que entienda hasta el estúpido que hizo el ejemplo este del derrame.

Ustedes, supongamos que, por algún motivo, tipo maná del cielo, le cae una torta de guita y ahora tienen un montón de plata. Les cayó del cielo miles de millones de dólares. No, déjenme hacer el ejemplo; está bueno hacer chistes, pero siempre que estén en línea con el ejemplo. Pero no importa ustedes tienen un montón de guita que les cayó del cielo, no tuvieron que producir nada, les llegó solo. ¿Qué van a hacer con eso? Van a consumir, van a invertir, van a hacer un montón de cosas. Si ustedes se dan cuenta, todo ese dinero ¿qué pasa? Lo van a gastar en un montón de cosas, van a gastar un montón de esas situaciones que van a generar un montón de empleo, un montón de productos nuevos. Entonces, imagínense que, si en ese ejemplo genera todo ese efecto sobre empleo y salarios y consumo e inversión, imagínense todo lo que pasa cuando además tienen toda esta monstruosidad de inversiones. Es decir, hay que… yo entiendo que a veces los slogans suenan lindos; pero que suenen lindos no los convierte en algo razonable. Una pelotudez, por más que la digan de manera linda, es una pelotudez.

Voy a usar una pelotudez emblemática que impulsó el kirchnerismo. Ya operaron con eso y este fin de semana volvieron a tirar esa operación y ahora la estaban moviendo desde los corruptos de los medios de comunicación. La gente no llega a fin de mes, dos tercios de los argentinos no llegan a fin de mes, no llegan al día 20. ¿Podemos pensar un poquito lo que significa? Yo les hago una pregunta: si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber? ¿Nadie se hizo la pregunta? Ustedes se dan cuenta que contestarse esa pregunta, se dan cuenta que la frase suena linda pero es una pelotudez del tamaño de una casa. Reflexionemos, no nos dejemos psicopatear por los hijos de puta que hicieron mierda al país. Nos llevaban a Cuba con escala en Venezuela. Íbamos a ir a niveles de pobreza del 90%, a hiperinflación profunda, no salíamos más de ahí. Y nosotros pusimos las cuentas del sector público en caja en un mes, cuando decían que era imposible hacerlo en cuatro o cinco. Pusimos en caja el problema del Banco Central en 6 meses. Teníamos que enfrentar el equivalente de 14 bases monetarias, cuatro en el Banco Central y diez en el Tesoro, todos los días venciendo y sin embargo nosotros estabilizamos la economía, sin violar un solo contrato, respetando el derecho de propiedad.

Entonces, entiendo que no somos Suiza. Cien años de populismo socialista no se arreglan en 30 meses. Lo tenemos claro, es una cosa básica, pero tampoco me voy a dejar psicopatear por los tipos que vienen hace 100 años fracasando con las mismas políticas. Es decir, de vuelta, track récord hicieron todo mal y por primera vez en 100 años estamos pegando la vuelta, estamos haciendo grande a la Argentina nuevamente.

Pero volviendo a cómo la generación de riqueza de Vaca Muerta se expande por el resto de la economía, alcanza con mirar lo que está pasando acá mismo, hay un boom en la construcción en toda la región, viviendas, parques industriales, hoteles, oficinas, restaurantes que se levantan a una velocidad que Neuquén nunca había visto. Felicitaciones por tu trabajo, Rolo.

Y lo aclaro y lo digo, porque hay otras provincias que no adhieren al RIGI. Después no les va bien y se quejan. Es decir, ¿saben la cantidad de inversiones que hay en lugares para hacer en Buenos Aires?, pero no, por una cuestión ideológica no adhieren al RIGI y después se quejan que no funciona.

Y fuera de la provincia aplica el mismo fenómeno, la arena que se usa para fracturar cada pozo viene de Entre Ríos, los tubos de acero se fabrican en Campana, hay talleres, metalúrgicas, empresas de transporte y de servicio de todo el país que hoy le venden a Vaca Muerta y como ya mencioné, las propias empresas están adelantando regalías a cuenta para que se construyan las rutas que necesita la región y lo mismo podemos decir, no solo para Vaca Muerta, sino para el resto del país, hace pocos días fue noticia que Río Tinto que opera en el norte, destinó 1800 millones de dólares a proveedores argentinos y por si todo esto fuera poco, a fin de mes vamos a realizar la primera ronda de negocios RIGI en Rosario, para conectar a las empresas que ya tienen proyectos presentados ante el RIGI con casi 2000 proveedores y así poder aceitar las cadenas de abastecimiento.

Y eso es solo el principio, porque la energía es el insumo de todos los insumos. Cuando es abundante porque aumentó su producción, se abarata. Si además la producción localmente, con todas las ventajas logísticas que eso implica, estamos hablando de una de las energías más baratas del mundo y con eso todo lo demás se vuelve más competitivo. Por eso gracias al gas de Vaca Muerta se van a construir dos de las plantas de urea más grandes del mundo que van a abastecer a nuestro campo con un insumo que hoy importamos. Por eso también vuelve a tener futuro la petroquímica y el uranio en nuestra tierra. Y por eso la Patagonia, con energía abundante y temperaturas bajas en todo el mundo, tiene todo para convertirse en uno de los grandes polos globales donde se instalen los centros de datos que va a demandar la super inteligencia. O si ustedes, quieren Inteligencia artificial.

A pesar de todo esto tenemos que soportar economistas diciendo que si la Argentina, le descontamos la energía, el agro y la minería… Hasta me da vergüenza leerlo. Perdón el término, pero no se puede decir de otra manera, el nivel de pelotudez de algunos economistas argentinos es tremendo. No escucharon al imbécil ese que dice que si le descontamos a la Argentina la energía, el agro y la minería, el país no crece. Es un planteo ridículo. Es como, no sé, ¿qué pasa? ¿Y si le descontamos en el petróleo Arabia Saudita? ¿Y si le descontamos la minería a Australia? ¿Y si le descontamos los lácteos a Nueva Zelanda? Esto es tan estúpido como decir: “Bueno, si a Argentina le sacáramos a Messi, al Dibu y a Di María no hubiéramos sido campeones del mundo”. Pero fuimos campeones del mundo. Entonces, es como que… la verdad que es bastante… Hay una frase que dice De Pablo que es muy buena, que dice que se la contó Guido Di Tella, también tipo brillante. Decía: “miren cuando hay que decir una pelotudez, hay que poner cara de serio, hay que impostar”. Entonces, y son así, son de manual.

Estas cosas ya las postuló David Ricardo hace más de 200 años y que no podemos seguir peleándonos con la realidad. Los países crecen haciendo aquello en lo que son competitivos. Descontar lo que hacemos para concluir que no crecemos, de vuelta, saquemos los goles de Messi. Bueno, claro si le sacamos los no sé, casi 900 goles o más que hizo, no, bueno, entonces no estamos frente al máximo goleador de la historia argentina. Es una cosa, es muy fuerte. Entonces una verdadera política Industrial es la que baja los costos de todos los argentinos para volvernos más y más competitivos en nuevos sectores y no la que cierra la economía para proteger a un par de amigos del poder. Y, además, esos además sobornan medios para hacerle creer a la gente que cagar a la gente está bien. Es una cosa maravillosa cómo funciona el statu quo doméstico.

Y además de todo lo que ya mencionamos es también vital entender el concepto en el que esto sucede: estamos en una época en que la seguridad energética volvió a ser una cuestión estratégica para el mundo entero. Cerca del 35% de los fertilizantes del planeta y una parte enorme del petróleo y el gas pasa por el Estrecho de Ormuz. En este contexto la Argentina tiene algo que muy pocos países pueden ofrecer: energía abundante desde una región pacífica y alineada con los valores de Occidente. Por eso hoy nuestros socios se llaman Estados Unidos, Alemania, Italia. Yo no sé si ustedes recuerdan quiénes eran nuestros viejos socios: Cuba, Venezuela, Irán. Creo que ahí metimos un upgrade importante.

Además, hay algo que tenemos que entender geopolíticamente, hoy el mundo demanda esencialmente cuatro cosas. Demanda energía. Nosotros somos buenos en energía. Demanda minerales. Nosotros somos buenos en minerales. Está la cuestión de la seguridad alimentaria, es decir, demandan lo que tiene nuestro campo argentino que es el mejor del mundo y demanda economía del conocimiento. Es decir, en los cuatro sectores nosotros somos de punta. Miren, me niego a que haya que castigar a esos sectores para premiar a ineficientes, amigos corruptos del poder. Es decir, lo que tenemos que hacer, es hacer de lo que somos buenos y eso lo que va a hacer es que aumente la riqueza y eso va a hacer que toda la economía esté bien. Sí, porque cuanto más eficiente seamos, más productivos seamos, nuestro PBI per cápita va a ser más alto y nuestro nivel de vida va a ser más alto y vamos a poder terminar de una vez por todas con el flagelo de la pobreza, el flagelo de la indigencia y el flagelo de los niños pobres.

Porque es cierto que hicimos un montón, porque cuando sinceramos las variables la pobreza que estaba subyacente era el de 57%. Yo me imagino que un kuka va a decir “no, bueno, pero vos devaluaste”. Bueno, discúlpame, la brecha era del 200%. O sea, al tipo de cambio oficial no había un solo dólar. Pero bueno, gente que no cree en el sistema de precio que se puede pretender. Pero no solo eso, hoy está en 32. Es decir que sacamos de la pobreza a 12 millones de argentinos. La indigencia del 20 pasó al 6. Los niños pobres del 70% pasaron a 42. No estoy diciendo, de vuelta, que hemos llegado, pero vamos por el camino correcto. Tenemos que seguir por este camino, hay que profundizarlo. Lo más maravilloso de todo esto es que está en manos de los argentinos. El año que viene los argentinos van a decidir si quieren volver al pasado o quieren continuar con este modelo, que es el modelo que trae prosperidad. Es el test del inversor el año que viene. Están todos haciendo wait & see. Lo entiendo. La opción de alguien que, en su vida, o aparte de su vida se la ganó haciendo opciones reales, entiendo que tiene valor la opción de diferir. Pero yo les digo, dudo que los argentinos decidan volver al pasado. Tengo confianza en que los argentinos van a decidir salir hacia adelante abrazando las ideas de la libertad y eso nos va a hacer grandes nuevamente.

Y nada de todo esto que dije sería posible sin ustedes, sin el trabajador que se levanta de madrugada para ir al pozo, que se banca el viento, el frío y los días lejos de su familia. Sin los ingenieros, los técnicos, los choferes, los que trabajan en la logística, en la hotelería y los servicios. Gracias a todos ustedes Neuquén hoy es la ciudad que más crece en el país y va camino a convertirse en uno de los principales polos nacionales en muy pocos años. También quisiera aprovechar para brindarle un merecido reconocimiento a Horacio Marín, uno de los mejores Presidentes que haya visto YPF en toda su historia.

Lo único malo que tiene Horacio, es que nos tiene acostumbrados a cosas tan grandes que hace parecer que una inversión de 50 mil millones de dólares fuera algo cotidiano. Gracias Horacio.

Y quiero reconocer también al Gobernador Figueroa, porque entendió mejor que nadie que la mejor ayuda que se le puede dar a quien quiere invertir es no ponerle palos en la rueda. Por eso fue uno de los primeros gobernadores en adherir al RIGI. Gracias, Rolo.

Aceptó las reglas básicas del capitalismo, comprendió la oportunidad de la época y acompañó las reformas claves que impulsamos desde el gobierno nacional, entendiendo que reducir la presión tributaria atrae inversiones y expande la economía y la recaudación. Y lo mismo aplica para todos los gobernadores que eligieron ese camino, que son los mismos que nos acompañan en nuestras giras internacionales para promocionar el trabajo argentino y son quienes entienden que el RIGI es más actividad y más prosperidad para cada provincia y su gente, porque es el verdadero federalismo: que cada provincia apunte a vivir de lo que genera en lugar de colgarse el resto de las provincias.

Y como siempre, del otro lado tenemos los kukas haciendo lo único que saben hacer: destruir. Es decir, de ahí tirapiedra, qué bien le quedó esa canción tirapiedra. En su irresponsabilidad no les importa que el RIGI esté generando decenas de inversiones multimillonarias a lo largo y ancho del país y la única propuesta que se les ocurre es tirarlo abajo. Pero el país les demuestra día a día que ya dejó atrás su modelo fracasado. Y ahora, nos corresponde entender hacia dónde vamos. Lo que sucede en Vaca Muerta es la prueba de que nuestro modelo funciona y nuestro objetivo es que en la Argentina haya tantas Vacas Muerta como sea posible. Muchos motores de crecimiento cada uno en el sector donde tenga ventajas comparativas. Porque vamos camino a un boom de producción y exportación en el cobre, en el litio y en el oro de la cordillera. Porque podemos extender la frontera agrícola, podemos seguir desarrollando nuestra industria agroalimentaria y láctea que hoy bate todo tipo de récords. Podemos potenciar nuestro sector nuclear y minar uranio. Podemos catapultar la pesca en la costa atlántica y la acuicultura y lo mismo en la industria forestal, o la fruta fina, donde Chile exporta 3400 millones de dólares por año y nosotros apenas 70. Exportamos apenas el 2% de lo que exporta nuestro vecino y lo mismo sucede en tanto de otros sectores. Como ya dije, que eso ocurra no depende tanto de los recursos que tenemos, que son inmensos, sino que depende mucho más de las reglas que pongamos para desarrollarnos. Alcanza con ver las fronteras entre provincias para ver con más claridad esto que digo. San Juan y La Rioja comparten la misma cordillera y los mismos minerales. San Juan adhirió al RIGI y hoy tenemos proyectos de cobre por miles de millones de dólares y acaba de salir a Wall Street a colocar un bono por 600 millones a 9 años para hacer infraestructura.

La Rioja por el contrario no adhirió y emite Chachos para su pagarles a sus empleados públicos. O La Pampa, por ejemplo, está acá al lado y se ubica en el centro geográfico del país. Conecta la Patagonia con el norte y conecta las montañas con los puertos. Podría funcionar como un hub logístico de gran relevancia para el país, proveyendo servicios para todas estas industrias en expansión. Y sin embargo decidió enemistarse con el crecimiento económico y la generación de riqueza, y hoy cruzar de una provincia a la otra se asemeja a cruzar el muro de Berlín. Pero bueno, le pondremos un buen candidato y pintaremos La Pampa también de violeta. No se olviden que mi Vocero no solo es economista de la escuela austríaca, sino que además es de La Pampa.

Nosotros desde el primer día hablamos de la competencia fiscal entre provincias. Hoy queda más claro que nunca que son las decisiones de cada provincia las que van a impulsar hacia el futuro o las van a dejar atadas al pasado. Y las Industrias del futuro como la energía nuclear, las baterías de litio, la super inteligencia o los centros de datos, también pueden buscar su destino acá. Por eso es tan importante el super RIGI para traer los grandes proyectos que van a definir este siglo.

Y en todo esto la tarea del Estado es muy sencilla y ya la expliqué: dejar de molestar. Seguir sacando trabas, seguir bajando impuestos a medida que el superávit lo permita y brindar las reglas para que ningún gobierno futuro pueda dar marcha atrás. En materia de reducción de impuestos, no solo que hemos bajado cuatro puntos del PBI. Si logramos consolidar en las urnas y validar el modelo y empezamos a tener el crecimiento acorde a todo lo que estamos haciendo, piensen que el riesgo país para lo que es nuestra gestión, es decir lo que venza al año 27, está muy pero muy por debajo del riesgo país en general. Es decir, el test electoral es importante. Pero lo vamos a tener que validar al modelo. Y si lo validamos, lo que va a generar en términos de crecimiento nos va a permitir bajar impuestos que en nuestro escenario base implicaría devolverles a los argentinos en 8 años 500 mil millones de dólares. Es decir, el equivalente de la deuda consolidada del sector público. Vaya que eso es devolverles el dinero a los creadores de riqueza.

Además, volviendo a lo que es la inversión que se hace hoy en Vaca Muerta, se paga en 20 o 30 años y quién pone su capital necesita saber que las reglas con las que empiezan van a ser las mismas que las reglas con las que termina. El crecimiento duradero depende de la reinversión y la reinversión depende de la estabilidad. Quisiera terminar volviendo al principio. Al comienzo les dije que ustedes trabajan todos los días para sacar a la Argentina del pozo. Cada barril que sale de esta tierra es un pedazo de país que vuelve a ponerse de pie. Durante décadas nos dijeron que Vaca Muerta era una promesa, que algún día, que el potencial era enorme. Argentina se volvió experta en tener potencial. Teníamos el potencial de ser una potencia energética, mientras salíamos a mendigar barcos de gas cada invierno. Teníamos el potencial de venderle al mundo mientras éramos una de las economías más cerradas del planeta. Teníamos el potencial de ser un país rico mientras millones de argentinos caían en la pobreza. También, esto es interesante, los que se rasgan las vestiduras del otro lado, me había olvidado este dato, les gusta mover esta idea de “la gente no llega a fin de mes” y se fueron en una situación donde el 30% de los trabajadores formales era pobre. Esos caraduras e inmorales vienen a decirnos qué es lo que hay que hacer, pero por favor, que primero tomen unos cuantos cursos de economía y después hablemos.

Por eso, lo que quiero decir es, se terminó la era del potencial. Si en 2023 éramos un montón de promesas, hoy somos un montón de realidades. Fuimos de bendecidos por Dios, con una tierra rica, mientras los políticos que jugaban a ser Dios hicieron lo imposible para que fuéramos una sociedad pobre y a fines de 2023 nos dejaron una vez más al borde del abismo, pero los argentinos demostraron que pueden sobreponerse a cualquier tipo de tempestad. Por eso, a todos los argentinos les digo, miremos a Neuquén y busquemos replicar esto en todo el país. Esta misma prosperidad ya la estamos desarrollando en Río Negro con el oleoducto y el gas licuado. La estamos desarrollando en Catamarca, San Juan y Salta con la minería. Y podemos llevar a cada rincón del país. Podemos hacer que florezcan mil Vaca Muerta a lo largo y ancho del país.

No hemos venido aquí para durar y transcurrir y no le tenemos miedo a la grandeza. Vamos a convertir a la Argentina en una potencia energética, vamos a convertir a la energía en el país más libre del mundo y vamos a hacer a la Argentina grande otra vez. A todos los que están acá y a los que no están, nos están mirando desde afuera, les digo: muchas gracias por sacar a la Argentina del pozo. Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad carajo. Hagamos grande a la Argentina nuevamente. Muchas gracias.